martes, 14 de noviembre de 2017

No se avergonzaba


No se avergonzaba ante ella
por su vieja ropa interior de algodón
y sus calcetines agujereados.
Ante ella
se desnuda
como se desnudan
las urgencias del amor,
para descender
como un rey
sobre su cuerpo.

Maram al-Masri
de "Cerezas rojas sobre losas blancas"
Trad. Rafael Ortega

Aguas negras


Pasé la noche en aquellas aguas negras como la brea. El turco remaba tranquilo pantano arriba y abajo, como si estuviera viendo el contorno de la isla. Detuvo la barca sobre el minarete, sobre la fábrica de cigarros, sobre un famoso cabaré, sobre un gran café. Yo contemplaba cada vez las profundidades del agua. Solo veía la cara de un hombre de ojos negros. Como si yo mismo fuera la isla, como si sobre mí, yaciendo boca arriba, ahogado bajo las aguas, flotara yo en la barca de pesca. Recordé entonces que en la profundidad de nuestro cerebro existe una zona llamada Isla. Que todos tenemos una isla sumergida en las profundidades de la mente y que la buscamos desesperados, como el diamante fundido de nuestro ser. Que nosotros mismos, y nuestro mundo, estamos profundamente hundidos en las aguas del tiempo y de la memoria universales, como una Ada-Kaleh que nunca volverá a ser real.

Mircea Cãrtãrescu
"El ojo castaño de nuestro amor"
Impedimenta
Trad. Marian Ochoa de Eribe

Sombra


SOMBRA 

Tras los llantos o el último gesto del sol
nada queda. Nada tras los llantos, los versos,
los retratos. Y una sombra dice que fue ella.
(Las sombras, ya se sabe, no quieren tener la culpa
de ser sombras y por eso buscan amantes, asesinas).
Una sombra dice que fue ella, sin cesar lo dice.
Al mismo sol, al papel mismo, a quien lo escuche.
Pero quizá no fue nadie y quizá fue nada.
Tras los llantos, versos y retratos quizá
fue sólo eso. Un nombre triste que se hizo pequeño.
Un nombre sin padres a quien extravió la vida.
Un nombre solo, no vaya a preocuparse nadie,
si fue la sombra de un nombre, la pobrecita,
la sombra de la nada aquella. Mas si nada fue,
y lugar no tuvo, dice que no quiere últimas patrias,
hechas con epitafios de yeso, la sombra ésta.
La sombra que en cada espejo con mi rostro aún veo,
la pobre y ésta que aborrece los epitafios y el yeso,
la que nada fue y la que nada pide. Nada.
Sólo nada. ¿No lo oís? Dejadla quieta.

Santiago Montobbio (Barcelona 1966)

Voy a comprar pan dijo la muchacha


Voy a comprar pan dijo la muchacha...

voy a comprar pan dijo la muchacha
son cosas que se dicen sin pensar
pero ya nadie dice
como si nada
como sin pensar
voy a tomar un té
voy a comprar el pan
y se sienta
con un cuchillo en la mano a esperar
a que hierva el agua
a que la muchacha vuelva
a que la cosa descienda desde los cielos
como una piedra

Micaela Chirif (Lima, 1973)
de "Sobre mi almohada una cabeza"
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