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lunes, 5 de marzo de 2018

martes, 14 de noviembre de 2017

Voy a comprar pan dijo la muchacha


Voy a comprar pan dijo la muchacha...

voy a comprar pan dijo la muchacha
son cosas que se dicen sin pensar
pero ya nadie dice
como si nada
como sin pensar
voy a tomar un té
voy a comprar el pan
y se sienta
con un cuchillo en la mano a esperar
a que hierva el agua
a que la muchacha vuelva
a que la cosa descienda desde los cielos
como una piedra

Micaela Chirif (Lima, 1973)
de "Sobre mi almohada una cabeza"
Pre-Textos

martes, 3 de enero de 2017

domingo, 30 de octubre de 2016

Espera


Respiro este aire de tal modo –le explica a su compungido hijo– que me parece tener el mar en los labios, veo ponerse el sol, moverse las barcas silenciosamente, no pienso en nada; y mientras tanto, estoy a la espera de una emoción. ¿Qué más quieres? Si toda la vida fuera así…

Giani Stuparich  La isla
Ed. Minúscula, 2008
Posfacio de Claudio Magris
Traducción de J. A. González Sáinz

martes, 11 de octubre de 2016

El acto tranquilo


Para ella el acto tranquilo

Para ella el acto tranquilo 
los poros sabios el sexo libre 
la espera no muy lenta los lamentos
no muy largos 
la ausencia 
al servicio de la presencia 
algunos jirones de azul en la cabeza
los vuelcos 
del corazón 
al fin muertos 
toda la tardía gracia de una lluvia
interrumpida
al caer una noche
de agosto
para ella vacía
él puro
de amor.

Poemas 1937-39
Trad. Rafael Pérez Gay

miércoles, 10 de agosto de 2016

Palabras


Las palabras que un día escribiste, las que han perdido ya su sentido y las que son antiguas y a la vez son bellísimas. Las palabras que merecen ser olvidadas y las bocas que tan bien pronunciaban aquel ritmo monocorde, ya - nadie - más - te - espera. Las palabras más sucias, las que aún ignoro cuando estoy desvelado, y las palabras que traicionan con su ternura y su pánico. Las que tendrás que callar porque alguien va a salir martirizado de esta queja. Las tremendas palabras, las que no están.

Luis Miguel Rabanal

lunes, 1 de agosto de 2016

Árboles castrados


Árboles castrados. Conmueven. Parecen tan humildes, tan inocentes. Su postura es la misma que antes, cuando cada brazo refulgía de verdes dorados. Árboles cortados. Erguidos a pesar de todo. Dulce espera de la primavera. Recuerdan las hojas caídas. Recuerdan las sombras gigantescas. Esperan y Esperan. Nada se reemplaza. Ya vendrán grandes ramas que , a lo mejor, serán más bellas que las anteriores ¿Por qué no podrá sucedernos lo mismo? Florecer. Un golpe de hacha. Desnudez impúdica y digna. Espera. Nuevos brotes. Otro florecimiento. Y luego lo mismo y lo mismo. Es decir que anhelo un golpe de hacha que quiebre mis ramas actuales. Quedarme desnuda y esperar sonriente.

Alejandra Pizarnik  Diarios
Ed. Lumen, 2003

viernes, 15 de julio de 2016

Contar los días


Jano tiene cien años y ha decidido sentarse bajo el níspero a contar los días, sin ceder a las tentaciones mundanas. Le parece una decisión juiciosa y adecuada a las circunstancias. No hará nada, dejará vagar sus pensamientos como nubes, más allá de las hojas.

Luigi Pintor, El níspero, 2001
Ed. Aleph Editores, 2012
Trad. Helena Águila Ruzola

Fot. Masao Yamamoto

lunes, 11 de julio de 2016

Te espero


Te espero y cada día
me consumo despacio
y me he olvidado de tu rostro.
Me preguntan si mi desesperación
es igual a tu ausencia
no, es algo más:
es un gesto de muerte fija
que no sé regalarte

viernes, 24 de junio de 2016

Cuando nada llega


Cuando nada llega, siempre hay tiempo que llega,
tiempo
sin altibajos,
tiempo,
sobre mí,
conmigo,
en mí,
por mí,
pasando sus arcos dentro de mí que me consumo y espero.

sábado, 19 de marzo de 2016

Miras y esperas


Estás sentado en una silla, nada te toca, sientes
como se vuelve el viejo un ser más viejo, imaginas
solo la paciencia del agua, el fastidio de la piedra.
Piensas que el silencio es la página de más,
piensas que nada es bueno, ni malo, ni siquiera
la sombra que invade la casa mientras tú miras, sentado,
como la invade. Otras veces la has visto. Tus amigos
pasan tras la ventana, en sus rostros la marca de la pena.
Quisieras saludarlos pero no puedes ni alzar la mano.
Estás sentado en una silla. Te vuelves hacia la yerbamora
que extiende sobre la casa su red ponzoñosa.
Pruebas la miel de la ausencia. Es lo mismo.
Dondequiera que estés, es lo mismo que se pudra
la voz antes que el cuerpo o que se pudra el cuerpo
antes que la voz. Sabes que el deseo lleva a la pena,
la pena a la consumación, la consumación
al vacío. Sabes que esto es diferente, esto
es la celebración, la única celebración,
sabes que si te das entero a la nada
habrás sanado. Sabes que hay alegría en sentir
como tus pulmones preparan su futuro de ceniza,
y así esperas, miras y esperas: el polvo se establece.
Rondan la sombra las horas milagrosas de la infancia.

Mark Strand
En celebración
Traducción de Octavio Paz