viernes, 10 de noviembre de 2017

Trinidad poética


Trinidad poética

la poesía
es
el vaso

el agua
que contiene
el vaso

y la gota
que colma
ese vaso

y rompe
la presa


Foto: Mark Klett

Fe ¿en qué?


De Ulises había aprendido a tener el coraje de tener fe -mucho coraje-, fe ¿en qué? En la propia fe, pues la fe puede ser un gran susto, puede significar caer en el abismo. Lori tenía miedo de caer en el abismo y se aferraba a una de las manos de Ulises mientras la otra mano de Ulises la empujaba hacia el abismo -pronto tendría que soltar la mano menos fuerte que la empujaba, y caer, la vida no es cosa para jugar porque en pleno día se muere-.
La más apremiante necesidad de un ser humano era convertirse en un ser humano.

Clarice Lispector
"Aprendizaje o el libro de los placeres."
Siruela
Trad. Cristina Sáenz de Tejada

Fot. Krisztián Éder

Poda


EVANGELIOS SIN DESBASTAR

Poda toda coda rama tranco
que sobren:

labra luego el tronco
con forma de hombre
a la manera del Ser.

Que no importe el tiempo.


Fot. Margaret and Mary Gibbs, circa 1940s

jueves, 9 de noviembre de 2017

Astronomía y deseo


Consultando mis diccionarios de etimología, me alegró aprender que el término deseo procede de los astros. No estamos, pues, lejos de la esfera y del cielo habitado por magníficos y poéticos planetas. Dejar de contemplar la estrella, así lo dicen los étimos: de y sidere. Esto es tanto como decir que el deseo rompe con lo celeste, lo divino, lo inteligible, el universo de las ideas puras, ése donde danzan Saturno y Venus, Marte y Júpiter, la melancolía y el amor, la guerra y el poder. Aquel que desea baja la mirada, renuncia a la Vía Láctea, al azul apabullante y arraiga su voluntad en la tierra, en las cosas de la vida, en los pormenores de lo real, en la pura inmanencia.

Michel Onfray
Teoría del Cuerpo Enamorado
Ed. Pre-Textos, 2008
Trad. Ximo Brotas Navarro

Collage de Nieves Mingueza

miércoles, 8 de noviembre de 2017

No quería ir con las manos vacías


Solo que no quería ir con las manos vacías. Y como si le llevara una flor, escribió en un papel algunas palabras que le gustaran: "Existe un ser que vive dentro de mí como si fuese su casa, y es. Se trata de un caballo negro y lustroso que a pesar de ser enteramente salvaje -pues nunca vivió antes en nadie ni jamás le pusieron riendas ni montura- a pesar de ser enteramente salvaje tiene por eso mismo una dulzura natural de quien no tiene miedo: come a veces en mi mano. Su hocico está húmedo y fresco. Beso su hocico. Cuando yo muera, el caballo negro se quedará sin casa y va a sufrir mucho. A menos que él elija otra casa y que esa otra casa no tenga miedo de aquello que es al mismo tiempo salvaje y suave. Aviso que no tiene nombre: basta llamarlo y se adivina su nombre. O no se adivina, pero, una vez llamado con dulzura y autoridad, acude. Si olfatea y siente que un cuerpo-casa está libre, trota silenciosamente y acude. Aviso también que no se debe temer su relincho: uno se engaña y piensa que es uno mismo el que está relinchando de placer o de cólera, uno se asusta con el exceso de dulzura de lo que es por primera vez".
Sonrió. A Ulises le iba a gustar, iba a pensar que el caballo era ella misma. ¿Era?.

Clarice Lispector
Aprendizaje o El libro de los placeres
Ed. Siruela
Trad. Cristina Sáenz de Tejada y Juan García Cayo

En la gruta dela princesa


Como si el príncipe, pensaba, después de recorrer vastas y solitarias regiones, se encontrase por fin frente a la gruta donde ella duerme vigilada por el dragón. Y como si, para colmo, advirtiese que el dragón no vigilaba a su lado como lo imaginábamos en los mitos infantiles, sino, lo que era más angustioso, dentro de ella misma: como si fuera ya princesa-dragón. Un indiscernible monstruo, casto y llameante a la vez, candoroso y repelente al mismo tiempo: como si una purísima niña vestida de comunión tuviese pesadillas de reptil o de murciélago.

