martes, 19 de marzo de 2019

No habrá noche


La leve guillotina de un minuto que cae
recorta una fracción de luz enrojecida.
No habrá noche. Tampoco aves oscuras.
Será siempre esta hora paciente, indefinida.
Sólo las cosas, los objetos pequeños de la casa,
su absorbida belleza, el pulso que transmiten,
su acaso extravagante sencillez,
te gobiernan y son cuanto tú sabes.
Te aplicas a olvidar y lo consigues.
No escucharás el sueño que perfore tu sien
como una avispa.

Andrés Neuman
 de La canción del antílope
Ed. Pre-textos

Fot: St Atom Heart Photography

domingo, 17 de marzo de 2019

Errar y volar


Errar y volar

Todos olvidan que Ícaro también ascendió. 
Es igual cuando el amor se acerca a su final, 
o cuando el matrimonio fracasa y todos dicen 
«ellos sabían que era un error», 
que «jamás funcionaría» todos dicen. 
Que ella era lo bastante mayor para comprender. 
Pero lo que vale la pena lo vale aunque esté mal hecho. 
Como estar ahí, en ese océano del verano 
al otro lado de la isla 
mientras el amor se apagaba en ella, 
las estrellas ardían con tanto exceso en esas noches 
que nadie pudo decirte que no perdurarían. 
Cada mañana, ella dormía en mi cama 
como una visitación, era su dulzura 
como antílope inmóvil en la niebla temprana. 
Cada tarde la veía volver a través 
del páramo ardiente, después de nadar, 
y veía la luz del mar a su espalda 
y el cielo enorme al otro lado del paisaje. 
La escuchaba hablar mientras almorzábamos. 
¿Cómo pueden decir que el matrimonio fracasó? 
Como aquellos que regresaron de Provenza 
(cuando aún era Provenza) 
y dijeron que era hermosa pero su comida grasienta. 
Creo que Ícaro no fracasó en su caída, 
se iba aproximando a la consumación de su triunfo. 

Jack Gilbert

viernes, 15 de marzo de 2019

Diccionario


DICCIONARIO

Abrí en amor; 
decía, 
blanco 
sobre negro: 
“sentimiento potente de afecto 
hacia ser humano 
o cosa querida 
e importante”; 
chequeé vida 
y la definición era: 
“estado de existencia de los seres humanos, 
animales 
y plantas 
que los distingue de los objetos 
inanimados”. 
Pensé en mundo 
y la entrada era: 
“Globo terráqueo”. 
Pasé las hojas hasta la D 
y me detuve en 
dolor. 

Tehila Hakimi
Trad: Gerardo Lewin

Fot: s/d

miércoles, 13 de marzo de 2019

Ciegos y sordos

 

El sol penetró en la habitación. Respiraba algo mejor. Y tan claramente creyó de pronto ver sus errores, que los amó. Sintió su espalda deslizándose despacio contra la basta sábana, unas minúsculas motas de polvo revoloteando cerca de la cama, y vio una extensa llanura, unos cuerpos tumbados y la nieve que les hacia de sudario; abrió la boca, pero ya no tenía fuerza para articular palabra. No podía decir nada. !Ah! De pronto tantas cosas que contar... Tantos detalles, tantas confidencias por hacer... Cerró los ojos. Nunca lo sabremos. Nacemos para no saber nada. Tendremos quince años, treinta, y nos habremos quedado solos, siempre, en compañía de los demás, y los habremos amado mucho, mucho, en voz baja. Nadie nunca ha sido niño, nadie. Nunca fuimos sino ciegos y sordos.

Éric Vuillard
Tristeza de la tierra / La otra historia de Búfalo Bill
Ed. Errata Naturae
Trad. Regina López Muñoz

Fot: s/d

martes, 12 de marzo de 2019

Epílogo

 

Epílogo I

Suenan miles de teléfonos. Atiendes. Del otro lado
es siempre ella: su delicada y funesta isla de pétalos.

Dolores Etchecopar
De Notas salvajes
Editorial Argonauta, 1989

Fot: s/d

lunes, 11 de marzo de 2019

Lo que siempre funciona


A veces, como sucede con un cohete teledirigido, la obra de arte se dirige justamente a ese objetivo en tu interior que alberga un enigma semejante al expresado por la propia obra. Sabes de qué va ese enigma, platónicamente existe la posibilidad de que alguna vez encuentres la fórmula para expresarlo, pero tendrás que seguir buscándola y, mientras no la hayas encontrado aún, no se te ocurra desvelar el enigma ni menos aún ofenderlo mediante la invención de una fórmula zafia. Observar, escuchar, leer, eso siempre funciona.

