sábado, 20 de octubre de 2018

Domingo por la noche


Domingo por la noche, 23 de febrero.

Este es el vigésimo sexto 23 de febrero que he vivido: más de un cuarto de siglo de febreros, pero ¿sería capaz de rescatar un recuerdo de todos ellos y trazar la escalera de caracol que asciende (o desciende) hasta mi vida adulta? Tengo la sensación de que he vivido lo suficiente para pasar lo que me queda de vida rumiando, revisando los encuentros y reencuentros con personas locas y sanas, estúpidas y brillantes, jóvenes y ancianas, hermosas y grotescas, frías y apasionadas, pragmáticas y soñadoras, muertas y vivas. Mi caudal de días y máscaras ya es lo suficientemente copioso para pasarme años pescando, examinando los monstruos de ojos perlados, con cuernos, escamas, cubiertos de algas, que tanto, tantísimo tiempo llevan atrapados entre los sargazos de mi imaginación. Me siento aferrada a mi pasado como si fuera mi vida, tengo que convertirlo en mi ocupación en el futuro.

Sylvia Plath
Diarios completos
Ed. Alba
Edición de Juan Antonio Montiel y traducción de Elisenda Julibert

Fot. George Platt Lynes

viernes, 19 de octubre de 2018

Aquello


Aquello.
No eso.
Ni
-mucho menos- esto.

Aquello.

Lo que está en el umbral
de mi fortuna.
Nunca llamado, nunca
esperado siquiera;
sólo presencia que no ocupa espacio,
sombra o luz fiel al borde de mí mismo
que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve,
ni el sol marchita, ni la noche apaga.

Tenue cabo de brisa
que me ataba a la vida dulcemente.
Aquello
que quizá hubiese sido
posible,
que sería posible todavía
hoy o mañana si no fuese
un sueño.

Incluido en "La promoción poética de los 50"
Selección y edición Luis García Jambrina
Ed. Espasa Calpe

jueves, 18 de octubre de 2018

Ir a lo profundo



La palabra del ir-a-lo-profundo
la palabra que leímos.

Los años, las palabras desde entonces.
Todavía somos nosotros.
Sabes, el espacio es infinito,
sabes, no necesitas volar,
sabes, lo que en tus ojos se escribió,
nos profundiza lo profundo.

De La rosa de nadie
Cambio de aliento
y Soles en fibras
Versión de Pablo Oyarzún.


miércoles, 17 de octubre de 2018

La forma de perderse las garzas


CRÍTICA DEL SENTIMIENTO

No hay criterios poéticos, apenas algunas luces perdidas
a través de la planicie donde los cuervos ven oscurecer los vicios.
No dejaré sin embargo que el pensamiento estrague al paisaje
o que las palabras alfombren de rosas el precipicio.

En poesía no hay verdaderamente sentimientos,
sólo caravanas que pasan y que con su lentitud
interrumpen el discurso. En el hueco de la ola, reverberando
en su centro, el océano se transmuta en palabra
pulida por el destino. Porque no hay leyes
para la pasión y quien la experimenta aprende
cuán anónimo es su sentido. Por eso
el sentimiento, en la poesía, no es un recorte
en el paisaje, ni con la naturaleza se confunde.

Pero, interiormente, tiene que ver con la forma
de perderse las garzas en el cielo
alucinando con sus gritos el vuelo del futuro.

Fernando Guerreiro
de Teoría de la literatura

Trad. José María Castrillón 

Collage de Annabel Werbrouck

Si vienes


No vengas por aquí, pero si vienes...

