viernes, 14 de julio de 2017

Felicidad


Cuando hemos visto una sola vez resplandecer la felicidad en el rostro de un ser querido, descubrimos que no puede existir para el hombre otra vocación que la de originar esa luz en los rostros que nos rodean [...]

Albert Camus
Carnets II

Fot. anónima de Albert Camus joven

La profundidad del tiempo


La profundidad del tiempo es una reciente conquista mía. En el silencio de la casa, cuando durante la mañana me quedo sola, reencuentro la felicidad de pensar, de recorrer el pasado adelante y atrás, de escuchar el fluir del presente. Es algo que pocas veces me había pasado antes. Después de una infancia insatisfecha y sin problemas inmediatos, una adolescencia pobre e introvertida y una juventud empecinada, he llegado a una madurez en la que las cosas y los acontecimientos parecen tener un ritmo más lento, que permite la reflexión. Del mundo del trabajo, con los chicos ya bastante crecidos, he sido devuelta a la libertad de mi casa y de mis días. En el humilde y variado trabajo cotidiano, los pensamientos pueden aflorar, organizarse, clarificarse. El tiempo, antes sin casi sin dimensiones, reducido a un mero presente debido a una vida apresurada, acosada por un turbión de obligaciones, de alegrías robadas, y de preocupaciones, ahora se despliega en horas livianas, se dilata y se arrellana, se puebla de resonancias y recuerdos que poco a poco se recomponen en forma de mosaico, emergiendo en pequeños remolinos de un magma indistinto que, durante largos años, se ha ido acumulando en un fondo oscuro y desatendido.

Marisa Madieri
"Verde Agua"
Ed. Minúscula
Trad. Valeria Bergalli.

Fot. Aram Alban
Modèle à la poupée, ca. 1930

jueves, 13 de julio de 2017

Variaciones sobre la palabra sueño


Variaciones sobre la palabra sueño

Me gustaría verte dormir,
algo que tal vez no suceda.
Me gustaría observarte, durmiendo. 
Me gustaría dormir contigo, 
penetrar en tu sueño 
mientras su ola oscura y suave
se desliza sobre mi cabeza
y caminar contigo por ese bosque
ondulante y radiante, de hojas verde mar,
con su sol acuoso y sus tres lunas,
hacia la gruta donde debes descender,
hacia tu peor miedo.

Me gustaría darte la rama plateada, 
la florecilla blanca, la única palabra 
que te protegiera del dolor 
de las entrañas de tu sueño, 
del dolor de tus entrañas

Me gustaría seguirte
al subir la larga escalera otra vez 
y convertirme en la barca 
que te llevara de vuelta con cautela; 
una llama protegida por dos manos ahuecadas
donde reposara tu cuerpo a mi lado, 
y mientras entraras
en ella con tranquilidad,
me gustaría ser el aire que te habita,
solo por un momento.

Me gustaría pasar así de inadvertida
y ser tan necesaria.

Margaret Atwood
Variaciones sobre la palabra sueño
De “Historias reales”, 1990

Fot. Saul Leiter

miércoles, 12 de julio de 2017

Pasar


Pasar

Será un breve pasar entre la ceniza y el viento.
Una suave tentativa, un tenue soplo
a las puertas del silencio. Una pérdida
de todo, del propio sentido y del deseo.
Ser nada pero habitar el instante y sus murmullos
en la infinita dispersión. Entre ruinas,
en los confines de una tierra cenicienta
donde las nubes y los árboles se confunden,
todo tiene sabor a destino y a principio,
a plenitud o nada. Y la palabra vibra
silenciosa, unánime, casi ebria
de un dios vegetal entre cigarras.
El mar ya centellea. El exilio casi cesa.
Lo que es breve perdura en grávida levedad.

Facilidad del aire
Ed. del Oriente y del Mediterráneo
Trad. de Clara Janés

Instante


Instante

Déjame limpio
El aire de los cuartos
Y liso
El blanco de las paredes
Déjame con las cosas
Fundadas en el silencio


martes, 11 de julio de 2017

Renacimiento



Debemos estar preparados para arder en nuestro propio fuego. ¿Cómo podrías renacer sin habernos antes convertido en cenizas?

Friedrich Nietzsche

Indiferencia



El privilegio de la indiferencia es el más preciado que poseemos, y sostengo que reconocemos a las personas inteligentes por el uso que hacen de él. 


Henry James
El punto de vista

El pabellón junto al lago


Sentado en barca ligera
salgo a recibir al huésped
que desde tierras lejanas
viene a verme por el lago.
Y después, en la veranda,
frente a los vasos de vino,
se abren por todas partes
las flores de hibisco.

El pabellón junto al lago
“Poemas del río Wang”

Tulips, Oyster Bay, New York, 1989

Cuando antaño


Cuando antaño el verano persistía,
antes de que muriesen las margaritas,
no tenías más que levantar un dedo
y yo a tu lado acudía.
Y, oh, la vida se me acababa;
habría sido tuya;

«Y ahora vete», me dijiste.

Los poemas perdidos

Emily

domingo, 9 de julio de 2017

Destino



Estoy desnudo ante el agua inmóvil. 
He dejado mi ropa en el silencio de las últimas ramas.

Esto era el destino:
llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.


