sábado, 26 de agosto de 2017

Absentia


La absentia y el pensamiento (la abstantia, la abscedentia, la abstractio, la absentatio y el pensamiento) 
La absentia es el lugar del pensamiento. Razonamientos, simulacros, pensamientos, pantallas, fantasmas, imágenes se diferencian por la ausencia.
(La estilográfica en la mano de quien escribe. El libro en la mano de quien lee. Sigmund Freud habla de un pequeño carrete que vio en la mano de un niño probando "tanteando" el "desaparecer" y el "aparecer" de las cosas y su ausencia. Necesitamos conexiones con lo que no existe. Unos, pequeños ídolos, pequeñas efigies, pequeños cuencos, pequeñas cráteras; otros, pequeños volúmenes, pequeños fragmentos, pequeñas citas de quienes están muertos).

Pascal Quignard
Pequeños Tratados I
Ed. Sextopiso \ Kurimanzutto
Trad. Miguel Morey

Fot. Julian Schnabel

viernes, 25 de agosto de 2017

Mujeres


Un hombre furioso y bestial se dejará llevar hasta el asesinato, porque se hallará saturado de vino o furioso, inspirado por la ira o el alcohol. Es malo. Ignora el placer de matar, la caridad de dar muerte como una caricia, de hacerla intervenir en juegos que son como los de las fieras distinguidas: los gatos, los tigres, abrazan a sus presas lamiéndolas al mismo tiempo que las magullan. 
(...)
Se oían risas, algunas demasiado fuertes... Pero en cuanto Bouboule, con un movimiento de hombros, había dejado resbalar hasta el talle su kimono, ya nadie reía. Las cúspides extremas de una perfección sólo inspiran gravedad. Delante de las dos medias manzanas sin mácula, iguales, armoniosamente distantes, levantadas por apacible aliento, coronadas de un resplandor apenas rosado, ya no había en el camerino más que contempladores soñadores y mudos.

Sidonie-Gabrielle Colette
Mujeres

En la foto Colette por Cecil Beaton

Araceli


En este otoño de niebla, desde hace varios días, me siento tentado a seguir a mi muchacha Araceli en todas las direcciones del espacio y del tiempo, menos en una en la que no creo: el futuro. En realidad, en la dirección de mi futuro no veo más que una vía sinuosa a lo largo de la cual, mi habitual yo mismo sigue moviéndose arriba y abajo como un pendular borracho. Hasta que sobreviene un choque enorme y todo movimiento cesa. Es el punto extremo del futuro. Una especie de mediodía cegador, o de medianoche ciega, en el que ya no hay nadie, ni siquiera yo.

Elsa Morante
Araceli 
Ed.. Gadir, 2008

Fot. Marit Beer

jueves, 24 de agosto de 2017

Cartas a Milena


No sólo te amo a ti. Es más lo que amo: amo la existencia que tú me otorgas.

Franz Kafka
Cartas a Milena
Ed. Alianza, 2010
Trad. Carmen Gauger

A modo de autobiografía


Me voy a arriesgar para contar, para simplemente contar lo que quise ser. Primeramente quise ser una caja de música. Sin duda alguna me la habían regalado, y me pareció maravilloso que con sólo levantar la tapa se oyese la música; pero sin preguntarle a nadie ya me di cuenta que yo no podía ser una caja de música, porque esa música por mucho que a mí me gustara no era mi música, que yo tendría que ser una caja de música inédita, de mi música, de la música, de la música que mis pasos, mis acciones…, y yo era una niña que no tenía remordimientos y aún sin ellos temía, o sabía, que una caja de música no podía ser. Pregunté a mi padre quiénes eran los templarios. Recuerdo que me dijo que eran unos caballeros, y yo era una mujer. Y esto se me quedó en el alma gestando porque yo quería ser un caballero y quería no dejar de ser mujer, eso no; yo no quería rechazar, yo quería encontrar y ser fecunda.
¿Qué otra cosa quise ser? Pues quise ser centinela, porque cerca de mi casa se oía llamarse y responderse “Centinela alerta”, “Alerta está”. Y así yo quería ser un centinela de noche. Y entonces yo volvía a preguntar si las mujeres podían ser soldados solamente para ser centinela. Y mi padre que no, que no podía ser. Y así cuando me di cuenta que no podía ser de hecho nada, encontré el pensamiento, encontré lo que yo llamaba, lo sigo llamando la filosofía. Pero tampoco eso yo podía. Mi padre me habló de la Academia Platónica, donde está inscrito “Nadie entre aquí sin saber geometría”, y yo la geometría no la dominaba y, de tanto en tanto, con mucha impaciencia, le preguntaba a mi padre: ¿Pero cuándo me vas a enseñar geometría? ¿Y para qué? Porque yo tengo que pensar. Entonces, no tengo más remedio que aceptar que mi verdadera condición, es decir, vocación, ha sido la de ser, no la de ser algo, sino la de pensar, la de ver, la de mirar, la de tener la paciencia sin límites que aún me dura para vivir pensando, sabiendo que no puedo hacer otra cosa y que pensar tampoco lo he hecho.

María Zambrano
A modo de autobiografía
Anthropos, nº 70-71, 1987

miércoles, 23 de agosto de 2017

Florecer


Después de haberla abrazado, ella se mordió los labios hasta hacerse sangre, me salpicó de sangre la cara, era como si su boca floreciese.

Knut Hamsun
"Rosa"
Foto: Bill Henson

Bajo un cielo extranjero


Bajo un cielo extranjero
sombras rosas
sombras
sobre una tierra extranjera
entre rosas y sombras
en una agua extranjera
mi sombra.

