miércoles, 5 de septiembre de 2018

Expulsión de los mercaderes del templo


Expulsión de los mercaderes del templo 

Bienvenido, hueco; bienvenidas,
fechas señaladas, vidas de tres o cuatro
años en cajas
de cartón. Tanto entregué que se marcha conmigo.
Ni un vacío: vidas de tres o cuatro años,
sus siluetas marcando la pared.

Después, allí donde me hablaban
los encajes, allí donde me hablaban, el edificio
y su diccionario —cuánto dejarían escapar— los pintaron
de blanco. Me acusaron del comercio.
Pequeñas cajas, ¿qué pensasteis de mí?

El poema se prende entre una casa y otra
y entre una casa y otra, de esta manera,
se empieza otra vez.

Bienvenida, pródiga:
¿qué pensaron que haría? Me libré
de los templos. Sonreídme, decid
adiós al hueco: dadnos hoy
la boca que sople y apague el volcán.

de Chatterton
Ed. Visor, 2014

martes, 4 de septiembre de 2018

Ayer por la mañana


AYER POR LA MAÑANA

Puede ser,
yo contigo,
tú conmigo,
sólo logramos emitir un balbuceo.
Pero este balbuceo nuestro
será lo más hermoso
que ambos
leguemos al mundo.
Este nuestro común
balbucear confuso
será nuestro legado humano.



domingo, 2 de septiembre de 2018

Rastro


HUIDA DE LOBA

A quien me pregunta
cuántos amores he tenido
le respondo que mire
en los bosques para ver
en cuántas trampas ha quedado
mi pelo



Al partir


Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.
Salvé la gacela de la mano del cazador,
pero siguió desvanecida, sin recobrar el sentido.
Cogí la naranja de la rama,
pero no pude despojarla de su corteza.
Me reuní con las estrellas,
pero no pude contarlas.
Saqué agua del pozo,
pero no pude servirla en los vasos.
Coloqué las rosas en la bandeja,
pero no pude tallar las tazas de piedra.
No sacié mis amores.
Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.

Al partir, me quedan cosas que acabar...
Junio de 1959

jueves, 30 de agosto de 2018

Una astilla


Extrañas bodas de la tierra y el corazón, bajo el signo y el impulso de la mar soberana. Pues aquí, en la isla, el cerco que corría el riesgo de trabarnos la imaginación la exacerba antes bien y la acomete, yeguas marinas. Y concluye entonces la maniobra y el hombre cae y besa el suelo. Las olas encendidas lo aturden, el aire fermenta y lo alza en vilo, pero la tierra está en él como un sufrimiento imborrable. Se ha nutrido de las aguas de lo insólito y ha torturado su risa. Cerrado, sitiado, ardientemente deseoso de imaginar el resto a su imagen, debe abrir, debe abrirse, ver otra cosa, ver al otro. Después de eso, tras cada rictus hay un amanecer. De uno a otro horizonte, lo sustenta tan fuego hondo de su voz ebria. Para nada necesita paseos, exaltaciones, hogueras de los crepúsculos. Es un fuego tan secreto e íntimo, tan conocido. Prende un huerto de frutales, frutas incendiadas del encono o de la suavidad, por turnos: así nace el poema. La isla es una astilla en un rayo, que el árbol lleva doquier en sí.

Édouard Glissant
Sol De La Conciencia
El Cobre ediciones, 2004
Trad. María Teresa Gallego Urrutia

Dib. Louise Bourgeois
The Insomnia Drawings, Throbbing Pulse (1944)


Apariciones


APARICIONES 

Huir no existe. Solo existes tú,
la mirada que imanta
el mundo
lo hace suyo.

Abrupto revolar de cuervos
en los quicios del aire.

Destellan como espejos
al sol.
Parpadean.

Alguno ha de posarse
sobre la hierba que has pisado,
desenterrar un pensamiento.

Sabes
que nada se pierde.

Nada se pierde
Poemas escogidos
Prensas Universitarias de Zaragoza

Última primavera


ÚLTIMA PRIMAVERA 

Toma en lo hondo de ti la campanita china
y cuando llegue la lila, mezcla ésta también
con tu sangre, tu dicha y tu miseria,
con el oscuro fondo del que dependes.
Lentos días. Todo superado.
Y no preguntas si principio o fin,
luego tal vez te llevarán las horas
todavía hasta junio, con sus rosas.