Pareja


Pareja.
El amor humano, la confianza humana, son siempre peligrosos, pues se rompen. Cuanto mayor es el amor, mayor es la confianza, y mayor el peligro, mayor el desastre. En efecto, depositar confianza absoluta en otro ser humano es de por sí un desastre para ambas partes, puesto que cada persona es un navío que debe seguir su propia ruta, incluso cuando está en compañía de otro barco. Dos embarcaciones pueden navegar juntas hasta el fin del mundo. Pero si se amarran una a la otra en medio del mar e intentan que las gobierne un solo timón, chocarán entre ellas hasta hacerse trizas. Lo mismo sucede cuando un individuo pretende amar a alguien o confiar en alguien de manera absoluta. Los amantes absolutos siempre se hacen trizas entre ellos.

Canguro
Ed. Bruguera, 1981

Fot. František Drtikol

La tragedia


Nuestra época es esencialmente trágica, y precisamente por eso nos negamos a tomarla trágicamente. El cataclismo ya ha ocurrido, nos encontramos entre ruinas, empezamos a construir nuevos y pequeños lugares en que vivir, comenzamos a tener nuevas y pequeñas esperanzas. No es un trabajo fácil. No tenemos ante nosotros un camino llano que conduzca al futuro. Pero rodeamos o superamos los obstáculos. Tenemos que vivir, por muchos que sean los cielos que hayan caído sobre nosotros.

D. H. Lawrence.
El amante de Lady Chatterley

El cercado de magnolias


El cielo se pone, oscurece,
el sol se pone,
la voz de los pájaros
se une a la del arroyo,
la verde senda del agua
en la espesura se pierde.
Gozo de la soledad,
¿tendrás algún día fin?

El cercado de magnolias
 "Poemas del río Wang"
Traducción, Juan Ignacio Preciado.

"Moon and Wind", 2016
Chinese ink on yuan paper

La cuestión del estilo


El estilo es una cuestión muy simple; todo radica en el ritmo. Una vez que se lo encuentra, es imposible equivocarse con las palabras. Por lo demás, estoy aquí sentada, después de media mañana, atiborrada de ideas y visiones y demás, no puedo sacarlas de mí por falta del ritmo adecuado. El ritmo es algo más profundo que las palabras.

Virginia Woolf

Una imagen


Se dice que en el principio fue el verbo (la palabra), pero para mí el principio es siempre una imagen. Cuando pienso en una conversación, siempre empieza con imágenes. Y lo que me gusta de la fotografía es la inscripción de ese momento único: totalmente efímero. Haces la fotografía, y un segundo después, todo ha cambiado.
Cuando arrancas un árbol que tiene sus raíces en la tierra, y lo llevas a otro lugar, el árbol ya no da sus frutos. Y si lo hace, la fruta no será tan buena como lo era en su lugar original. Esta es una regla de la naturaleza. Creo que si hubiera dejado mi país, me hubiera pasado como al árbol.
Ahora mismo estoy trabajando en una película en Italia. Cuando hayamos terminado de filmar, cogeré mi cámara y me iré caminando, haciendo fotos de las colinas y la luz.

Abbas Kiarostami

Fot  Abbas Kiarostami

sábado, 8 de julio de 2017

Crezco como el musgo


Crezco en estas montañas como el musgo. Estoy hechizado. Los cegadores picos nevados y el aire sonoro, el ruido de la Tierra y los cielos en silencio, las aves sepultureras, los animales míticos, los estandartes, los grandes cuernos y las antiguas piedras labradas, los tártaros toscamente tallados, con sus trenzas y sus botas de fabricación casera, el hielo plateado en el Río Negro, el Kang, la Montaña de Cristal. También estoy enamorado de los milagros corrientes: el murmullo de mis amigos al llegar la noche, los fuegos de enebro humeante en hornos de barro, los alimentos toscos e insípidos, las privaciones y la sencillez, la satisfacción de no hacer más que una cosa en cada momento: cuando cojo la taza azul de estaño, eso es todo lo que hago. No hemos tenido noticias de lo que pasa en el mundo desde finales de septiembre, seguiremos sin tenerlas hasta diciembre y, poco a poco, la mente se me ha ido aclarando y el viento y el sol me pasan por la cabeza como si fuese una campana. Aunque aquí hablamos poco, nunca estoy solo; he vuelto a mí mismo.

Peter Matthiessen
El leopardo de las nieves

Fot. Louis Désiré Blanquart-Evrard

Una muchacha que cae


Con despecho se dio cuenta que una treintena de metros más abajo otra muchacha estaba cayendo. Era decididamente más bella que ella y portaba un vestido de media tarde con mucha clase. Quién sabe por qué, la otra descendía a una velocidad muy superior a la suya, hasta el punto que en pocos instantes la distanció y desapareció allá abajo, a pesar de los llamados de Marta. Sin duda iba a llegar a la fiesta antes que ella; tal vez era un plan calculado de antemano para suplantarla. 
Luego Marta se dio cuenta que ellas dos no eran las únicas que caían. A todo el largo de los flancos del rascacielos, otras mujeres jóvenes se deslizaban en el vacío, las caras tensas por la excitación del vuelo, agitando festivamente las manos como para decir: aquí estamos, aquí venimos, es nuestra hora, festéjennos, ¿no es verdad que el mundo es nuestro?

Dino Buzzati
Una muchacha que cae
Traducción Bartolomé Leal

viernes, 7 de julio de 2017

Los regresos


Las despedidas suelen ser demoledoras, pero los regresos sin duda son peores. La carne sólida nunca puede compararse con la sombra brillante que proyecta su ausencia. El tiempo y la distancia difuminan los bordes; entonces, de pronto, llega el amado, y es el mediodía, con su luz implacable, y cada punto, cada poro, cada arruga y cada pelo se ven con toda claridad.

Margaret Atwood
El asesino ciego

Fot. Vertov Dziga, 1929

Leyendo


Fot. Ferdinando Scianna, 1990