Alfonso se subió la manta hasta la barbilla y, como conclusión de una larga reflexión sobre el camino de las cosas humanas, murmuró:
-El hombre tendría que poder vivir dos vidas: una para él y otra para los demás.
Pensaba que, si hubiera tenido dos vidas, habría dedicado una a la felicidad de los Lanucci.
Italo Svevo
Una vida
Fot: s/d