Versión de Eustaquio Barjau

miércoles, 29 de agosto de 2018

Lo que continúa en la casa


Todos han partido de la casa, en realidad, pero todos se han quedado en verdad. Y no es el recuerdo de ellos lo que queda, sino ellos mismos. Y no es tampoco que ellos queden en la casa, sino que continúan por la casa. Las funciones y los actos se van de la casa en tren o en avión o a caballo, a pie o arrastrándose. Lo que continúa en la casa es el órgano, el agente en gerundio y en círculo. Los pasos se han ido, los besos, los perdones, los crímenes. Lo que continúa en la casa es el pie, los labios, los ojos, el corazón. Las negaciones y las afirmaciones, el bien y el mal, se han dispersado. Lo que continúa en la casa, es el sujeto del acto.

César Vallejo
Poemas en prosa
Ed. Losada, 2010

domingo, 26 de agosto de 2018

Amor de lejos


I 
En mayo cuando los días son largos,
me es agradable el dulce canto de los pájaros de lejos
y cuando me he separado de allí,
me acuerdo de un amor de lejos.
Apesadumbrado y agobiado de deseo
voy de modo que ni el canto ni la flor del blanco espino
me placen más que el invierno helado.
II 
Nunca más gozaré de amor
si no gozo de este amor de lejos,
pues no sé en ninguna parte, ni cerca ni lejos,
de más gentil ni mejor.
Su mérito es tan verdadero y tan puro que
ojalá allí, en el reino de los sarracenos
fuera llamado cautivo por ella.
III 
Triste y alegre me separaré
cuando vea este amor de lejos,
pero no sé cuándo lo veré,
pues nuestras tierras están demasiado lejos.
¡Hay demasiados puertos y caminos!
Y, por esta razón, no soy adivino…..
¡Pero todo sea como Dios quiera!
IV 
El gozo me aparecerá cuando le pida,
por amor de Dios, el amor de lejos;
y, si le place, me albergaré cerca de ella,
aunque soy de lejos.
Entonces vendrá la conversación agradable,
cuando, amante lejano, estaré tan próximo
que con hermosas palabras gozaré de solaz
V 
Bien tengo por veraz al Señor,
gracias a quien veré el amor de lejos;
pero por un bien que me corresponda,
tengo dos males, porque de mi está tan lejos…..
¡Ay! ¡Ojalá fuera allí peregrino
de modo que mi báculo y mi manto
fueran contemplados por sus hermosos ojos.
VI 
Dios, que hizo todo cuanto va y viene
y sostuvo este amor de lejos,
me de poder – que el ánimo ya lo tengo –
para que en breve vea el amor de lejos,
verdaderamente, en lugar propicio,
de modo que la cámara y el jardín
me parezcan siempre palacio.
VII 
Dice verdad quien me llama ávido
y anheloso de amor de lejos,
pues no hay otro placer que tanto me guste
como el gozo del amor de lejos.
Pero lo que quiero me está tan vedado
porque mi padrino me hechizó
de modo que amara y no fuera amado.
VIII 
¡Pero lo que quiero me esta tan vedado!....
¡Maldito sea el padrino
que me hechizó para que no fuera amado!

en
Los trovadores (3 vol)
Ed Ariel, 1992


sábado, 25 de agosto de 2018

Nocturno


NOCTURNO

Hasta se ríe tu tristeza
de cuando el sol era niño
y recogía en las manos de Dios 
las conchas desperdigadas,
las uvas más negras del cielo,
el cabello bastardo del viento,
la podredumbre sola del silencio,
la materia sin forma de los sueños.

Sin tú saberlo, con todo eso 
hizo los huesos de tu cuerpo,
el animal herido en todo el centro
cuya mirada funda las estrellas
porque ellas callan tu nombre,
te observan desnudarte,
te velan mientras duermes
y así, ungida de inocencia,
derramas el amor de madrugada.

Sin tú saberlo, se ríe tu tristeza.


Echada entre las flores


DE TIERNA MUJER ECHADA ENTRE LAS FLORES 

Se adivinaba la estación oculta
por el ansia de las lluvias nocturnas,
por los cambios de las nubes en el cielo,
undosas leves cunas;
y yo estaba muerto.

