domingo, 3 de julio de 2016

Ahora nada lo cubre


"¿ Has olvidado que eres mi paje para este día? ¿Quieres abandonarme? ¿ A dónde vas? Tu traje blanco me da derecho a tu...?
"¿ Echas en falta tu rudo uniforme?"
"¿Tienes frío ?-¿Añoras tu hogar?"
La condesa sonríe.
No. Es sólo porque se le ha caído de los hombros la niñez, ese suave traje oscuro. ¿Quién se lo ha quitado? "¿Tú?" Pregunta con voz que nunca se había oído. "!Tú!" 
Y ahora nada lo cubre. Y está desnudo como un santo. Claro y esbelto.

Rainer Maria Rilke. La canción de amor y muerte del alférez Christoph Rilke
Ed. Hiperión, 1997
Trad. Jesús Munárriz

El pájaro de hielo


He visto como un pájaro buscaba una rendija en la ventana.
Abatiendo las alas permanecía quieto sobre sus intenciones.
El pájaro de hielo ha sacudido el alma dentro de aquella jaula.
La que estaba en tu casa, la que tú sostenías.

 El pájaro de hielo
Incluido en Mediodía en Kensington Park
Ed. Siltolá, 2015

Vienne, 1922-1938

sábado, 2 de julio de 2016

Milagros


He pasado la noche mirándote la frente.
No creo en los milagros pero ha amanecido.

Javier Sánchez Menéndez

Fot: Fradel Nogardy

¿Qué me falta?


Mediodía caliente en los prados. Las flores
se doblan y se funden, y los amantes
van y vienen, van y vienen.
Son planos y negros como sombras.
¡Es tan agradable no tener ataduras!
Soy solitaria como la hierba. ¿Qué me falta?
¿Lo encontraré alguna vez, sea lo que sea?
Los cisnes se han ido. El río aún recuerda
lo blancos que eran.
Intenta alcanzarlos con sus luces.
Encuentra sus formas en una nube.
¿Qué pájaro está gritando
con la voz llena de tristeza?
Soy más joven que nunca, dice. ¿Qué me falta?

poema incluido en Tres mujeres
Ed. Nórdica, 2013
Trad. María Ramos

viernes, 1 de julio de 2016

Hablar


No lo voy a ocultar: estoy tan desacostumbrado a que, en fin, me comprendan; tan desacostumbrado, digo, que en los primeros minutos de nuestro encuentro pensé: esto es una broma, un engaño, una mascarada… Pero además… Hay cosas de las que cuesta hablar: es como si les quitases su maravilloso polen al rozarlas con palabras… Me llegan cartas de casa que hablan de flores enigmáticas. Eres preciosa […]. Te necesito, sí, mi cuento de hadas. Porque tú eres la única persona con la que puedo hablar, ya sea del matiz de una nube, del tintineo de un pensamiento o de que hoy, cuando fui a trabajar, miré a la cara a un girasol alto, y él me sonrió con todas sus semillas.

Vladimir Nabokov
Cartas a Véra
Ed. RBA
Trad. Marta Ingrid Rebón y Marta Alcaraz

Fot. Nicolas Nabokov, Véra and Vladimir Nabokov, Berlin, 1934

Ciencia y magia


Si ejecución de sueños ancestrales es poder volar con los pájaros y navegar con los peces, penetrar como la broca en los cuerpos de montañas gigantes, enviar mensajes a velocidades divinas, divisar lo invisible y percibir lo remoto, oir hablar a los muertos, anegarse en salutíferos sueños milagrosos, ver con ojos vivos el aspecto que tendremos veinte años después de muertos, descubrir en noches resplandecientes mil cosas de encima y de abajo de este mundo que antes nadie conocía; si luz, calor, fuerza, placer, comodidad son los sueños primordiales del hombre, en tal caso las investigaciones actuales no solamente son ciencia, sino también una magia, un rito de poderosísima fuerza sentimental e intelectual que induce a Dios a doblar el uno sobre el otro los pliegues de su manto, una religión cuya dogmática está regida y basada en la dura y valiente lógica de la matemática, aguda y desbocada como la hoja de un cuchillo.

Robert Musil El hombre sin atributos
Ed. Seix Barral 2004
Trad. José María Sáenz

jueves, 30 de junio de 2016

Las hojas de mi carne


Caravanas sin fin 
formadas por jirafas 
van comiendo las hojas de mi carne 
hasta llegar a deshojarla.

En el internado


A los catorce años yo era alumna de un internado de Appenzell. El lugar por el que Robert Walser había dado muchos paseos cuando estaba en el manicomio, en Herisau, no lejos de nuestro instituto. Murió en la nieve. Hay fotografías que muestran sus huellas y la posición del cuerpo en la nieve. Nosotras no conocíamos al escritor (…) Es una verdadera lástima que no hubiésemos conocido la existencia de Walser, habríamos recogido una flor para él. También Kant antes de morir, se conmovió cuando una desconocida le ofreció una rosa.