Cees Nooteboom
El enigma de la luz

Fot: Masao Yamamoto

domingo, 10 de marzo de 2019

Solo


MI MADRE ME DIJO CIERTA VEZ

Mi madre me dijo cierta vez
que no durmiera con flores, en el cuarto.
Desde entonces no duermo con flores,
duermo sin ellas, solo.

Hubo muchas flores, pero nunca
tuve el tiempo suficiente.
Y seres queridos ya se alejan de mi vida,
como las barcas de la costa.
Mi madre me dijo que no durmiera con flores:
No dormirás madre mía de mi infancia.

El pasamano de madera al cual me aferraba
cuando me arrastraban a la escuela,
hace tiempo, se quemó.
Pero mis manos siguen aferradas.

Yehuda Amijai
Trad: Perla Schwartz

Fot: s/d

Palabras

PALABRAS

Tantos millones de bocas
tienen pasadas.
Pedro Salinas

En este cuarto me rodean muebles
que no conoces: tengo puesto ahora
este vestido que no has visto y miro
—¿hacia dentro, hacia fuera? No lo sabes—.
Pero ahora y aquí y mientras viva
tiendo palabras-puentes hacia otros:
hacia otros ojos van y no son mías
no solamente mías:
las he tomado como tomo el agua
como tomé la leche de otro pecho.
Vinieron de otras bocas
y aprenderlas fue un modo
de aprender a pisar, a sostenerse.
No es fácil, sin embargo.
Maderas frágiles, fibras delicadas
ya pronto crujen, ceden.
Duro oficio apoyarse sin quebrarlas
y caminar por invisible puente.

Circe Maia

Fot: Bettina Rheims 
Isabella Rossellini

viernes, 8 de marzo de 2019

Jázaros



Ku: (Driopteria filix chazarica) - Una clase de fruto del mar caspio. Daubmannus anotó sobre ese fruto lo siguiente: los jázaros cultivan una especie de fruto que no crece en ninguna parte del mundo salvo en su país. Está cubierto por algo como las escamas de pescado o las de la piña, crece en un árbol altísimo y los frutos en las ramas se parecen a esos peces que los hosteleros cuelgan de las aletas, todavía vivos, sobre la entrada de la hostería para indicar que ese día sirven sopa de pescado. Algunas veces ese fruto emite sonidos parecidos al canto del pinzón. Al comerlo, es muy frío y un poco salado. En otoño, puesto que es muy ligero y tiene un hueso que late como un corazón, cuando cae de la rama vuela durante algún tiempo batiendo las aletas como si nadara a través de las olas del viento. Los niños los toman como blanco de sus hondas, y a veces incluso los azores resultan engañados y se lo llevan en su pico confundiéndolo con un pez. De eso nace el proverbio jázaro que dice: "Los árabes nos van a comer, como los gavilanes, pensando que somos peces y nosotros somos ku." La palabru ku -el nombre de ese fruto- fue la única que el diablo dejó en la memoria de la princesa Ateh después de que ella hubiera olvidado su lengua.

Algunas veces, de noche, se puede oír una voz que dice "¡ku!... ¡ku!..." Es la princesa Ateh, que pronuncia la única palabra que sabe y llora al tratar de recordar sus poemas.

Milorad Pavić
El diccionario jázaro (ejemplar masculino)
Ed. Anagrama

Ilust: 15th century illustrated herbal from Northern Italy

jueves, 7 de marzo de 2019

Algo

 

ALGO

Me acerco con tal temblor
cauteloso y siempre
siento la pregunta, tonta al final,
cómo se supone
que se siente, después,
y por quién. Me acuerdo
de una vez en un cuarto alquilado
en la calle 27, la mujer que en ese tiempo
amaba, literalmente, después de
hacer el amor en la cama enorme
sentada frente a un lavatorio
con dos canillas, tenía
que hacer pis pero estaba nerviosa,
avergonzada, supongo,
de que la viera, a ella, que apenas
un momento atrás había estado
completamente abierta a mí, desnuda,
en la misma cama. En cuclillas,
con la cabeza reflejada en el espejo,
el pelo oscuro, toda
su cara, los hombros,
se sentó abierta de piernas, abrió
una de las canillas y orinó con timidez. Lo que el amor
podría aprender de una visión como esa.

