domingo, 15 de julio de 2018

Leyendo


Fotograma de
Dir. Tran Anh Hung, 1993

Hasta el final


Hay que vivir sin imposturas,
vivir de modo que con el tiempo
nos lleguemos a ganar el amor del espacio,
y oigamos la voz del futuro.

Hay que dejar blancos,
en el destino y no en el papel
y en los márgenes anotar
pasajes y capítulos de la vida entera.

Debemos sumirnos en el anónimo
y ocultar en él nuestros pasos
tal como se oculta el paisaje
tras una niebla espesa.

Otros siguiendo tus huellas, frescas,
recorrerán tu camino palmo a palmo,
pero tú mismo no debes distinguir
la derrota de la victoria,
no debes renunciar ni a una brizna de ti mismo.
Tú debes estar vivo.
Solamente vivir
hasta el final.


martes, 10 de julio de 2018

domingo, 8 de julio de 2018

Bajo una pequeña estrella


BAJO UNA PEQUEÑA ESTRELLA

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado por alto
a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño a las cinco
de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos, cada
una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.

En "Si acaso", 1972
Poesía no completa, edición y traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia, Fondo de Cultura Económica.


martes, 3 de julio de 2018

Sobre los comienzos


Sobre los comienzos

En la vida, el número de comienzos es exactamente igual al número de finales: todavía nadie comenzó una vida que no vaya a terminar.

En la poesía, el número de comienzos supera en tal medida el número de finales que no podemos siquiera imaginárnoslo. No todos los poemas se terminan: uno se abandona, otro se prende fuego y se lo lleva el viento, lo cual podría ser un final, pero es el final de un poema sin fin. 

Paul Valéry, el poeta y pensador francés, dijo que ningún poema se termina y que todos los poemas simplemente se abandonan. Estas palabras también se le atribuyen a Stéphane Mallarmé, pero el comienzo de una cita siempre es algo brumoso.

Paul Valéry también describió su percepción de los primeros versos de manera tan vívida, y en mi opinión tan precisa, que nunca la olvidé: el primer verso de un poema, dijo, es como encontrar una fruta en el suelo, una fruta caída que nunca habías visto, y la tarea del poeta es crear el árbol del que podría caer una fruta como ésa.

Mary Ruefle
Por qué no beso bien
Ed. Kriller 71, 2018
Versión Ezequiel Zaidenwerg

La verdad


La verdad es lo que quema. La verdad es menos en la palabra que en los ojos, las manos y el silencio. La verdad son los ojos y las manos que arden en silencio.

Christian Bobin
La présence pure

Fot. Joseph Rodríguez
Romania

sábado, 30 de junio de 2018

La Palabra


El Apóstol nos dice que en el principio era la Palabra. No nos da garantía alguna sobre el final.

Lenguaje y silencio
Ed. Gedisa, 2013
Trad. Miguel Ultorio

Fot. Masao Yamamoto

viernes, 29 de junio de 2018

Límites


Tarde o temprano en la vida cada uno descubre que la felicidad perfecta es irrealizable, pero pocos son los que nos detenemos a considerar la antítesis: que la infelicidad perfecta es igual de inalcanzable. Los obstáculos que impiden la realización de estos dos estados extremos son de la misma naturaleza: derivan de nuestra condición humana, que se opone a todo lo infinito. Nuestro cada vez más insuficiente conocimiento del futuro se opone a ello: y esto se llama, en un caso, esperanza y en el otro caso, la incertidumbre del día siguiente. La certeza de la muerte se opone a ello: porque establece un límite en cada alegría, pero también en cada duelo.

Primo Levi
Si esto es un hombre
Ed. El Aleph, 2013
Trad. Pilar Gómez Bedate


Fot. Kurt Reichert
In licht und sonne

miércoles, 27 de junio de 2018

Experimentación


Experimento
la irrigación de la sangre
y la exaltación de la piel,
un dolor antiguo
actúa en el organismo.

No cesa
el estado de alerta,
listo el cuerpo para recibir
el impacto.

No temo
a los animales,
a la noche,
al crujido
en el estómago.

En "Cesto de trenzas"
Editorial: La bella Varsovia, 2018

martes, 26 de junio de 2018

Llegará a su tiempo


Jugarán otros niños en el prado,
dormirán bajo tierra otros cansancios;

pero la pensativa primavera
como la nieve llegará a su tiempo.


lunes, 25 de junio de 2018

Demasiado bonito


Demasiado bonito para que durara; ya saben, los espíritus singulares no soportan tanto amor, tanta perfección encontrada por casualidad.