Fleur JaeggyLos hermosos años del castigo 
Ed. Tusquets
Trad. Juana Bignozzi

miércoles, 29 de junio de 2016

Consejos


Hacer de cada espacio donde se esté, un lugar limpio, aireado, claro, un oasis para uno mismo y para los otros. Un lugar en el cual no entre el ruido inútil. Observar las disciplinas humildes. Fidelidad en las pequeñas cosas. Dejar cada recinto, cada objeto, más limpio, en lo posible, más agradable a la vista que antes de haber ingresado en él, de haberlo tocado. ...Tomar un poco de vino en la noche, como una deliciosa medicina. La cerveza, alimento líquido. La sidra, esencia del vergel. El té, caricia de Buda. Estimulante ligero, apoyo casi espiritual. El café, auxiliar casi ya demasiado fuerte. Un poco, en la mañana, pero con intervalos durante la jornada, en caso de gran fatiga. ...Cuando era joven, amaba bastante el pintalabios y el rubor en las mejillas que enciende el color de los ojos. Ahora no, o casi nunca y apenas. Que nuestro último rostro sea visto tal y como es.

Marguerite Yourcenar

Nombre y sombra


Perder nuestro nombre es como perder nuestra sombra; ser sólo nuestro nombre es reducirnos a ser sombra.

Octavio Paz
Literatura y literalidad
Ed. Tusquets, 1971

martes, 28 de junio de 2016

Algo de eternidad


Tratar de arrancar algo de eternidad a lo que es desesperadamente efímero constituye el gran truco mágico de la existencia humana.

Tennessee Williams
Un tranvía llamado deseo, 1948

Fotograma de Un tranvía llamado deseo, 1951, basada en la obra del mismo nombre.

Cenizas


Hemos dicho palabras
palabras para despertar a los muertos,
palabras para hacer un fuego,
palabras donde poder sentarnos
y sonreír.

hemos creado el sermón
del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.
Nos hemos arrodillado
y adorado frases extensas
como el suspiro de la estrella,
frases como olas, frases como alas.

Hemos inventado nuevos nombres
para el vino y para la risa,
para las miradas y sus terribles caminos.

Cenizas

lunes, 27 de junio de 2016

Larga mirada


Qué larga mirada has echado
sobre el espejo donde te haces.
Allí no estabas.
Y una sola mujer fatigada,
cansada
como por una larga vigilia
que durase toda la vida,
se ha mirado al espejo
y allí se ha reconocido.

Ante el espejo

Creí morir


La plaza estaba oscura, y yo caminaba indiferente por el interior de los soportales. De pronto se acabaron los soportales y giré la cabeza, y encima de mí, aplastándome con su belleza y también con su enormidad, estaba la catedral. Creí morir. Nadie me había dicho que un ángel hermoso puede matarnos con su sombra, nadie me había hablado de Rilke.

Antonio Pereira, La belleza terrible
Incluido en Antonio Pereira, Todos los cuentos
Ed. Siruela, 2012
Prólogo de Antonio Gamoneda

Fot. Charles Nègre
Henri Le Secq et Le Stryge
Notre Dame de Paris, 1853

domingo, 26 de junio de 2016

A pesar de la sombra


Y he aquí que al mirar
a lo alto sin creer en el cielo, veo
a pesar de la sombra.

Traducciones / Perversiones
Ed. Visor de Poesía, 2011
Edición de Túa Blesa

Fot. Herb Ritts

sábado, 25 de junio de 2016

Nada


Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada , o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito " !Todo !", y el eco dice "! Nada!".
Grito "! Nada !", y el eco dice "!Todo !".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo, 
después de tanto todo para nada.

Vida

Con quien hablo a solas


Eres la compañía con quien hablo
de pronto, a solas.
Te forman las palabras
que salen del silencio
y del tanque de sueño en que me ahogo
libre hasta despertar.


viernes, 24 de junio de 2016

No soy de este mundo


Simplemente no soy de este mundo... yo habito con frenesí la luna. No tengo miedo de morir; tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva... no puedo pensar en cosas concretas; no me interesan. Yo no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie... ¿qué haré cuando me sumerja en mis fantásticos sueños y no pueda ascender? Porque alguna vez va a tener que suceder. Me iré y no sabré volver. Es más, no sabré siquiera que hay un “saber volver”. No lo querré acaso.

Alejandra Pizarnik

Fot. Antonio Palmerini

Cuando nada llega


Cuando nada llega, siempre hay tiempo que llega,
tiempo
sin altibajos,
tiempo,
sobre mí,
conmigo,
en mí,
por mí,
pasando sus arcos dentro de mí que me consumo y espero.

jueves, 23 de junio de 2016

Eran las sombras


No, no soy yo quien le ha hecho estar triste.
Fue la noche que se hizo del polvo y, ardiente,
a ella besaba, ahogada en el ocre, cual polen.
Eran las sombras, palpándole el pulso.

Epílogo 2

Trad. César Astor