viernes, 24 de mayo de 2019

Durante nuestros besos



Durante nuestros besos, cada vez más largos, se iba acumulando en la enorme caverna de nuestras bocas unidas, un líquido templado dulce como la miel que a veces fluía por la comisura de nuestros labios hasta la punta de la barbilla, ante nuestros ojos se aparecía un país celestial y onírico que sólo podía imaginarse con un optimismo infantil y contemplábamos como si fuera el Paraíso aquella tierra multicolor que parecíamos ver a través de un caleidoscopio en el interior de nuestra mente. En ocasiones, uno de nosotros, como un pájaro dado al placer de coger cuidadosamente un higo con el pico, chupaba ligeramente el labio inferior o superior del otro metiéndoselo en su propia boca, apretaba entre sus dientes aquel fragmento de labio aprisionado obligando al otro a decir “¡Estoy a tu merced!” y el otro, después de sentir complacido y paciente las aventuras de su labio, de vivir marginalmente el gusto escalofriante de quedar a merced del amado y de empezar a intuir por primera vez en su vida lo atractivo que sería rendir valerosamente no sólo su labio sino su todo su cuerpo a la compasión de su amante y que esa zona entre el cariño y la compasión es el lugar más oscuro y más profundo del amor, le hacía lo mismo al otro, y justo en ese instante las lenguas moviéndose impacientes en el interior de nuestras bocas, encontrándose veloces entre los dientes, nos recordaban ese lado del amor que no tiene que ver con la violencia sino con la dulzura, los abrazos, y el tacto.

Orhan Pamuk

El Museo de la Inocencia
Edit. Círculo de lectores
Trad. Rafael Carpintero

Fot: Martin Munkacsi

Elegía

 


Elegía

Yo temía por su sonrisa.
Ella era aquella profundamente meditativa
a la que todo le nacía de los ojos
a la que nada le nacía de los ojos.

Sabía su sino por experiencia
y esto le había dado una melancolía graciosa de
ángel herido.

Ella era aquella que quería que yo le guardase
el secreto
de como todo le nacía de los ojos
de como nada le nacía de los ojos.

Álvaro Cunqueiro

De "Poemas do si e non" 1933
Versión de Vicente Araguas

Fot: s/d


jueves, 23 de mayo de 2019

Escribir

Queridísimo León Ostrov:
Mis poemas los hago con mucha paciencia. Un poeta no tiene apuro, no debe. Un verso, una línea, la escribo palabra a palabra. Cada palabra la anoto en una tarjeta distinta, por ejemplo “La viajera marca su intensidad con desobediencia.” Tengo, pues, siete tarjetas, bastantes grandes. Las ubico en mi cama y comienza el trabajo. Voy moviendo las tarjetas como peones de un damero de ajedrez. “La desobediencia de la viajera es su intensidad.” Con los pies voy tapando las palabras, puede aparecer: “Marca la intensidad, desobedece la viajera” o todavía “Viajera sin maletas; con intensidad guarda su desobediencia” y acaso lo prefiero, resulta: “La intensidad apura a la viajera, será desobediente” y así y así estoy horas y horas y es importante cada espacio, cada viaje de la viajera desobediente. Fumo mucho, desobedezco. Ahora las tarjetas se han ensuciado de tanto taparlas y descubrirlas. Cada vez. Mi cuerpo se revuelve, hago el amor con la poesía, músculo a músculo, tarjeta a tarjeta.

Alejandra Pizarnik

Fot: Nicolas Guérin

En el centro del fuego


TRES

VII

La luz del sol se extinguió
nuestras bocas temores corazones pulmones brazos esperanzas
                                            pies manos
bajo nosotros el callado Mediterráneo más azul
de lo que habíamos imaginado
algunos gritos surcando
el alto aire
una vela un barco de pesca alguien un espectáculo invisible
quizá ciertos nadies riéndose débilmente
jugando moviéndose lejos debajo de nosotros
quizá una casa de campo prendida como los trozos
de una cometa de los árboles, aquí
y aquí reflejándose
la luz del sol
(por todas partes luz del sol penetrante completa
silenciosa
y por todas partes tú tus besos tu carne espíritu respirando
junto debajo en torno a mí)
                                                       después
un denso color se alzó contra el cielo y el maravilla
                              finalmente tus ojos me
conocieron, nos sonreímos, dejándonos, observando
(tumbados, en
la hierba de un
acantilado) lo que había sido otra
cosa convirtiéndose en nosotros cuidadosa lenta fatalmente
mientras en el mismo centro del fuego todo
el mundo se volvía brillante y un poco evanescente

E.E. Cummings 
Traducción de José Casas

Fot: Eduardo Salvatore

miércoles, 22 de mayo de 2019

Volver al cuerpo


Estoy engañándome, tengo que regresar. No veo locura en el deseo de morder estrellas, pero todavía existe la tierra. Porque la primera verdad está en la tierra y en el cuerpo. Si el brillo de las estrellas duele en mí, si es posible esta comunicación distante, es porque alguna cosa semejante a una estrella se estremece dentro de mí. Estoy de vuelta al cuerpo. Volver a mi cuerpo. Cuando me sorprendo en el fondo del espejo me asusto.

