martes, 18 de julio de 2017

lunes, 17 de julio de 2017

Yuxtaposición


Algunos dirán que la falaz belleza creada por la penumbra no es la belleza auténtica. No obstante, como decía anteriormente, nosotros los orientales creamos belleza haciendo nacer sombras en lugares que en sí mismos son insignificantes. Hay una vieja canción que dice:

Ramajes
reunidlos y anudadlos
una choza
desatadlos
la llanura de nuevo
   
Nuestro pensamiento, en definitiva, procede análogamente: creo que lo bello no es una sustancia en sí sino tan solo un dibujo de sombras, un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de diferentes sustancias. Así como una piedra fosforescente, colocada en la oscuridad, emite una irradiación y expuesta a plena luz pierde toda su fascinación de joya preciosa, de igual manera que la belleza pierde su existencia si se le suprimen los efectos de la sombra.


Ed. Siruela, 2016
Traducción: Julia Escobar

Fot. František Drtikol

El silencio


En la septingentésima trigésimo octava de “Las Mil y una noches”, la prohibición es más impresionante todavía: el silencio no puede ser requerido por la palabra. Sólo el silencio puede requerirse a sí mismo: de modo silencioso. Gulnara, hija del rey del mar, permanecía sola en su habitación, apoyada en una de las ventanas que daba al mar.
Ella calla.
El rey se acerca: ella lo reconoció pero “sin manifestar la menor sorpresa, sin ni siquiera levantarse por educación y para recibirlo, como si se tratara de la persona más indiferente del mundo, se giró hacia la ventana como antes”.
Se aman apasionadamente. Gozan el uno del otro. El rey no comprende. “¿Por qué mantenéis este gran silencio que me hiela? ¿De dónde viene esta seriedad, o más bien esta tristeza que me aflige? ¿Añoráis vuestro país, a vuestros amigos? ¡Pero qué! Un rey de Persia que os ama, que os adora, ¿no es capaz de consolaros y de ocupar el lugar de toda cosa en el mundo?”.
Pero es por ello que Gulnara continua callando. ¿Qué necesidad hay de lenguaje entre ella y él? Por más protestas que el rey le haga, por más que le diga para obligarla a abrir la boca y a hablar, ella mantiene los grandes ojos abiertos y lo mira profundamente; no profiere una palabra.
El lenguaje es para la familia, o para la sociedad, o para la ciudad. El sexo y la muerte -que son los otros dones que la vida nos concede- deben preservarse del contacto con el lenguaje. La pasión y el goce reposan sobre la exclusividad y el respeto del silencio. El rey poco a poco comprende; entra en este silencio.

Pascal Quignard
Pequeños tratados II
Edit. Sexto Piso/Kurimanzutto
Trad. Miguel Morey

Gif. Anna Karina

domingo, 16 de julio de 2017

Leyendo


Lecturas escogidas

Todo se olvida


Todo se olvida.
El rumor es un puente.
El color es un puente.
La mirada de un ciervo que olfatea un tesoro,
es un puente,
y vuela con el ave que se aleja del invierno natal.
Vuelan todos los puentes.
Las comunicaciones estallan en fuego y transparencia.
Solo nos queda el puente del olor del infinito.,
la pasarela para el tigre de los sueños.


Libro de las horas


LIBRO DE LAS HORAS
1
No hay orden alguno en mis pensamientos.
Acabada la catedral, compongo la sinfonía.
Luego estudio y torturo. envío los regimientos y proyecto el puente.
También escribo en chino, y deseco la ciénaga.
Más tarde bailo el tango, reúno la flota,
pinto la manzana de las mil maneras,
pero por más que me acueste contigo
el tiempo permanece invisible.
Está y no está.
4
En esta hora me voy conociendo.
Cada vez menos:
¡tenía mil vidas
y elegí una sola!
Lentamente bajo flotando sobre los espejos
en los que me fundiré.
Solo cuando alcanzo la esfera
exploto suavemente:
dos que son uno solo 
se vuelven ninguno.
Así que ni siquiera he escrito estas palabras.
¿Cómo es posible entonces que tú puedas leerlas?
Cuanto más se agranda el ojo
tanto menos hay
que ver.

