Los niños mueren más fácilmente. Muy fácilmente. Todavía no están enraizados, todavía no están instalados, todavía no poseen el instinto de conservación. Adquirimos hábitos deplorables. Vuelve atrás, vuelve a ser un niño, para morir.
Eugène Ionesco,
Diarios
Ed. Páginas de espuma, 2007
Trad. Marcelo Arroita-Jauregui