Clarice Lispector
Cerca del corazón salvaje
Ed. Siruela
Trad: Basilio Losada

Fot: s/d

martes, 21 de mayo de 2019

Volar


Cuando era niño 
siempre quise tener alas 
aunque, al final, 
tuviera que conformarme. 
Conformarme con saltar. 
Saltar al vacío. 
Saltar sin temor a precipitarme. 
Precipitarme para aprender. 
Aprender: 
que por un instante, 
aunque sea sólo por un instante, 
la caída 
es lo más parecido a volar. 

Alberto Claver
Precipicio

Fot: s/d

Ascenso


¿Cómo ascender si antes no hemos descendido? Solo por eso, puedo ahora, arriba, en la plenitud celeste, convocar el universo, llamar a los vivos y a los muertos, es decir, apurar mi luminosa copa de sombra.

José Ángel Valente

Fot: s/d

lunes, 20 de mayo de 2019

Poco a poco



Dudaba mucho de poder adaptarse a otro país, a otra ciudad, pero Equis lo consoló diciéndole que los lugares eran como los pianos: había que acostumbrarse a tocarlos suavemente, ensayando unos pocos arpegios al principio, hasta que los lugares hicieran sentir sus mejores notas.

Cristina Peri Rossi
La nave de los locos

Fot: Swallow's Nest Castle 
Black Sea near Yalta in southern Ukraine
Built by a German noble in 1912

domingo, 19 de mayo de 2019

Los profesionales de la angustia


Yo, que no desconozco los grandes temas del siglo, y estoy atento a eso que llaman la coyuntura histórica, y acepto la gran patética de mi tiempo y quiero ayudar, en lo que me sea posible y aún bastante más, al hombre de estos días, tantas veces puesto en el filo de la navaja, no me dejo asustar por los profesionales de la angustia, y busco en la gran peripecia humana, tantas veces mágica aventura, tantas veces sueños espléndidos y mitos trágicos, la razón de continuar.

Álvaro Cunqueiro

Fot. de la actriz Billie Burke s/d

sábado, 18 de mayo de 2019

Siempre absorto


Siempre absorto...

Siempre absorto en mí mismo y en mi mundo,
me muevo entre los hombres como en un sueño.
Ni reparo en quien me empuja con el brazo
y si miro cada cosa atentamente
casi nunca veo lo que miro.
Me irrito contra quien me aparta.
Cualquier voz me importuna.
Amo solo la voz de las cosas.
Me irrita todo lo que es necesario
y habitual, todo aquello que es vida,
como irrita la ramita al caracol
y como él, dentro de mí me escondo.

Porque la vida que a los otros hombres basta
no me bastaría.
Y verdaderamente
si no tuviese otro mundo, mío,
en el cual refugiarme de la vida,
si más allá de la miseria y la tristeza
y las necesidad y la costumbre
no permaneciera yo mismo,
¡oh como deseara no existir!
Pero una extraña impresión me acompaña
siempre a cada paso y me conforta:
como por azar me parece pasar
por este mundo...

Camillo Sbarbaro
Pianissimo y Líquenes,1914
Versión de Xavier de Donato y Ángel Crespo.
Ediciones Igitur

Fot: Melvin Solosky

viernes, 17 de mayo de 2019

Piel


Los versos son polvo sellado
de un tormento mío de amor,
pero afuera el aire es preciso,
cambiante y dulce y el sol
te habla de caras promesas,
así, cuando escribo
inclino la cabeza hacia el polvo
y anhelo el viento, el sol,
y mi piel de mujer
contra la piel de un hombre.

Alda Merini
Ed. Pre-Textos
Trad. Jeannette Lozano Clariond

Fot: Cristina García Rodero

jueves, 16 de mayo de 2019

Esperar


El autobús se retrasa. Los coches pasan de largo. La gente rica que va en coche nunca mira a la gente de la calle, para nada. Los pobres siempre lo hacen… De hecho, a veces parece que simplemente vayan en coche dando vueltas, mirando a la gente de la calle. Yo lo he hecho. La gente pobre está acostumbrada a esperar. La Seguridad Social, la cola del paro, lavanderías, cabinas telefónicas, salas de urgencias, cárceles, etcétera.
Lucia Berlin⠀
Manual para mujeres de la limpieza
Ed. Alfaguara, 2016
Trad: Eugenia Vázquez Nacarino⠀

Fot. de la autora s/d

miércoles, 15 de mayo de 2019

Guardaré

 


SEBASTIAN VA A LA ESCUELA

dame la mano déjame ir junto a ti
después de clase dime los secretos

los guardaré confiaré les seré fiel
ya los perdí una vez no volveré a perderme

incluso cuando tú mismo olvides tu fascinación
guardaré tus verdades las salvaré de ti

un día vendrás para que te cuente la historia del niño
de los ojos abiertos como el cielo.

