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lunes, 20 de marzo de 2017

Aniquilación


En cuanto al amor, ya no había que contar con él: yo era sin duda uno de los últimos hombres de mi generación que se quería a sí mismo lo bastante poco como para ser capaz de amar a otra persona, aunque sólo fuera así en raras ocasiones, exactamente dos veces en mi vida. No había amor en la libertad individual, en la independencia, era pura y simplemente mentira, y una de las más burdas que se puedan imaginar: sólo hay amor en el deseo de aniquilación, de fusión, de desaparición individual, en una especie, como se decía antaño, de sentimiento oceánico, en algo que de todas maneras, al menos en un futuro próximo, estaba condenado.

Ed. Alfaguara, 2005
Trad. Encarna Castejón


miércoles, 15 de marzo de 2017

Caparazón o armadura



Tumbado en la tienda, Michel esperó la aurora. A eso del final de la noche estalló una tormenta muy violenta; le sorprendió darse cuenta de que estaba un poco asustado. Luego el cielo se calmó, y empezó a caer una lluvia lenta y regular. Las gotas golpeaban la tela con un ruido sordo, a pocos centímetros de su cara; pero él estaba a salvo del contacto. De repente tuvo el presentimiento de que su vida entera iba a parecerse a ese momento. Se movería entre las emociones humanas, y a veces estaría muy cerca de ellas; otros conocerían la felicidad o la desesperación; pero nada de eso tendría que ver jamás con él, ni podría alcanzarle. Durante la velada, Annabelle le había mirado muchas veces mientras bailaba. Él quería moverse, pero no podía; sentía con toda claridad que se estaba hundiendo en un lago helado. Sin embargo, todo era excesivamente tranquilo. Se sentía separado del mundo por unos cuantos centímetros de vacío, que formaban en torno a él un caparazón o una armadura.

Ed. Anagrama. 
Trad. Encarna Castejón

jueves, 27 de octubre de 2016

Reducción


Yo no tengo interior.
Ni pasión, ni calor;
Pronto me reduciré 
A mi estricto volumen.

Configuración de la última orilla.
Ed. Anagrama.
Trad. Altair Díez

lunes, 22 de agosto de 2016

Cuando muere lo más puro


Cuando muere lo más puro

Cualquier gozo se invalida

Queda el pecho como un hueco,

Y hay sombras por donde mires.

Configuración de la última orilla
Ed. Anagrama, 2016
Trad. Altair Diez

martes, 31 de mayo de 2016

Entonces uno deja de reírse


Uno puede enfrentarse a los acontecimientos de la vida con humor durante años, a veces muchos años, y en algunos casos mantener una actitud humorística casi hasta el final; pero la vida siempre nos rompe el corazón. Por mucho valor, sangre fría y humor que uno acumule a lo largo de su vida, siempre acabará con el corazón destrozado. Y entonces uno deja de reírse. A fin de cuentas ya sólo quedan la soledad, el frío y el silencio. A fin de cuentas, sólo queda la muerte.

Michel Houellebecq, Las partículas elementales
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Encarna Castejón

martes, 2 de febrero de 2016

Cuando casi


La desgracia sólo alcanza su punto más alto cuando hemos visto, lo bastante cerca, la posibilidad práctica de la felicidad.

Michel Houellebecq,  Las partículas elementales
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Encarna Castejón

Mujeres


Esta mujer había tenido una infancia terrible, trabajando en una granja desde los siete años entre semibrutos alcohólicos. Su adolescencia fue demasiado breve para que pudiera acordarse. Tras la muerte de su marido trabajó en una fábrica para sacar adelante a sus cuatro hijos; en pleno invierno iba a buscar agua al patio para que toda la familia se lavara. Con más de sesenta años, recién jubilada, accedió a ocuparse otra vez de un niño, el hijo de su hijo. A él tampoco le había faltado de nada, ni ropa, ni buenas comidas los domingos, ni amor. Ella le había dado todo eso. Un examen mínimamente exhaustivo de la humanidad debe tener en cuenta necesariamente este tipo de fenómenos. En la historia siempre han existido seres humanos así. Seres humanos que trabajaron toda su vida, y que trabajaron mucho, sólo por amor y entrega; que dieron literalmente su vida a los demás con un espíritu de amor y de entrega; que sin embargo no lo consideraban un sacrificio; que en realidad no concebían otro modo de vida más que el de dar su vida a los demás con un espíritu de entrega y de amor. En la práctica, estos seres humanos casi siempre han sido mujeres.

Michel Houellebecq,  Las partículas elementales
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Encarna Castejón

Fot. Juan Rulfo, Paisajes mexicanos

lunes, 1 de febrero de 2016

Hombre y sociedad


¿Qué es lo que define a un hombre? ¿Cuál es la primera pregunta que se le hace a un hombre cuando quieres informarte de su estado? En algunas sociedades le preguntan primero si está casado, si tiene hijos; en las nuestras, se le pregunta en primer lugar su profesión. Lo que define ante todo al hombre occidental es el puesto que ocupa en el proceso de producción, y no su estatuto de reproductor.

Michel Houellebecq
El mapa y el territorio
Ed. Anagrama, 2011
Trad. Jaime Zulaika

Felicidad


Durante la primera parte de tu vida, no te das cuenta de tu felicidad hasta que la has perdido. Luego llega una edad, una segunda edad, en que sabes, en cuanto empiezas a vivir algo feliz, que acabaras perdiéndolo. Cuando conocí a Belle, comprendí que acababa de entrar en esa segunda edad. También comprendí que no había llegado todavía a la tercera, la de la autentica vejez, cuando el hecho de prever la pérdida de la felicidad impide incluso llegar a sentirla.

Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla
Ed. Alfaguara, 2005
Trad. Encarna Castejón

Fot.  Roberto Frankenberg, Michel Houellebecq