Robert Creeley
Versión de Sandra Toro

Fot: Craig Keenan

El inefable goce

 

El inefable goce

Celebra el grande, el inefable goce
de vivir, de ser joven, de ser fuerte,
de hincar los dientes ávidos y blancos
en los más dulces frutos terrenales.
De posar las audaces, sabias manos
sobre todo lo más puro y secreto,
y de tender el arco contra todas
las presas que voraz deseo asecha.
De oír todas las músicas livianas,
y mirar, con pupilas fulgurantes,
la bella faz del mundo, como mira
un amante feliz a su adorada.
A ti el placer, ¡oh amiga!
¡A ti el ensueño!
¡Yo quiero revestirte la más roja
de las púrpuras regias, siquier tiña
su seda con la sangre de mis venas.
Yo quiero coronarte de albas rosas
para que así, transfigurada, cantes
la divina Alegría, la Alegría,
la Alegría, magnífica, invencible!

Gabriele D'Annunzio

Fot: s/d

miércoles, 6 de marzo de 2019

Parecer

 

Daría mucho, daría el brazo izquierdo o la pierna izquierda, si con semejante sacrificio pudiera devolver al país y a sus gentes el viejo y buen sentido de la integridad, de la antigua sobriedad, aquella rectitud y modestia que sin duda se han perdido de muchas maneras y para desgracia de todos los hombres honrados. Al diablo con el ansia miserable de parecer más de lo que se es.

Robert Walser
El paseo
Ed. Siruela
Trad. Carlos Fortea

Fot: s/d

Mujeres furiosas

 

UN POEMA PARA MUJERES FURIOSAS

Un calor matador de verano envuelve la ciudad
vacía de los que no tienen la obligación de estar
una mujer negra espera a una mujer blanca
se apoya en una baranda de la calle Upper West Side
en un descanso los sonidos distantes de Broadway se atenúan
hasta que puedo escuchar la voz de los gorriones
como una promesa espero
a la mujer que amo nuestra porción de tiempo
un lugar más allá del dolor de la ciudad.

La cabina telefónica de la esquina. Una mujer
se ve reflejada en la calle
entre nosotras su cara pálida muestra
un tapiz de desastres
visto a través de una apariencia de orden
la boca dibujada como un mapa de caminos muy transitados
ojos sin centro un corazón enjaulado
las muestras implacables de un antiguo dolor.

Una apariencia se abre el odio
se instala a través del cristal de mi tarde
nuestros ojos se cruzan como un hilo ardiente
y la calle se transforma en una pesadilla
una mujer con ojos en blanco se abraza a
una botella de gin Fleischmann's
que se zarandea en su cintura
saca un cuchillo de carnicero de los pantalones rotos
la mano amenazante “¡Negra puta!”
el pesado filo gira

hacia mí en cámara lenta
años de furia se levantan como una pared
no lo escucho suena
en la calle cerca de mis pies.

Engranajes de antiguas pesadillas despiertan
un odio familiar veloz y silencioso
pero esta vez estoy despierta aliviada
sonrío. Ahora. Esta vez me
toca a mí.
Me agacho para agarrar el cuchillo
mis oídos laten
del otro lado de la calle la voz de mi amante
el único sonido que se mueve dentro del calor agobiante

“¡No lo toques!”.

Me enderezo, débil, y empiezo otra vez
deseando una resolución simple
como el enojo y tan cerca de la mano
que mis dedos alcanzan el filo conocido
el familiar mango de madera contra mi mano
ay, lo sostuve contra la piedra de afilar
unas mil noches
acumulando rabia en mi sueño
como un amigo querido para despertar
en lo apestoso de la furia
al lado de la cara pálida dormida del amor.

Audre Lorde
Quién dijo que era fácil
Ed. Z&G, 2019
Trad: Gabriela Raya y Eugenia Soler
Prologo: Bárbara Gudaitis

Fot: s/d

martes, 5 de marzo de 2019

Canto

 

Muchas cosas, desde el amanecer, 
desde que somos una conversación 
y unos a otros nos oímos, 
le han ocurrido al hombre; 
pero pronto seremos canto.

Friedrich Hölderlin
Cánticos
Edición de Anacleto Ferrer
Traducción de Jesús Munárriz
Ed. Hiperión, 2013.

Fot: Egon Schiele
Girl Reclining on her Stomach, ca.1910

domingo, 3 de marzo de 2019

Vida embalsamada


MUSEO INTERIOR

Hay una decimocuarta manera
de mirar
un mirlo: que sea él
quien te observe,
su ojo
lo más inmóvil
en el interior de una vitrina.

