miércoles, 7 de junio de 2017

Ese tumulto apenas visible



Ayer incapaz de escribir ni una sola palabra. Hoy, nada mejor- ¿Quién me redimirá? Y dentro de mí, en lo profundo, ese tumulto apenas visible.

Franz Kafka
"Diarios"

Fot. Kafka a los 13 años, Junio 1896, anónimo

Sarajevo



Sarajevo

preso
del miedo
de lo que vendrá
(como vino
antes)
¿cómo
podrá
recobrar
el mutilado
la serenidad?
¿cómo
podrá
reconciliarse
con la idea
que tuvo
una vez
sobre
la progresión
de la Noche?
-creyendo
que
la Mañana
diría
la verdad
frente
a todos
los malentendidos
de las sombras-

 "Piedra en :U:", 2014

Leyendo



martes, 6 de junio de 2017

Hoy te canto



Hoy te canto y después en el polvo que he de ser
te cantaré de nuevo. Y tantas vidas tendré
cuantas me darás para otra vez amanecer
intentándote buscar. Porque vives de mí, Sin Nombre,
sutilísimo amado, relincho del infinito, y vivo
porque sé de ti tu hambre, tu noche de herrumbre
tu pasto es mi verso rociado de tintas
y de un verde negro tu casco en los arenales
donde me pisas hondo. Hoy te canto
y después enmudezco si te alcanzo. Y juntos
iremos a teñir el espacio. De luces. De sangre.

Trad. Leo Lobos

Fot. de la autora, anónima

Momentos de vida


Muchos colores vivos; muchos sonidos claros; algunos seres humanos, caricaturas; cómics; varios violentos momentos de ser, en los que siempre hay un círculo que rodeaba la escena en la que irrumpían; y todo rodeado de un vasto espacio. Esta es, a grandes rasgos, la descripción visual de la infancia; y me veo siendo niña, vagando de un lado para otro, en un espacio que duró desde 1882 hasta 1895. Podría compararlo con una gran sala; con ventanas por las que penetraban extrañas luces; y murmullos y espacios de profundo silencio. Pero, de algún modo, es necesario incorporar a este cuadro la sensación de movimiento y cambio. Nada seguía estable durante mucho tiempo. Hay que captar la sensación de todo acercándose y después desapareciendo, haciéndose grande y haciéndose pequeño, pasando a diferentes velocidades ante el pequeño ser; hay que captar la sensación que impulsaba a la niña hacia delante, la pequeña criatura impulsada por el crecimiento de sus piernas y sus brazos, sin que ella pudiera detenerlo, o alterarlo, impulsada como una planta es impulsada a salir de la tierra, a crecer mientras crecen sus tallos, y crecen sus hojas, y se hinchan sus brotes. 

Virginia Woolf
Momentos de vida
Edit. Lumen.
Trad. Andrés Bosch.

