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martes, 2 de enero de 2018

Enigma


No hay que ser enigmático para los demás solamente; hay que serlo también para sí mismo. Yo me estudio a mí mismo: cuando me canso, enciendo un cigarro y me pongo a pensar —bien lo sabe Dios— qué se ha propuesto el Señor conmigo o qué es lo que quiere sacar de mí.
Sólo tengo un amigo: el eco. ¿Y por qué es mi amigo? Porque yo amo mi pena y él no me la quita. Yo sólo tengo un confidente: el silencio de la noche. ¿Y por qué es mi confidente? Porque se calla.

Soren Kierkegaard
Diapsálmata
Ed. Aguilar, 1961
Trad. Javier Armada

Fot. Stefan Moses
Roland Topor, Munich, 1984

martes, 26 de septiembre de 2017

O lo uno o lo otro


En el cristianismo la sensualidad es puesta por primera vez bajo la determinación del espíritu. Es totalmente natural que así sea, pues el cristianismo es espíritu, y el espíritu es el principio positivo que aquél introdujo en el mundo. Pero, puesto que la sensualidad se ve bajo la determinación del espíritu, se entiende que su sentido está en que debe ser excluida; pero justamente por que debe ser excluida está determinada como principio, como poder; pues aquello que el espíritu, que es el mismo un principio, debe excluir, debe ser algo que se muestre como principio, por más que sólo se muestre como principio en el momento en que es excluido.

Søren Kierkegaard
O lo uno o lo otro
Trotta, 2006
Trad. B. Sáez Tajafuerce y D. González

Foto: Anne de Gelas