Una ciudad suspendida en el aire
era mi último exilio,
y en torno me llamaban
las suaves mujeres de otros tiempos,
y la madre, renovada por los años,
con su dulce mano escogía entre las rosas
y con las más blancas ceñía mi cabeza.

Afuera era de noche
y los astros precisos seguían
ignotos caminos en curvas de oro
y las cosas vueltas fugitivas
me llevaban a rincones secretos
para hablarme de jardines abiertos de par en par
y del sentido de la vida;
pero a mí me dolía la última sonrisa

de tierna mujer echada entre las flores.


jueves, 23 de agosto de 2018

Cinta de Moebius


CINTA DE MOEBIUS 

Yo vengo de perder una batalla
de la vida
y otra más y otra más
y otra.

Pero mi espíritu está indemne
y aún puedo saltar sobre todas las pérdidas
aunque sé que sin más flexibilidad
y menos exactitud 
que en los 20 ó 25 metros de edad que tuve

y ahora ya no tengo más que predicciones, presagios
de lo que va a ocurrir
según veo a los tipos que se acercan a mis ojos,
según huelo sus preocupaciones,
según cómo sé empeñan en agradarme
o en desagradarme.

Eso veo. Ya lo tengo claro estoy preparada
para perder
y distinguir cuál será la ventaja que yo saque
o cuál la captura;
qué parte de mi corazón se llevará
quien me persiga y observe
cuánto soy de vulnerable.

Lo tengo claro todo eso de las pérdidas y las
ganancias afectivas o las otras
y no me importa perder el beneficio
porque yo vengo de una habilidad de penitenciarias
y en los correccionales en dónde estuve
siempre me dejaron muy exactamente claro
que el modelo de mi conducta
iba derechito a los peligros y que ganar
en ellos
sería una suerte ingrata para mí.

De todos modos a veces he ganado
una chuchería, una bola o la pieza de un zapato.

Y una vez, sólo una vez, gané
algo complicadamente bueno, algo grande y
prodigioso que ahora con los años
valoro más que nunca.

Pero hoy ya sé que no volverá
la buena estrella
ni el azar
a mi vida
porque mi sublevación y mi trastorno están
conspirando para que
me hunda:

Y a eso no le pondré freno ni me doblegaré.

Ya tengo bastante con mi suficiencia
para el dolor
y una superioridad colérica
para subsistir y
todavía asombrarme de cómo
entre el perder y el ganar
he preferido siempre la sutil y
constante ingenuidad que producen las pérdidas.

Así como si esto fuera un dulce,
me ahorro el terror
del desengaño.

Ed. DVD, 2003

martes, 21 de agosto de 2018

La penumbra del cuarto


LA PENUMBRA DEL CUARTO


Entra el lenguaje.

Los dos se acercan a los mismos objetos. Los tocan
del mismo modo. Los apilan igual. Dejan e ignoran
las mismas cosas.

Cuando se enfrentan, saben que son el límite
uno del otro.

Son creador y criatura.
Son imagen,
modelo, 
uno del otro.

Los dos comparten la penumbra del cuarto.
Ahí perciben poco: lo utilizable
y lo que el otro permite ver. Ambos se evaden
y se ocultan.


lunes, 20 de agosto de 2018

Sustitutos


El hecho es que yo contaba, yo analizaba, yo relacionaba ejemplos proporcionados por los amigos comunes y la literatura. Le demostraba que la razón estaba de mi parte, la razón de amor. Le prometía que amándome iba a serle accesible un lugar de justicia perfecta. Esto le decía sin estar yo misma enamorada, habiendo sólo en mí la voluntad de ser amada por él y no por otro. Es tan difícil hablar de esto. Cuando vi su rostro por primera vez, deseé que fuera de amor al volverse hacia mi rostro. Quise sus ojos despeñándose en los míos. De esto quiero hablar. De un amor imposible porque no hay amor. Historia de amor sin amor. Me apresuro. Hay amor. Hay amor de la misma manera en que recién salí a la noche y dije: hay viento. No es una historia sin amor. Más bien habría que hablar de los sustitutos.

