miércoles, 3 de febrero de 2016

Todo


Todo:
palabra impertinente y henchida de orgullo.
Habría que escribirla entre comillas.
Aparenta que nada se le escapa,
que reúne, abraza, recoge y tiene.
Y en lugar de eso,
no es más que un jirón de caos.

Wislawa Szymborska
Todo

Fot: Mary MacLaren in Shoes, 1916

Instrucciones para llorar


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Julio Cortázar, Instrucciones para llorar
Incluido en Historias de cronopios y de famas, 1962
Ed. Edhasa, 1998

martes, 2 de febrero de 2016

Cuando casi


La desgracia sólo alcanza su punto más alto cuando hemos visto, lo bastante cerca, la posibilidad práctica de la felicidad.

Michel Houellebecq,  Las partículas elementales
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Encarna Castejón

Mujeres


Esta mujer había tenido una infancia terrible, trabajando en una granja desde los siete años entre semibrutos alcohólicos. Su adolescencia fue demasiado breve para que pudiera acordarse. Tras la muerte de su marido trabajó en una fábrica para sacar adelante a sus cuatro hijos; en pleno invierno iba a buscar agua al patio para que toda la familia se lavara. Con más de sesenta años, recién jubilada, accedió a ocuparse otra vez de un niño, el hijo de su hijo. A él tampoco le había faltado de nada, ni ropa, ni buenas comidas los domingos, ni amor. Ella le había dado todo eso. Un examen mínimamente exhaustivo de la humanidad debe tener en cuenta necesariamente este tipo de fenómenos. En la historia siempre han existido seres humanos así. Seres humanos que trabajaron toda su vida, y que trabajaron mucho, sólo por amor y entrega; que dieron literalmente su vida a los demás con un espíritu de amor y de entrega; que sin embargo no lo consideraban un sacrificio; que en realidad no concebían otro modo de vida más que el de dar su vida a los demás con un espíritu de entrega y de amor. En la práctica, estos seres humanos casi siempre han sido mujeres.

Michel Houellebecq,  Las partículas elementales
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Encarna Castejón

Fot. Juan Rulfo, Paisajes mexicanos

lunes, 1 de febrero de 2016

Hombre y sociedad


¿Qué es lo que define a un hombre? ¿Cuál es la primera pregunta que se le hace a un hombre cuando quieres informarte de su estado? En algunas sociedades le preguntan primero si está casado, si tiene hijos; en las nuestras, se le pregunta en primer lugar su profesión. Lo que define ante todo al hombre occidental es el puesto que ocupa en el proceso de producción, y no su estatuto de reproductor.

Michel Houellebecq
El mapa y el territorio
Ed. Anagrama, 2011
Trad. Jaime Zulaika

Felicidad


Durante la primera parte de tu vida, no te das cuenta de tu felicidad hasta que la has perdido. Luego llega una edad, una segunda edad, en que sabes, en cuanto empiezas a vivir algo feliz, que acabaras perdiéndolo. Cuando conocí a Belle, comprendí que acababa de entrar en esa segunda edad. También comprendí que no había llegado todavía a la tercera, la de la autentica vejez, cuando el hecho de prever la pérdida de la felicidad impide incluso llegar a sentirla.

Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla
Ed. Alfaguara, 2005
Trad. Encarna Castejón

Fot.  Roberto Frankenberg, Michel Houellebecq

domingo, 31 de enero de 2016

El fin es mi principio


Adaptación del libro de Tiziano Terzani "El fin es mi principio"
Cuando un padre va acercarse el final de su vida, decide reunirse con su hijo para mantener con él unas valiosas conversaciones sobre la vida que ha llevado. Tal como refleja el libro, esta película es el testamento espiritual de un hombre extraordinario que reflexiona sobre las grandes preguntas de la vida.

Ahora


…¡y vive ahora! el pasado es simplemente un recuerdo, no existe. Son tus recuerdos acumulados, reordenados, falseados. Ahora, en cambio, no falseas nada. Lo que esperas del futuro es una caja repleta de ilusiones, vacía. ¿quién te dice que se llenará? `ahora trabajo, luego me jubilaré e iré a pescar.´ ¿quién sabe si aún habrá peces? la vida sucede en este momento y en este momento es cuando uno tiene que saber disfrutar de ella.
Ah, Saskia, es fantástico que hayas venido a verme. Y recuerda: yo estaré aquí. Estaré en el aire. Así que de vez en cuando, si quieres decirme algo, apártate, cierra los ojos y búscame. Hablaremos. Pero no con el lenguaje de las palabras. Con el silencio.

