sábado, 12 de marzo de 2016

Murió arrepentida


Un paciente me da 30 dólares, que daré a Henry para que pague el alquiler, y un libro, Moll Flanders, de Daniel Dafoe, con una dedicatoria: “Prácticamente la primera novela en inglés, para la primera y más hermosa mujer del mundo, de uno que ella rescató de los muertos.”
Es curioso, en la página del título dice: “Moll Flanders … fue puta durante doce años, se casó cinco veces (una vez se prostituyó a su propio hermano), ladrona durante doce años, ocho años reclusa como traidora en Virginia, terminó por amasar una fortuna y murió arrepentida”.
Me gusta todo menos el final.

Anaïs Nin, Diarios amorosos
Ed. Siruela, 2014
Trad. José Luis Fernández-Villanueva Cencio

 Irving Penn, Anaïs Nin, 1970

Vacío

(by ARTOUCH Gallery)

viernes, 11 de marzo de 2016

Intensidad



La vida es para ser vivida intensamente como el amor, que tiene que ser experimentado hasta la última gota sin ningún temor.

Saber mirar


Creo que Gauguin pensaba que el artista debe buscar el símbolo, el mito, agrandar las cosas de la vida hasta el mito, mientras que van Gogh pensaba que hay que saber deducir el mito de las cosas más pedestres de la vida.
Por mi parte, pienso que estaba jodidamente en lo cierto.
Pues la realidad es terriblemente superior a cualquier historia, a cualquier fábula, a cualquier divinidad, a cualquier super-realidad.
Basta con tener el genio de saber interpretarla.

Antonin Artaud, Van Gogh: el suicidado de la sociedad
Ed. Argonauta, 2007
Trad. Ramón Font

Fot. Vincent van Gogh, Almendro en flor, 1890

jueves, 10 de marzo de 2016

Máscara


Lo que hay detrás de una máscara nunca es un rostro. Siempre es otra máscara. Las distintas máscaras son una herramienta, las usas porque te sirven para vivir. No sé qué es eso de la autenticidad. Lo que sé es que la vida es un complejo sistema de enmascaramientos y simulaciones.

José Donoso

Fot. George Brassaï  Paris by Night

Lo exquisito y lo inmundo


'Lindo perro mío, mi fiel can, chucho querido, acércate y ven a respirar un exquisito perfume adquirido en la mejor perfumería de la ciudad.' Y el perro, meneando el rabo, lo cual, según tengo entendido, es el signo con que estas pobres criaturas expresan la risa y la sonrisa, se arrima y posa curioso su hocico húmedo en el frasco destapado, pero al momento retrocede horrorizado y me ladra a modo de reproche.'¡Ah! ¡miserable perro!, de haberte ofrecido un puñado de excrementos lo habrías husmeado con deleite y quizá incluso lo habrías devorado. Me recuerdas en esto, indigno compañero de mi triste vida, al público, a quien jamás hay que obsequiar con perfumes delicados que lo exasperen, sino con inmundicias cuidadosamente escogidas.'

Charles Baudelaire, El spleen de París, El perro y el frasco
Ed. Espuela de plata, 2009
Trad. Manuel Neila

Fot. Retrato de Baudelaire, anónimo

miércoles, 9 de marzo de 2016

martes, 8 de marzo de 2016

Libertad


Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad

Escarificación


Morimos ricos en amantes y en tribus, en sabores degustados, en cuerpos en los que nos hemos sumergido y buceado como si fueran ríos de sabiduría, personalidades a las que hemos trepado como si fueran árboles, miedos bajo los que nos hemos ocultado, como en cuevas.

Desearía llevar todas esas cosas grabadas en mi cuerpo, al morir. No creo más que en esos mapas, escritos por la naturaleza, y no en etiquetas impuestas como hacen los ricos con sus edificios. Somos historias colectivas, relatos colectivos. No somos propiedad de nadie, ni monógamos en nuestros gustos o vivencias.

Michael Ondaatje, El paciente inglés
Ed. Punto de lectura, 2008
Trad. Carlos Manzado de Frutos

Fot. Habitante de Sepik, en Papúa Nueva Guinea

lunes, 7 de marzo de 2016

Quién


¿Quién no cree en esto o en aquello? ¿Quién no se desangra en la lucha? ¿Quién no llora pensando en el mar? ¿Quién no duerme en un lecho de amapolas? ¿Quién no posee un silencio, un tiempo, una música? ¿Quién no baila su propio ritmo? ¿Quién no tiene un sexo para alegrarse, una palabra en que sentarse, una manía para tener vergüenza? ¿Quién no tiene vergüenza de ser? ¿Quién no está enojado con la muerte?
Yo.

