jueves, 10 de enero de 2019

Escribir


Escribir es como la segregación de las resinas; no es acto, sino lenta formación natural. Musgo, humedad, arcillas, limo, fenómenos del fondo, y no del sueño o de los sueños, sino de los barros oscuros donde las figuras de los sueños fermentan. Escribir no es hacer, sino aposentarse, estar.

José Ángel Valente
de "Mandorla", en El fulgor
Antología poética

martes, 8 de enero de 2019

Mi amigo árbol


Mi amigo árbol (fragmento)

Qué horror levantarse en medio de la noche
y atisbar la luz desde la penumbra.

El tiempo es una hoja en blanco
y los mosquitos muerden.

Mi vida se desperdicia en la nada.

Cuánto incomoda este pensamiento. Cómo estás tú, Nada,
sentada alrededor con la esposa de Algo.

Zumbar y consumirse
es todo cuanto he aprendido.
Porque he desperdiciado mi vida en la nada.

Embalsamada y superflua, pálida y resoplante,
levantando trastos domésticos aquí y allá
-carpetas, platos,
mesas, peceras-.

Mi vida se desperdicia en la nada.

Lorine Niedecker
Covers, 36 poetas en lengua inglesa
Traducción de Armando Roa,
Uqbar Editores, Santiago de Chile, 2010

Convento


La vida del convento no consentía que nacieran sueños nuevos, salvo el de una sublime renuncia: lo único que precisa la existencia.

Dolores Prato
"Quemaduras"
Editorial minúscula
Trad. De César Palma

lunes, 31 de diciembre de 2018

Paseo


PASEO

Desde los pies azules con su traje de lámpara,
Desde los cabellos que caen de los árboles en un sonido de olas,
Nada más que en el punto donde debo reconocerte despierta o dormida.
A veces como una copa de angustia donde se ahoga el aire que te guarda.
Si mi memoria sumergida en su horno de sueño se despertara
Sin turbar los ritos que la rodean, los ritos de verdes temblores.
Desde el humo que levantan los deseos en su casa.
Desde los sonidos que vienen desde el obscuro oído de la tierra.
En verdad, no siempre es tu paso lo que flota sobre el césped,
Ni tu pensamiento lo que tiembla con cierta dificultad en el aire.

Rosamel del Valle
De "Poesía", 1939

Cumpleaños


Cumpleaños

Oh!, todo estaba encendido.
La música impelía torpemente
hacia adelante y hacia atrás.
Entraban y salían gentes desconocidas.
Y había muchas voces y lenguas diversas.
Pero la que más recuerdo es la tuya,
la que no se oía.

César Antonio Molina

Cumpleaños


CUMPLEAÑOS

Mi corazón es como un pájaro que canta
cuyo nido asemeja el brío de las olas;
mi corazón es como un árbol de manzano
cuyas ramas se doblan bajo los densos frutos;
mi corazón es como un estuche de arcoiris
cuyas ondas se agitan sobre la mar serena;
mi corazón se turba, más alegre que todo,
porque mi amor se muestra cercano, junto a mí.

Levantadme un estrado de seda y de festones
que descienda en esmaltes y colores morados;
y tallad con palomas, con jugosas granadas
y con pavos reales -aquellos de cien ojos-,
uvas en la cenefa, racimos de oro y plata,
pétalos argentinos y búcaros heráldicos;
porque mi cumpleaños, de mi vida el auténtico,
ha llegado, amor mío, ha venido hasta mí.

Christina Rossetti (Londres, 1830-1894)

domingo, 30 de diciembre de 2018

Lo que perdí


LO QUE PERDÍ.

Canto lo que perdí y me aterra lo ganado,
camino combatiendo eternamente,
mi rey, un rey perdido y también mis soldados;
y aunque corran mis pies desde el alba al ocaso
suenen siempre en la misma piedra breve.

William Butler Yeats
Versión de Jaime Ferrán

viernes, 28 de diciembre de 2018

Envuelto en sombras la luz proclama


Envuelto en sombras la luz proclama

Viudo y padre. Paciente y recto Como una rama.
Por las noches se avergüenza en la cama.
Al otro lado duerme una mujer que ama.

