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sábado, 22 de diciembre de 2018

Descartes


"No evoluciono: viajo", escribió Pessoa.
De algún modo esto me recuerda que en ocasiones se puede conocer mejor a un hombre por todo lo que desdeña que por lo que aprecia, y me recuerda también que, como creo que dice Piglia, en la literatura no existe lo que llamamos 'progreso', del mismo modo que uno no sueña mejor a lo largo del tiempo: tal vez lo que más se aprende a medida que se escribe es lo que se prefiere no hacer; seguramente avanzamos por descartes.

Enrique Vila-Matas
Mac y su contratiempo

Fot. Yulia Kazban

jueves, 15 de noviembre de 2018

Yo no soy de las que


... yo no soy de las que salen por gusto fuera de casa. Pero siempre andan preguntándome a qué se debe esto. Me lo preguntan como también me preguntan por qué aún no tengo novio o por qué fumo tanto. Porque a mí me preguntan de todo, no sé por qué. De todo. Y yo para todo tengo respuesta.

Enrique Vila-Matas
Suicidios ejemplares
Ed. Anagrama, 2006

Fot. László Moholy-Nagy
Lucia at the breakfast table, 1926

martes, 6 de marzo de 2018

Bartlebys


Todos conocemos a los bartlebys, son esos seres en los que habita una profunda negación del mundo. Toman su nombre del escribiente Bartleby, ese oficinista de un relato de Herman Melville que jamás ha sido visto leyendo, ni siquiera un periódico; que, durante prolongados lapsos, se queda de pie mirando hacia fuera por la pálida ventana que hay tras un biombo, en dirección a un muro de ladrillo de Wall Street; que nunca bebe cerveza, ni té, ni café como los demás; que jamás ha ido a ninguna parte, pues vive en la oficina, incluso pasa en ella los domingos; que nunca ha dicho quién es, ni de dónde viene, ni si tiene parientes en este mundo; que, cuando se le pregunta dónde nació o se le encarga un trabajo o se le pide que cuente algo sobre él, responde siempre diciendo:
-Preferiría no hacerlo.
Hace tiempo ya que rastreo el amplio espectro del síndrome de Bartleby en la literatura, hace tiempo que estudio la enfermedad, el mal endémico de las letras contemporáneas, la pulsión negativa o la atracción por la nada que hace que ciertos creadores, aun teniendo una conciencia literaria muy exigente (o quizás precisamente por eso), no lleguen a escribir nunca; o bien escriban uno o dos libros y luego renuncien a la escritura; o bien, tras poner en marcha sin problemas una obra en progreso, queden, un día, literalmente paralizados para siempre.

Enrique Vila-Matas
Bartleby y compañía
Ed. Seix Barral, 2015

Fot. Vincenzo Balocchi

sábado, 3 de febrero de 2018

Ya habían tenido lugar


53

En este pueblo cercano a las ruinas de Berenice, a la hora de despedirme de la amable y bondadosa gente del lugar, me ha ocurrido algo muy parecido a lo que cuenta Stevenson que le pasó con los habitantes de una de las islas Gilbert, donde desembarcó procedente de Honolulú y camino de la rada de Apia, en Samoa.
Yo he pasado aquí en Berenice varios días conviviendo con los pescadores y narrándoles, con una considerable variedad de voces, los avatares más importantes de mi vida o, lo que viene a ser lo mismo, las historias que he oído contar a otros y que, a lo largo del viaje, me he ido apropiando. A la hora de la despedida, tras haber intercambiado abrazos con toda esa gente tan entrañable, me he visto obligado, por falta de viento, a esperar unas horas en el pequeño puerto. Durante todo ese tiempo, los isleños han permanecido escondidos detrás de los árboles y sin dar señales de vida, "porque los adioses ya habían tenido lugar".

