miércoles, 8 de mayo de 2019

Nota a pie de página


Únicamente la pérdida es incuestionable y constante. Cualquier hombre, de una u otra manera, siempre está perdiendo; todos nos deslizamos cuesta abajo; lo único que importa es la habilidad de lentificarlo, una habilidad que nos demuestra incluso ese naranjo que crece en la acera de la cercana Via San Sebastiano y golpea con sus frutos a los ruidosos conductores de las motocicletas y los techos de los coches.
(...) 
La ciudad es un texto. Cualquier texto sobrevive gracias a la reproducción de estereotipos y a su destrucción, gracias a las trivialidades y a su elusión. Al escribir una breve nota a pie de página a esta ciudad, yo no hago más que apisonar unas palabras pronunciadas ya innumerables veces. Por lo tanto, la importante no soy yo, sino la nota a pie de página. La nota a pie de página es una forma de supervivencia.

Dubravka Ugrešić 
Zorro
Ed. Impedimenta
Trad: Laura Fernanda Garrido y Tihomir Pištemek

Fot: Courtesy Galerie Lumière des Roses

Raíces


Ser las raíces. En el subsuelo al que jamás
desciende un rayo. Donde la luz nunca echa un vistazo.
Una rama sin pájaro. Una rama sin hojas.
La fuente de un manantial en la más fina red de fibra
que no debe romperse. El duro trabajo de las raíces.
Sin respiro. (Hasta el sueño de invierno sólo es aparente.)
Almacenar. Alimentar. Saciar. Ser un vínculo mudo
entre el amargo final y la vida. Negado por su propio ser
y tullido para permitir que la flor blanca
celebre el sol,
el poder de la revelación de la belleza.
Ser las raíces. Y no envidiar la flor.

Vizma Belševica
Versión de Jonio González

Fot: Adolf Lazi

martes, 7 de mayo de 2019

Cuesta de Atocha


CUESTA DE ATOCHA

Ellos dos van subiendo y nos cruzamos,
en la silla de ruedas,
sentado y encogido, solloza un hombre joven.
El padre, que la empuja,
echa hacia atrás los pies y, para hacer más fuerza,
estira cuanto puede las piernas y los brazos.
Así, encorvado y tenso,
puede vencer apenas la subida.
Sé lo que siente: que se ha hecho
viejo. Por un maldito instante
compadezco a ese padre: un error,
puesto que él todavía tiene a su hijo.
Esbozo una sonrisa mientras van alejándose.
Desde un portal,
una mujer me mira con reproche.
No comprende en qué escena de amor se está metiendo.

Joan Margarit,
De Un asombroso invierno
Ed. Visor, 2018

Fot: Cuesta de Moyano, años 50

El pelirrojo mentiroso


Lo conocí en el bar del hotel Belgrad en Moscú, al que solían acudir los yugoslavos: los que estudiaban en Moscú, los que trabajaban en la Embajada yugoslava y en las delegaciones de diversas empresas yugoslavas del país, y turistas yugoslavos que, por una u otra razón, iban a ver a sus compatriotas. Tenía un físico extraordinariamente atractivo, era muy difícil que no te llamara la atención, con su cabello pelirrojo y su barba recortada, ojos verde claro y un cuerpo bien proporcionado. Era compatriota mío y un mentiroso, de esos que mienten incluso cuando no es necesario. Alguien que va de acá para allá con jerséis rojos ingleses, camisas azules de finas rayas blancas, abrigo de cachemir y bufanda blanca también de cachemir alrededor del cuello y afirma que en Moscú estudia Bellas Artes no podía ser otra cosa que un mentiroso notorio. Por otro lado, no era hombre de muchas palabras, lo que mejoraba considerablemente su imagen. Me cautivó por completo, lo confieso: contra el fondo gris y sombrío de Moscú, con los ojos verdes y tan pelirrojo, parecía no ser de este mundo. Tenía las manos de carpintero; las manos más grandes, más anchas y cálidas que jamás estuvieron en contacto conmigo. Hacía el amor a conciencia, tan pronto con ardor como con frialdad, justo como si en una sartén ardiente se calentaran cubitos de hielo. Comeríamos locuras, me enamoré de él, el amor olía a promesas, la fiebre amorosa me daba escalofríos, estaba dispuesta a morir por él. Cuando se marchó regué con lágrimas el aeropuerto moscovita de Sheremétievo. La policía aeroportuaria, evidentemente no acostumbrada a escenas tan sentimentales, me pidió que me identificara, me preguntó por qué lloraba y no fui capaz de contestar, pues me estaba muriendo: mi amante pelirrojo nadaba en el mar de mis lágrimas y, al alcanzar la orilla del control de pasaportes, desapareció de mi horizonte. En la mano apretaba un premio imaginario, unos billetes de lotería sin valor rotos por la mitad. El corazón se me escapó del pecho... No me dejó su dirección, yo le di la mía, las cartas son estúpidas, dijo, estaba seguro de que tarde o temprano volveríamos a encontrarnos. Y he aquí una cosa que no consigo explicarme: yo, que estaba dispuesta a seguirlo al fin del mundo, nunca en mi vida he olvidado a alguien tan fácil y rápidamente.