Sí, claro, estaré aquí a menos de que salga.
No toques el timbre si ves las luces apagadas
o si escuchas voces
tal vez esté leyendo a Proust.
Si alguien desliza un libro suyo bajo mi puerta
o si arrojan uno de sus huesos en el estofado,
no presto dinero,
ni el teléfono,
ni lo que queda de mi auto.
Si quieres coge el periódico de ayer,
una camisa vieja,
un sandwich a la boloñesa,
o duerme en el sillón
si es que no gritas de noche.
Te permito que hables de ti misma
lo que es normal;
los tiempos duros nos pegan a todos
sólo que yo no trato de formar una familia,
de mandar a mis hijos a Harvard,
o de comprar una finca con áreas de caza;
no aspiro a tanto.
Sólo trato de mantenerme vivo,
de aguantar un poco más,
así que si alguna vez tocas a mi puerta
y no respondo
y no hay una mujer adentro
es que tal vez me rompí la quijada
y esté buscando un poco de alambre
o cazando mariposas en la pared tapizada.
Lo que quiero decir
es que
si no respondo,
no respondo,
y la razón es que todavía no estoy listo para matarte
o para amarte, ni siquiera para aceptarte,
lo que significa que no quiero hablar,
que estoy ocupado, enojado, alegre
o que tal vez estoy colgado de una cuerda;
así que si las luces están encendidas
y oyes ruidos
como de respiración, de rezos, de voces cantando
por la radio, de chasquidos de dados,
o de golpeteos de máquina de escribir,
vete,
ese no era el día, ni la noche,
ni la hora adecuada;
y no es descortesía,
no deseo lastimar a nadie, ni siquiera a un insecto,
aunque a veces reúno evidencias de algunos bichos
que requieren clasificación.
Pero tus ojos azules, si es que son azules,
o tu cabello, si es que tienes,
o tu cabeza, no pueden entrar
hasta que la soga se corte o se anude.
Hasta que me haya rasurado en
espejos nuevos,
hasta que el mundo
se haya revelado
o detenido para siempre.


martes, 16 de octubre de 2018

Tarea


La tarea más laboriosa de los amantes no consiste en hacer el amor sino en deshacerlo.

Juan Gelman

Imágenes


Las imágenes anuncian la transparencia que las fotografías tendrán más tarde, cuando la persona representada ya no estará en vida. Y todo esto es muy singular.

W. G. Sebald
Fot. Franz Kafka a los seis años

domingo, 14 de octubre de 2018

Amenaza


Un libro, mientras no se lee, es solamente un ser en potencia, tan en potencia como una bomba que no ha estallado. Y todo libro ha de tener algo de bomba, de acontecimiento que al suceder amenaza y pone en evidencia, aunque sólo sea con su temblor, a la falsedad.

María Zambrano
Hacia un saber sobre el alma
Ed. Alianza Literaria

Fot. Laurent Millet

sábado, 13 de octubre de 2018

Mis flores artificiales


MIS FLORES ARTIFICIALES 

Mis flores artificiales
enviaré a tu casa.

Mis pequeños leones de bronce
colocaré a tu puerta.

Yo me sentaré abajo en la escalera:
una perla oriental extraviada
en el rugiente mar de la gran ciudad.

Encontraste un alma. Poesía completa
Ed. Nórdica Libros
Traducción de Neila García

viernes, 12 de octubre de 2018

Cisne salvaje


Odio mis versos, cada línea, cada palabra.
Oh pálidos y frágiles lápices intentando siempre
la curvatura de una hoja de hierba o la garganta de un pájaro
que se suspende en la rama, erizado contra un blanco cielo.
Oh quebrados y crepusculares espejos siempre por atrapar
un color, un raudo destello del esplendor de las cosas.
Cazador desafortunado, oh balas de cera,
la belleza del león, las alas del cisne salvaje, la tormenta de las alas.
Este cisne salvaje del mundo no es presa de cazadores.
Mejores balas que las tuyas errarían al blanco pecho,
mejores espejos que los tuyos se quebrarían en la flama.
¿Acaso importa que te odies a ti mismo? 
Cuanto menos ama tus ojos que pueden ver, 
tu mente que puede oír la música, el trueno de las alas. 
Ama al cisne salvaje.

Robinson Jeffers
De Solstice (1933-1935)
versiones de Alberto López Fernández y Pablo Soler Frost

Fot. Robinson Jeffers delante de su casa en la bahía de Monterrey

jueves, 11 de octubre de 2018

Si


Si… 

Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor 
pierde la suya y te culpan por ello; 
Si puedes confiar en ti mismo cuando todos dudan de ti, 
pero admites también sus dudas; 
Si puedes esperar sin cansarte en la espera, 
o, siendo engañado, no pagar con mentiras, 
o, siendo odiado, no dar lugar al odio, 
y sin embargo no parecer demasiado bueno, ni hablar demasiado sabiamente;

Si puedes soñar -y no hacer de los sueños tu maestro; 
Si puedes pensar -y no hacer de los pensamientos tu objetivo; 
Si puedes encontrarte con el triunfo y el desastre 
y tratar a esos dos impostores exactamente igual, 
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho 
retorcida por malvados para hacer una trampa para tontos, 
o ver rotas las cosas que has puesto en tu vida 
y agacharte y reconstruirlas con herramientas desgastadas;

Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias
y arriesgarlo a un golpe de azar, 
y perder, y empezar de nuevo desde el principio 
y no decir nunca una palabra acerca de tu pérdida; 
Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones 
para jugar tu turno mucho tiempo después de que se hayan gastado 
y así mantenerte cuando no queda nada dentro de ti
excepto la Voluntad que les dice: “¡Resistid!”

