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domingo, 14 de octubre de 2018

Amenaza


Un libro, mientras no se lee, es solamente un ser en potencia, tan en potencia como una bomba que no ha estallado. Y todo libro ha de tener algo de bomba, de acontecimiento que al suceder amenaza y pone en evidencia, aunque sólo sea con su temblor, a la falsedad.

María Zambrano
Hacia un saber sobre el alma
Ed. Alianza Literaria

Fot. Laurent Millet

martes, 3 de abril de 2018

Libros


“Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran”.

André Gide

El Señor Jordà y estos libros se han encontrado.

martes, 27 de marzo de 2018

martes, 20 de febrero de 2018

Quería crecer y ser libro


Se tenía la sensación de que si las personas iban y venían, nacían y morían, los libros eran inmortales. Cuando era pequeño, quería crecer y ser libro.

Amos Oz
Una historia de amor y oscuridad
Ed. Siruela, 2010
Trad. Raquel García Lozano

domingo, 4 de febrero de 2018

Libros


   Yo necesito libros. Es un deseo que me supera, que no puedo controlar. Necesito tener estanterías llenas y pilas de libros en todas las estancias de la casa. Algunos, de manera inevitable, se convertirán en lo que en japonés se denomina tsundoku: libros comprados que no se leen nunca, sentenciados a pasar la eternidad en una estantería o en un montón; pero la adicción escapa a la lógica.
   Necesito llevarme libros de vacaciones. Necesito llevarme un libro en cualquier viaje, tanto si voy en autobús a la ciudad como si atravieso el país en tren. Necesito uno o dos libros conmigo en el trayecto, y necesito saber cuál será mi próxima lectura. Necesito tener libros sin leer en la mesilla de noche, y libros amados y leídos hace ya tiempo al alcance de la mano, para comprobar detalles o para abrazarlos como a una vieja mascota resucitada. Los narcóticos no surten efecto con esta adicción. Empezó en una biblioteca ambulante y cada año se vuelve más aguda.
   Los libros son mi muleta. Me sostienen, me hacen inmensamente feliz y me ponen profundamente triste. Nunca estoy lejos de mi siguiente compra, ya sea entrada la noche, cuando la bebida me persuade de que debo «Completar el pedido», o en una tienda de segunda mano con fines benéficos, donde me hago con un volumen que no me interesó en el momento de su publicación, pero que de repente necesito. «¿Otro libro?», me preguntan mientras subo a hurtadillas por las escaleras de casa, como un adolescente que llega bastante pasada la medianoche o un caco de dibujos animados que camina de puntillas. Como sucede con todos los adictos, tengo mis excusas: «Sólo costaba cinco libras», «Este no lo tengo», «Me encantaba de pequeño» o «Lo tenía, pero se lo presté a John y no me lo devolvió»
   No es culpa mía. Lo único que hago es darles a unos cuantos centenares de amigos un lugar donde alojarse.

Daniel Gray
Este libro te alegrará la vida
(50 placeres íntimos de la lectura)
Ed. Ariel, 2017
Trad. Gemma Deza

Fot. Adrienne Monnier frente a su librería LA MAISON DES AMIS DES LIVRES, 7 rue de l’Odéon, Paris.

sábado, 19 de noviembre de 2016

El libro


El libro

Irás naciendo poco
a poco, día a día.
Como todas las cosas
que hablan hondo, será
tu palabra sencilla.

A veces no sabrán
que dices. No te pidan
luz. Mejor en la sombra
amor se comunica.

Así, incansablemente,
hila que te hila.

Quinta del 42, 1952

miércoles, 15 de junio de 2016

Libros y amigos


En el fondo, todo lector auténtico es también amigo de los libros. Porque el que sabe acoger y amar un libro con el corazón, quiere que sea suyo a ser posible, quiere volver a leerlo, poseerlo y saber que siempre está cerca y a su alcance. (...)
Para el buen lector, leer un libro significa aprender a conocer la manera de ser y pensar de una persona extraña, tratar de comprenderla y quizá ganarla como amigo.(...)
No existen los mil o cien “mejores libros”; para cada individuo existe una selección especial de los que le son afines y comprensibles, queridos y valiosos. Por eso no se puede crear una biblioteca por encargo, cada uno tiene que seguir sus necesidades y su amor, y adquirir lentamente una colección de libros como adquiere a sus amigos. Entonces una pequeña colección puede significar un mundo para él.(...)
El que solamente lee como pasatiempo, por mucho y bueno que sea lo que lea, leerá y olvidará y luego será tan pobre como antes. Pero al que lee como se escucha a los amigos, los libros le revelarán sus riquezas y serán suyos. Lo que lea no resbalará, ni se perderá, sino que se quedará con él y le pertenecerá y consolará, como sólo los amigos son capaces de hacerlo.

Hermann Hesse, Escritos sobre literatura
Ed. Alianza Editorial, 1983