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miércoles, 26 de junio de 2019

Aún no te das cuenta


 
De noche te desvistes con prudencia,
furtivamente observas los rincones
de la casa y los pliegues de tu cuerpo
buscando a tu enemigo.
Como un niño asustado
ordenas los cuadernos, pasas a limpio el día,
trascribes las palabras que la muerte te dicta.
Luego, con las flores y el agua de las pūjās
recoges las plegarias, los silencios
y una lágrima
que a propósito dejo olvidada en mi rostro.

Aún no te das cuenta de
que todo lo que haces
y en todo lo que temes
sigues nombrando el amor que te ahoga
tantas veces
como niego la vida que me entregas.

Chantal Maillard
de "Formas", en India.
Ed. Pre-Textos

Fot. Francesca Woodman

martes, 25 de junio de 2019

Los cuerpos que se duermen


 No es triste morir: es solamente el dedo del invierno reconociendo los cuerpos que se duermen.

 Chantal Maillard
Morir en Benarés, en India.
Ed: Pre-Textos

Fot: Galerie Lumière des Roses

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Michaux


Michaux escribió, viajó, dibujó, pintó. Escribió como se odia, con la fuerza del "contra" para sobrevivir y, después, para vivir más intensamente, para vibrar más alto. Pero halló la escritura demasiado convencional, henchida la palabra con demasiada cultura, demasiado lastre, así que empezó a pintar. Pintó como se grita, para gritar mejor, y para expresar aquellas vibraciones del espíritu que no tienen correspondencia adecuada con el lenguaje. Los infinitos lugares demasiado intensos para la palabra.

Chantal Maillard

viernes, 25 de mayo de 2018

Y si te quiero abierto...


Y si te quiero abierto
como el centro imposible de un mundo transparente,
si te quiero imposible, más allá de mis brazos
o la aurora que extiende un sueño en las tinieblas,
más abierto que el viento, más leve y más amante,
será porque mañana nos quisiera infinitos,
unidos como nieve a punto de ser agua.

Y es por eso que dejo resonar la memoria,
todas esas palabras de hilo que se enredan
en tu boca o la mía.

Y si te quiero abierto...
De "Semillas para un cuerpo" 1988


viernes, 11 de mayo de 2018

Alguien sin sombra


[…] Lo que las antiguas escuelas indias enseñaban comienza y tal vez termina en el conocimiento de los límites de la propia mente. Todo lo que puede decirse es pensado, lo que puede ser nombrado, y también la ausencia y la negación de lo que puede ser nombrado. Todo es producto de la mente: la analogía, el máximo y el mínimo, los superlativos y los opuestos son algunas de las operaciones lógicas con las que pone en relación unas cosas con otras. Pensamos la caducidad y ella inventa los dioses. Pensamos el miedo, ella inventa el mal. Pensamos la atracción e inventa el amor. Pensamos la limitación, inventa el infinito. Pensamos la muerte, inventa la inmortalidad. El mundo que inventa la mente es un mundo lógico, y en él creemos. ¿Qué hay más allá de él? La pregunta es una trampa: “más allá” es una función lógica. Nadie traspasará jamás el umbral de este mundo llevando en el zurrón alguno de los conceptos que la mente elabora para el viaje. Las teologías son sandalias de plomo; las enseñanzas espirituales, molestas enaguas. Solo alguien sin sombra traspasará el límite. Alguien sin palabras.

Chantal Maillard
India
Ed. Pre-Textos, 2014

Ilust. Piero Fornasetti

jueves, 5 de abril de 2018

Artista


Recibir el mundo estéticamente, o poéticamente, es ser artista. Artista es aquel que sabe ensanchar la mirada y sabe escuchar, es aquel que sabe crear ese espacio interior en el que la realidad -la propia y la del mundo- acude en estado naciente, pues la realidad siempre está aconteciendo. Artista es aquel que asiste al surgimiento perpetuo de las cosas y, a veces, logra mostrarlo. Artista es aquel que, en breves momentos, se desposee y, perdiéndose en la danza de lo viviente, intuye la inmortalidad del universo.