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud
o pasear con reyes y no perder el sentido común; 
Si ni los enemigos ni los queridos amigos pueden herirte; 
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado; 
Si puedes llenar el minuto inolvidable 
con un recorrido de sesenta valiosos segundos. 
Tuya es la Tierra y todo lo que contiene, 
y -lo que es más- ¡serás un Hombre, hijo mío!

miércoles, 10 de octubre de 2018

Pocas cosas


Pocas cosas
y sentido común
y la jarra de loza, grácil,
con el ramo
resplandeciente.

La difícil
extracción del sentido
es simple:

el acto claro
en el momento claro
y pocas cosas:
verde
sobre blanco.

Hugo Padeletti
Pocas cosas
a Haydée y Juan Grela

Fot. Constantin Brancusi
Lily, 1933

Los indolentes


LOS INDOLENTES
Dedicado a Ernst Balcke

Una vieja barca, que en el puerto en calma
al atardecer amarrada se mece.

Los amantes, que tras los besos duermen.

Una piedra, profunda en el pozo verde.

El descanso de la Pitia, como el reposo
de los grandes dioses tras un largo banquete.

El cirio blanco, que empalidece al muerto.

Las cabezas leoninas de las nubes en torno a un valle.

La sonrisa de un tonto convertida en piedra.

Jarrones polvorientos donde pervive una fragancia.

Violines rotos en el desorden de los suelos.

Antes del ímpetu de la tormenta, el aire inmóvil.

Una vela, que en el horizonte brilla.

La fragancia de los brezos, que guía a las abejas.

El dorado del otoño, que corona hojas y tallos.

El poeta, que percibe la maldad del necio.

Georg Heym
(Versión, mayo, 1910)

La vida


LA VIDA

A los umbrales del otoño,
en un ocaso
mudo,

descubres la onda del tiempo
y tu rendición
secreta,

como de rama en rama
ligero
un descender de pájaro
al que no le sostienen ya las alas.

lunes, 8 de octubre de 2018

Para la casa nueva


Para la casa nueva

Que esta casa se llene con olores de la cocina
y con sombras y juguetes y nidos de ratones
y rugidos de furia y cascadas de lágrimas
y hondos silencios sexuales y sonidos
de origen misterioso nunca explicados
y tesoros y regalos y miles de deshechos
y un flujo como un viento cálido pero más lento
soplando las hojas de los árboles y libros y años
de pez de la vida de un niño revoloteando plateados
rápido, rápido en la lenta ráfaga incesante
que ondula las cortinas un momento
todos esos años desde ahora, hacia atrás.
Que puedan los umbrales y los marcos bendecidos
bendecir a cada paso.
Que puedan los techos pero no los cuartos conocer la lluvia.
Que las ventanas conozcan claramente
la rama y la flor del manzano.
Y que podáis estar en esta casa
como la música está en el instrumento.

Versión de Diana Bellessi

Foto anónima de la autora, 1954

domingo, 7 de octubre de 2018

Funambulista


FUNAMBULISTA

Alineo mis pasos sobre la cuerda,
hablo para mí:
tiemblo durante el espacio vacío
entre el pie izquierdo y el derecho;
quedan sólo las huellas en el aire,
sólo el rastro ensangrentado
de las vocales y otros sonidos
que no transitan, 
huyen de mi latido lineal,
se despeñan, pierden el hilo
sin red que los rescate.
Sigo el camino
trazado de la mañana a la noche,
sembrado con señales luminosas:
no pises aquí, demórate, 
hunde el pie en la arena que se desmorona, 
salta ágil, avanza, galopa; 
ahora calla, espera. 
Ventisca de palabras turbias en lo alto,
aves ajenas: 
no me distraigan canoras,
no me distraigan
imágenes con sus reflejos,
imágenes de racimo variopinto,
no me deslumbren reflectores en lo alto de la carpa,
palomillas encantadas a su alrededor,
rostros expectantes y sus rubores:
que su respiración no tense mi cuerda ni la afloje,
que cada paso siga el compás idéntico a mi propia voz
no me enreden, listones multicolor, ramas
que se cruzan en mi corto vuelo,
no me hundan, estigias mentales,
huecos sin remedio:
cedan el paso a mi caminar suspendido, tarareado en línea recta.

