miércoles, 5 de septiembre de 2018

El último espejismo del verano


EL ÚLTIMO ESPEJISMO DEL VERANO

Parece que el silencio está destazando cráneos o la materia bebe del opio del espíritu
parece que la noche enciende sombras o está dilapidándose
la aurora
parece que la estrella calla un grito o muere como un párpado
parece inverosimil que no estén los cuerpos en su cuerpo o que la mente abreve en tantos charcos
cómo sería una disciplina de la niebla
cómo sería el llanto de un ciprés
cómo serían los sumideros de la risa
por qué tubería se retuerce Dios
parece que el poema es lo que parece.

Expulsión de los mercaderes del templo


Expulsión de los mercaderes del templo 

Bienvenido, hueco; bienvenidas,
fechas señaladas, vidas de tres o cuatro
años en cajas
de cartón. Tanto entregué que se marcha conmigo.
Ni un vacío: vidas de tres o cuatro años,
sus siluetas marcando la pared.

Después, allí donde me hablaban
los encajes, allí donde me hablaban, el edificio
y su diccionario —cuánto dejarían escapar— los pintaron
de blanco. Me acusaron del comercio.
Pequeñas cajas, ¿qué pensasteis de mí?

El poema se prende entre una casa y otra
y entre una casa y otra, de esta manera,
se empieza otra vez.

Bienvenida, pródiga:
¿qué pensaron que haría? Me libré
de los templos. Sonreídme, decid
adiós al hueco: dadnos hoy
la boca que sople y apague el volcán.

de Chatterton
Ed. Visor, 2014