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lunes, 11 de febrero de 2019

Paradoja temporal



Nicole decía: «Somos como pájaros que están en el aire, pero que no pueden permanecer en él sin movimiento, porque su apoyo no es sólido». Y lo comentaba de este modo: «El pasado es un abismo sin fondo que se traga todas las cosas pasajeras; y el porvenir es otro abismo que nos es impenetrable. Uno de estos abismos desaparece continuamente en el otro. Sentimos la desaparición del porvenir en el pasado, y es lo que constituye el presente, como el presente constituye toda nuestra vida».


Pascal Quignard
Pequeños Tratados
Edit. Sexto Piso

Fot Alison Scarpulla
The skull series

miércoles, 9 de mayo de 2018

Sombra


Emil Föhme no soportaba que se pisara su sombra. Era el reflejo del pensamiento que lo animaba. Cuando se andaba por descuido sobre su sombra, sin necesidad de girarse sufría. 
Decía que era más vulnerable en su sombra que en su cuerpo. Porque no captaba la totalidad de su cuerpo, y en cambio, al alba o en el crepúsculo, podía contemplar maravillado esa imagen de su alma ampliamente extendida sobre el suelo.
Cuando debía atravesar la plaza de las Deux Victories, sentía un verdadero temor ante los niños que corrían en todas direcciones. O. P. Reissel cuenta que un día se desmayó de dolor porque una mujer había caminado sobre su sombra en el lugar de sus partes genitales. 
Sin embargo, esas pisadas no eran lo que más temía Emil Föhme, sino que ese jirón oscuro ante sí como una especie de estandarte rampante, o detrás suyo, como una rastra, fuera desgarrado. Peor aún, le horrorizaba el pensamiento de que se le arrancara su sombra. Sudaba entonces. Estaba convencido de que moriría. Su terror no era en absoluto fingido y convencía. Las leyendas y las hadas dicen que se reconoce a los muertos que regresan a rondar el mundo por la ausencia de sombra que dejan en el suelo.

Pascal Quignard
Pequeños tratados II
Ed. Sexto Piso
Trad. Miguel Morey

sábado, 5 de mayo de 2018

Si alguien fuera capaz


Si alguien fuera capaz de escribir un bello relato, sería capaz de acoger lo que no es con los brazos abiertos. Si alguien fuera capaz de acoger lo que no es con los brazos abiertos, sería capaz de amar.

Pascal Quignard
Pequeños tratados II
Ed. Sexto Piso
Trad. Miguel Morey

Fot. Marcel Duchamp
Bare Stripped Bride, 1968

lunes, 23 de abril de 2018

En el año 9


En el año 9, Ovidio fue arrojado desde el puente Sublicius por Livio. Ha subido al puente del barco y mira la extensión blanca del mar, que brilla como el argentum brilla a los ojos de los mortales. Siente unas repentinas ganas de arrojarse desde el puente, como las mujeres hacían en mayo con los hombres sexagenarios. Busca con la mirada las maderas que flotan, los delfines, o el aspecto de una isla o de una roca. Ve a lo lejos, como un punto invisible, Tomis. Acaba allí el más personal de sus libros y morirá helado, cubierto de pieles, enfermo, como un náufrago en lo que ya no es sino gritos y luz. Ha sido ahogado. Se hunde y reaparece como un resto de ropa o un tallo de mimbre que las pequeñas olas acometen. El olvido es el océano. El olvido es más vasto que lo real porque los animales, las plantas y los astros lo conocen. El más bello de los libros de Ovidio son las "Tristes".

Pascal Quignard
Pequeños tratados II
Ed. Sexto Piso
Trad. Miguel Morey

miércoles, 3 de enero de 2018

Un silencio excesivo


Que algo pueda volverse antipático por un silencio excesivo, tal como lo describe largamente un fragmento de Erasmo, es efectivamente uno de los rasgos que caracterizan el cielo. Es también uno de los rasgos de la rosa blanca, y del árbol de boj, y de la mayor parte de las begonias, de la mesa, de la silla, de la cama y de la apariencia de los libros cuando su belleza es extrema.

Pascal Quignard
Tratado XXV. Un montoncito de sal reservado para los bueyes muertos.
Pequeños tratados II
Ed. Sexto Piso.
Trad. Miguel Morey

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Todas las mariposas


Todas las mariposas son muertos. Es así como las vivían los romanos. Todos los rayos de sol en las ramas -a poco que el viento las mueva- son mariposas.
Todos los rayos de sol son muertos.

