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domingo, 16 de junio de 2019

Bajo la tormenta de rosas


 "Bajo la tormenta de rosas"

Adonde nos dirijamos bajo la tormenta de rosas,
las espinas iluminan la noche, 
y el trueno de las hojas, 
antes tan silenciosas en los arbustos,
nos sigue ahora muy de cerca.

Ingeborg Bachmann
Fot. de la autora, hacia 1960

lunes, 29 de abril de 2019

Un amor perdido


POLÍTICA DE DEBILIDAD O UN AMOR PERDIDO

Uno perdido y cómo se le llama
y todavía otro, y un amor,
esto significa ganarse,
ir y vivir, esto significa ser
desde la punta del pie hasta la punta del pelo, 
esto significa vivir, una ilusión perdida, 
que tampoco es otra cosa que vivir e ir 
y hacer un trabajo, no significa mucho,
ya que entre nada y algo hay un algo, 
esto significa ningún amor perdido, 
esto significa nada perdido
no perder
no estás perdida.
Entre Berlín y Roma y entre ciudades en ejercicio 
eres una política de debilidad,
haces una política de debilidad.

Mucho ya no amas, 
pero amas, amas,
te gusta un pelo, 
te gusta que una cara sea así 
y te gusta verte en ella,
quieres su espejo, 
prefieres hundirte en este espejo
antes de agarrarte, en la nada,
amas aún una mano, 
amas aún un juego de cinco dedos, 
amas aún más que juegue a que no juegue ya nada,
amas aún el juego,
amas aún, amas un cuerpo que ya no cree ni en sí mismo,
amas su decrepitud, infarto y el abismo
entre el posible cáncer de estómago y la cirrosis del hígado,
o sea, amas un campo de batalla, 
en el que tú, un enemigo con aspecto rosáceo, 
coges entre tus brazos con tu fragilidad una fragilidad
y matas con una mirada
al tiempo ante ti, al tiempo detrás de ti,
a la muerte que es lo uno,
la muerte que es lo otro
para ti, al que será la muerte,
y esto es
pronto.

Ingeborg Bachmann 
de "No sé de ningún mundo mejor"

Fot: Kunié Sugiura
“The Station”, 1978

viernes, 9 de marzo de 2018

Palabras


¡Vosotras, palabras, levantaos, seguidme!
y aunque ya estemos lejos, demasiado lejos, 
nos alejaremos una vez más, 
hacia ningún final.

No aclara.
La palabra sólo arrastrará otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere, definitivamente,
imponerse, quiere estar dicho ya.

No la digáis.
Palabras, seguidme,
¡que no se vuelva definitiva esta ansia 
del verbo y dicho y contradicho!

Dejad ahora un rato
que ninguno de los sentimientos hable,
que el músculo corazón se ejercite 
de manera diferente.

Dejad, digo, dejad.
Nada, digo yo, susurrado al oído supremo,
que sobre la muerte no se te ocurra nada,
deja y sígueme, ni dulce ni amargo,
ni consolador,
no significativamente sin consuelo
tampoco sin signos.

Y sobre todo, no eso:
la imagen en el tejido de polvo, 
el retumbar vacío de sílabas, 
palabras de agonía.

¡Sin decir nada, vosotras, palabras!
Bajo la tormenta de rosas.

Adonde nos dirijamos bajo la tormenta de rosas,
las espinas iluminan la noche, 
y el trueno de las hojas, 
antes tan silenciosas en los arbustos,
nos sigue ahora muy de cerca.


Vosotras, palabras
Para Nelly Sachs, la amiga, la poeta, en veneración
Versión de J.M. Montefogo

miércoles, 23 de agosto de 2017

Bajo un cielo extranjero


Bajo un cielo extranjero
sombras rosas
sombras
sobre una tierra extranjera
entre rosas y sombras
en una agua extranjera
mi sombra.

Sombras rosas sombras.
De "Invocación a la Osa Mayor" 
Ediciones Hiperión 2001
Versión de Cacilia Dreymüller y Concha García

viernes, 11 de agosto de 2017

Tiempo del corazón


Querido:

[...]

"He vuelto a sentir la amapola, profunda, muy profundamente, tu magia ha sido tan maravillosa, jamás podré olvidarlo. 

A veces lo único que quisiera es irme y llegar a París, sentir que tocas mis manos, que me tocas entera con flores, y después otra vez no saber de dónde vienes y adónde vas. Para mí eres de la India, o de un país aun más lejano, oscuro, marrón; para mí eres desierto y mar y todo lo que es misterio.

Sigo sin saber nada de ti y por eso muchas veces tengo miedo por ti, no puedo imaginarme que tú debas hacer lo que los otros hacemos aquí, yo debería tener un castillo para nosotros y traerte conmigo, para que puedas ser allí mi señor encantado, tendremos muchas alfombras allí y música, e inventaremos el amor. 

He estado pensando mucho. “Corona” es tu poema más bello, es la anticipación perfecta de un instante donde todo se vuelve mármol y es para siempre. Pero para mí aquí no será “tiempo”. Tengo hambre de algo que no me darán, todo es chato y flojo, está cansado y gastado antes del uso. 

Para mediados de agosto quiero estar en París, un par de días solamente. No me preguntes por qué, para qué, pero quiero que estés para mí, una noche o dos, tres... Llévame al Sena, vamos a mirar y mirar bien adentro hasta que nos hayamos vuelto pececitos y nos reconozcamos."

Ingeborg.

Carta de Ingeborg Bachmann a Paul Celan, Viena, 24 de junio de 1949

Ed. FCE, 2012