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sábado, 10 de febrero de 2018

Certezas


No quiero hablar de exotismos; los niños son absolutamente ajenos a este vicio. No porque vean a través de los seres y de las cosas, sino porque, justamente, sólo ven eso; un árbol, un hueco en la tierra, una colonia de hormigas constructoras, una banda de chicos turbulentos en busca de un juego, un viejo de ojos nublados que tiende una mano descarnada, una calle en un pueblo africano un día de mercado, eran todas las calles de todos los pueblos, todos los chicos, todos los árboles y todas las hormigas. Ese tesoro está siempre vivo en el fondo de mí y no puede ser extirpado. Mucho más que de simples recuerdos, está hecho de certezas.

Jean-Marie Gustave Le Clézio
El africano
Ed. Adriana Hidalgo, 2007

domingo, 20 de agosto de 2017

Hay que partir


(...) A veces siento ese llamado, como llegado de lo más lejano de mí, ese llamado que me hunde aún más en mi propio drama; partir, hay que partir. Hay que abandonar rápido, desaparecer hacia las regiones de lo anónimo, hacia lo posible. Partir...Pero, ¿para adónde? ¿Qué país me espera? ¿Qué nueva vida más vasta, más libre que la anterior podría ser la mía? ¿Cómo no arrastrar con uno los guiñapos familiares, cómo sacudir los yugos, las costumbres, los terribles hábitos que han cavado sus surcos? No sé si esto es posible, sí, sí es posible olvidar, pero tengo en mí como esta puerta abierta al final de un muy largo corredor. Creo que puedo cambiar en cada instante, pero, ¿no es una ilusión? ¿Puede renegarse de lo que se ha hecho como no sea por el silencio? Si se lo piensa, hay tantas trabas e hilos que retienen a un hombre. Tantas relaciones, nudos, tantos raíles por todas partes... Tanta incomodidad vuelta confortable, y el llamado no pasa. Largo, seguramente, el horizonte se tapa, se alzan las vallas. Todo mentiras, todo odiosamente falso, las paredes que son los objetos, los sentimientos, las sensaciones familiares necesarias como drogas. ¿Es esto un hombre? ¿Es esta suma de lazos y costumbres? ¿Es este exiliado del viaje? Si es verdad, es que no puede abandonar. Aquí, o en otra parte, buscará las trabas, se hundirá en la tierra para no estar solo, para no ser su amo.

Ed. Adriana Hidalgo
Trad. Juana Bignozi.

Fot. Wanamaker 1 en vuelo desde Nueva York a Filadelfia, pilotado por Albert Leo Stevens, 1911

martes, 13 de diciembre de 2016

El atestado


Adam volvió a cerrar el libro; aquella página, propiamente hablando, nada tenía que fuera muy conmovedor; y sin embargo, al volver a meter el libro en el torniquete de alambre, Adam sonrió tiernamente. Pensó que descubriría poco a poco, en el seno de su mundo cerrado, montones de cosas desconocidas, combates de fieras, puentes de barcos sobrecargados de carbón y de sol. Con cubos de agua y rollos de cordajes embreados. Se prometió a si mismo volver al día siguiente, o más tarde, para leer otra hoja.
Se alegraba de vivir en un universo modelo reducido, muy suyo, muy suave, al que llenaban mil juegos diversos.

Jean-Marie Gustave Le Clézio  El atestado
Ed. Cátedra, 2008
Trad. Susana Cantero

Fot. Junichi Hakoyama

lunes, 25 de abril de 2016

De la nada a la nada


Suelo sentir asco por ese hombre que se mata para no tener que afeitarse cada mañana y, sin embargo, es lo cotidiano, y sólo lo cotidiano logra hacerme aferrar a la existencia. Estas obligaciones menudas, estos ritmos son formadores. Me son necesarios. Me liberan porque me sujetan. Es así: necesito esclavitud, reglas de vida, ritmos. Mi libertad sólo sobrevive dentro de esos marcos. Entonces, ¿Por qué este asco? ¿Podría ser que mi espíritu de verdad no desea vivir? ¿Es que no está allí el lejano rumor de una tentación profunda de todo hombre, la tentación del suicidio? Cada minuto oculta esa extraña dualidad. El cuerpo es vida, el espíritu es muerte. La materia es el ser, el intelecto la nada. Y el secreto absoluto del pensamiento es, sin duda, ese deseo nunca olvidado de volver a hundirse en la más extática fusión con la materia, en lo concreto tan concreto que se vuelve abstracto. La vida es, tal vez, ese pasaje, esa situación trágica e inestable, ese nudo, ese punto movedizo en la línea de la evolución de la nada a la nada.

Jean-Marie Gustave Le Clézio
El éxtasis material, 1967
Ed. Adriana Hidalgo Editora, 2010
Traducción: Juana Bignozzi

Jean-Marie Gustave Le Clézio y su mujer, Paris, 1965