Enrique Vila-Matas
Mac y su contratiempo
Ed. Seix Barral, 2017

Fot. Félix Bonfils
The Dead Sea, Palestine, 1894

lunes, 25 de diciembre de 2017

Descartes


"No evoluciono: viajo", escribió Pessoa.
De algún modo esto me recuerda que en ocasiones se puede conocer mejor a un hombre por todo lo que desdeña que por lo que aprecia, y me recuerda también que, como creo que dice Piglia, en la literatura no existe lo que llamamos 'progreso', del mismo modo que uno no sueña mejor a lo largo del tiempo: tal vez lo que más se aprende a medida que se escribe es lo que se prefiere no hacer; seguramente avanzamos por descartes.

Enrique Vila-Matas
Mac y su contratiempo
Ed. Seix Barral, 2017

Collage Katrien de Blauwer

jueves, 21 de diciembre de 2017

Hermanos


Veo ahora en retrospectiva la escena última de mi adiós: mudo, inmóvil, despidiéndome en silencio en el rellano, y luego esperando a que se cierren las puertas metálicas del ascensor y, justo cuando eso ocurre, a causa de la excesiva bebida ingerida, llorando en silencio mientras me digo: somos hermanos, pero mis palabras siempre acaban pareciéndome una especie de suceso metafísico que ella nunca puede llegar a conocer plenamente. Y viceversa. No importa cuánto se viva, no importa cuanto se ame, permanecemos siempre confinados en cada uno de nosotros mismos. Y eso que somos hermanos.

Enrique Vila-Matas
Mac y su contratiempo
Ed. Seix Barral, 2017

jueves, 7 de diciembre de 2017

Repetición


Esta misma mañana, al acordarme de los calígrafos repitentes de los que ahora escribo, he tenido por momentos la sensación de que entreveía al oscuro parásito de la repetición quede oculta en el centro de toda creación literaria. Un parásito que tiene la forma de una gota gris solitaria que irremediablemente se halla en medio de toda la lluvia o tempestad y a la vez en el centro mismo del universo, donde, como es sabido, se acometen, una y otra vez, de forma imperturbable, las mismas rutinas, siempre las mismas pues todo se repite allí del modo más incesante y mortal. 

Enrique Vila-Matas
Mac y su contratiempo
Ed. Seix Barral, 2017

martes, 15 de agosto de 2017

La pregunta de Florencia


(...) Por eso a veces insisto en que "Bartleby y compañía", contrariamente a lo que se cree, no habla exactamente de escritores que dejan de escribir, sino de personas que viven y un día mueren, de gente que lee y de gente que un día deja de leer y de gente que muere sin haber leído nada y de gente que ama y deja de amar o ama sin ser amada, de oleadas y oleadas incesantes de seres inútiles y malolientes que vienen desde el fondo de los tiempos a hundirse, a hundirse aquí, que es a lo que venimos a este mundo, donde el instinto silencioso, el instinto de muerte, no necesita ni compañía, de tanta que tiene.

Enrique Vila-Matas
Bartleby y compañía
Ed. Seix Barral, 2015

domingo, 13 de agosto de 2017

Bartleby y compañía


Kafka y Bartleby son dos seres bastante insociables a los que hace tiempo tengo tendencia a asociar. No soy, por supuesto, el único que se ha sentido tentado de hacerlo. Sin ir más lejos, Gilles Deleuze, en "Bartleby o la fórmula", dice que el copista de Melville es el vivo retrato del Soltero, así con mayúscula, que aparece en los Diarios de Kafka, ese Soltero para el que "la felicidad es comprender que el suelo sobre el que se ha detenido no puede ser mayor que la extensión cubierta por sus pies", ese Soltero que sabe resignarse a un espacio para él cada vez más reducido; ese Soltero las dimensiones exactas de cuyo ataúd, cuando muera, serán justamente lo que necesite.

Enrique Vila-Matas
Bartleby y compañía
Ed. Seix Barral, 2015

sábado, 29 de julio de 2017

Epitafio


Sabiendo que iba a morir, el joven Cadou dejó escrito para su tumba un breve epitafio que pidió a su familia que fuera considerado como sus "obras completas". Una petición irónica. Ese epitafio reza así: "Intenté sin éxito ser más muebles, pero ni eso me fue concedido. Así que he sido toda mi vida un mueble, lo cual, después de todo, no es poco si pensamos que lo demás es silencio ".

Enrique Vila-Matas
Bartleby y compañía