El sueño se resiste. Ella está al otro lado
sola y desnuda de costado,
Hija mía. Esposa. Tesoro hallado.

La luz de la mesilla tiene que encender.
En la foto de la cómoda, su hijo. Su mujer.
Se arrastra hacia la cocina. Quiere beber.

Vuelve a su habitación. Se sienta. Bebe un vino embriagador.
Se ensimisma frente a la pantalla del ordenador.
Teclea: un verano agotador.

Desde el jardín oscuro un pájaro le reclama,
envuelto en sombras la luz proclama.
Narimi Narimi. ¿Recuerdas? Te llama.
Se levanta. Desea ir a taparla, huir de su soledad,
extender sobre su sueño un ala de padre de avanzada edad.
Vuelve a la cama. Domina su piedad.
Se olvida de su cuerpo. Se atormenta. Se mueve.
Vuelve a dar la luz. Casi las cinco de la madrugada. Llueve.
En el Tibet las cinco son ya las nueve.

Amos Oz
De "El mismo mar"
Ediciones Siruela 1999
Versión de Raquel García

Fot: An illustration of the constellations Monoceros and Canis Minor from The beauty of the heavens: a pictorial display of the astronomical phenomena of the universe by Charles Blunt.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Visitas



La gente desea atravesar puertas y tarde o temprano lo hará, ¿para qué oponerse a esta fuerza indomable? Nadie se encuentra a salvo de los visitantes. ¿Quién ha podido librarse de ellos? Lo más prudente, suponía Domingo, era no ponerles más obstáculos: “Que pasen de una vez y tomen las decisiones que deban tomarse."

Guillermo Fadanelli
Mis mujeres muertas
Grijalbo

Fot. Marcello Mastroianni
Otto e mezzo, 1963

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Dos que se miran


Enamorarse a solas es enamorarse del silencio, un silencio con humo y espejos. El amor, si es algo, es dos que se miran.

Alejandra Pizarnik
Diarios

Fot. Interiors by Jean Royère 1950s


Michaux


Michaux escribió, viajó, dibujó, pintó. Escribió como se odia, con la fuerza del "contra" para sobrevivir y, después, para vivir más intensamente, para vibrar más alto. Pero halló la escritura demasiado convencional, henchida la palabra con demasiada cultura, demasiado lastre, así que empezó a pintar. Pintó como se grita, para gritar mejor, y para expresar aquellas vibraciones del espíritu que no tienen correspondencia adecuada con el lenguaje. Los infinitos lugares demasiado intensos para la palabra.

Chantal Maillard

martes, 25 de diciembre de 2018

El baile


¿Quién detiene el baile?

... Cansada. 
¿Quién derramó la vida sobre este prado? 
¿Quién detuvo el baile?
¿Quién destruyó el sueño? 
¿Quién pisoteó la primavera?. 
El destino. 
Mañana debes obedecer. 
Sí, quiero hacerte pedazos, 
falda blanca, falda blanca, 
cuando el cansancio y la ansiedad 
me dejan
con el corazón extenuado.

Hsiung Hung

De "Barco de Orquídeas, Poetisas chinas"
Recopilación de Kenneth Rexroth

Fot. Benoit Courti

Navidad


El Señor Jordà y su becaria la Señorita Siyusun os desean una feliz [Na]Vida[d] repleta de buenas lecturas y silenciosos escondites, si ese es vuestro deseo.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Refugio


El futuro de la tecnología amenaza destruir todo lo que es humano en el hombre, pero la tecnología no alcanza a la locura, y en ella es donde lo humano del hombre se refugia.

Clarice Lispector

sábado, 22 de diciembre de 2018

Descartes


"No evoluciono: viajo", escribió Pessoa.
De algún modo esto me recuerda que en ocasiones se puede conocer mejor a un hombre por todo lo que desdeña que por lo que aprecia, y me recuerda también que, como creo que dice Piglia, en la literatura no existe lo que llamamos 'progreso', del mismo modo que uno no sueña mejor a lo largo del tiempo: tal vez lo que más se aprende a medida que se escribe es lo que se prefiere no hacer; seguramente avanzamos por descartes.

