sábado, 13 de enero de 2018

jueves, 11 de enero de 2018

Dos tareas


Dos tareas para el comienzo de la vida: reducir cada vez más tu círculo y examinar una y otra vez si no te estás escondiendo en algún lugar fuera del círculo.

Franz Kafka
Meditaciones
Ed. Edimat, 1999

miércoles, 10 de enero de 2018

Qué hago aquí


¿Qué hago aquí, separado de mí mismo,
de las uñas y el pelo que me crecen
sin que sepa porqué ni cómo y cuándo
dejará de latirme el corazón,
osando el mundo con estas dos manos
de inexplicable mecanismo, viendo
flotar las nubes con mis ojos, ciegos
a lo que corre y hierve por mis venas?

de “El Lobo se niega a ir a un concierto”


martes, 9 de enero de 2018

Desvanecimiento


Si tu mirada fuera más sutil, verías cómo se mueven todas las cosas: igual que se abarquilla el papel que arde, así se desvanece todo perpetuamente al encogerse.

Friedrich Nietzsche

lunes, 8 de enero de 2018

Cómo se mece el tiempo


Cómo se mece el tiempo
enredado en tu pelo del color de la plata 
dos veces
corona forestal
en el ramaje denso de tus labios corales
en tu jardín salvaje de animales simbólicos

Amanece y la luz es cierta
precipitada en este mismo instante

Sobre tus párpados
nace de nuevo el mundo


Navidad en Las Palmas de Anaga

Leaving and Forgetting, 2008

domingo, 7 de enero de 2018

Leyendo


Un matin d'hiver au café du Dôme,1928

Intimidad


Jamás había conocido a una mujer que desease tanto ser deseada, ni a una mujer que lo temiese tanto. Jamás había conocido a nadie que llegase y se marchase tantas veces, no solo a lo largo del día, sino durante una hora. Yo prefería que ella no saliera, y no tardé en reprocharle que tuviese una vida al margen de mí, lo cual me parecía una infidelidad. Esto es lo que metía en el bolso cada vez que salía: horquillas, pasadores y peines; cajitas de madera que contenían joyas indias baratas y hachís; protector labial, crema para los pezones; cintas con el sonido del mar o tal vez de delfines, pájaros o ballenas; manzanilla; una jirafa de peluche; postales y fotografías de gatos; ropa interior y otros accesorios del extraño equipaje imprescindible para las chicas que no paran quietas, además de cierta cantidad de ropa mía, entre otras cosas camisas, calcetines y mis mocasines. Entonces, caminando sobre sus largas piernas, acompañada por un puñado de buenas intenciones y con la cabeza llena de caprichos se dirigía hacia la puerta como si la persiguieran. A mí me inquietaba pensar qué era lo que encontraba tan excitante fuera…, hasta que empecé a preguntarme qué encontraba especialmente excitante dentro. Me percaté de que cuanto más me amaba, más necesidad tenía de recordarse a sí misma que estaba sola. Comprender esto casi me destrozó, mientras, desde la ventana, contemplaba cómo se marchaba y la despedía moviendo la mano. Pero finalmente lo entendí.

Hanif Kureishi
Intimidad
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Mauricio Bach

Fot. Julia Hetta
Cate Blanchett

sábado, 6 de enero de 2018

Oda al amor


Una tarde que ya nunca olvidarás
llega a tu casa y se sienta a la mesa.
Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación,
en las paredes y los muebles estarán sus huellas,
destenderá tu cama y ahuecará la almohada.
Los libros de la biblioteca, precioso tejido de años,
se acomodarán a su gusto y semejanza,
cambiarán de lugar las fotos
Otros ojos mirarán tus costumbres,
tu ir y venir entre paredes y abrazos
y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores.
Cualquier tarde que ya nunca olvidarás
el que desbarató tu casa y habitó tus cosas
saldrá por la puerta sin decir adiós.
Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa,
reacomodar los muebles, limpiar las paredes,
cambiar las cerraduras, romper los retratos,
barrerlo todo y seguir viviendo.

Oda al amor

jueves, 4 de enero de 2018

La piel del brazo


La piel del brazo
el roce
Abrázame le digo dice
ella
pero no hay otro
movimiento
que el de la caída
y me pregunto cómo
si ella más abajo o si yo 
más arriba
o su brazo y no hay tiempo 
salvo para caer
el edificio a un lado 
porque de espaldas no
de espaldas es el suelo
y el suelo es el miedo

Abrázame le dice
pero es
tan larga la caída.


Tusquets Editores, 2015

Esto nunca sucedió

miércoles, 3 de enero de 2018

Un silencio excesivo


Que algo pueda volverse antipático por un silencio excesivo, tal como lo describe largamente un fragmento de Erasmo, es efectivamente uno de los rasgos que caracterizan el cielo. Es también uno de los rasgos de la rosa blanca, y del árbol de boj, y de la mayor parte de las begonias, de la mesa, de la silla, de la cama y de la apariencia de los libros cuando su belleza es extrema.