lunes, 6 de mayo de 2019

Cuidados


Si pongo atención, si me quedo inmóvil,
alguna flor cuidará de mí.

Gaia Ginevra Giorgi
de "Maniobras secretas"
La Bella Varsovia

Fot: s/d

domingo, 5 de mayo de 2019

Divisa


DIVISA 

Mucho más que tú mismo durarán tus palabras. 
Ningún derecho tienes, por siglo o por carácter, 
a hacerlas más sombrías, ofuscadas o tristes 
con abrasiva sed y con ficticias hambres. 
Es un error pensar que tu vida se acaba 
porque mueras un día. Mil siglos o un instante, 
¿qué diferencia existe ? Sin presente no hay vida. 
Que tu divisa sea: no hay ni un después ni un antes. 

Andrés Trapiello
De "Rama desnuda" , 2001

Fot: s/d

Capaz


Si alguien fuera capaz de escribir un bello relato, sería capaz de acoger lo que no es con los brazos abiertos. Si alguien fuera capaz de acoger lo que no es con los brazos abiertos, sería capaz de amar.

Pascal Quignard
Pequeños tratados II
Sexto Piso
Trad. Miguel Morey

Dib: Marcel Duchamp
Bare Stripped Bride, 1968

sábado, 4 de mayo de 2019

Vanidad


VANIDAD
(Vallone, 19 de agosto de 1917)

De improviso
está, alto,
sobre las ruinas
el límpido
estupor
de la inmensidad

Y el hombre
encorvado
sobre el agua
sorprendida
por el sol
se descubre
una sombra

Mecida y
despacio
rota

Giuseppe Ungaretti
Traducción de Teódulo López Meléndez

Fot: s/d

viernes, 3 de mayo de 2019

Me matas, me das placer


Como tú, yo también he intentado luchar con todas mis fuerzas contra el olvido. Como tú, he olvidado. Como tú, he deseado tener una memoria inconsolable. Una memoria de sombras y piedras. He luchado por mi cuenta. Con todas mis fuerzas. Contra el horror de no entender ya la necesidad de acordarme. Como tú, he olvidado. ¿Por qué negar la necesidad evidente de la memoria? Escúchame. Todavía sé. Volveré a empezar. Doscientos mil muertos. Ochenta mil heridos en nueve segundos, son cifras oficiales. Volveré a empezar. Habrá diez mil grados sobre la tierra. Diez mil soles, dirán. El asfalto arderá y reinará un profundo caos. Una ciudad será destruida entonces y se convertirá en cenizas. Me encuentro contigo, me acuerdo de ti, ¿quién eres? Me matas, me das placer. ¿Cómo saber que esta ciudad estaba hecha para el amor? ¿Cómo saber que tu cuerpo estaba hecho para mí? Me gustas, qué acontecimiento, me gustas. Qué lentitud, de repente. Qué dulzura. No puedes saber. Me matas, me das placer. Me matas. Me das placer. Tengo tiempo, te lo ruego, devórame. ¿Por qué no tú, en esta ciudad, en esta noche? Tan parecida a las demás como para confundirla.

Marguerite Duras
Guion para Hiroshima, mon amour (1959)
Dir: Alain Resnais

Fot: fotograma de la película

Supervivencia


LETANÍA DE LA SUPERVIVENCIA

Para las que vivimos en la orilla
paradas sobre el borde constante de la decisión
cruciales y solas
para las que no nos podemos permitir
los sueños pasajeros de la elección
las que amamos en los umbrales yendo y viniendo
en las horas entre los amaneceres
mirando hacia dentro y hacia fuera
al mismo tiempo antes y después
buscando un ahora que pueda engendrar
futuros
como el pan en la boca de nuestros hijos
para que sus sueños no reflejen
la muerte de los nuestros;

Para las que
fuimos marcadas por el miedo
como una suave línea en el medio de nuestras frentes
aprendiendo a tener miedo con la leche de nuestra madre
porque con esta arma,
la ilusión de poder encontrar más seguridad,
los torpes esperaban silenciarnos
Para todas nosotras
este instante y este triunfo
No se suponía que íbamos a sobrevivir.