Tiziano Terzani

Fot. Retrato de Tiziano Terzani, anónimo

viernes, 29 de enero de 2016

Escritura


Una forma de felicidad


El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’. Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz.

jueves, 28 de enero de 2016

Silencio


- ¿Qué es? - me dijo.
- ¿Qué es qué? - le pregunté.
- Eso, el ruido ese.
- Es el silencio...

Juan Rulfo Luvina

Fot. Juan Rulfo, Paisajes mexicanos

miércoles, 27 de enero de 2016

martes, 26 de enero de 2016

Desesperación


Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene alas, no se sienta necesariamente a una mesa quitada en una terraza, de noche, a la orilla del mar. La desesperación es y no es el retorno de una serie de pequeños hechos como semillas que al caer la noche dejan un surco por otro.

André Breton, El verbo ser

Fot: Ana Tornel

lunes, 25 de enero de 2016

Islas


Nadie comprende a otro. Somos, como dijo el poeta, islas en el mar de la vida; corre entre nosotros el mar que nos define y separa. Por más que un alma se esfuerce por saber lo que es otra alma, no sabrá sino lo que le diga una palabra, sombra disforme en el suelo de su entendimiento. 

El libro del desasosiego de Bernardo Soares
Ed. Seix Barral, 2010
Edición y traducción de Ángel Crespo

domingo, 24 de enero de 2016

Cómo decir


Hay muchas cosas por decir que no sé cómo decir. Faltan las palabras. Pero me niego a inventar otras nuevas: las que existen deben decir lo que se consigue decir y lo que está prohibido.

Clarice Lispector, Agua Viva
Ed. Siruela, 2013
Trad. Elena Losada

sábado, 23 de enero de 2016

Fortuna


Hay hombres para quienes la vida es de una facilidad extraordinaria. Son algo así como una esfera que rueda por un plano inclinado, sin tropiezo, sin dificultad alguna. ¿Es talento, es instinto o es suerte?. Los propios interesados aseguran ser instinto o talento, sus enemigos dicen casualidad, suerte, y esto es más probable que lo otro, porque hay hombres excelentemente dispuestos para la vida, inteligentes, enérgicos, fuertes y que sin embargo, no hacen más que detenerse y tropezar en todo.
Un proverbio vasco dice: «El buen valor asusta a la mala suerte.» Y esto es verdad a veces… cuando se tiene buena suerte…

Pío Baroja, Zalacaín el aventurero
Ed. Espasa, 1999

Sombra entre sombras


Soñé tanto contigo,
caminé tanto, hablé tanto,
amé tanto tu sombra,
que ya nada me queda de ti.
Sólo me queda ser sombra entre las sombras,
ser cien veces más sombra que la sombra,
ser la sombra que regresará y regresará
a tu vida plena de sol.

Robert Desnos
El último poema
Trad. Carlos Vitale

Fot. Robert Desnos, anónima

viernes, 22 de enero de 2016

La (im)perfección de la (in)felicidad



Tarde o temprano en la vida cada uno descubre que la felicidad perfecta es irrealizable, pero pocos son los que nos detenemos a considerar la antítesis: que la infelicidad perfecta es igual de inalcanzable. Los obstáculos que impiden la realización de estos dos estados extremos son de la misma naturaleza: derivan de nuestra condición humana, que se opone a todo lo infinito. Nuestro cada vez más insuficiente conocimiento del futuro se opone a ello: y esto se llama, en un caso, esperanza y en el otro caso, la incertidumbre del día siguiente. La certeza de la muerte se opone a ello: porque establece un límite en cada alegría, pero también en cada duelo. Las inevitables preocupaciones materiales se oponen a ello: a medida que envenenan toda felicidad duradera, igualmente nos distraen asiduamente de nuestras desgracias y hacen que nuestra conciencia de ellas sea intermitente y por lo tanto, soportable.

Primo Levi , Si esto es un hombre
Ed. El Aleph, 2013
Trad. Pilar Gómez Bedate