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domingo, 14 de abril de 2019

Vierge Moderne


Vierge Moderne

No soy mujer. Soy un neutro.
Soy un niño, un paje y una audaz decisión,
soy un rayo riente de un sol escarlata…
Soy una red para todos los peces glotones,
soy un brindis en honor de todas las mujeres,
soy un paso hacia la casualidad y la perdición,
soy un salto en la libertad y en el yo…
Soy el murmullo de la sangre en el oído del hombre,
soy un escalofrío del alma, nostalgia y negación de la carne,
soy un letrero que anuncia la entrada a nuevos paraísos.
Soy una llama, inquisitiva e intrépida,
soy un agua, profunda hasta la rodilla pero audaz,
soy fuego y agua en unión sincera sin condiciones…

Edith Söderggran
En: Poesía nórdica
Traducción de Francisco J. Úriz y J. Antonio Fernández Romero
Ediciones de la Torre 1999

Fot. de la autora s/d

lunes, 14 de mayo de 2018

Una mujer limpia


una mujer limpia
porque una mujer buena
es una mujer limpia
y si es una mujer limpia
es una mujer buena
hace millones, millones de años
se puso sobre dos patas
la mujer era fiera y sucia
fiera y sucia y ladraba
porque una mujer fiera
no es una mujer buena
y una mujer buena
es una mujer limpia
hace millones, millones de años
se puso sobre dos patas
ya no ladra, es mansa es mansa
y buena y limpia

*

una mujer muy fea
era extremadamente limpia
y tenía una hermana menos fea
que era más o menos limpia
y además una prima
increíblemente guapa
que mantenía limpias
únicamente sus partes esenciales
que eran su pelo y su sexo
mantenía su pelo y su sexo
extremadamente limpios
con un champú hecho en texas
por mexicanos aburridos
pero la heroína de este poema
era una mujer muy fea
extremadamente limpia
que llevó durante muchos años
una vida sin acontecimientos

*

una mujer sobria
es una mujer limpia
una mujer ebria
es una mujer sucia
de entre las bestias del mundo
tengan o no tengan uñas
es la mujer ebria y sucia
la que se aprovecha entera
las orejas el hocico
la barriga la papada
los meñiques los tobillos
hasta la cola enroscada

*

érase una vez una mujer
que quería hablar de género
érase una vez una mujer
que quería hablar de colectivos
y otra mujer más
especialista en declinaciones
la unión hace la fuerza
así que las tres se juntaron
y fundaron el grupo de estudios
celso pedro luft


Ed. Krillar 21, 2016
Trad. Paula Abramo

Fot. Manuel Alvarez Bravo

domingo, 11 de junio de 2017

La mujer


Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás podrá alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya.

Ana María Shua
La mujer
Recogido en Cazadores de letras
Ed. Páginas de espuma, 2009

Fot. Daisuke Yokota

lunes, 7 de noviembre de 2016

En alabanza a mi útero



En mi interior todos son un pájaro.
Estoy batiendo todas mis alas.
Querían cortarte
pero no lo harán.
Decían que estabas desmesuradamente hueco
pero no lo estás.
Decían que te encontrabas mortalmente enfermo
y se equivocaron.
Como colegiala cantas.

En alabanza a mi útero

lunes, 15 de agosto de 2016

Hay una mujer


Hay una mujer. Ella me odia. Sombra. Ella me llama Sombra. Por ejemplo: ¿Estás aquí de nuevo, Sombra?, me preguntará. Otras veces: Hay pollo relleno para almorzar, ¿te parece bien, Sombra? O traviesamente dice que arrojará su sombra ante sí y por sombra se refiere a mí y se supone que eso me podría causar problemas. Sin embargo, este abandono lúdico no significa necesariamente que ella esté de buen humor, aunque cuando ella está de buen humor, a veces grita alborozada: ¡Mundo de las Sombras! que, me guste o no, es otra referencia a mi persona. Por otro lado, cuando su ánimo es bajo, cuando sus hermanas mayores la llaman desde Lübeck, por ejemplo, o cuando se obsesiona con el peso, aunque le jure que moriría por la última gota de su carne viva, declara que soy el árbol que le impide ver el bosque.

Péter Esterházy  Una mujer
Ed. Alfaguara, 2001
Trad. Judit Xantus Szarvas

martes, 17 de mayo de 2016

Las locas


Brindemos por las locas, por las inadaptadas, por las rebeldes, por las alborotadoras, por las que no encajan, por las que ven las cosas de una manera diferente. No les gustan las reglas y no respetan el status-quo. Las puedes citar, no estar de acuerdo con ellas, glorificarlas o vilipendiarlas. Pero lo que no puedes hacer es ignorarlas. Porque cambian las cosas. Empujan adelante la raza humana.

Mientras algunos las vean como locas, nosotras vemos el genio. Porque las Mujeres que se creen tan locas como para pensar que puedan cambiar el mundo, son las que lo hacen.

Jean-Louis Kerouac
On The Road

jueves, 11 de febrero de 2016

Consuelo


Las mujeres tampoco seducen a los hombres para sustraerles el poder, ni para ejercerlo bajo mano, ni para domesticarlos, ni para sacarles su dinero, ni para adquirir lo que desean.
Las mujeres ni siquiera quieren hijos de los hombres a los que abrazan para reproducirlos, ni para reproducirse a ellas mismas, ni con el proyecto de saciar su venganza lanzando a sus hijos a la conquista del mundo.
Las mujeres ni siquiera pretenden de los hombres una casa en la que aburrirse con ellos y donde envejecer.
Las mujeres necesitan a los hombres para que ellos las consuelen de algo inexplicable.

Pascal Quignard, Las solidaridades misteriosas
Ed. Galaxia Gutenberg, 2014
Trad. Ignacio Vidal-Folch

Fot. Frances Virginia Lee Harris of Woodville ca. 1903

martes, 2 de febrero de 2016

Mujeres


Esta mujer había tenido una infancia terrible, trabajando en una granja desde los siete años entre semibrutos alcohólicos. Su adolescencia fue demasiado breve para que pudiera acordarse. Tras la muerte de su marido trabajó en una fábrica para sacar adelante a sus cuatro hijos; en pleno invierno iba a buscar agua al patio para que toda la familia se lavara. Con más de sesenta años, recién jubilada, accedió a ocuparse otra vez de un niño, el hijo de su hijo. A él tampoco le había faltado de nada, ni ropa, ni buenas comidas los domingos, ni amor. Ella le había dado todo eso. Un examen mínimamente exhaustivo de la humanidad debe tener en cuenta necesariamente este tipo de fenómenos. En la historia siempre han existido seres humanos así. Seres humanos que trabajaron toda su vida, y que trabajaron mucho, sólo por amor y entrega; que dieron literalmente su vida a los demás con un espíritu de amor y de entrega; que sin embargo no lo consideraban un sacrificio; que en realidad no concebían otro modo de vida más que el de dar su vida a los demás con un espíritu de entrega y de amor. En la práctica, estos seres humanos casi siempre han sido mujeres.

Michel Houellebecq,  Las partículas elementales
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Encarna Castejón

Fot. Juan Rulfo, Paisajes mexicanos