Y cuando el sol sale tenemos miedo
de que no permanezca ahí
cuando el sol se pone tenemos miedo
de que tal vez no salga en la mañana
cuando nuestros estómagos están llenos tenemos miedo
de la indigestión
cuando nuestros estómagos están vacíos tenemos miedo
de nunca volver a comer
cuando nos aman tenemos miedo
de que el amor desaparezca
cuando estamos solas tenemos miedo
de que nunca vuelva el amor
y cuando hablamos tenemos miedo
de que nuestras palabras no se escuchen
ni sean bienvenidas
pero cuando estamos calladas
todavía tenemos miedo

Así que es mejor hablar
recordando
No se suponía que íbamos a sobrevivir.

Audre Lorde
de "Quién dijo que era fácil"
Ed. Zindo & Gafuri, 2019
Trad: Gabriela Raya y María Eugenia Soler

Fot: Mark Nixon

jueves, 2 de mayo de 2019

Dos vidas


Alfonso se subió la manta hasta la barbilla y, como conclusión de una larga reflexión sobre el camino de las cosas humanas, murmuró:
-El hombre tendría que poder vivir dos vidas: una para él y otra para los demás.
Pensaba que, si hubiera tenido dos vidas, habría dedicado una a la felicidad de los Lanucci.

Italo Svevo
Una vida

Fot: s/d

El ascenso


Puedo oír las ruedas de los trenes marcando sus giros rítmicos en mi cabeza mientras escribo. El tren de las cuatro y catorce llevándome a casa, hacia las zapatillas, el fuego de gas, el diario, los restos de la flanera, el texto bíblico en la pared. Y Kate aguardando por mí, delgada y perfumada, con el perfume barato que usa y sus calzones de Marks & Spencer. Maquillada a franjas para mí, como una pastilla de jabón ordinario y aromático. Permaneceremos de pie, los dos juntos, ante el representante de Dios, y compartiremos un sobrio oficio, para legalizar las felicidades conyugales. La querida Kate, como una muñeca de trapo sobre la cama, con su cara blanca y estoica, excitando apetitos crueles en su maridito recién adquirido. Y todos los kilómetros de luchas trágicas, aburrimientos, desesperaciones, ilusiones, se desprenderán de mí cuando entre en prisión. La ubicuidad de Dios. El cero fantástico al que reduciré los términos de mi vida para encontrar la felicidad. El lento y gradual ascenso hacia el silencio, hacia la mudez.

Lawrence Durrell
El libro negro
Ed. Edhasa
Trad. Leal Rey

Fot: s/d

miércoles, 1 de mayo de 2019

Hulk

Bruce Banner no siempre fue Hulk

Se convirtió en eso como resultado
de un experimento fallido
con una bomba de rayos gamma.
Creo que casi todos nosotros
tenemos algún fracaso qué señalar en nuestro pasado.

Es esto, decimos,
esta es la razón por la que soy monstruoso.

Hulk no se convierte en Hulk
al azar, sólo cuando está estresado
o molesto. Cuando Bruce Banner
desaparece en el otro tipo
deja de importarle que él sea Bruce Banner,
simplemente es una fuerza de la naturaleza, salvaje,
que no puede controlar sus manos.

Cuando tu mente retrocede
hasta tus peores recuerdos
es como volver a vivir esa muerte.

Súbitamente tu cocina,
la cama, una esquina en la calle
se vuelven a convertir en balas.
Por siempre, ahora, estás
combatiendo una batalla
que ya perdiste.

Un cuerpo no debería poder
soportar esa clase de miedo
y seguir respirando.

Hulk no puede matarse.
Lo ha intentado.
Es muy difícil vivir siendo mitad monstruo,
hiriendo todo lo que amas
al intentar protegerlo de manera equivocada.

Todavía estoy intentando protegerte
de mí. De las noches
que no recuerdo
y toda mi enfermedad, mi envidia,
los días en los que la vergüenza me alcanza
y no logro salir de la cama.
Yo no Manejo Bien las cosas.
Yo no Sé Bien Cómo Ser Adulto.

Cuando tengo miedo
no puedo controlar mis manos.
Haría lo que fuera, lo que fuera
para hacerme sentir mejor.

Cuando me calmo
cuando puedo respirar de nuevo,
soy el superhéroe al final
de la película
cuando ya salieron los créditos
y la guerra ha terminado.
Y tengo que irme a casa
entre el desastre
de ciudad que destruí
intentando ser el salvador.