Roberto Bolaño

Fot. El autor y su jardín paupérrimo cuando vivió en Barcelona, en el Carrer Tallers, 45, en 1977

domingo, 24 de junio de 2018

Era tarde, por supuesto


GÉNESIS 

Era tarde, por supuesto.

Sólo tú y yo quedábamos en la mesa,
acabándonos la segunda botella de vino,
cuando dijiste que quizá Eva fue creada
antes que Adán, que nació como una costilla
tomada del costado femenino un anochecer edénico.

Puede ser, recuerdo haber dicho,
porque en aquel entonces había muchas posibilidades,
y hablé de la serpiente parlante
y de las jirafas que sacaban el cuello del arca,
el olfato alerta al diluvio del Viejo Testamento.

Me gustan los hombres de mente abierta, dijiste,
alzando tu copa brillante hacia mí,
y yo alcé la mía y empecé a pensar
cómo sería la vida si fuera una de tus costillas:
estar todo el tiempo contigo,
a caballo entre tu blusa y tu piel,
preso bajo el suave peso de tus pechos;

tu costilla favorita, quiero creer,
si alguna vez te dignaras enumerarlas.

Justo eso hice aquella misma noche,
cuando te habías dormido
y tu espalda se encajaba en mi tórax,
y tus largas piernas se apretaban contra las mías,
y mis dedos se rendían al conteo enloquecido del amor.

Versión de Mauricio Montiel Figueiras

Fot. Jing Wen by Suffo Moncloa
Muse Autumn/Winter 2015

sábado, 23 de junio de 2018

Paréntesis


dado que el sentimiento es lo primero,
quien preste algo de atención
a la sintaxis de las cosas
nunca te va a besar completamente;

mi sangre está de acuerdo
con ser un tonto por entero
(...)
el aleteo de tus párpados me dice
que somos el uno para el otro: 
ríe entonces, recuéstate en mis brazos
pues la vida no es un párrafo

y creo que tampoco un paréntesis la muerte


Versión J.M. Montefogo

Fot. Ossip
Irmtraut, 2001

viernes, 22 de junio de 2018

La casa en llamas


La casa en llamas

Se llamaban a sí mismas las salvadoras de las casas en llamas, aunque ninguna de aquellas seis mujeres, con edades comprendidas entre la cincuentena y los setenta años, tenía otra experiencia que la laboral antes de jubilarse: dos cajeras de banco que apenas conocían más que el minúsculo cubículo tras la ventana con barrotes, tres secretarias que compartían una amplia oficina con demasiada gente y la señora Lu, que se había pasado muchos años vigilando la puerta de una residencia femenina en un edificio universitario de seis plantas.

Texto completo

Fot. Kitagawa Utamaro
Tres señoras sentadas con linternas, tetera, candelabro e instrumento de cuerda.

Islas


En el interior de la sobrecubierta descubrí una pequeña hoja de papel suelta. Era el mapa de una isla, que incluía además un trampantojo en la esquina inferior derecha; no tenía escala ni leyenda. En el centro de esta isla muda y anónima se alzaba un gran macizo montañoso, pintado con acuarela marrón, en sus valles había pequeños lagos y los ríos serpenteaban en su travesía hacia el mar, apenas insinuado por el contorno azul que enmarcaba la orilla.
Imaginé que un joven aprendiz de cartografía habría ensayado sus primeros trazos en esta isla, antes de atreverse a dibujar la tierra firme; y de repente me resultó meridianamente claro que las islas no son más que pequeños continentes, y que los continentes, por lo tanto, no son nada más que islas muy muy grandes. Este pedazo de tierra de claros contornos era perfecto, pero al mismo tiempo había sido olvidado completamente, como la hoja suelta en la que fue dibujado; había perdido todos sus vínculos con tierra firme, el resto del mundo simplemente se había esfumado. Nunca he vuelto a ver una isla tan solitaria.

Judith Schalansky
Atlas de Islas Remotas
Ed. Capitán Swing/Nørdica libros, 2013
Trad: Isabel G. Gamero

jueves, 21 de junio de 2018

Balance


Yo nunca he podido hacer balance. Siempre estoy menos algo. Por lo tanto, tengo una razón para seguir adelante. Pongo toda mi vida en el balance, para que no produzca nada. Para no conseguir nada, tienes que poner a la vista una infinidad de cifras. Efectivamente: en la ecuación vital, mi signo es el infinito. Para no llegar a ninguna parte, hay que atravesar todos los universos conocidos: debes estar en todas partes, para no estar en ninguna. Para conseguir el desorden, debes destruir "toda” forma de orden. Para enloquecer, debes tener una tremenda acumulación de cordura. Todos los dementes cuyas obras me han inspirado estaban tocados por una fría cordura. No me han enseñado nada porque las hojas del balance que nos legaron habían sido falsificadas. Para mí, sus cálculos no tienen sentido porque las cifras han sido alteradas. Los maravillosos libros mayores con bordes dorados que hemos heredado poseen la horrible belleza de las plantas que han madurado durante la noche.