Ernesto Sabato
Sobre héroes y tumbas
Seix Barral, 2001

martes, 7 de noviembre de 2017

Yo te he imaginado


Yo te he imaginado

La gran merced que debo a la vida
No a la mía sino a toda la vida
Pues tú eres locamente mujer
Nada pudo reducirte a ti misma
Duerme mi infancia mi confianza de oro
En la litera donde sólo tenemos un corazón
Huid miserias con cara de hombre
Velar sobre ti es soñar ser tú

Es estar serio
Sin haber aprendido nada
Si la razón aclara mi cabeza
Sólo seria un hombre sin razón
Besar me embriaga más de lo debido
Soy futuro y nada tiene límites
Tú la durmiente yo el hombre sin sueño
Compartimos un margen indistinto
De frutos de flores de frutos cubriendo las flores
De sol enmarañándose con las noches

Como si la noche
Fuera la tierra de colores
Como si el verdor y el otoño
Nacieran del hielo fijado en las ramas
Como si estos seres vivientes que se llaman
Sal de la tierra o luz de la noche

No pudieran disfrazarse
Tener un vientre condescendiente
Senos decentes amables complacientes
Y estas manos obstinadas en el trabajo de las caricias
Donde tú estás yo vivo viví viviré
Te he creado te creo te transformaré
Pero siempre por ti soy el niño sin sombra
Yo te he imaginado.

Ed. Hiperión, 2005
Trad. Jesús Munárriz

lunes, 6 de noviembre de 2017

La pulsación de las sílabas


La pulsación de las sílabas

Él amaba la pulsación de las sílabas,
algunos acentos. cuarta, octava, décima.
Buscaba en ella lo que no sabía,
lo que nunca supo, o sospechara:
un sentido, la señal de la gracia, el frágil
hilo que condujese a la vida,
tan acá del deseo de vivirla. 
Cuánta melancolía, cuánta incertidumbre
fue siempre la suya en lo que hacía,
allá donde el cuerpo se hace alma
o el alma se hace cuerpo- ¿cómo saberlo?
El tiempo casi nada le enseñó,
pero proseguía, insatisfecho
o inseguro, que ni eso sabía.
Entre impulsos, crispaciones, reticencias,
perseguía el ritmo de la música más suya
con el mismo empeño que lo que fuera antes
pura delicia, caricia breve. Sólo la mano
no había cambiado-siempre tan leve.

Versión de Aníbal Núñez


domingo, 5 de noviembre de 2017

Escribe


Podrías 1

Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello. Contar cómo te va con todo. La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre, tiene que desenrollarse en algún lado. Podrías susurrar de cara a un pozo. Podrías escribir una carta y mantenerla guardada en un cajón. Podrías escribir una maldición en una cinta de plomo y enterrarla para que nadie la lea por mil años. No se trata de encontrar un lector, se trata de contar. Piensa en una persona de pie, sola en un cuarto. La casa está en silencio. La persona lee un pedazo de papel. No existe nada más. Todas sus venas se pasan al papel. Toma la pluma y escribe en él unos signos que nadie más va a ver, le confiere así como una plusvalía, y todo lo remata con un gesto tan privado y preciso como su propio nombre. 

Anne Carson

Fot. Renaud Monfourny
Anna Mouglalis

sábado, 4 de noviembre de 2017

Has escrito de ti para mí


Has escrito de ti para mí.
Puedes sonreír para mí, almorzar para mí o ir acompañada a algún sitio para mí, todo para mí.Yo no puedo hacer nada para ti.
Debes haber olvidado las palabras que me escribiste en las páginas de una libreta.
Si fueran verdad, tan sólo durante un minuto , si no las has olvidado ya, entonces yo aún podría escribir sobre mí para ti, o al menos sobre ti y para ti.
Pero la libreta se ha perdido y mis cartas no son letras de cambio.
Lo siento, Alia: la palabra "amor" ha vuelto a surgir desnuda en mi carta. Estoy cansado de escribir de lo que no es amor. Mis cartas son como nuestros encuentros: siempre hay extraños presentes. Un trío, un cuarteto, y la mayoría de las veces, un coro al completo
Libera mis palabras, Alía, para que puedan alcanzarte. Como perros que buscan a su dueño, y enroscarme a tus pies.
Zapatos: talla 37, Guantes: talla 6.
Déjame escribir de amor.