Fot. Funambulista sobre las ruinas de Colonia. 1946

Somos los guardianes


SOMOS LOS GUARDIANES

Somos los guardianes de casas vacías,
La luna apoya su delgado cuerpo contra la puerta,
Pero el óxido hace chirriar la cerradura.
El sol mira a través de la ventana,
Pero los postigos cerrados son como ojos ciegos.
Nuestras almas están llenas de muerte y cosas maravillosas
Como cuencos llenos de objetos,
Un polvo de pétalos
Susurra entre los cansados dedos de un fantasma.

Versión de Jonio González

Dora Carrington (derecha) e Iris Tree, 1929

sábado, 6 de octubre de 2018

Abandonarse al tiempo


ABANDONARSE AL TIEMPO

Con el espíritu flotante y casi diría hechizado por esa actividad mental que me había transportado hacia el lado correcto de la habitación doble, me entregué al pasatiempo de crear listas, al vicio de ensartar en un hilo invisible las cosas en apariencia más variopintas. Con la torpeza de un orientalista diletante, con la tosquedad de un luchador de sumo que ingresa a un territorio de figuras de porcelana, me entregué al arte secreto y en desuso del "tsurezure" o "nagusamu", que en japonés significa "librarse de las horas muertas", expresión frecuente en tiempos de Sei Shônagon, cuando las damas de la corte del Japón, aisladas en habitaciones individuales, se enfrentaban a largos periodos de ensimismamiento y a veces pesadumbre, que algunas intentaban no padecer mediante la contemplación y la escritura de listas.
El arte secreto y en desuso del "tsurezure" o "nagusamu", que trescientos años más tarde daría pie al "Tsurezuregusa", el libro inestimable de Yoshida Kenko, consiste en librarse de las horas muertas por medio del gesto audaz de confiarse a ellas, de no oponerles resistencia, a la manera de las artes marciales del Oriente que se valen del impulso y de la fuerza del adversario para derrotarlo (en este caso, la falta de impulso). El arte secreto de aguzar la atención frente a lo que carece de relieve y sin embargo nos constituye; el arte de abandonarse al tiempo que parece vacío, inmóvil, y que en su flujo insensible nos transporta; llevar el registro, al estilo de Sei Shônagon en "El libro de la almohada", de lo ordinario y trivial, de los días que pasan, de lo apacible e íntimo y por fin uniforme, de aquello que ya no nos dice nada si no lo interrogamos. Descubrir las afinidades secretas.

Luigi Amara
La escuela del aburrimiento
Ed. SextoPiso, 2012

viernes, 5 de octubre de 2018

La propuesta


LA PROPUESTA

Esta tarde, mientras la luz recorre
con imposible lentitud el huerto
y yo me giro, inquisitiva,
mi mano entre tu mano,
mis ojos buscando un sentido
a las nubes que oprimen
el vasto escenario del cielo,
¿aceptarás conmigo ese sendero
que existe solo cuando lo pisamos,
esa casa que respira a la vida
solo cuando se la comparte,
esa jarra de vino
que se llena cuando bebemos?

Ed. Trea, 2018
Trad: Jordi Doce

Caballos

CABALLOS

Vi desde la ventana los caballos.

Fue en Berlín, en invierno. La luz
era sin luz, sin cielo el cielo.

El aire blanco como un pan mojado.

Y desde mi ventana un solitario circo
mordido por los dientes del invierno.

De pronto, conducidos por un hombre,
diez caballos salieron a la niebla.

Apenas ondularon al salir, como el fuego,
pero para mis ojos ocuparon el mundo
vacío hasta esa hora. Perfectos, encendidos,
eran como diez dioses de largas patas puras,
de crines parecidas al sueño de la sal.

Sus grupas eran mundos y naranjas.

Su color era miel, ámbar, incendio.

Sus cuellos eran torres
cortadas en la piedra del orgullo,
y a los ojos furiosos se asomaba
como una prisionera, la energía.

Y allí en silencio, en medio
del día, del invierno sucio y desordenado,
los caballos intensos eran la sangre,
el ritmo, el incitante tesoro de la vida.

Miré, miré y entonces reviví: sin saberlo
allí estaba la fuente, la danza de oro, el cielo,
el fuego que vivía en la belleza.

He olvidado el invierno de aquel Berlín oscuro.

No olvidaré la luz de los caballos.


Pint. Salvador Dalí
El caballo transparente