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miércoles, 20 de junio de 2018

No somos nada


-!No somos nada...!
En efecto, no somos nada.
Es la frase que suele utilizarse en nuestro país cuando a alguien le llega la noticia de la muerte de una persona joven, o de cualquiera que se hallase en un proceso de ascensión social, de realizar una carrera que la muerte ha truncado con todo el dramatismo que suele ir ligado a estas interrupciones desgraciadas.
Sí, no somos nada, pero no hay duda de que el señor Ramón le hizo un hijo a la señora Quimeta, su esposa, y de que esta persona murió de parto. Acepto gustoso que en la producción del acto hubo, por parte del señor Ramón, cierta jovial inconsciencia y, por parte de la señora Quimeta, un instante más o menos prolongado de felicidad. Sea como sea, la señora Quimeta murió de parto, por lo que resulta difícil en este caso no plantearse la cuestión de sí el señor Ramón representó o no representó algo para la señora Quimeta. El señor Ramón era un hombre corpulento, con un gran bigote rubio. La imaginación literaria me invita a creer que, poco antes de perder el conocimiento, la señora Quimeta pensó de manera obsesiva en el bigote de su marido y tuvo quizá la sensación de que el bigote se le caía encima y le aplastaba la boca, como la cresta de una cordillera.
También sería muy difícil imaginar que Hitler no hubiera sido nada para los millones de judíos y contraopinantes a los que destruyó en las cámaras de gas y en los campos de concentración de la última guerra.
Dejando, sin embargo, de lado estás pequeñeces, que no somos nada -¡No somos nada!- es de lo más obvio.

Josep Pla
Dietarios I: El cuaderno gris; Notas dispersas
Ed. Espasa Forum
Trad. Dionisio Ridruejo y Gloria de Ros


martes, 15 de mayo de 2018

El cuaderno gris


Si compro una máquina de afeitar que me venden como si fuese el último modelo, resulta que todo el mundo la tiene. Si voy a un restaurante que se acaba de abrir y que me ha recomendado una persona tenida por experta, constato que todo el mundo ha ido con más o menos provecho habiendo suscitado, generalmente, mucha crítica. Ésta es una ciudad en que todo el mundo lo sabe todo, que lo ha leído todo, que lo tiene todo, que lo ha visto todo. Sospecho que es una ciudad muy pequeña pero no estoy muy seguro. Encargado de la sección de Sucesos de un diario, un día, a las siete de la tarde, vi el cadáver de un hombre en la calle de la Cadena -muerto a consecuencia de un atentado social-. A las siete y media se lo dije a un amigo: ya lo sabía. Si tenéis la suerte privilegiada de que un poeta oscuro y extraordinario os lea sus versos inéditos y tenéis la debilidad -una debilidad puramente destinada a aumentar el optimismo literario- de comunicar la noticia a algún amigo, hacéis un papel ridículo. Los versos misteriosos son conocidos y valorados. No soy muy sensible a las sorpresas -porque no espero ninguna, naturalmente-. Sin embargo, cuando en Barcelona encontráis a un ignorante -de una cosa o de otra- aquilatado y auténtico, es una delicia. Por desgracia, no hay muchos. Vamos tirando en medio de personas notoriamente enteradas.

Josep Pla
El cuaderno gris
Ed. Destino, 1998
Trad. Dionisio Ridruejo

domingo, 16 de octubre de 2016

La mar


La mar es impintable, indescriptible, inaferrable, incomprensible y de una indiferencia total.

Josep Pla
La vida básica: antología mínima de Josep Pla
Ed. UNAM, 2004

Fot. M. C. Escher
Segundo día de la Creación