Pascal Quignard
Pequeños Tratados
Editorial Sexto Piso
Trad. Miguel Morey

sábado, 23 de diciembre de 2017

La propia noche


Nunca he tenido otra dirección ni más camino que la pasión que no se agota en mí y que no se retira de mi vientre, de los bajos de mi vientre, de mis pulmones, de mis manos, de mi cabeza y que, a cada instante en que tengo la convicción de que está a punto de abandonarme, regresa sin cesar como una resaca. Pasión que es sonar en silencio. Escribir. Resonar con una especie de estruendo en el silencio del cuerpo. Resonar más allá del agua negra, resonar en algo que es como la noche del mundo antiguo. Pueden usarse las palabras que se quieran. Es lo que dio lugar a que Jerónimo caracterizase el silencio de Asella como un "silencio parlante". Un silentium loquens. Toda obra escrita, verdaderamente escrita, es un silencio que habla. Es golpear un tambor de seda para llamar a una mujer que se niega; y hacer que la pena por esta negativa acabe matando. Corro; acelero el paso hacia unas hojas muy pequeñas y los flancos fantasmas de los abedules. Su corteza es agrietada y blanca como una ola de tempestad. He visto a los finlandeses emplear sus hojas a modo de té y sumergirlas en cacerolas negras. Acelero el paso para inmovilizarme aún más. Toco la página. Me alelo en el silencio. Me avengo a cuanto esta necesidad ordena, sin saber adónde pretende conducir. Nunca le hago preguntas al silencio. No se interroga con palabras a lo otro del lenguaje. Me arrebata más obedecer con los ojos cerrados a mi propia noche.

TRATADO 1. TRATADO SOBRE CORDESSE
Ed. Sextopiso \ Kurimanzutto
Trad. Miguel Morey

Fot. Mert Alas & Marcus Piggott
Natalia Vodianova, 2006

jueves, 7 de diciembre de 2017

Vino peleón


TRATADO XXVI, DEL VINO PELEÓN.

El cielo, el río, el océano, los astros y la tierra son de una belleza majestuosa y no hablan.
Las cuatro estaciones y su cortejo de plantas, de nieve, de bestias y de vestidos se suceden y no hablan.
Los miembros, los ladrillos, los excrementos, los dientes, la corta infancia y la extrema vejez, los pétalos y los arenales, los ojos y los sexos participan de esta belleza y no hablan,
Los hombres discuten entre sí, se dirigen a los dioses y formulan opiniones porque temen la belleza atroz.
Las palabras de los hombres son el agua y el azúcar que mezclan con el concentrado de arak más puro. Las obras son las pequeñas cucharas que sirven para mezclar el agua, el azúcar y el arak en el vaso. El vaso son las ciudades del mundo. A esta mixtura desleída la llaman -en su extraña mixtura desleída- con el nombre extraño de lengua. Y se toman esa bebida aguada y azucarada que les cierra los párpados y que les separa menos de lo que piensan de la crueldad y de los estratos superpuestos de lo que los precede y del silencio.

Pascal Quignard
Pequeños tratados I 
Editorial Sexto Piso
Trad. Miguel Morey

Fot. Robert Frank by Walker Evans

sábado, 26 de agosto de 2017

Absentia


La absentia y el pensamiento (la abstantia, la abscedentia, la abstractio, la absentatio y el pensamiento) 
La absentia es el lugar del pensamiento. Razonamientos, simulacros, pensamientos, pantallas, fantasmas, imágenes se diferencian por la ausencia.
(La estilográfica en la mano de quien escribe. El libro en la mano de quien lee. Sigmund Freud habla de un pequeño carrete que vio en la mano de un niño probando "tanteando" el "desaparecer" y el "aparecer" de las cosas y su ausencia. Necesitamos conexiones con lo que no existe. Unos, pequeños ídolos, pequeñas efigies, pequeños cuencos, pequeñas cráteras; otros, pequeños volúmenes, pequeños fragmentos, pequeñas citas de quienes están muertos).

Pascal Quignard
Pequeños Tratados I
Ed. Sextopiso \ Kurimanzutto
Trad. Miguel Morey

Fot. Julian Schnabel