Mostrando entradas con la etiqueta Montefogo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Montefogo. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de junio de 2018

Paréntesis


dado que el sentimiento es lo primero,
quien preste algo de atención
a la sintaxis de las cosas
nunca te va a besar completamente;

mi sangre está de acuerdo
con ser un tonto por entero
(...)
el aleteo de tus párpados me dice
que somos el uno para el otro: 
ríe entonces, recuéstate en mis brazos
pues la vida no es un párrafo

y creo que tampoco un paréntesis la muerte


Versión J.M. Montefogo

Fot. Ossip
Irmtraut, 2001

viernes, 27 de abril de 2018

Jura


Jura cada cierto tiempo 
comenzar una vida mejor.
Pero cuando llega la noche 
con sus consejos,
con sus compromisos, 
con sus promesas...
cuando llega la noche 
con esa fuerza del cuerpo 
que necesita y pide,
hacia el mismo placer fatal, 
perdido, va de nuevo.

Jura
Versión J.M. Montefogo

100 portraits of Londoners

lunes, 19 de marzo de 2018

El espejo


Me vi con tus ojos a través del cristal
y, mirándome, sentí unas manos cálidas
tensando la piel de mis muslos
y obediente a tu deseo
me quedé desnuda frente al gran espejo.
Entonces cubrí tus ojos para no ver ni sentir
la soledad de mi cuerpo floreciendo contigo.

El espejo
Versión de J.M. Montefogo

Fot. Tunguska.RdM 
Ritratto Allo Specchio. After Midnight

viernes, 9 de marzo de 2018

Palabras


¡Vosotras, palabras, levantaos, seguidme!
y aunque ya estemos lejos, demasiado lejos, 
nos alejaremos una vez más, 
hacia ningún final.

No aclara.
La palabra sólo arrastrará otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere, definitivamente,
imponerse, quiere estar dicho ya.

No la digáis.
Palabras, seguidme,
¡que no se vuelva definitiva esta ansia 
del verbo y dicho y contradicho!

Dejad ahora un rato
que ninguno de los sentimientos hable,
que el músculo corazón se ejercite 
de manera diferente.

Dejad, digo, dejad.
Nada, digo yo, susurrado al oído supremo,
que sobre la muerte no se te ocurra nada,
deja y sígueme, ni dulce ni amargo,
ni consolador,
no significativamente sin consuelo
tampoco sin signos.

Y sobre todo, no eso:
la imagen en el tejido de polvo, 
el retumbar vacío de sílabas, 
palabras de agonía.

¡Sin decir nada, vosotras, palabras!
Bajo la tormenta de rosas.

Adonde nos dirijamos bajo la tormenta de rosas,
las espinas iluminan la noche, 
y el trueno de las hojas, 
antes tan silenciosas en los arbustos,
nos sigue ahora muy de cerca.


Vosotras, palabras
Para Nelly Sachs, la amiga, la poeta, en veneración
Versión de J.M. Montefogo