Pascal Quignard
Tratado XXV. Un montoncito de sal reservado para los bueyes muertos.
Pequeños tratados II
Ed. Sexto Piso.
Trad. Miguel Morey

Has borrado todas las palabras


Has borrado todas las palabras 
para que la página vuelva a ser perfecta blancura.
Puedes dar paso a la alondra 
cuyo vuelo acorta el tiempo.
Al capricho de tus sueños vas 
por la orilla del río 
a punto de salir a ningún estuario.

¿Desde ahora qué mundo murmura en ti, 
del que tú eres el incendiario?

De "Quince poetas franceses contemporáneos"
Ed. Libros del Aire, 2014.
Edición bilingüe. Trad. Jeanne Marie


Soy lo que niegas


Constante y atravesable,
adelantándome al presagio,
soy lo que niegas.
El más alto de los engaños
que la flor celebra.


martes, 2 de enero de 2018

Enigma


No hay que ser enigmático para los demás solamente; hay que serlo también para sí mismo. Yo me estudio a mí mismo: cuando me canso, enciendo un cigarro y me pongo a pensar —bien lo sabe Dios— qué se ha propuesto el Señor conmigo o qué es lo que quiere sacar de mí.
Sólo tengo un amigo: el eco. ¿Y por qué es mi amigo? Porque yo amo mi pena y él no me la quita. Yo sólo tengo un confidente: el silencio de la noche. ¿Y por qué es mi confidente? Porque se calla.

Soren Kierkegaard
Diapsálmata
Ed. Aguilar, 1961
Trad. Javier Armada

Fot. Stefan Moses
Roland Topor, Munich, 1984

lunes, 1 de enero de 2018

Infierno


El infierno por el que yo había pasado -¿cómo decirte?- había sido el infierno que viene del amor. Ah, las personas ponen la idea del pecado en el sexo. Pero cuán inocente e infantil es ese pecado. El infierno mismo es el del amor. Amor es la experiencia de un peligro de pecado mayor, es la experiencia del fango y de la degradación y de la peor alegría. Sexo es el sobresalto de un niño. Pero ¿cómo me hablaré a mí misma del amor que ahora conozco?

Ed. Siruela, 2017
Trad. Alberto Villalba

Vid. Piers Faccini - Missing Words (Official Video)


Sobre la in(utilidad) de las cosas


Sobre la in(utilidad) de las cosas

Un espantapájaros,
en medio de un mar agostado de trigo,
no vigila a nadie
de manera consciente.
Pero no es inútil pues cuida de la ausencia.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Altazor


Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.
Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.
Amo la noche, sombrero de todos los días.
La noche, la noche del día, del día al día siguiente.
Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos.
Una tarde, cogí mi paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos golondrinas.» He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.
Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcoiris.
Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte.
(...)

Vicente Huidobro
Altazor
Ed. Cátedra, 2005

sábado, 30 de diciembre de 2017

Leyendo


París, 1938

Clea


Me volví a hundir en el sueño; cuando desperté sobresaltado, el lecho a mi lado estaba vacío y la bujía se había extinguido. Clea estaba de pie junto a la ventana; había corrido las cortinas y contemplaba desnuda y esbelta como un lirio oriental el amanecer que se derramaba sobre los derruidos techos de la ciudad árabe. Y en aquel amanecer primaveral denso de rocío, que se insinuaba en silencio de la ciudad antes aún de que la despertase el canto de los pájaros, oí la voz dulcísima del muecín ciego de la mezquita que recitaba el Ebed, una voz suspendida como un caballo en el alto aire alejandrino mecido por las hojas de las palmeras.
-Alabo la perfección de Dios, el Eterno; la perfección de Dios, el Amado, el Existente, el Singular, el Supremo; la Perfección de Dios, el Único, el Solo…
La hermosa plegaria crecía en espirales de luz, atravesaba la ciudad. Yo observaba la grave y apasionada intensidad con que Clea, de espaldas a mí, contemplaba estática y despierta el nacimiento del sol, cuyos resplandores acariciaban ya los minaretes y las palmeras. Percibí el olor cálido de su pelo en la almohada. Como aquel brebaje que la Cábala llamaba en un tiempo “La Fuente de Todo lo Existente”, me sentía poseído por el júbilo de una libertad totalmente desconocida.
-Clea- llamé en un susurro.
Pero ella no me escuchaba; entonces me dormí otra vez. Sabía que Clea habría de compartir conmigo todas las cosas, que no retendría para sí nada, ni siquiera la mirada cómplice que las mujeres reservan tan sólo a sus espejos.

Ed. Edhasa, 2008
Trad. Matilde Horne

Dib. Alexis Díaz