Sombras rosas sombras.
De "Invocación a la Osa Mayor" 
Ediciones Hiperión 2001
Versión de Cacilia Dreymüller y Concha García

Tengo una llave


Tengo una llave
y abro la puerta: entro
y está obscuro; entro
y está más obscuro. Entro.

(Versión de Octavio Paz)

The inside of Unknow Pleasures

Pregunta


Cuerpo, mi casa
mi caballo, mi sabueso
qué voy a hacer
cuando te rindas

dónde voy a dormir
cómo voy a cabalgar
qué voy a cazar

adónde podré ir
sin mi montura
precipitada y ansiosa
cómo voy a saber
si adelante en el bosque
hay un tesoro o un peligro
cuando el Cuerpo mi buen
perro sabio esté muerto

Cómo será
estar en el cielo
sin techo ni puerta
con el viento por ojos

con las nubes de atuendo
¿cómo voy a esconderme?

Pregunta

Fot. de la autora por Rollie Mckenna 1950's

lunes, 21 de agosto de 2017

Jugabas a esconderte entre los utensilios de cocina...


XIV

Jugabas a esconderte entre los utensilios de cocina
como un extraño objeto tormentoso entre indecibles faunas,
o a desaparecer en las complicidades del follaje
con un manto de dríada dormida bajo los velos de la tarde,
o eras sustancia yerta debajo de un papel que se levanta y anda.
Henchías los armarios con organismos palpitantes
o poblabas los vestidos vacíos con criaturas decapitadas y fantasmas.
Fuiste pájaro y grillo, musgo ciego y topacios errantes.
Ahora sé que tratabas de despistar a tu perseguidora con efímeras máscaras.
No era mentira el túnel con orejas de liebre
ni aquella cacería de invisibles mariposas nocturnas.
Te alcanzó tu enemiga poco a poco
y te envolvió en sus telas como con un disfraz de lluviosos andrajos.
Saliste victoriosa en el irreversible juego de no estar.
Sin embargo, aún ahora, cierta respiración desliza un vidrio frío por mi espalda.
Y entonces ese insecto radiante que tiembla entre las flores,
la fuga inexplicable de las pequeñas cosas,
un hocico de sombra pegado noche a noche a la ventana, no sé, podría ser,
¿quién me asegura acaso que no juegas a estar, a que te atrapen?

Jugabas a esconderte entre los utensilios de cocina...
De "Cantos a Berenice"


Palabras


Hay muchas cosas por decir que no sé cómo decir. Faltan las palabras. Pero me niego a inventar otras nuevas: las que existen deben decir lo que se consigue decir y lo que está prohibido.

Clarice Lispector

domingo, 20 de agosto de 2017

Hay que partir


(...) A veces siento ese llamado, como llegado de lo más lejano de mí, ese llamado que me hunde aún más en mi propio drama; partir, hay que partir. Hay que abandonar rápido, desaparecer hacia las regiones de lo anónimo, hacia lo posible. Partir...Pero, ¿para adónde? ¿Qué país me espera? ¿Qué nueva vida más vasta, más libre que la anterior podría ser la mía? ¿Cómo no arrastrar con uno los guiñapos familiares, cómo sacudir los yugos, las costumbres, los terribles hábitos que han cavado sus surcos? No sé si esto es posible, sí, sí es posible olvidar, pero tengo en mí como esta puerta abierta al final de un muy largo corredor. Creo que puedo cambiar en cada instante, pero, ¿no es una ilusión? ¿Puede renegarse de lo que se ha hecho como no sea por el silencio? Si se lo piensa, hay tantas trabas e hilos que retienen a un hombre. Tantas relaciones, nudos, tantos raíles por todas partes... Tanta incomodidad vuelta confortable, y el llamado no pasa. Largo, seguramente, el horizonte se tapa, se alzan las vallas. Todo mentiras, todo odiosamente falso, las paredes que son los objetos, los sentimientos, las sensaciones familiares necesarias como drogas. ¿Es esto un hombre? ¿Es esta suma de lazos y costumbres? ¿Es este exiliado del viaje? Si es verdad, es que no puede abandonar. Aquí, o en otra parte, buscará las trabas, se hundirá en la tierra para no estar solo, para no ser su amo.

Ed. Adriana Hidalgo
Trad. Juana Bignozi.

Fot. Wanamaker 1 en vuelo desde Nueva York a Filadelfia, pilotado por Albert Leo Stevens, 1911

Navega el bote


Navega el bote
de mi mano. Debajo
tu cuerpo ondula.


Pocos


Estaba en mi carácter evitar la multitud para atarme apasionadamente a pocos.

Mary Shelley

sábado, 19 de agosto de 2017

Va a caer el telón



Va a caer el telón.
La sombra
va a caer otra vez sobre la sombra.

De “Última representación”
en “Mandorla”


Y nada acaba


Y nada acaba
en el alfabeto de la angustia
tan cabezacaninamente pesado 
y a la vez lagartijamente delicado
como el presente.

de "Los pálidos señores con tazas de moca."
Trad. José Luis Reina Palazón

viernes, 18 de agosto de 2017

Gotham

Muchas veces pensé


Poema 739

Muchas veces pensé que la paz había llegado
cuando la paz estaba muy lejos-
como los náufragos- creen que ven la tierra-
en el centro del mar-

y luchan más débilmente -sólo para probar
tan deshauciadamente como yo-
cuántas ficticias costas-
antes del puerto hay-

Versión de Silvina Ocampo