Alejandra Pizarnik
Prosa completa
Ed. Lumen, 2003

Sin datos del dibujo

domingo, 19 de agosto de 2018

Invitados


Sí, es cierto, hemos vivido a veces como invitados a vivir y, de repente, un día cualquiera, nos detenemos al borde de un recuerdo, sobre la faz del corazón, hasta sentir como el rumor de un vuelo en torno nuestro. Son las alas que van uniendo y entrelazando en nuestras horas lo ya vivido y lo viviente. Las sentimos volar y cubrirnos la sangre -las alas y las sombras de las alas- con un rumor de abejas conciliares, tenaces, obradoras. Y entonces comprendemos que la vida ha llegado de nuevo hasta su origen y que las cosas enterradas en nuestro corazón aprenden a nacer porque quizá, en ese instante mismo, alguien las está diciendo, las está recreando para nosotros.

Luis Rosales
El contenido del corazón
Ed. Cátedra, 2010

sábado, 18 de agosto de 2018

Deseo


Es decir, yo no deseo a una mujer –me da vergüenza decir cosas así–, lo ha dicho Proust, y en Proust es muy hermoso: no deseo a una mujer, deseo a su vez un paisaje que está envuelto en esa mujer, un paisaje que puedo no conocer, y que presiento, de tal suerte que, si no despliego el paisaje que ella envuelve no estaré contento, es decir, mi deseo fracasará, mi deseo quedará insatisfecho.

Gilles Deleuze
Proust y los signos
Ed. Anagrama 1995
Trad. Francisco Monge

viernes, 17 de agosto de 2018

Remanencia


Remanencia

¿Qué te hace sufrir? 
Como si se despertara en la casa sin ruido
el ascendiente de un rostro 
al que parecía haber fijado un agrio espejo. 
Como si, bajadas la alta lámpara y su resplandor 
encima de un plato ciego, 
levantaras hacia tu garganta oprimida 
la mesa antigua con sus frutos. 
Como si revivieras tus fugas 
entre la bruma matinal 
al encuentro de la rebelión tan querida, 
que supo socorrerte 
y alzarte mejor que cualquier ternura. 
Como si condenases, mientras tu amor está dormido, 
el pórtico soberano y el camino que lleva a él.
¿Qué te hace sufrir?
Lo irreal intacto en lo real devastado. 
Sus rodeos aventurados cercados de llamadas y de sangre. 
Lo que fue elegido y no fue tocado, 
la orilla del salto hasta la ribera alcanzada, 
el presente irreflexivo que desaparece. 
Una estrella que se ha acercado, la muy loca, 
y va a morir antes que yo.


Hosiery Advertisement, Semakh, Palestine, 1927

jueves, 16 de agosto de 2018

Un don natural


UN DON NATURAL

Bajo el alero de mi tejado, incansablemente,
todo el día primaveral, dos gorriones han recolectado
los tallos de las hojas caídas, 
mientras yo he estado sentado lamentando tu ausencia.
Todo el día, los gorriones han urdido con trocitos
de paja y palitos finos un nido para protegerse
de las inclemencias del viento, 
y tal vez han introducido en su diseño 
un hilito de la ropa que usaste, y una hebra de tu pelo, 
ya que en todo lo que hacen se muestran apasionados 
por la línea, la medida, la resistencia, y toman 
lo que está cerca, y les es útil.
Todo el día he estado sentado recordando tu rostro,
y mirando cómo los pálidos tallos, entrelazados 
por un misterioso proceso, han adquirido
de pronto un don natural.

Versión: Rogelio Guedea


miércoles, 15 de agosto de 2018

No todo es relativo


La dura realidad es una desoladora confusión de hermosos ideales y torpes realizaciones, pero siempre habrá algunos empecinados, héroes, santos y artistas, que en sus vidas y en sus obras alcanzan pedazos del Absoluto, que nos ayudan a soportar las repugnantes relatividades.

Ernesto Sabato
Sobre héroes y tumbas
Seix Barral, 2001

Gatos


Cuando los gatos sueñan adoptan actitudes augustas, de esfinges reclinadas contra la soledad, y parecen dormidos con un sueño sin fin. Mágicas chispas brotan de sus ancas mullidas y partículas de oro como una fina arena vagamente constelan sus místicas pupilas…

Charles Baudelaire

Fot. Paul Gauguin
Gatos