Si estoy siendo honesta, ya sé
que no puedo salvarte de mí.
No puedo ni salvarme a mí misma.

La cosa con Hulk
es que él daría lo que fuese
por ser solamente Bruce el científico.

Por ser normal,
por no tener que despertar otra vez
desnuda y sola
mirando fijamente toda la destrucción
sin más a quien culpar
que a ella misma.

Clementine Von Radics
versión de Daniela Virt

martes, 30 de abril de 2019

El revés del intento


MEDICIÓN DE DISTANCIAS 

Si una ciudad no late, 
hasta un árbol es nada 
y un balcón es tronera 
o precipicio. 
Serás el prisionero 
a quien nadie vigila, 
en propio pecho encarcelado. 

Entiende lo incomprensible 
y ámalo. Ocupa el revés del intento: 
sé cardo, cuando llegaste como lana, 
piedra, cuando, hilo de seda, flotarías. 

Ida Vitale 
de "Ciudades
en Poesía Reunida 
Ed: Tusquets 

Fot: Antonio Garduño 
Nahui Olin 
Mexico City , c.1927 

lunes, 29 de abril de 2019

Un amor perdido


POLÍTICA DE DEBILIDAD O UN AMOR PERDIDO

Uno perdido y cómo se le llama
y todavía otro, y un amor,
esto significa ganarse,
ir y vivir, esto significa ser
desde la punta del pie hasta la punta del pelo, 
esto significa vivir, una ilusión perdida, 
que tampoco es otra cosa que vivir e ir 
y hacer un trabajo, no significa mucho,
ya que entre nada y algo hay un algo, 
esto significa ningún amor perdido, 
esto significa nada perdido
no perder
no estás perdida.
Entre Berlín y Roma y entre ciudades en ejercicio 
eres una política de debilidad,
haces una política de debilidad.

Mucho ya no amas, 
pero amas, amas,
te gusta un pelo, 
te gusta que una cara sea así 
y te gusta verte en ella,
quieres su espejo, 
prefieres hundirte en este espejo
antes de agarrarte, en la nada,
amas aún una mano, 
amas aún un juego de cinco dedos, 
amas aún más que juegue a que no juegue ya nada,
amas aún el juego,
amas aún, amas un cuerpo que ya no cree ni en sí mismo,
amas su decrepitud, infarto y el abismo
entre el posible cáncer de estómago y la cirrosis del hígado,
o sea, amas un campo de batalla, 
en el que tú, un enemigo con aspecto rosáceo, 
coges entre tus brazos con tu fragilidad una fragilidad
y matas con una mirada
al tiempo ante ti, al tiempo detrás de ti,
a la muerte que es lo uno,
la muerte que es lo otro
para ti, al que será la muerte,
y esto es
pronto.

Ingeborg Bachmann 
de "No sé de ningún mundo mejor"

Fot: Kunié Sugiura
“The Station”, 1978

viernes, 26 de abril de 2019

El idiota


Dejado, abandonado de todos y de sí mismo, va el idiota. No se encamina hacia nada; la línea recta le es desconocida, y, pues que no va propiamente a ninguna parte, no tiene camino. Anda siempre dando vueltas; su moverse es un girar. Cuando quieto mueve casi imperceptiblemente la cabeza, lo hace en redondo también, y no en ese movimiento pendular de abajo arriba, en que cae la cabeza del hombre que no está haciendo nada, que alza la cabeza y la baja como atraído por una doble, contraria gravitación. El idiota debe obedecer sólo a una atracción que no se ejerce ni desde arriba ni desde abajo. Va rondando, bailando alrededor de algo, de un centro que, a veces, parece a punto de tocar, quedándose entonces inmovilizado, pasmado, con la cabeza más redonda que nunca, vuelta hacia el cielo, como si recibiera una lluvia que solamente a él le cae. (…)

Serían de dibujar estos pasos del idiota entre la multitud enlaberintada. Y esa su danza, que parece merodeo a un lado y a otro de los que caminan serios sabiendo muy bien adónde van y conociendo lo que les mueve. (…) Puesto que en el idiota, tan privado de dirección, sólo la sonrisa la tiene y se abre dirigida hacia algo, despertada, atraída como le sucede al viviente en ese instante privilegiado en que coinciden amor y libertad. Suele llamársele, claro, bobería, y, a veces, idiotez, pura idiotez. Ha de ser verdad.