Chantal Maillard
La razón estética
Ed. Galaxia Gutenberg

jueves, 4 de enero de 2018

La piel del brazo


La piel del brazo
el roce
Abrázame le digo dice
ella
pero no hay otro
movimiento
que el de la caída
y me pregunto cómo
si ella más abajo o si yo 
más arriba
o su brazo y no hay tiempo 
salvo para caer
el edificio a un lado 
porque de espaldas no
de espaldas es el suelo
y el suelo es el miedo

Abrázame le dice
pero es
tan larga la caída.


Tusquets Editores, 2015

Esto nunca sucedió

domingo, 17 de diciembre de 2017

Apuntar al silencio


No nos engañemos: la pasión no es el trayecto que nos guía hacia el otro, sino el vuelco sobre uno mismo, el vuelco hacia sí mismo. El deseo de engendrar fecunda la propia agonía.

Por eso la sabiduría es indiferencia: la indiferencia, ecuanimidad y la ecuanimidad, calma.

Por eso, y porque quiero vivir, decido observar en calma la pasión que sacude mi cuerpo y lo consume. En lograr cumplir con esta paradoja he empeñado mi existencia.

(A veces, la calma es aún tan sólo ironía. No basta. Es un inicio).

En toda pregunta está implícita una respuesta. Aquel que formula la primera conoce la segunda. El mismo planteamiento propone las premisas, el método, y dispone el conjunto para la conclusión.

Cuando Perceval se encontró con el Grial no supo qué preguntar. Ése era el problema. Pero tal vez fuese también la salida ya que toda pregunta parcializa la realidad al requerir una respuesta. Después de todas las preguntas ya no hay pregunta, por eso el silencio es la única respuesta.

Esto son obviedades. Cualquiera que esté familiarizado con la literatura mistérica llega a estas o similares conclusiones, que lo son igualmente de toda metafísica que se precie. Lo difícil viene después: construir después del silencio, cuando sabes que da igual lo que digas; que la verdad y la ficción son una misma cosa; que samsara y nirvana son intercambiables; que, digas lo que digas y pienses lo que pienses, sigues amontonado. Lo difícil es saberlo y seguir construyendo sobre la nada, a partir de nada, para nada, tener el valor y, lo que es más, el deseo de hacerlo, construir con palabras que apunten al silencio.

Chantal Maillard
Filosofía en los días críticos
Ed. Pre-Textos, 2001.

Fot. Portrait of Ingrid Bergman for Joan of Arc directed by Victor Fleming, 1948

jueves, 14 de diciembre de 2017

Infancia


Ítaca, cualquier Ítaca, es un lugar interior. Ese origen al que, en determinados momentos de nuestra vida marcados por un esencial cansancio, anhelamos volver no es un lugar geográfico, ni tampoco metafísico, sino un estado. (…) Acaso la inocencia no sea otra cosa que la incapacidad para el juicio, y ésta sea la razón de que, en los primeros albores de la existencia, el mundo sea experimentado con sencilla y gozosa plenitud. Ese gozo sin motivo, esa plenitud, es a lo que nos referimos cuando hablamos de "la infancia" con nostalgia, es lo que esa palabra significa, lo que señala. Y si del territorio en el que transcurrió nos vimos, por cualquier motivo, exiliados, es a él al que ingenuamente creemos que hemos de volver para recuperarla. Mi Ítaca es, o ha sido, Bélgica.

Chantal Maillard
Bélgica
Ed. Pre-Textos, 2011

Fot.: Builder Levy

viernes, 9 de junio de 2017

Oídme



Oídme. Hablo
de cosas muy concretas.

Hace tiempo me atrajo la eufonía
confortante de las palabras su
cadencia y el brillo
impertinente del espíritu -¿espíritu?-
en la cuerda floja de la nada. 
Fui de aquéllos.
Fortalecí el ansia de saber porque el yo
se refuerza sabiendo y 
quería ser más.
Pero al fin sigue siendo nada
el yo bajo el decir.

Os hablo de cosas muy concretas.
Quien habla es lo de menos.

Chantal Maillard
"La herida en la lengua"
Ed. Tusquets

Fot. Anónima
Polaire reading in bed

jueves, 27 de abril de 2017

Algo tira del hilo



SIDERMITAS

Algo tira del hilo. Lo tensa.
Lo corta.

