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viernes, 11 de enero de 2019

Un arte antiguo


Esa noche, como todas las noches, la niña soñó que había nacido huérfana y que esa condición –si así puede llamársele– la empujaba a un mundo adentro del mundo que se parecía a un hermoso circo, lleno de domadores de tigres, contorsionistas, lanzadores de fuego. A ella le había tocado la Muerte-en-Vida. Su número consistía en balancearse sobre una cuerda pero ella se enredaba en el pelo e indefectiblemente daba un salto mortal a lo imposible. La caída se repetía tres veces, sin motivo aparente y, lo que es peor, sin destinatario. El amor es un arte antiguo, imposible, feroz.

María Negroni
Elegía a Joseph Cornell

martes, 29 de mayo de 2018

miércoles, 4 de abril de 2018

Crear



Ya que no podemos extraer belleza de la vida, busquemos al menos extraer belleza de no poder extraer belleza de la vida. Hagamos de nuestro fracaso una victoria, algo positivo y erguido, con columnas, majestad y aquiescencia espiritual.
Si la vida no nos ha dado más que una celda de reclusión, hagamos por ornamentarla, aunque más no sea, con las sombras de nuestros sueños, diseños y colores, esculpiendo nuestro olvido bajo la quieta exterioridad de los muros.
Como todo soñador, siempre he sentido que mi oficio era crear. Como nunca he sabido hacer un esfuerzo o activar una intención, crear me ha coincidido siempre con soñar, querer o desear; y hacer gestos, con soñar los gestos que desearía poder hacer.

Fernando Pessoa
El libro del desasosiego de Bernardo Soares
Ed. Seix Barral, 2010
Edición y traducción de Ángel Crespo

Fot. Gunars Binde

domingo, 25 de marzo de 2018

El libro de los sueños


Cuando Henry me telefonea y quiere verme, el mundo empieza a cantar de nuevo, el caos cristaliza en un deseo. Todos los impulsos, fermentos y constelaciones se unen en el rico sonido de su voz. 
Vestida con mi quimono, subo corriendo las escaleras y añado cinco páginas al libro de los sueños.

Ed. Siruela, 2014
Trad. José Luis Fernández-Villanueva

Bu Edo kabuku gendai
 ぶ 江戸かぶく現代 standalone kimono book
Japan - 2018

martes, 23 de enero de 2018

Ensoñaciones


¿Qué pasaría con los grandes sueños de la noche si no estuviesen sostenidos, nutridos, poetizados por las bellas ensoñaciones de los días felices?

Gastón Bachelard
La poética de la ensoñación
Ed. FCE, 2012

martes, 12 de diciembre de 2017

Descuentos


A veces ando errante en la niebla y en mil vacilaciones y confusiones y, a menudo, me siento miserablemente abandonado. Pero pienso que es bello luchar. Un hombre no se siente orgulloso de las alegrías y del placer. En el fondo lo único que da orgullo y alegría al espíritu son los esfuerzos superados con bravura y los sufrimientos soportados con paciencia. Pero no gusta derrochar palabras a este respecto. ¿Qué hombre honrado ha mantenido por completo intactos a lo largo de los años sus esperanzas, planes, sueños? ¿Dónde está el alma cuyos anhelos, osados deseos, dulces y elevadas concepciones de la felicidad se cumplieron, sin tener que hacer descuentos en ellas?

Robert Walser
El paseo 
Siruela
Trad. Carlos Fortea

lunes, 13 de noviembre de 2017

Sueños


LA VERDAD DE LA POESÍA

Un juguete es una trampa para soñadores. Un verdadero juguete es un objeto poético.
Hay una escultura temprana de Giacometti llamada Palacio a las 4 A.M. (1932). No consta sino de unos cuantos palitos acomodados sobre un andamiaje limpio; el título la vuelve más fantasmagórica e inolvidable. Giacometti decía que era la casa soñada, para él y la mujer que amaba.
Un niño conoce tales sueños. Sueños donde los objetos se renombran y a los cuales se inviste de vidas imaginarias. Un guijarro se convierte en ser humano. Dos palitos apoyados uno contra otro forman una casa. En ese mundo se juega a ser otro.
Eso es lo que busca Cornell, también. Cómo construir un vehículo para el ensueño, un objeto que enriquezca la imaginación del espectador y lo acompañe siempre.

Charles Simic
de "Alquimia de Tendajón, El arte de Joseph Cornell "
Trad. Elisa Ramírez

Fot. Alberto Giacometti
"Palacio a las cuatro de la mañana"

martes, 18 de julio de 2017

Dormías


Dormías, los brazos me tendiste y por sorpresa
rodeaste mi insomnio. ¿Apartabas así
la noche desvelada, bajo la luna presa?
tu soñar me envolvía, soñado me sentí.



miércoles, 21 de junio de 2017

Sueños


Para hacer una pradera
se necesitan
un trébol
una abeja
y un sueño.
Si nos falta la abeja
alcanzará con el sueño.

Sueños

Fot. Jogoraz

domingo, 11 de junio de 2017

Sueños


Anoche soñé contigo. No recuerdo los detalles, sólo sé que nos convertíamos continuamente el uno en el otro, yo era tú, tú eras yo. Empezabas a arder, no sé cómo. Yo recordaba que el fuego se apaga con ropas, cogía un abrigo y te sacudía con él. Pero entonces empezaban de nuevo las metamorfosis y tú ya no estabas allí, ahora era yo el que ardía, y también era yo el que sacudía con el abrigo. Los golpes eran inútiles y no hacían más que confirmar mi antigua sospecha de que así no se puede apagar un fuego. Mientras tanto, los bomberos habían llegado y te habían salvado. Pero ahora eras distinta, espectral, como dibujada con tiza en la obscuridad, y caías en mis brazos inerte o quizás tan sólo inconsciente de felicidad por estar a salvo. Pero también aquí operaba la incertidumbre de la metamorfosis, tal vez era yo quien caía en brazos de alguien.

Franz Kafka
Sueños
Ed. Errata Naturae, 2010
Trad. Iván de los Ríos

Fot. Egon Schiele
Freundschaft,1913

La mujer


Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás podrá alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya.

Ana María Shua
La mujer
Recogido en Cazadores de letras
Ed. Páginas de espuma, 2009

Fot. Daisuke Yokota

sábado, 3 de junio de 2017

Sueños


Martes.

Volví a soñar contigo esta mañana. Estábamos sentados, los dos juntos, y aunque tú me apartabas no de malos modos, sino amablemente, yo me sentía muy desdichado por mi propia culpa, porque te trataba como si no hablaras, como si no hubiera en ti una voz que me hablaba a mí precisamente. O tal vez no es que no la oyera, sino que no podía contestar. Y me iba más desconsolado aún que en el otro sueño.
Ahora recuerdo algo que leí alguna vez no sé dónde. Más o menos era asi: "Mi amada es una columna de fuego que se mueve por la tierra y que ahora me tiene aprisionado; pero no conduce a los que ha apresado, sino a aquellos que la ven".

Tu
(Ahora prescindo también del nombre, que cada vez se hace más breve, para acabar siendo solamente: Tu.). 

Franz Kafka
Cartas a Milena
Ed. Alianza, 2010
Trad. Carmen Gauger

Fot. Anónima
Franz Kafka y Milena Jesenska