El idiota
María Zambrano

Fot: s/d

jueves, 25 de abril de 2019

Santa Lucía


Nocturno sobre la festividad de Santa Lucía, 
en el día más breve del año

Ésta es la medianoche del año y la del día,
Santa Lucía, día que apenas siete horas se descubre,
se extingue el sol y ahora sus redomas
envían luces débiles, mas no incesantes rayos;
ya la savia del mundo fue absorbida:
el bálsamo universal hidrópica la tierra ha bebido hasta el término,
donde, como a los pies del lecho, la vida está encogida,
difunta y enterrada; mas todas estas cosas parecen sonreír
comparadas conmigo, pues yo soy su epitafio.

Estudiadme por tanto los que seréis amantes
en el próximo mundo, la primavera próxima,
porque yo soy todas las cosas muertas
y en mí amor urdió una nueva alquimia.
Pues su arte expresó
la quintaesencia misma de la nada;
de enjutas privaciones y vacuidad inane
me redujo a ruinas, y heme aquí reengendrado
de ausencia, sombra, muerte, cosas que nada son.

Los otros, todos, de todo extraen todo lo bueno,
vida, alma, forma, espíritu, y así a su ser acceden;
yo, que en el alambique del amor fui formado, la tumba soy
de todo lo que es nada. Muchas veces han sido
inundación nuestros dos llantos e inundamos así
toda la tierra, muchas veces llegamos
a ser dos caos cuando al mundo exterior
nos acercábamos, muchas veces los éxtasis
arrebataron nuestras almas, reduciendo a cadáveres los cuerpos.

Mas yo soy por su muerte (tal palabra la injuria)
el elixir de la primera nada.
Fuera yo un hombre y, si lo fuera,
sin duda lo sabría; sin duda prefiriera,
de ser alguna bestia,
ciertos fines y medios; pues incluso las plantas y las piedras odian
y aman; todas las cosas, todo de algunas propiedades se reviste;
si una nada ordinaria sólo fuera,
como lo es una sombra, un cuerpo y una luz tendría al menos.

Mas nada de eso soy ni volverá mi sol a levantarse.
Amantes, para quienes el sol menor ahora
gira hacia Capricornio
en busca del deseo con que habrá de encenderos,
gozad de todo vuestro estío;
ella disfruta de su larga noche
dejadme ir hacia ella y dejadme que llame
su vigilia y su víspera a esta hora
que es del día y del año medianoche profunda.

John Donne
Versión de José Ángel Valente

Fot: Celebración de Santa Lucía en Suecia, s/d

miércoles, 24 de abril de 2019

Nos faltan las palabras


UN GRAN POETA NOS DEJA
[Pensando en Czeslaw Milosz]

Realmente nada cambia
en la habitual luz del día
cuando un gran poeta nos deja.
En las coronas de viejos olmos
siguen discutiendo con pasión
los grises gorriones y los delicados estorninos.
Cuando un gran poeta nos deja
la ciudad no se detiene, el metro y los tranvías
siguen buscando el moderno Grial.
En la biblioteca una chica guapa
busca en vano un poema que
le diga la verdad de todo.
Al mediodía se extiende el mismo bullicio de siempre,
por la noche domina un recogimiento silencioso;
entre las estrellas, una eterna inquietud.
Pronto abrirán las discotecas,
se abrirá la indiferencia
a pesar de que acaba de morir un gran poeta.
Pero cuando nos despedimos de alguien que amamos
por un largo tiempo o para siempre,
sentimos de repente que nos faltan las palabras
y que ahora tenemos que hablar nosotros solos,
ya nadie va a hacerlo por nosotros
porque nos ha dejado un gran poeta.

Adam Zagajewski
de Mano invisible
Trad: Xavier Ferré

Fot: Charles Swedlund

martes, 23 de abril de 2019

Gemido


El ruido del libro: la página que uno vuelve.
El silencio del libro: la página que uno lee.
Como si el paso del silencio al silencio 
no pudiese hacerse sin algún gemido.

Edmond Jabès
de "Cuaderno de Versiones" 
de José Ángel Valente
Galaxia Gutenberg

Fot: Nikolaus Korab
Stiller Gang, 2015

lunes, 22 de abril de 2019

Llamarada

 


Yo te lo juro, Amor, por tus saetas
y por tu antorcha poderosa y santa:
aunque arda el corazón y se deshaga,
y me hieran las flechas, no me importa.

Busca por el pasado y el futuro,
y elige la mujer que tú prefieras,
no hubo ni habrá amante que sintiera
llamas tan vivas, dardos tan agudos;

porque nace una fuerza de esta pena,
que supera al dolor y que lo engaña,
al punto que no duele, o no se siente.

Lo que me mortifica en cuerpo y alma,
el miedo que me empuja hacia la muerte
es que mi fuego sea llamarada.

Gaspara Stampa
Versión de Eleonora González Capria

Fot: s/d