Alejandra Pizarnik, Diarios
Ed. Lumen, 2013

Fot. Brooke Shaden

Peso o levedad


La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser
Ed. Tusquets, 1993
Trad. Fernando Valenzuela

domingo, 6 de marzo de 2016

Lúcido, de Lucifer


Es un don y un castigo, está todo en la palabra: lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio; pero también se llama Lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lucifer y Lucifer viene de luz y de ferous, que quiere decir "el que tiene luz", el que trae la luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto; el placer y el dolor. La lucidez es dolor. El único placer que uno puede conocer, el único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez: el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar. En esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

De la película “Lugares comunes” de Adolfo Aristarain,
basado en la novela “Renacimiento” de Lorenzo Aristarain

Fot. Patient of lunatic asylum . UK, 1840s

Leyendo

Woman reading on the subway, 
New York, 1957

sábado, 5 de marzo de 2016

Una triste riqueza


Porque la experiencia es eso: una triste riqueza que sólo sirve para saber cómo se debería haber vivido, pero no para vivir nuevamente.

Josefina Vicens

Fot. Walter Sanders, Desayuno en Berlín, 1946

Pobreza y elegancia


Tina Modotti
La pobreza y la elegancia

viernes, 4 de marzo de 2016

Amar


Amar es una palabra cuyo uso solía evitar tanto al escribir como en la relación amorosa. Por lo general utilizaba querer, como si su significado fuese el mismo. Se trataba de una intuición: la de que amar era una palabra de la que debía protegerme, ante la que había de hacerme fuerte. Cabe en lo posible que tal inhibición no fuese sólo mía, que sea la sociedad entera quien la padece en virtud de una retracción generalizada. Desvincular sexualidad de erotismo y éste de amor. Es decir: disociar el hecho de amarse del verbo amar, una palabra que avergüenza. La ventaja es que entonces se convierte en un secreto, como todo lo que es valioso.

Luis Goytisolo, Diario de 360º
Ed. Siruela, 2010

Experiencia


Para acabar, me gustaría repetir una vez más: intenten ustedes ver el mundo como lo que seguramente puede considerarse que es, como un lugar hermosísimo que, cual si fuese un jardín, nosotros tenemos la facultad de mejorar y cultivar. Y al hacerlo, procuren ustedes utilizar la humildad de un jardinero experto; de un jardinero experto y por eso mismo consciente de que muchos de sus intentos fracasarán.

Karl Popper, El porvenir está abierto
Ed. Tusquets, 1992
Trad. Teófilo de Lozoya

Fot. Masao Yamamoto

jueves, 3 de marzo de 2016

Desembriagarse


El alcohol desembriaga.
Después de beber unos sorbitos de coñac,
ya no pienso en ti. 

Fuegos

Verdad y mentira

Chantal Maillard

Cuando cumplí seis años, a cambio de su amor,
mi madre me arrancó la terrible promesa
de no mentir jamás.
Así, igual que un soberano controla al pueblo al que gobierna,
ella me dio la libertad que al necio se le otorga:
actuarás dentro del margen que yo-mis leyes establecen.
No había escapatoria: su ministro de asuntos interiores
tenía su despacho montado en mi conciencia.
Yo la echaba de menos, por eso no traicioné su confianza;
fui fiel a mi promesa.
Pero también, y con el tiempo, quise ser fiel a mis instintos
y extensiva se hizo la verdad al deseo que impulsaba mis actos.
Creo que confundí el orden imperioso del deseo
con el orden común de los Estados,
pues provoqué una guerra.
Después del gran naufragio, ella me preguntó:
¿no podías acaso haber mentido?
En ese instante, entonces, usurpé la corona.
Ser libre no es un don, es una reconquista,
y a menudo es preciso callar y conducir
las palabras al cauce más amable;
es preciso callar para construir
aquella historia que habrá de guardarse
como un largo secreto del que nadie es testigo. Ser libre
es cuidar de un misterio
sobre el que el alma se moldea.
Hay seres que comprenden temprano este principio;
me produce ternura descubrir sus engaños
y comprobar la paz que de ellos resulta;
admiro las mentiras bien trabadas,
la coherencia del engarce, el arte dirigido
hacia un fin; me conmueve
la soledad de aquel que las inventa
y consiente al imperio de su lógica.
El que miente edifica el mundo que conviene
para salvaguardar la ficción de los otros, la legítima
ficción que necesitan contra
la angustia de sentirse
tan solos
sin leyes, sin verdades,
sin ese amor que creen recibir
a cambio de su alma.