Henry Miller
Primavera negra
Ed. Edhasa, 2008
Traducción de Carlos Bauer y Julián Marcos

miércoles, 20 de junio de 2018

No somos nada


-!No somos nada...!
En efecto, no somos nada.
Es la frase que suele utilizarse en nuestro país cuando a alguien le llega la noticia de la muerte de una persona joven, o de cualquiera que se hallase en un proceso de ascensión social, de realizar una carrera que la muerte ha truncado con todo el dramatismo que suele ir ligado a estas interrupciones desgraciadas.
Sí, no somos nada, pero no hay duda de que el señor Ramón le hizo un hijo a la señora Quimeta, su esposa, y de que esta persona murió de parto. Acepto gustoso que en la producción del acto hubo, por parte del señor Ramón, cierta jovial inconsciencia y, por parte de la señora Quimeta, un instante más o menos prolongado de felicidad. Sea como sea, la señora Quimeta murió de parto, por lo que resulta difícil en este caso no plantearse la cuestión de sí el señor Ramón representó o no representó algo para la señora Quimeta. El señor Ramón era un hombre corpulento, con un gran bigote rubio. La imaginación literaria me invita a creer que, poco antes de perder el conocimiento, la señora Quimeta pensó de manera obsesiva en el bigote de su marido y tuvo quizá la sensación de que el bigote se le caía encima y le aplastaba la boca, como la cresta de una cordillera.
También sería muy difícil imaginar que Hitler no hubiera sido nada para los millones de judíos y contraopinantes a los que destruyó en las cámaras de gas y en los campos de concentración de la última guerra.
Dejando, sin embargo, de lado estás pequeñeces, que no somos nada -¡No somos nada!- es de lo más obvio.

Josep Pla
Dietarios I: El cuaderno gris; Notas dispersas
Ed. Espasa Forum
Trad. Dionisio Ridruejo y Gloria de Ros


La rueda


LA RUEDA

El arco o puente que va
de tu mano a la mía cuando
no se tocan, abre
una flor intermedia.
¿Qué toca, qué retoca, qué trastoca
ese vacío de las manos
solas en su fatiga?
Nace una flor, sí,
se agosta en mayo como una
equivocación de la lengua
que se equivoca , sí.
¿Por qué este horror?
En la página de nosotros mismos
tu cuerpo escribe.



martes, 19 de junio de 2018

Cómo me vas a explicar…


Cómo me vas a explicar…

¿Cómo me vas a explicar, 
di, la dicha de esta tarde,
si no sabemos porqué 
fue, ni cómo, ni de qué 
ha sido, 
si es pura dicha de nada?
En nuestros ojos visiones, 
visiones y no miradas,
no percibían tamaños,
datos, colores, distancias.
De tan desprendidamente 
como estaba yo y me estabas 
mirando, más que mirando,
mis miradas te soñaban, 
y me soñaban las tuyas.
Palabras sueltas, palabras, 
deleite en incoherencias,
no eran ya signo de cosas, 
eran voces puras, voces
de su servir olvidadas.
¡Cómo vagaron sin rumbo,
y sin torpeza las caricias!
Largos goces iniciados,
caricias no terminadas,
como si aun no se supiera
en qué lugar de los cuerpos
el acariciar se acaba,
y anduviéramos buscándolo,
en lento encanto, sin ansia.
Las manos, no era tocar
lo que hacían en nosotros,
era descubrir; los tactos
nuestros cuerpos inventaban,
allí en plena luz, tan claros
como en la plena tiniebla,
en donde sólo ellos pueden
ver los cuerpos,
con las ardorosas palmas.
Y de estas nadas se ha ido
fabricando, indestructible,
nuestra dicha, nuestro amor,
nuestra tarde.
Por eso no fue nada,
sé que esta noche reclinas
lo mismo que una mejilla
sobre este blancor de plumas
-almohada que ha sido alas-
tu ser, tu memoria, todo,
y que todo te descansa,
sobre una tarde de dos,
que no es nada, nada, nada.