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domingo, 16 de septiembre de 2018

Luz


Expresión secular:
de la nada no sale nada:
algo -al menos de lejos, sombra, al menos,
de una sombra. Nada, es decir: esa hora
del día, esa casa -hasta un encarcelado y condenado 
a muerte, la memoria le ofrece: esa boca.
¿Fuimos en exceso concordes?
Con todo, nuestro fue nuestro mundo;
-y somos ahora sombras sólo de nosotros
mismos- el otro mundo todo, a cambio, es luz. Luz.

Fragmento de ¡Por el año nuevo!
en El canto y la ceniza
Ed. Galaxia Gutenberg
Antología poética. Anna Ajmátova, Marina Tsvetáyeva. 
Trad: Monica Zgustova y Olvido García Valdés

Fot. Jeanloup Sieff
Carolyn Carlson

sábado, 7 de abril de 2018

La nada


La nada no puede configurarse como el ser, ni articularse; dividirse en géneros y especies, ser contenido de una idea o de una definición. Pero no aparece fija; se mueve, se modula; cambia de signo; es ambigua, movediza, circunda al ser humano o entra en él; se desliza por alguna apertura de su alma. Se parece a lo posible, a la sombra y al silencio. Nunca es la misma.
No es la misma, no tiene entidad, pero es activa, sombra de la vida también. Una de sus funciones es reducir: reduce a polvo, a nada los sucesos Y, sobre todo, los proyectos. Por eso es la gran amenaza para el hombre en cuanto proyecta su ser. Es con lo que tiene que contar todo proyecto. El místico, aun el no quietista lo sabe; el poeta no siempre; mas siempre lo sospecha.

María Zambrano
El hombre y lo divino
Ed. FdCE,  Colección Breviarios, 2007

Fot. Celeste Ortiz

miércoles, 21 de marzo de 2018

El aire y la nada


(...) para Nietzsche, el aire es la sustancia misma de nuestra libertad, la sustancia de la alegría sobrehumana. El aire es una especie de materia superada, como la alegría nietzscheana es una alegría humana superada. La alegría "terrestre" es riqueza y gravedad- la alegría "acuática" es blandura y reposo- la alegría "ígnea" es amor y deseo- la alegría aérea es libertad. 
El aire nietzscheano es entonces una extraña sustancia, es la sustancia sin cualidades sustanciales. Puede, por lo tanto, caracterizar al ser como adecuado a una filosofía del devenir total. En el reino de la imaginación, el aire nos libera de las ensoñaciones sustanciales, íntimas, digestivas. Nos libera de nuestra adhesión a las materias: es, pues, la materia de nuestra libertad. A Nietzsche el aire no le trae "nada". No le da "nada". Es la inmensa gloria de una Nada. Pero no "dar nada" ¿no es el más grande de los dones? El gran donador de las manos vacías nos libera de los deseos de la mano tendida. Nos acostumbra a no recibir nada, en consecuencia a tomarlo todo. ¿No es el donador, pregunta Nietzsche, quien debe dar gracias al que se ha dignado a recibir?" (...) Pero desde ahora ya se comprende que el aire es esa "sustancia infinita" que se atraviesa de una vez, en una libertad ofensiva y triunfante como el rayo, como el águila, como la flecha, como la mirada soberana e imperiosa. En el aire arrebata uno a su víctima en pleno día, sin ocultarse.

Gaston Bachelard
El aire y los sueños. Ensayo sobre la imaginación del movimiento
Ed. Breviarios del FdCE
Trad. Ernestina de Champourcin

viernes, 2 de junio de 2017

Cómo me vas a explicar


Cómo me vas a explicar...

¿Cómo me vas a explicar, 
di, la dicha de esta tarde,
si no sabemos porqué 
fue, ni cómo, ni de qué 
ha sido, 
si es pura dicha de nada?
En nuestros ojos visiones, 
visiones y no miradas,
no percibían tamaños, 
datos, colores, distancias.
De tan desprendidamente 
como estaba yo y me estabas 
mirando, más que mirando,
mis miradas te soñaban, 
y me soñaban las tuyas.
Palabras sueltas, palabras, 
deleite en incoherencias,
no eran ya signo de cosas, 
eran voces puras, voces
de su servir olvidadas.
¡Cómo vagaron sin rumbo,
y sin torpeza las caricias!
Largos goces iniciados,
caricias no terminadas,
como si aun no se supiera
en qué lugar de los cuerpos
el acariciar se acaba,
y anduviéramos buscándolo,
en lento encanto, sin ansia.
Las manos, no era tocar
lo que hacían en nosotros,
era descubrir; los tactos
nuestros cuerpos inventaban,
allí en plena luz, tan claros
como en la plena tiniebla,
en donde sólo ellos pueden
ver los cuerpos,
con las ardorosas palmas.
Y de estas nadas se ha ido
fabricando, indestructible,
nuestra dicha, nuestro amor,
nuestra tarde.
Por eso no fue nada,
sé que esta noche reclinas 
lo mismo que una mejilla
sobre este blancor de plumas
-almohada que ha sido alas-
tu ser, tu memoria, todo,
y que todo te descansa,
sobre una tarde de dos,
que no es nada, nada, nada.