Jock Sturges
Fanny
Montalvet, Francia 1996

Mundos Paralelos


Existe una teoría científica que sostiene que hay millones de universos paralelos a este en el que nosotros vivimos y que todos son un poco diferentes. Los hay en los que nunca has nacido y otros en los que no hubieras querido nacer. Hay mundos paralelos en los que ahora estoy teniendo relaciones sexuales con un caballo y otros en los que acaba de tocarme el gordo de la lotería. Los hay en los que yazco desangrándome lentamente en el suelo del dormitorio y otros en los que soy elegido por mayoría absoluta como presidente de la nación. Pero toda esa variedad de mundos no me interesa para nada en estos momentos. Solo me interesan los mundos en los que ella no esté felizmente casada y no tenga un dulce hijito. En los que esté completamente sola. Hay muchos universos así, estoy convencido de ello. Ahora estoy intentando pensar en ellos. También hay mundos en los que nunca nos hemos llegado a conocer. Pero esos tampoco me interesan en estos momentos. De los que quedan, los hay en los que no me quiere y me dice que no. En algunos con delicadeza y en otros hirientemente. Todos esos tampoco me interesan. Ahora solo quedan los mundos en los que me dice que sí y entre ellos escojo uno, un poco como cuando se escoge un níspero en la frutería. Escojo el más bonito, el más maduro, el más dulce. Jamás ni el mundo más caliente ni el más frío, y vivimos en él en una cabaña del bosque. Ella trabaja en la biblioteca municipal de la ciudad que está a cuarenta minutos en coche de nuestra casa y yo trabajo en la delegación regional de educación, en el edificio de enfrente de donde ella trabaja. Desde la ventana de mi despacho a veces la veo recolocando los libros en las estanterías. Siempre desayunamos juntos. La amo, y ella me ama. La amo, y ella me ama. La amo, y ella me ama. Daría cualquier cosa por mudarme a ese mundo, pero entre tanto, hasta que encuentre el camino que lleva a él, solo me queda pensar en él, que no es poco. Pensar que soy yo el que vive en medio del bosque, con ella, en la felicidad más absoluta. Hay un sinfín de mundos paralelos. En uno de ellos ahora estoy teniendo relaciones sexuales con un caballo, y en otro acaba de tocarme el gordo de la lotería. Ahora no quiero pensar en ellos, sino solo en ese otro, solo en ese mundo de la cabaña del bosque. Hay un mundo en el que estoy echado en el suelo del dormitorio con las venas cortadas, desangrándome. Ese es el mundo en el que estoy sentenciado a vivir hasta que esto termine. Ahora no quiero pensar en él. Solo en ese otro mundo. Una cabaña en el bosque, el sol que se pone, yéndonos a dormir temprano. Y en la cama, mi brazo derecho está intacto, seco, y ella yace sobre él porque estamos abrazados. Se apoya tanto rato en él que empiezo a dejar de notarlo. Pero no me muevo, porque estoy muy a gusto con el brazo debajo de su cálido cuerpo, y sigo estando muy a gusto incluso cuando dejo de sentir el brazo por completo. Noto su respiración en la cara, tan rítmica, tan acompasada, interminable. Ahora se me están empezando a cerrar los ojos. No solo en ese mundo, en la cama, en el bosque, sino también en los demás mundos en los que ahora no quiero pensar. Me encanta saber que hay un lugar, en el corazón del bosque, en el que me estoy quedando dormido siendo completamente feliz.

Etgar Keret
Mundos paralelos
De repente llaman a la puerta
Ed. Siruela
Trad. Ana María Bejarano

lunes, 5 de junio de 2017

Nuestros cuerpos


Nuestros cuerpos

Nuestros cuerpos, todavía jóvenes
bajo la grabada ansiedad de nuestros
rostros, e inocentemente
más expresivos que rostros:
pezones, ombligo y vello público
hacen de todos modos una
especie de rostro: o considerando
las sombras redondeadas
en pecho, nalga, cojones
lo regordete de mi vientre, el
hueco de tu
ingle, como una constelación,
cómo se inclina desde la tierra
hasta el amanecer en un gesto de
juego y
sabia compasión
nada como esto
viene a darse
en ojos o pensativas
bocas.
Amo
la línea o surco
que desciende
por mi cuerpo del esternón
a la cintura. habla de
anhelo, de
distancia.
Tu larga espalda,
color de arena y
configuración de huesos,
dice lo que a la puesta del sol dice el cielo
casi blanco
sobre un profundo bosque al
que vuelve una manada de cornejas

Nómada


Hoy ha muerto, en Marrakech, a los 86 años

Castellano en Cataluña, afrancesado en España, español en Francia, latino en Norteamérica, nesraní en Marruecos y moro en todas partes, no tardaría en volverme, a consecuencia de mi nomadeo y viajes, en ese raro especimen de escritor no reivindicado por nadie, ajeno y reacio a agrupaciones y categorías.

