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martes, 19 de diciembre de 2017

Vivir como el tonto


Vivir como el tonto entre los hombres, como aquel al que todos miran con lástima y desprecio. Vivir sin explorar causa alguna, sin meter las manos en el fondo de ninguna cuestión. Y fingir, sobre todo el mudo placer de fingir. Fingir que nunca estuvimos hambrientos de certezas, que jamás nos dimos de bruces con el desencanto más absoluto. Vivir como iletrados, como seres indolentes que nunca supieron el dolor y la locura de todos los inquietos.

Javier Vicedo Alós

Fot. Henri Cartier-Bresson
Valencia, Espagne, 1933

sábado, 21 de octubre de 2017

Entonces escribo


DESGARRA

Cuando un hilo corta mis dedos
y el estado salvaje se rinde
ante su veneno civilizador,
mi vestido se desgarra y de sus heridas
brota otro vestido. Entonces escribo,
para que la muerte no sea tan natural.


lunes, 25 de abril de 2016

De la nada a la nada


Suelo sentir asco por ese hombre que se mata para no tener que afeitarse cada mañana y, sin embargo, es lo cotidiano, y sólo lo cotidiano logra hacerme aferrar a la existencia. Estas obligaciones menudas, estos ritmos son formadores. Me son necesarios. Me liberan porque me sujetan. Es así: necesito esclavitud, reglas de vida, ritmos. Mi libertad sólo sobrevive dentro de esos marcos. Entonces, ¿Por qué este asco? ¿Podría ser que mi espíritu de verdad no desea vivir? ¿Es que no está allí el lejano rumor de una tentación profunda de todo hombre, la tentación del suicidio? Cada minuto oculta esa extraña dualidad. El cuerpo es vida, el espíritu es muerte. La materia es el ser, el intelecto la nada. Y el secreto absoluto del pensamiento es, sin duda, ese deseo nunca olvidado de volver a hundirse en la más extática fusión con la materia, en lo concreto tan concreto que se vuelve abstracto. La vida es, tal vez, ese pasaje, esa situación trágica e inestable, ese nudo, ese punto movedizo en la línea de la evolución de la nada a la nada.

Jean-Marie Gustave Le Clézio
El éxtasis material, 1967
Ed. Adriana Hidalgo Editora, 2010
Traducción: Juana Bignozzi

Jean-Marie Gustave Le Clézio y su mujer, Paris, 1965

viernes, 25 de marzo de 2016

El amor, por ejemplo


Soy de la misma opinión que Dante, y no comparto la de Stendhal ni la de Mérimée, que decían ser siempre felices: los recuerdos de las cosas felices envenenan la vida cuando éstas ya no se pueden tener. El amor, por ejemplo.

Paul Léautaud

Fot. Henri Cartier-Bresson, Paul Léautaud [Fontenay-aux-Roses], 1952