Tenía mil vidas y elegí una sola
Ed. Siruela

Xanti Schawinsky on a Bauhaus balcony

Ostinato


El gris plata de la mañana, la arquitectura de los árboles perdidos en el enjambre de sus hojas.
El recorrido del sol, su apogeo, su declinación triunfal.
La furia de las tempestades, la lluvia cálida que salta de piedra en piedra y perfuma las praderas.
La risa de los niños que se revuelcan sobre los almiares o que jugaban al caer la tarde alrededor de una vela sosteniendo durante mucho tiempo la palma de la mano sobre la llama.[…]

Louis-René des Forêts
Ostinato
Libros del último hombre, 27
Trad. Hugo Savino

El pájaro que se pierde


El pájaro que se pierde

Aquel está en el día en que aparece, en el día más blanco. Pájaro.

Aletea, se vuela. Aletea, se pierde.

Aletea, reaparece.

Se posa. Y después no está más. Con un batir de alas se ha perdido en el espacio blanco.

Así es mi pájaro familiar, el pájaro que acude a poblar el cielo de mi pequeño patio. ¿Poblar? Ya se advierte cómo…

Pero me quedo en el lugar, contemplándolo, fascinado por su aparición, fascinado por su desaparición.

La vida en los pliegues (1949)
en Antología poética 1927-1986 
Trad. Silvio Mattoni,
Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires,

Diario


Escribe tu diario en la noche
entonces verás más claro
lo que sobrevivió, lo que quedó
lo que te importaba del día
lo que en la vida fue más vivo.
En el espejo del salón apagado
se abre el ojo interior.
Es la suma de las miradas.
Escribe tu diario en la noche
cuando todos se hayan acostado.
Habla cuando todo se silencie,
es cuando eres necesario.
Interpreta el fuego apagado.
Lee el libro cerrado.
Ama el amor extraviado.

Diario

Entrar hacia afuera


Salir hasta la casa, entrar
hacia afuera, a la luz, hasta las aguas
en la espesura adentro en las arenas
de adentro de esta casa en que morir.

De "Fuego Blanco"

De la série Continuités 1982-1985

Falta de amor


La primera nota que me escribiste, la que deslizaste con disimulo dentro del bolsillo de mi abrigo, fue la que produjo el chispazo. Yámame, rezaban unas letras anónimas, escritas con carmín y prisa debajo de un número de teléfono. Te llamé, claro está, no pude resistirme, y al poco ya vivíamos juntos. Desde entonces, lo primero que hago cada mañana al despertar es buscar el mensaje garabateado en un papel que sueles dejarme, apoyado en la cafetera, antes de marcharte a trabajar. Me estremecen tus confusiones sinuosas de bes y uves. Me excitan tus acentos inventados, que se clavan, placenteros, en mis ojos. Me pierden las haches intercaladas a tu antojo, entrometidas, y me encienden las olvidadas, que dejan desnudas las palabras, indefensas. Por eso, cuando no encuentro tus buenos días repletos de errores, revuelvo el piso en busca de cualquier cosa que hayas escrito, en la lista de la compra, en la agenda de teléfonos, en el calendario que cuelga de la cocina o en un papel de tu billetera. Más que lo que me dices, me encanta cómo te equivocas, aunque jamás te lo he confesado. De todos modos, supongo que ya te habrás dado cuenta porque la nota que dejaste esta mañana, mucho más larga que de costumbre, estaba correctamente escrita. Decía que te marchas para siempre y sólo tenía una falta de ortografía. En mi nombre.

Víctor Lorenzo
Falta de amor

Fot. Stanisław Ignacy Witkiewicz

Leyendo


Fot. Eduard Pavlačka, Dvaja, 1967

viernes, 14 de julio de 2017

Felicidad


Cuando hemos visto una sola vez resplandecer la felicidad en el rostro de un ser querido, descubrimos que no puede existir para el hombre otra vocación que la de originar esa luz en los rostros que nos rodean [...]

