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martes, 9 de julio de 2019

Luz



Creo que los grandes pintores siempre pintaron figuras… Yo pinto la luz que proviene de los cuerpos.

Egon Schiele

Pint: Egon Schiele
Dos mujeres, 1915
Museo Albertina, Viena

martes, 5 de marzo de 2019

Canto

 

Muchas cosas, desde el amanecer, 
desde que somos una conversación 
y unos a otros nos oímos, 
le han ocurrido al hombre; 
pero pronto seremos canto.

Friedrich Hölderlin
Cánticos
Edición de Anacleto Ferrer
Traducción de Jesús Munárriz
Ed. Hiperión, 2013.

Fot: Egon Schiele
Girl Reclining on her Stomach, ca.1910

domingo, 11 de junio de 2017

Sueños


Anoche soñé contigo. No recuerdo los detalles, sólo sé que nos convertíamos continuamente el uno en el otro, yo era tú, tú eras yo. Empezabas a arder, no sé cómo. Yo recordaba que el fuego se apaga con ropas, cogía un abrigo y te sacudía con él. Pero entonces empezaban de nuevo las metamorfosis y tú ya no estabas allí, ahora era yo el que ardía, y también era yo el que sacudía con el abrigo. Los golpes eran inútiles y no hacían más que confirmar mi antigua sospecha de que así no se puede apagar un fuego. Mientras tanto, los bomberos habían llegado y te habían salvado. Pero ahora eras distinta, espectral, como dibujada con tiza en la obscuridad, y caías en mis brazos inerte o quizás tan sólo inconsciente de felicidad por estar a salvo. Pero también aquí operaba la incertidumbre de la metamorfosis, tal vez era yo quien caía en brazos de alguien.

Franz Kafka
Sueños
Ed. Errata Naturae, 2010
Trad. Iván de los Ríos

Fot. Egon Schiele
Freundschaft,1913

martes, 10 de enero de 2017

El deseo


El deseo sexual, si es recíproco, origina un complot de dos personas que hacen frente al resto de los complots que hay en el mundo. Es una conspiración de dos.
El plan es ofrecer al otro un respiro ante el dolor del mundo. No la felicidad sino un descanso físico ante la enorme responsabilidad de los cuerpos hacia el dolor.
En todo deseo hay tanta compasión como apetito. Sea cual sea la proporción, las dos cosas se ensartan juntas. El deseo es inconcebible sin una herida. Si hubiera alguien sin heridas en este mundo, viviría sin deseo.
El cuerpo humano realiza proezas, posee gracia, picardía, dignidad y otras muchas capacidades, pero también resulta intrínsecamente trágico como no lo es ningún cuerpo de animal (ningún animal está desnudo).
El deseo anhela proteger al cuerpo amado de la tragedia que encarna y, lo que es más, se cree capaz. La conspiración consiste en crear juntos un espacio, un lugar de exención, necesariamente temporal, de la herida incurable de la que es depositaria la carne. Ese lugar es el interior del otro cuerpo. La conspiración consiste en deslizarse al interior del otro, allí donde no se les pueda encontrar. El deseo es un intercambio de escondites. (hablar de "volver al útero" es una vulgar simplificación).
Tocar una pierna con mano de amante. Que sea para excitar o para relajar no supone diferencia alguna. El tacto aspira a alcanzar, más allá del fémur, la tibia o el peroné, el propio corazón de la pierna, y el amante completo espera acompañar ese gesto y habitar en él. No hay altruismo en el deseo. Al principio están implicados dos cuerpos y la exención, siempre y cuando se logre, los protege a ambos. La exención es inevitablemente breve, y sin embargo, lo promete todo. La exención suprime la brevedad y con ella las penas asociadas a la angustia de lo efímero.
Ante la mirada de una tercera persona, el deseo es un breve paréntesis. Desde dentro, una inmanencia y una entrada en la plenitud. Normalmente la plenitud se considera una acumulación. El deseo revela que es un despojamiento: la plenitud de un silencio, de una oscuridad.

John Berger  Esa belleza
Ed. Bartleby, 2005

Fot. Egon Schiele  Manos