Víktor Shklovski
Zoo o cartas de no amor
Ático de los Libros
Trad. Yulia Dobrovolskaya, José María Muñoz Rovira

Foto: Antigone Kourakou

viernes, 3 de noviembre de 2017

La intimidad del mundo


17.

un dolor en la espalda un poco
de sobrepeso algunas marcas
en la cara una palidez enorme
no son nada
en el cable de enfrente hace equilibrio
como puede un pichón y las tareas
son siempre agotadoras
con esas alas cortas se arregla
el mediodía debería volverse un ala 
de torcaza

nada es más importante que eso
debatiéndose en el viento

"La intimidad del mundo"
Zindo & Gafuri Ediciones 2014

No debes olvidarme


No debes olvidarme. Al decir esto,
ella me daba un pequeño objeto
consistente en una especie de torre de cristal
llena de fragmentos que se ordenaban o desordenaban,
dando la impresión de un edificio o una ruina.

88 sueños, Nº 32
Ed. Moreno Editores, 1988




Alcanzable


Vives piel adentro.
Ignoras
que ser
significa: alcanzable.

Aproximaciones, 1973

Elliace Illiard, 1931

jueves, 2 de noviembre de 2017

Los parajes de Alsacia


¡Te he enseñado La Petite Pierre, la dote de su bosque, el cielo 
que nace en las ramas,
La amplitud de sus pájaros cazadores de otros pájaros,
El polen dos veces vivo bajo la llamarada de las flores,
Una torre que se iza a lo lejos como la vela del corsario,
El lago que ha vuelto a ser la cuna del molino, el sueño de un
niño.

¡Allí donde me oprimió mi cinturón de nieve,
Bajo el saledizo de una roca moteada de cuervos,
He dejado la necesidad de invierno.
Nos amamos hoy sin más allá y sin prole,
Ardientes o difuminados, diferentes pero juntos,
Apartándonos de las estrellas cuya naturaleza estriba en 
volar sin llegar a destino.

El navío se encamina hacia la alta mar vegetal.
Con todas las luces apagadas nos acoge a bordo.
Estábamos levantados desde antes del alba en su memoria.
Albergó nuestras infancias, lastró nuestra edad de oro,
El llamado, el hospedero itinerante, mientras sigamos 
creyendo en su verdad.

Los parajes de Alsacia
Versión de Jorge Riechmann

Las ruinas de una utopía


LAS RUINAS DE UNA UTOPÍA

Siempre, cuando en el período irreal de las fiestas navideñas me levanto muy temprano y las ventanas están completamente heladas, y a través de su cristal deformado la nieve oblicua cae con saña, y yo estoy inquieto en la cocina con la luz encendida -en algún sitio de las profundidades de la casa suena un despertador- tengo la misma visión del lector maleado. Mientras bebo el café ardiente, sueño con el Libro. Más descabellado que "Cien años de soledad", más profundo que " El castillo", más infinito que "En busca del tiempo perdido". Imagino un gran equipo de escritores trabajando durante varias generaciones en un solo libro que se pueda leer desde la infancia, cuando empiezas a distinguir las letras, hasta el lecho de muerte, cuando ya no las distingues. Un libro que reemplace tu vida, pero sin los momentos, los días, los meses, los años monótonos de la vida. En la adolescencia, acurrucado en la cama, solía leer algunas veces desde la mañana hasta la noche, se me olvidaba comer y casi respirar porque las páginas -que de hecho, casi no veía- describían a gente de verdad, nubes de verdad, ciudades de verdad, pero cuando levantaba los ojos, no veía más que sombras desoladoras. Me daba cuenta de que anochecía solo cuando las páginas se volvían rojas como el fuego antes de tornarse cenicientas.
El drama de mi vida empezó después, cuando en vez del Libro me vi obligado a vivir en la realidad. Me temo que de ahora en adelante nadie va a vivir en los libros, tal y como han hecho mi generación y las precedentes. Y que la utopía de la lectura quedará por ahí, en una colina lejana, como un gran laberinto en ruinas.

Mircea Cãrtãrescu
El ojo castaño de nuestro amor
Impedimenta
Trad. Marian Ochoa de Eribe

Intensidad


La intensidad es silenciosa. Su imagen no lo es. (Amo a quien me deslumbra, después acentúa lo obscuro de mi interior).