Jaroslaw Mikolajewski
De Poesía a Contragolpe
Antología de poesía polaca contemporánea
Trad: Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré
Prensas Universitarias de Zaragoza

Fot: s/d

martes, 14 de mayo de 2019

Deshacerse


Me encantan las casas, todas las cosas que me cuentan, así que esa es una razón de que no me importe trabajar como mujer de la limpieza. Se parece mucho a leer un libro.
He estado trabajando para Arlene, de la inmobiliaria Central. Limpiando casas vacías, sobre todo, pero incluso las casas vacías tienen historias, pistas. Una carta de amor en el fondo de un armario, botellas de whisky vacías escondidas detrás de la secadora, listas de la compra... "Por favor trae detergente Tide, un paquete de Linguine verdes y un pack de seis Coors. No pensaba en serio lo que dije anoche."
Últimamente he limpiado casas en las que alguien acaba de morir. Limpiar y ayudar a clasificar las cosas para que la gente se las lleve o las done a la caridad. Arlene siempre pregunta si tienen ropa o libros para el Hogar de los Padres Judíos, que es donde está Sadie, su madre. Han sido trabajos deprimentes. O los familiares lo quieren todo y se pelean por las cosas más insignificantes (unos tirantes viejos y raídos, o un tazón), o ninguno quiere saber nada de lo que hay en la casa, así que solo he de meterlo todo en cajas. En ambos casos lo triste es qué poco se tarda. Piensa en ello. Si murieras... podría deshacerme de todas tus pertenencias en dos horas como máximo.

Lucia Berlin
Manual para mujeres de la limpieza
Ed. Alfaguara
Trad: Eugenia Vázquez Nacarino

Fot: Fritz Henle
Limpiadora del Museo de Arte Moderno de New York, años 50

lunes, 13 de mayo de 2019

Secreto


Cuando gritamos por primera vez en el día, llevamos con nosotros la pérdida de un mundo oscuro, áfono, solitario y líquido. Siempre ese lugar y ese silencio nos serán sustraídos. Siempre una caverna negra, caminos subterráneos, sombras frente a uno mismo, límites sombríos, una orilla mojada hechizan las almas de los hombres, en todas partes. Todos los vivíparos tienen su guarida. Es la idea de un lugar que no sería mío sino yo en persona.
Se trata de un lugar antes que de un cuerpo.
La intimidad que hace remontar en el interior de uno mismo al mundo más antiguo es el bien más raro.
Siempre nos salva una confidencia que no confiaríamos a nadie, que por necedad no confesaríamos siquiera a nosotros mismos.

Quien tiene un secreto, tiene un alma.

Pascal Quignard
La barca silenciosa
Ed. Libros del último hombre
Trad: Meritxell Martínez

Fot: Edward Steichen 
Louise Brooks

domingo, 12 de mayo de 2019

Cautivos

 


(...) Pero esa satisfacción serena no consistía simplemente en su impresión de sentirse el "dueño" de Stephanie. Sandy había hablado de su encanto de femme fatale, y aquel le parecía a Henry un título bastante vulgar para lo que él veía en ella. Para él era más bien como una misteriosa mujer callada a la que uno encuentra en un templo y con la que resulta serenamente incontestable que hay que acostarse por voluntad de los dioses. Nunca se había sentido Henry más venturosamente libre de dilemas o disyuntivas. Se sentía curiosamente identificado con un cuadro de Max, en el que un hombre se encontraba boca abajo, atado a una mujer maravillosa que llevaba una lampara. Qué imágenes perfectamente ridículas podía inventarse el viejo Max. A Henry le había parecido al principio que lo raro era que, aun teniendo las manos atadas y hallándose tal vez herido en la espalda, el hombre no pareciera encontrarse nada incómodo en su insólita posición. La mujer apretaba uno de los muslos de él con mano acariciante, mientras atisbaba en la oscuridad ligeramente iluminada por la lámpara. Ahora, aquella cara le recordaba muy levemente a la de Stephanie. Y ahora se daba cuenta de que siempre se había identificado un poco con aquel hombre que parecía estar tan cómodamente instalado boca abajo. De modo que, visto boca abajo, él era un cautivo de ella, y no ella la de él.