Albert Camus
Carnets II

Fot. anónima de Albert Camus joven

La profundidad del tiempo


La profundidad del tiempo es una reciente conquista mía. En el silencio de la casa, cuando durante la mañana me quedo sola, reencuentro la felicidad de pensar, de recorrer el pasado adelante y atrás, de escuchar el fluir del presente. Es algo que pocas veces me había pasado antes. Después de una infancia insatisfecha y sin problemas inmediatos, una adolescencia pobre e introvertida y una juventud empecinada, he llegado a una madurez en la que las cosas y los acontecimientos parecen tener un ritmo más lento, que permite la reflexión. Del mundo del trabajo, con los chicos ya bastante crecidos, he sido devuelta a la libertad de mi casa y de mis días. En el humilde y variado trabajo cotidiano, los pensamientos pueden aflorar, organizarse, clarificarse. El tiempo, antes sin casi sin dimensiones, reducido a un mero presente debido a una vida apresurada, acosada por un turbión de obligaciones, de alegrías robadas, y de preocupaciones, ahora se despliega en horas livianas, se dilata y se arrellana, se puebla de resonancias y recuerdos que poco a poco se recomponen en forma de mosaico, emergiendo en pequeños remolinos de un magma indistinto que, durante largos años, se ha ido acumulando en un fondo oscuro y desatendido.

Marisa Madieri
"Verde Agua"
Ed. Minúscula
Trad. Valeria Bergalli.

Fot. Aram Alban
Modèle à la poupée, ca. 1930

jueves, 13 de julio de 2017

Variaciones sobre la palabra sueño


Variaciones sobre la palabra sueño

Me gustaría verte dormir,
algo que tal vez no suceda.
Me gustaría observarte, durmiendo. 
Me gustaría dormir contigo, 
penetrar en tu sueño 
mientras su ola oscura y suave
se desliza sobre mi cabeza
y caminar contigo por ese bosque
ondulante y radiante, de hojas verde mar,
con su sol acuoso y sus tres lunas,
hacia la gruta donde debes descender,
hacia tu peor miedo.

Me gustaría darte la rama plateada, 
la florecilla blanca, la única palabra 
que te protegiera del dolor 
de las entrañas de tu sueño, 
del dolor de tus entrañas

Me gustaría seguirte
al subir la larga escalera otra vez 
y convertirme en la barca 
que te llevara de vuelta con cautela; 
una llama protegida por dos manos ahuecadas
donde reposara tu cuerpo a mi lado, 
y mientras entraras
en ella con tranquilidad,
me gustaría ser el aire que te habita,
solo por un momento.

Me gustaría pasar así de inadvertida
y ser tan necesaria.

Margaret Atwood
Variaciones sobre la palabra sueño
De “Historias reales”, 1990

Fot. Saul Leiter

miércoles, 12 de julio de 2017

Pasar


Pasar

Será un breve pasar entre la ceniza y el viento.
Una suave tentativa, un tenue soplo
a las puertas del silencio. Una pérdida
de todo, del propio sentido y del deseo.
Ser nada pero habitar el instante y sus murmullos
en la infinita dispersión. Entre ruinas,
en los confines de una tierra cenicienta
donde las nubes y los árboles se confunden,
todo tiene sabor a destino y a principio,
a plenitud o nada. Y la palabra vibra
silenciosa, unánime, casi ebria
de un dios vegetal entre cigarras.
El mar ya centellea. El exilio casi cesa.
Lo que es breve perdura en grávida levedad.

Facilidad del aire
Ed. del Oriente y del Mediterráneo
Trad. de Clara Janés

Instante


Instante

Déjame limpio
El aire de los cuartos
Y liso
El blanco de las paredes
Déjame con las cosas
Fundadas en el silencio


martes, 11 de julio de 2017

Renacimiento



Debemos estar preparados para arder en nuestro propio fuego. ¿Cómo podrías renacer sin habernos antes convertido en cenizas?

Friedrich Nietzsche

Indiferencia



El privilegio de la indiferencia es el más preciado que poseemos, y sostengo que reconocemos a las personas inteligentes por el uso que hacen de él. 


Henry James
El punto de vista