Juan Goytisolo

Compañeros de viaje


Como la noche no
quiero que tú desciendas,
no quiero cumplimiento
sino revelación.
Desciende hasta mis ojos
veloz, como la lluvia.
Como el furioso rayo,
irrumpe restallando
mientras quedan las cosas
bajo la luz inmóviles.
Que no quiero la dulce
caricia dilatada,
sino ese poderoso 
abrazo en que romperme.

de "Compañeros de viaje"

domingo, 4 de junio de 2017

Si muriera esta noche


Si muriera esta noche
si pudiera morir
si me muriera
si este coito feroz
interminable
peleado y sin clemencia
abrazo sin piedad
beso sin tregua
alcanzara su colmo y se aflojara
si ahora mismo
si ahora
entornando los ojos me muriera
sintiera que ya está
que ya el afán cesó
y la luz ya no fuera un haz de espadas
y el aire ya no fuera un haz de espadas
y el dolor de los otros y el amor y vivir
y todo ya no fuera un haz de espadas
y acabara conmigo
para mí
para siempre
y que ya no doliera
y que ya no doliera.

Si muriera esta noche...

Dormir, despertar, dormir


Domingo, 19 de julio de 1910, dormir, despertar, dormir, despertar, perra vida.

Si me pongo a pensarlo, tengo que decir que, en muchos sentidos, mi educación me ha perjudicado mucho. No obstante, no me eduqué en ningún lugar apartado, en alguna ruina en las montañas; no podría encontrar una sola palabra de reproche contra esta posibilidad. Aun a riesgo de que todos mis maestros pasados no puedan comprenderlo, me hubiese gustado y habría preferido ser ese pequeño habitante de unas ruinas, tostado por el sol, el cual, entre los escombros, sobre la hiedra tibia, me habría iluminado por todas partes, aunque al principio me habría sentido débil bajo el peso de mis buenas cualidades, unas cualidades que habrían crecido en mí con la fuerza con que crecen las malas hierbas.

Franz Kafka
Diarios 1910-1913
Ed. Tusquets, 1995
Trad. Feliu Formosa


sábado, 3 de junio de 2017

Nos falta un presente



Nos falta un presente

Partamos tal como somos: 
una dama libre 
y su amigo fiel. 
Partamos juntos en dos direcciones. 
Partamos como somos, unidos 
y separados. 
Nada nos causa dolor, 
ni el divorcio de las palomas ni el frío en las manos 
ni el viento en torno a la iglesia. 
Los almendros no han florecido del todo. 
Sonríe para que sigan floreciendo 
entre las mariposas de tus hoyuelos. 

Dentro de poco tendremos otro presente. 
Si te das la vuelta no verás 
sino exilio tras de ti: 
tu dormitorio, 
el sauce de la plaza, 
el río, tras los edificios de cristal 
y el café de nuestras citas... todo, todo 
preparado para convertirse en exilio. 
¡Seamos buenos! 

Partamos tal como somos: 
una mujer libre 
y un amigo fiel a sus flautas. 
No tenemos suficiente edad para envejecer juntos, 
ir a paso lento al cine, 
ver el epílogo de la guerra entre Atenas y sus vecinos 
y asistir dentro de poco 
a la ceremonia de paz entre Roma y Cartago. 
Dentro de poco los pájaros emigrarán de un tiempo a otro. 
¿Este camino no es más que polvo 
en forma de sentido? ¿Nos ha conducido 
en un viaje efímero entre dos mitos? 
¿Es necesario y somos necesarios, 
como un extraño que se ve en los espejos de su extraña? 
"No, éste no es mi camino a mi cuerpo". 
"No hay soluciones culturales para las preocupaciones existenciales". 
"Allá donde estés, mi cielo es 
verdadero". 
"¿Quién soy yo para devolverte el sol y la luna precedentes?". 
Seamos buenos... 