René Char
La palabra archipiélago
Ed. Hiperión, 1986

Fot. Acróbata del Circus Girl de la Universidad de Florida, 1952. Life

miércoles, 1 de noviembre de 2017

A través de nosotros


A través de nosotros.

Antes de perdón, está libre la silla,
antes de el color de tus ojos, antes de qué quieres tomar,
antes de soy Rico y me llamo Dita, antes del roce
de una mano en un hombro,
eso pasó a través de nosotros
como una puerta entreabierta durante el sueño.

Ed, Siruela 
Versión de Raquel García Lozano

Cartas de no amor


Tengo setenta años. Mi alma yace ante mí.
Tiene los bordes desgastados.
Una vez este libro la dobló. La volví a enderezar.
Me doblaron el alma las muertes de los amigos. La guerra. Las disputas.
Los errores. Los insultos. El cine. Y la vejez, que, a pesar de todo, llegó.
Me alivia no saber los lugares por los que pasas, no conocer a tus nuevos amigos ni a los viejos árboles cerca de tu molino.
La memoria se ha disipado entre los círculos concéntricos del agua, cuyas ondas alcanzaron la orilla pétrea. El pasado ya no existe.
Las ondas, como anillos del amor, se fueron hacia la orilla.
No me sentaré en la orilla, no esperaré hasta el día del Juicio Final, no llamaré a mi pececito mágico de pecas doradas.
No me sentaré de noche en la orilla, no sacaré agua con un viejo sombrero de fieltro marrón.
No diré: "Mar, devuélveme los anillos".
La noche ya me ha adelantado. Han retirado del cielo las estrellas inaprensibles.
Sólo Venus, la principal estrella de la tarde y del alba, ha regresado al cielo. Fiel al amor, yo amo a otra.
Al amanecer, cuando ya se puede ver con claridad la forma de las cosas, pronuncio la palabra: "Amor".
El sol se derrama sobre el cielo.
No existe fin de la canción del alba, somos nosotros los que desaparecemos.

(...)

Me has dado dos encargos:

1) No telefonearte. 
2) No verte. 
Así que ahora soy un hombre ocupado. 
Hay un tercer encargo: no pensar en ti. Pero ese no me lo has confiado.

Víktor Shklovski
Zoo o cartas de no amor
Ático de los Libros
Trad. Yulia Dobrovolskaya, José María Muñoz Rovira

Foto collage Katrien de Blauwer

martes, 31 de octubre de 2017

La poesía


La poesía es la unidad deseada, a la que se aspira mediante los conflictos de las palabras, y también de los males. Cuanto más duros son los obstáculos por afrontar, más dulce es la meta.
Poesía es salir de la vida corriente, es quitarse la ropa de todos los días, sucia y arrugada, para ponerse ropa de festivo: nueva o como nueva, de colores vivos o claros, de un negro bien negro, un blanco bien blanco. Los colores adquieren entonces todo su significado, que no puede expresarse en palabras, ni tan siquiera en ideas, solo en sentimientos profundos, como si el gran Ser maternal manifestase tierna y poderosamente su presidencia.
Así pues, voy a quitarme por un momento mis vestiduras de todos los días -que son grises- para ponerme las de los domingos, que también son grises pero con un poco de blanco o de azul. Voy a intentar hacer de esta una hora alegre, una hora con los poetas.

Adrienne Monnier
Rue de l'Odéon
Gallo Nero
Trad. Julia Osuna

Fot. Adrienne Monnier
frente a su librería La Maison des Amis des Livres, Paris

lunes, 30 de octubre de 2017

La más morena


Fui joven y feliz un verano, en el cincuenta y uno. Ni antes ni después: aquel verano. Y tal vez fue gracias al lugar donde vivía, un pueblo con aspecto de granada reventada; próximo al mar pero campesino; mitad recogido sobre un espolón de roca, mitad esparcido a sus pies; con muchas escaleras entre las dos mitades, que servían de correveidiles, y nubes en el cielo de un campanario a otro, exhaustas como estafetas de los Caballeros del Rey... Qué revolotear, en aquel tiempo, de percales caseros y sábanas de tela de lino por todas las callejas de las dos Módicas, la Baja y la Alta; y qué angelicales muchachas asomándose por los alféizares, todas morenas. La que yo amaba era la más morena.

Gesualdo Bufalino
Perorata del apestado & Argos el ciego
Anagrama
Trad. Joaquín Jordà