Disociación. Retirada. Dis
locución 

Entonces 
una chispa un 
ardor un nuevo impulso y
luego la caída y

un tumulto de voces ecos
de inalcanzables proporciones.

(....) 

Un hilo se soltó 
allá lejos
Y una inquietante disonancia 
golpeó el espacio.

Y era túnel luego gruta y túnel
otra vez y 
penetraste en aquella oscuridad.

La herida en la lengua
Fragmentos

lunes, 10 de abril de 2017

La herida en la lengua


En una de las que serían sus últimas noches de libertad, Friedrich Nietzsche sale de su alojamiento en el número 20 de la calle Milano. Es enero en Turín, y hace frío. Aprieta el nudo de la bufanda en torno al cuello de su abrigo. Va a cruzar la calle cuando, ante él, un caballo se desploma. El cochero, impaciente, lacera a latigazos el lomo del animal, que no puede tirar de la carga. El filósofo corre hacia él, se abraza a su cuello y, llorando, le pide perdón en nombre de la humanidad.

La historia considera este episodio como uno de los síntomas de su locura.

Chantal Maillard    La herida en la lengua
Ed. Tusquets.

Fot. Marlo Broekmans
Train of thought, 1980

lunes, 13 de marzo de 2017

martes, 14 de febrero de 2017

Como si algo ocurriese


Por eso hago como si algo ocurriese.
Ocurre al menos la historia como si
algo ocurriese. Un movimiento,
una vez más. Tal vez sirva. Para que
haya historia y me la crea. Lo justo
para poder caer más adelante.


martes, 27 de diciembre de 2016

La realidad está aquí


La realidad está aquí,
desplegada. Lo real acontece
en lo abierto. Infinito. Incomparable.
Pero el ansia de repetirnos
instaura las verdades.
Toda verdad repite lo inefable,
toda idea desmiente lo-que-ocurre.
Pero las construimos
por miedo a contemplar la enorme trama
de aquello que acontece en cada instante:
todo lo que acontece se desborda
y no estamos seguros del refugio. 

lunes, 14 de noviembre de 2016

Una mota de polvo


Al fin y al cabo un hombre
es un poco de arena entre los dientes,
en el mejor de los casos, a veces,
una mota de polvo en una lágrima.


sábado, 20 de agosto de 2016

Intermedio


Intermedio

Entre una imagen tuya
y otra imagen de ti
el mundo queda detenido.
En suspenso. Y mi vida
es ese pájaro pegado al cable
de alta tensión,
después de la descarga.

De Lógica borrosa 2002

jueves, 21 de julio de 2016

A qué vine


¿Qué que vine a hacer aquí? ¡La gran pregunta! ¿Y qué estuve haciendo allá? (…) Vienen aquí muchos, como vinimos nosotros, cargados con su yo, con toda su ausencia a cuestas (…) ¿Qué vine a hacer aquí? Vine a no saberme, vine a estar. Hago: leo, estudio, escribo, miro, estoy. Estoy en lo que hago, soy lo que hago. Estoy en lo que miro. Soy lo que miro. No estoy. Dejo de estar frente a mí misma (…) Quiero estar aquí. Por eso vine. Simplemente vine para querer estar donde estoy. Sorprendente respuesta, por inesperada. Lo que pensé que sería un adiós definitivo a este lugar resulta ser un encuentro. Un encuentro más allá de lo esperado, más allá de cualquier idea de encuentro o desencuentro.

Chantal Maillard, India. Obra Reunida
Ed. Pre-Textos, 2014

miércoles, 20 de julio de 2016

Observar y nunca olvidar



En “El final de la imaginación”, esta activista (Arundhati Roy) describía su ideal de vida de esta manera: “Amar. Ser amado. No olvidar nunca la propia insignificancia. No acostumbrarse nunca a la violencia incalificable y a la vulgar incongruencia de la vida a tu alrededor. Buscar la alegría en los lugares más tristes. Perseguir la belleza hasta su guarida. No simplificar nunca lo complicado ni complicar lo sencillo. Respetar la firmeza y la decisión, pero nunca la fuerza. Por encima de todo, observar. Probar y aprender de los errores. No mirar nunca hacia otro lado. Y nunca, nunca olvidar."

Chantal Maillard
India. Obra Reunida
Ed. Pre-Textos, 2014