Partamos tal como somos: 
una amante libre 
y su poeta. 
No ha caído suficiente 
nieve de diciembre. Sonríe 
y caerá como copos de algodón sobre las oraciones del cristiano. 
Dentro de poco regresaremos a nuestro mañana, tras nosotros, 
allí donde éramos dos niños al comienzo del amor 
jugando a Romeo y Julieta 
para aprender el léxico de Shakespeare... 
Las mariposas volaron del sueño 
como el espejismo de una paz rápida. 
Nos coronaron con dos estrellas 
y nos mataron en el combate por el nombre 
entre dos ventanas. 
Partamos, pues, 
y seamos buenos. 

Partamos tal como somos: 
una mujer libre 
y su amigo fiel. 
Partamos tal como somos. De 
Babilonia vinimos con el viento 
y hacia Babilonia vamos... 
Mi viaje no es suficiente 
para que, sobre mis huellas, los pinos se conviertan 
en panegíricos del lugar meridional. 
Nosotros somos buenos aquí. El viento del norte 
es nuestro viento y meridionales son las canciones.
¿Soy yo otra tú 
y tú otro yo? 
Éste no es mi camino a la tierra de mi libertad. 
Éste no es mi camino a mi cuerpo 
y yo no seré "yo" dos veces 
ahora que mi pasado ha ocupado el lugar de mi mañana 
y me he escindido en dos mujeres. 
No soy oriental 
ni occidental. 
No soy un olivo que ha dado sombra a dos aleyas. 
Partamos, pues. 
"No hay soluciones colectivas para las obsesiones personales". 
No es suficiente que estemos juntos 
para estar juntos... 
Nos falta un presente para ver 
donde estamos. Partamos tal como somos, 
una mujer libre 
y su viejo amigo. 
Partamos juntos en dos direcciones. 
Partamos juntos 
y seamos buenos... 



Queda escrito


Tengo un agujero en el ánimo
del tamaño de un hombre.

He dejado mi silencio en tu buzón de voz.

(como explicarte)

Me he roto muchos huesos 
tratando de doblarlos por donde no puede ser.

segundo movimiento del poema "Queda escrito
de "Últimas consecuencias'

Avis Newcomb, 1931

Sueños


Martes.

Volví a soñar contigo esta mañana. Estábamos sentados, los dos juntos, y aunque tú me apartabas no de malos modos, sino amablemente, yo me sentía muy desdichado por mi propia culpa, porque te trataba como si no hablaras, como si no hubiera en ti una voz que me hablaba a mí precisamente. O tal vez no es que no la oyera, sino que no podía contestar. Y me iba más desconsolado aún que en el otro sueño.
Ahora recuerdo algo que leí alguna vez no sé dónde. Más o menos era asi: "Mi amada es una columna de fuego que se mueve por la tierra y que ahora me tiene aprisionado; pero no conduce a los que ha apresado, sino a aquellos que la ven".

Tu
(Ahora prescindo también del nombre, que cada vez se hace más breve, para acabar siendo solamente: Tu.). 

Franz Kafka
Cartas a Milena
Ed. Alianza, 2010
Trad. Carmen Gauger

Fot. Anónima
Franz Kafka y Milena Jesenska

viernes, 2 de junio de 2017

Cómo me vas a explicar


Cómo me vas a explicar...