Iris Murdoch
Henry y Cato
Edit. Impedimenta.
Trad. Luis Lasse

Pint: Max Beckmann
Departure, 1932 

sábado, 11 de mayo de 2019

La tormenta


LA TORMENTA

En la cerrazón de la tormenta 
sólo veía tus espaldas como sombra 
en el centro de la pequeña canoa. 
Sabía que te protegía de la lluvia 
una vieja capucha azul. 
El aburrido ruido del motor 
no nos alejaba del inmenso hervidero 
en que se había convertido el lago. 
La tormenta 
nos había puesto en la mano de un dios enfurecido.

Pero casi estábamos dichosos cuando un relámpago
iluminó los grandes árboles de la orilla del lago
y vimos ramas de oro y plata instantáneos.
Entonces volteaste y alargaste tu mano hacia mí:
también te dio miedo la súbita oferta de fulgurar
y desaparecer.

José Watanabe
de "Banderas detrás de la niebla"

Fot: s/d

viernes, 10 de mayo de 2019

Avívame


Eludías 
el encuentro 
con el tú 
magnífico, 
el que te toma 
y te anula como tempestad 
y de ti arranca al que busca. 
***
Cómo pudiste vivir 
de la idea 
que la ocultaba, 
con un sabor 
que no era el de ella, 
huyendo 
de su aparecer 
que era también el tuyo? 
***
Enséñame, 
rehazme 
a fondo, 
avívame 
como quien enciende un fuego. 

Rafael Cadenas
de "Amante" 1983

Coll: Katrien de Blauwer

jueves, 9 de mayo de 2019

Wakȟályapi

 


Wakȟályapi

Palabra comúnmente usada para café.

Literalmente significa cualquier cosa que es hervida. Como en hervir los cuellos blancos, hervir la atadura esperando que afloje. Como en el día, el tiempo que sopla, hervirá los rígidos árboles. Como en la sangre hirviendo, lo que no era suave, traza un camino a través del músculo a la cara. Como en el músculo que hierve separado del cartílago. Como en la olla, con los cuellos blancos y el cartílago. Como en una olla hirviendo sobre la que estás doblado, mirando. Como lo mezclará en tu cabeza igual que las raíces de un árbol. Como en el árbol, debajo del que dejaste algo enterrado. Prefiriendo ser enterrado antes que la furia del hervor. O en el conejo que atraparon, el conejo que hirvieron. Como en el conejo que vino por la noche, la mandíbula de tu patio. Como en la cena que comiste, el mordisqueado hueso de conejo. Como en la sangre hirviente que realmente nunca ves. Como en las adelfas que crecen sobre la valla metálica, donde se mezclan las raíces del árbol y las de las adelfas. Hervido y hervido como en un estofado, los cuellos y el conejo y los fuertes del árbol. Como en el conejo en la jaula afuera bajo el sol. Como en el calor, a medida que hervía el conejo moría. Como en los cheques y los extractos de cuenta que Mamá hirvió en la cocina. Como en la eliminación de la deuda; una ceremonia, un hervor. Como en el dinero eran solo números, debíamos comer y no malgastar. Como en los dos conejos hervidos que recuerdas de aquel verano: uno que fue atrapado, el otro indefenso de pelaje negro —tu pequeño y negro conejo mascota que olvidaste mover a la sombra. Como en lloraste en tu habitación infantil, cómo pudiste olvidarlo. Como en la grácil sombra que era olas de adelfas. Como en las burbujas en el agua, que provienen de este hervor. Como en algo tan liviano, ahora sin sangre debajo.

Layli Long Soldier
Trad: Reinhard Huaman Mori
Publicado en Quimera, nº 414
Barcelona, junio 2018


miércoles, 8 de mayo de 2019

Nota a pie de página


Únicamente la pérdida es incuestionable y constante. Cualquier hombre, de una u otra manera, siempre está perdiendo; todos nos deslizamos cuesta abajo; lo único que importa es la habilidad de lentificarlo, una habilidad que nos demuestra incluso ese naranjo que crece en la acera de la cercana Via San Sebastiano y golpea con sus frutos a los ruidosos conductores de las motocicletas y los techos de los coches.
(...) 
La ciudad es un texto. Cualquier texto sobrevive gracias a la reproducción de estereotipos y a su destrucción, gracias a las trivialidades y a su elusión. Al escribir una breve nota a pie de página a esta ciudad, yo no hago más que apisonar unas palabras pronunciadas ya innumerables veces. Por lo tanto, la importante no soy yo, sino la nota a pie de página. La nota a pie de página es una forma de supervivencia.

Dubravka Ugrešić 
Zorro
Ed. Impedimenta
Trad: Laura Fernanda Garrido y Tihomir Pištemek

Fot: Courtesy Galerie Lumière des Roses