Mi ojo,
carente de criterio,
registra
ese fotograma
congelado,
se empacha de
taxidermia.

La arcada
le devuelve
una única frase,
que hace suya:
una vida embalsamada
no hace poesía.

Patricia Gonzalo de Jesús
de Raíces áreas, 2016

Fot: s/d

Lo que quiero escuchar

 

Almohada como provisión.
De día, pasos de hormiga
donde no hay más horizonte
que estas palabras secas
en la negociación con uno mismo.

Así, cuando veías cosas
que quieres olvidar, repites
que era por una causa
y una sed de ilusiones infinita.

Melancolía: tinta derramada.
De noche, pasos de gigante
cuidando el fuego y su pequeña llama,
en la busca de imágenes
de esta gramática de soledad,
aunque nada suceda.

Silencio.
Esperando a que tú me digas
lo que quiero escuchar,
porque yo nunca te lo haré decir.

Juan Carlos Abril
de Devolución

Fot: s/d

sábado, 2 de marzo de 2019

Preguntas

 

A Gabriel Celaya y a Amparo Gastón, 
Que tanto le quiso y le quiere todavía. 
J.A.G.

¿Qué hará con la memoria
de esta noche tan clara
cuando todo termine?
¿Qué hacer si cae la sed
sabiendo que está lejos
la fuente en que bebía?

¿Qué hará de este deseo
de terminar mil veces
por volver a encontrarle?

¿Qué hacer cuando un mal aire
de tristeza la envuelva
igual que un maleficio?

¿Qué hará bajo el otoño
si el aire huele a humo
y a pólvora y a besos?

¿Qué hacer?¿Qué hará? Preguntas
a un azar que ya tiene
las suertes repartidas.

José Agustín Goytisolo

Fot: Elena Retfalvi

jueves, 28 de febrero de 2019

Casa

 

La casa que abrigó tu corazón 
será una ruina. Furtivos 
en la noche 
la habéis abandonado. 
Oscura en el jardín la tierra removida. 
Quise 
decir traición 
y dije llanto. 

Ada Salas

Fotograma de
Grey Gardens

El reposo


El señor de Pontchâteau ejercía el oficio de jardinero en la zona exterior de Port-Royal des Champs. Al señor de Pontchâteau le gustaba leer más que cualquier otra cosa. El frío no le molestaba. Amaba leer en el frío. Leer "al calor de su vela". Cuando llegaba la primavera, el señor de Pontchâteau metía sus pies desnudos en los zapatos, se colocaba sobre la espalda la cesta para las legumbres e iba con su cuchillo al huerto para recoger la cena. Un poco más tarde en el año, se dirigía al jardín, donde se ponía en cuclillas para cuidar de los matorrales y las flores. Luego las llevaba en brazadas o montones o ramos a las hermanas, con el propósito de que ellas las colocaran en jarrones, sobre el altar, para el oficio. El señor de Pontchâteau siempre tenía en la boca estas palabras de La imitación: "Quaesivi in omnibus requiem, et nusquam inveni nisi in angulo cum libro". Lo traduzco: "He buscado por doquier en este mundo el reposo - el requiem-, un abandono, un "alto", y en ninguna parte lo he encontrado, salvo en una esquina, con un libro."

Pascal Quignard
Sobre la idea de una comunidad de solitarios
Ed. Pre-Textos

Fot: Milagros Caturla
Barcelona 1950s

lunes, 25 de febrero de 2019

El polvo


Para él siempre había sido muy importante, dijo Feber una vez de pasada, que en su lugar de trabajo nada cambiara, que todo permaneciera tal como estaba antes, tal como él lo había dispuesto, tal como estaba ahora, que no se añadiera nada más que la mugre que se producía cuando pintaba sus cuadros y el polvo que cae sin cesar y que, como empezaba a comprender con el paso del tiempo, era poco más o menos lo que más amaba en este mundo. El polvo, dijo, le importaba mucho más que la luz, el aire y el agua. Nada le resultaba más insoportable que una casa en la que limpian el polvo, y en ninguna parte se encontraba mejor que allí donde las cosas pueden reposar a su aire y en paz bajo la escoria gris y sedosa que se forma cuando la materia, soplo a soplo, se disuelve en la nada.

W. G. Sebald
Los emigrados
Ed. Anagrama
Trad: Teresa Ruiz Rosas

Fot: Fan Ho
Cleaning, 1950