¿Cómo me vas a explicar, 
di, la dicha de esta tarde,
si no sabemos porqué 
fue, ni cómo, ni de qué 
ha sido, 
si es pura dicha de nada?
En nuestros ojos visiones, 
visiones y no miradas,
no percibían tamaños, 
datos, colores, distancias.
De tan desprendidamente 
como estaba yo y me estabas 
mirando, más que mirando,
mis miradas te soñaban, 
y me soñaban las tuyas.
Palabras sueltas, palabras, 
deleite en incoherencias,
no eran ya signo de cosas, 
eran voces puras, voces
de su servir olvidadas.
¡Cómo vagaron sin rumbo,
y sin torpeza las caricias!
Largos goces iniciados,
caricias no terminadas,
como si aun no se supiera
en qué lugar de los cuerpos
el acariciar se acaba,
y anduviéramos buscándolo,
en lento encanto, sin ansia.
Las manos, no era tocar
lo que hacían en nosotros,
era descubrir; los tactos
nuestros cuerpos inventaban,
allí en plena luz, tan claros
como en la plena tiniebla,
en donde sólo ellos pueden
ver los cuerpos,
con las ardorosas palmas.
Y de estas nadas se ha ido
fabricando, indestructible,
nuestra dicha, nuestro amor,
nuestra tarde.
Por eso no fue nada,
sé que esta noche reclinas 
lo mismo que una mejilla
sobre este blancor de plumas
-almohada que ha sido alas-
tu ser, tu memoria, todo,
y que todo te descansa,
sobre una tarde de dos,
que no es nada, nada, nada.


Collage de Julia Borissova
Running to the edge

Opiniones


Qué nos importa la opinión de la gente fría siempre que nuestras almas, más ardientes y más nobles que las suyas, sepan disfrutar de lo que ellos no perciben.

Marqués de Sade

Apartarse


Huí radicalmente del mundo, pero sabe, eso está mal visto. Sin embargo, las civilizaciones, el budismo en la India, el taoísmo en China, los cristianos, todos admiraron durante siglos a aquellos que se separaban del mundo. Es ahora que parece necesario continuar y perseverar en admirar sistemas sociales detestables y a cualquier precio, deber hablar varias horas al día con humanos. En este caso soy como Mallarmé… Yo prefiero leer, lo prefiero a cualquier cosa.

Pascal Quignard

jueves, 1 de junio de 2017

Elegía



Elegía

Aprende
A no esperar por ti pues no te encontrarás

En el instante de decir sí al destino
Incierta te detuviste enmudecida
y los océanos después sin prisa te rodearon

A eso llamaste Orfeo Eurídice-
Incesante intensa la lira vibraba al lado
Del desfilar real de tus días
Nunca se distingue bien lo vivido de lo no vivido
El encuentro del fracaso-
Quién se acuerda del fino escurrir de la arena en el reloj
Cuando se alza el canto
Por eso la memoria sedienta quiere venir a la superficie
En busca de la parte con la que no diste
En el ronco instante de la noche más callada
O en el secreto jardín a orillas del río
En junio

Versión de Diana Bellessi

Imagen: Obras de James Lee Byars

Felicidad clandestina


Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas lineas maravillosas, volví a cerrarlo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más aún yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la felicidad siempre habría de ser clandestina. Era como si ya lo presintiera. ¡Cuánto me demoré ! Vivía en el aire... Había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada.
A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo.
Ya no era una niña con un libro: era una mujer con su amante.

Clarice Lispector
Felicidad clandestina
Ed. Grijalbo, 1988
Trad. Marcelo Cohen

Fot. Harold Knight

Esencial


Con esencia de sudor de tus axilas, María Ana, se fabricará el perfume integral que arruinará a los actuales perfumistas del mundo y acabará con las futuras industrias perfumistas del submundo.
Con el hueco rosa y caoba de tus axilas sin depilar, María Ana, haré el nido blando donde mi lengua empolle sus horas más claras.
Cada vello, y aun cada fragmento de vello, de tus axilas, María Ana, sabe un vocabulario nuevo que enseñar a mi sexo casi analfabeto frente a la sabiduría de 489 vellos de cinco años.
Cada centésima, y aun cada milésima de centímetro cuadrado, de tus axilas, tendrá un recuerdo de mis dientes de aprendiz de mordedor de axilas sin depilar.

Agustín Espinosa
Oda a María Ana, 1930

Fot. Mònica Pallí Vert