Enrique Vila-Matas
Mac y su contratiempo

Fot. Yulia Kazban

viernes, 21 de diciembre de 2018

La prudencia y lo imprevisto


Lo más increíble de los milagros es que acontezcan. A veces se juntan las nubes del cielo para figurar el extraño contorno de un ojo humano; a veces, en el fondo de un paisaje equívoco, un árbol asume la elaborada figura de un signo de interrogación. Yo mismo he visto estas cosas hace pocos días. Nelson muere en el instante de la victoria; y un hombre llamado Williams da la casualidad de que asesina un día a otro llamado Williamson; ¡una especie de infanticidio! En suma, la vida posee cierto elemento de coincidencia fantástica, que la gente acostumbrada a contar solo con lo prosaico nunca percibe. Como lo expresa muy bien la paradoja de Poe, la prudencia debiera contar siempre con lo imprevisto.

G K Chesterton
La cruz azul
en El candor del padre Brown

jueves, 20 de diciembre de 2018

Paisaje cambiante



Paisaje cambiante

Uno tiene que saber irse
y sin embargo, ser igual que un árbol:
como si se quedasen las raíces en el suelo,
como si se moviese el paisaje
y nosotros nos quedásemos parados.
Aguantar la respiración
hasta que cese el viento
y el aire ajeno empiece al rodearnos,
hasta que el juego de luz y sombra,
de azul y verde,
muestre los viejos patrones
y estemos como en casa
donde sea,
y podamos sentarnos y recostarnos
como si fuera la tumba
de nuestra madre.

Hilde Domin
de Sólo una rosa como apoyo, 1959
En Canciones para dar aliento (2018)
editorial Llantén
Traducción Geraldine Gutiérrez Wienken

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Preguntas



Preguntas

¿Puedes contar el color de la lluvia,
los grados de la ausencia por su peso de sombra?

¿Aceptas, cuando bajan del cielo
los anillos del tiempo,
cómo estrechan tu infancia, tu piel o tus herbarios?

¿Puedes ver deshacerse la escalera de polvo
por donde tu alegría había crecido en nubes,
sin estupor volver al mismo sueño,
sin soñarlo volver al mismo sitio,
y no gritar y no gritar?

Una vuelta de vida, un giro bajo el sol,
y un mundo de fantasmas ha perdido sentido.

¿Puedes vivir y olvidarte que es juego,
olvidar su secreta razón estar muriendo?

Ida Vitale

Romualdas Rakauskas, 1977


El hijo del hombre


Una vez que se ha padecido, la experiencia del mal ya no se olvida. Quien ha visto derrumbarse las casas sabe demasiado bien de qué está hecha una casa. Una casa está hecha de ladrillos y cal, y puede derrumbarse. Una casa no es muy sólida. Puede derrumbarse de un momento a otro. Detrás de los serenos jarrones con flores, detrás de las teteras, las alfombras, los suelos lustrados con cera, está el otro aspecto verdadero de la casa, el aspecto atroz de la casa derrumbada.


El hijo del hombre, incluido en
Las pequeñas virtudes
Ed. Acantilado, 2002
Trad. Celia Filipetto

Fotograma de Carta de una mujer desconocida, 1948

Homenaje Vertical


HOMENAJE VERTICAL

A Roberto Juarroz

I

Echamos fuego al agua
y apagamos la transparencia.
Así quema el hombre la claridad del mundo
y la prende de silencio.
El temblor humano del fuego,
el estrépito de una voz abriéndose,
enmudece cualquier palabra.
Al fuego le basta con arder.

II

No hay palabra más cierta que otra.
Se aprende a callar con los años,
aunque parezca que hablemos.

Se nace sin palabras
y con todas las palabras rotas nos vamos.

Y sin embargo,
aunque vivir sea enmudecer,
existe un placer original en el silencio
que justifica todos los silencios.