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domingo, 23 de julio de 2017

Lamiendo el caracol


La niña me mira, coge un caracol, lo pone dulcemente en la palma de su mano, con la lengua lame el ente viscoso, algo húmedo, que no se mete en la cáscara. – ¿Y si un ser no puede ya ejecutar su propio gesto irremediable?.

Fleur Jaeggy
El dedo en la boca

jueves, 13 de octubre de 2016

No tenía humanidad


Sucedió un día durante la comida. Estábamos todas sentadas. Llegó una muchacha, una nueva. Tenía quince años, los cabellos rígidos como cuchillas, brillantes, los ojos graves y fijos, sombreados. La nariz aguileña, los dientes, cuando reía, y reía poco, eran puntiagudos. Una hermosa frente alta donde podían tocarse los pensamientos, donde generaciones pasadas le habían transmitido talento, inteligencia, fascinación. No hablaba con nadie. La apariencia era la de un ídolo, despreciativa. Tal vez por eso deseé conquistarla. No tenía humanidad.

Fleur Jaeggy  Los hermosos años del castigo
Ed. Tusquets
Trad. Juana Bignozzi

jueves, 30 de junio de 2016

En el internado


A los catorce años yo era alumna de un internado de Appenzell. El lugar por el que Robert Walser había dado muchos paseos cuando estaba en el manicomio, en Herisau, no lejos de nuestro instituto. Murió en la nieve. Hay fotografías que muestran sus huellas y la posición del cuerpo en la nieve. Nosotras no conocíamos al escritor (…) Es una verdadera lástima que no hubiésemos conocido la existencia de Walser, habríamos recogido una flor para él. También Kant antes de morir, se conmovió cuando una desconocida le ofreció una rosa.

Fleur JaeggyLos hermosos años del castigo 
Ed. Tusquets
Trad. Juana Bignozzi

sábado, 28 de mayo de 2016

Los adioses


Los adioses tienen lejanas progenituras y los paisajes los cubren de maleza y polvo.

Fleur JaeggyLos hermosos años del castigo 
Ed. Tusquets
Trad. Juana Bignozzi 

Ilustración: Piero Fornasetti