Collage de Julia Borissova
Running to the edge

miércoles, 4 de enero de 2017

Nada, nadie


Para el imaginario profano la casucha parece deshabitada. Vigilada sin cesar no revela ninguna presencia. El ojo pegado a una u otra ventana no ve más que cortinas negras. Mucho tiempo inmóvil contra la puerta él escucha. Nada. Golpea. Nadie. Espía en vano por la noche el mínimo resplandor. Regresa de nuevo a su lugar y confiesa, Nadie. Ella no se muestra más que a los suyos. Pero no tiene suyos. Sí, sí tiene uno. Que la tiene a ella.

Samuel Beckett  Mal visto mal dicho
Incluido en Relatos
Ed: Tusquets Editores
Trad. Félix de Azúa, Ana Maria Moix y Jenaro Talens

sábado, 12 de noviembre de 2016

Sí, sí, calladito, calladito


      Sí, sí, calladito, calladito

UN LOCO DE LOS DE POR AQUÍ

Mañana me levantarán a gritos
para la ducha, y mi mano derecha
abrazará a la izquierda
y caerá la lluvia
sobre mi estómago
y la tiniebla
me abrazará otra vez
y será la penitencia soportarme
como la andadura del sueño
hecho para no nacer: porque soy
un sacerdote de la nada
y todos los días fingiré que existo. 


Fot. Emery P. Reves-Biro

sábado, 16 de julio de 2016

Nada hubo


Sin que nadie lo supiera
hubo un momento puro
en el que nada hubo.
Ahora,
en la palma del agua,
de la sombra el fruto del instante aquel.

Mar ao Norde, 1932

sábado, 25 de junio de 2016

Nada


Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada , o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito " !Todo !", y el eco dice "! Nada!".
Grito "! Nada !", y el eco dice "!Todo !".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo, 
después de tanto todo para nada.

Vida

viernes, 27 de mayo de 2016

Nunca habló


Poema 555

Una casa en lo Alto-
Que ninguna Carreta alcanzó-
Ningún Muerto, fue bajado jamás-
Ningún Carro de Feriante- se acercó-

Cuya Chimenea nunca humeó-
Cuyas ventanas- Noche y Mañana-
Captaban el Amanecer primero - y el Atardecer- al final-
Luego- sostenían un Cristal Vacío-

Cuyo destino- lo conoció la Conjetura-
Nadie más en el vecindario- lo supo-
Y cuál era- él y yo nunca balbuceamos-
Porque Él - nunca hablo-”

Poemas 1-600.

Incluido en
Fue culpa del Paraíso
de Ana Mañero Méndez y 
María Milagros Rivera Garretas,
 Ed. Sabina, 2012

lunes, 25 de abril de 2016

De la nada a la nada


Suelo sentir asco por ese hombre que se mata para no tener que afeitarse cada mañana y, sin embargo, es lo cotidiano, y sólo lo cotidiano logra hacerme aferrar a la existencia. Estas obligaciones menudas, estos ritmos son formadores. Me son necesarios. Me liberan porque me sujetan. Es así: necesito esclavitud, reglas de vida, ritmos. Mi libertad sólo sobrevive dentro de esos marcos. Entonces, ¿Por qué este asco? ¿Podría ser que mi espíritu de verdad no desea vivir? ¿Es que no está allí el lejano rumor de una tentación profunda de todo hombre, la tentación del suicidio? Cada minuto oculta esa extraña dualidad. El cuerpo es vida, el espíritu es muerte. La materia es el ser, el intelecto la nada. Y el secreto absoluto del pensamiento es, sin duda, ese deseo nunca olvidado de volver a hundirse en la más extática fusión con la materia, en lo concreto tan concreto que se vuelve abstracto. La vida es, tal vez, ese pasaje, esa situación trágica e inestable, ese nudo, ese punto movedizo en la línea de la evolución de la nada a la nada.

Jean-Marie Gustave Le Clézio
El éxtasis material, 1967
Ed. Adriana Hidalgo Editora, 2010
Traducción: Juana Bignozzi

Jean-Marie Gustave Le Clézio y su mujer, Paris, 1965

sábado, 9 de abril de 2016

Nada


Nombrar, no, nada es nombrable; decir, no, nada es decible; entonces qué; no sé, no tenía que haber comenzado.

Samuel Beckett
Relatos y Textos para nada
Ed. JPM Ediciones, 2015
Trad. José Francisco Fernández

Fot. Norman Duenas

sábado, 2 de abril de 2016

martes, 29 de marzo de 2016

Nada


Nada
en mis manos nada
en mis cuadernos
nada en mis zapatos
nada en el sombrero
de mi madre, nada
en mis ojos
en mi casa
en el paisaje
entre las olas nada
bajo los bancos del parque
debajo de mi ropa empapada
entre las líneas que escribo
en las del diccionario
de sánscrito
en la tinta que se escapa
del bolígrafo
en mis palabras nada
nada sobre la nada
que describo
en cuatro letras
porque todo
lo que no cabe en ellas
se ha agolpado en el centro
de mi pecho
y late y luego
me devora
con la voracidad
de un animal hambriento.
hasta que no queda nada
de mi salvo esa nada
que todo lo vomita
mis ojos mis cuadernos
mi casa y el sombrero
de mi madre las cuatro
letras que la indican
y el mismo latido
feroz que me devora
pronunciando
tu nombre.
Juegos de magia

Chantal Maillard

Fot. anónima de Chantal Maillard aún niña

miércoles, 10 de febrero de 2016

Eso y su contrario


Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.