domingo, 6 de noviembre de 2016

Leyendo


Fot. Bert Hardy

La belleza del mundo



Y la belleza del mundo se inclinó allí
En el susurro del cielo nocturno,
Ella reflejaba su cuerpo en el agua atrapada y traviesa,
que se ramifica entre las piedras.
Ella acercaba su boca y respiro
a aquellos ojos de él sin luz. A ella le gustó
la retirada de su túnica aún cerrada
lisa bajo la espalda el pecho aún más claro,
el día estaba rompiendo a tu alrededor, en el espejo, y el sol
plegaba tu nuca desnuda con una niebla roja.
Pero ahora
aquí estoy fuera de la casa en la que nada se mueve
ya que ella no es más que un sueño. Voy, dejo
en cualquier lugar, contra un muro, bajo las estrellas,
este espejo de nuestras vidas. Que el rocío
de la noche se condense y fluya sobre la imagen.

Lo que fue sin luz, Gallimard

sábado, 5 de noviembre de 2016

Carta a los Poderes



No podemos vivir eternamente rodeados de muertos y de muerte.
Y si todavía quedan prejuicios hay que destruirlos.
EL DEBER
digo bien
EL DEBER
del escritor , del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente en un texto, un libro,
una revista de los que ya nunca saldrá, sino al contrario, salir afuera
para sacudir
para atacar
al espíritu publico
si no
¿para qué sirve?
¿y para qué nació?

Antonin Artaud  Carta a los Poderes
Ed. Argonauta, 2003
Trad. Mario Pellegrini

viernes, 4 de noviembre de 2016

Geografía de la Aurora


Geografía de la Aurora

Y las piedras preciosas, esas grutas de esmeraldas que nacen en sueños y al soñante acogen tan de verdad que éste conserva en la vigilia las huellas del tacto, a veces hecho memoria tanto o más que un lugar simplemente natural; y el color que sin nombre sostiene la retina por años, por duraciones sin fin, ese color visto tan sólo en sueños y ese felicísimo estar en la gruta, y aun el poder volver a ella encontrándola en tierras lejanas bañadas por otra luz. ¿Cómo suceden, cómo están ahí asequibles aunque no enteramente, y sin sombra alguna de terror, cosa tan extraña a toda gruta desconocida, por insignificante que sea? Este no tener, y no esperar, este estar sin esfuerzo alguno, esta patria perdida o esperada, donde se ha entrado sin saber cómo ni por qué, sin esperanza ni temor. Y ese vivir sin anhelar, ni apetecer, sin añorar sin soñar, duerme al fin en su gruta sin soñar señor alguno, que le haya herido y sin soñarse él a sí mismo, olvidado de toda herida.
El ciervo reposa sin herida, apoyada su cabeza sobre una piedra, flor azul.

María.Zambrano  Geografía de la Aurora
De la Aurora
Ed. Turner, 1986

jueves, 3 de noviembre de 2016

Llueve



Llueve en toda la tierra
Pero más
En mi morada.


Haiku de las estaciones
Ed. Hiperión, 2016
Edición de Alberto Manzano

Como quiera suceder


este amor está pasando
es decir que sucede pero también
que se borra comiéndose su tiempo
lo digo casi feliz pero con suspicacia
sé que en las palabras se esconde la tendencia
de hacer a las cosas ser definitivas un fulgor
medicinal por conservarse
una pestilencia a formol a etrescientosnosecuantos
y el amor en conserva es una lata
es mejor abrirlo a la intemperie que suceda
como quiera suceder que duela o vuele o se consuma
que viva su tiempo sin pedir ser nombrado tampoco defendido
menos aún refrigerado asistido protegido analizado
su poder es no poder
ser mirado a distancia el amor y los paisajes
no resisten la sintaxis ni la fotografía

Carlos Vidania
47 poemas
inédito

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Desgarro



Las orillas

Me es hermoso el desgarro porque une las orillas, 
nos concentra 
en desdoblarnos siempre para poder ser uno. 
(Es un número, el uno, que traiciona 
cuando finge ser punto de partida). 
Necesario el desgarro, 
porque renuncia a hundirse 
pero ama los pozos 
y nos tiende sus manos como dos hemisferios. 

Con el pulso ambidiestro 
navego celebrando los puntos cardinales 
que mudarán mi origen, 
y sucede el naufragio porque debe 
y la vida es el barco 
y yo soy el ahogado y el mismo que me salva.

El tobogán
Ed. Hiperión, 2002

Ruidillo


Para morir basta un ruidillo,
el de otro corazón al callarse.

Vicente Aleixandre

Fot. Jan de Meyere

martes, 1 de noviembre de 2016

Leyendo


Deseo


Su vestido ligero y flotante estaba tan abierto por la espalda que cada vez que la ahuecaba por un movimiento de sus omóplatos prominentes, Van, que se había aproximado al taburete tanto como se lo permitía la prudencia, podía ver hasta el coxis su ensilladura marfileña y respirar todo el calor de su cuerpo. Con el corazón saltándole en el pecho, y la mano lamentablemente hundida en el bolsillo del pantalón, se inclinaba sobre ella, mientras ella se inclinaba sobre su obra, y permitía a sus labios sedientos que se deslizasen ingrávidamente desde la cabellera tibia a la ardiente nuca. Era la sensación más dulce, más poderosa, más misteriosa que nunca había experimentado. En la sórdida lujuria del invierno anterior nada podía haberle hecho presentir aquella ternura acariciadora, aquel desconsuelo del deseo. Hubiera querido permanecer indefinidamente sobre la redondez exquisita de la pequeña protuberancia ósea que destacaba por debajo de su nuca, si ella, indefinidamente, hubiera mantenido la cabeza inclinada, y si el pobre muchacho hubiese sido capaz de soportar por más tiempo el éxtasis de aquel contacto en su boca, convertida en cera inmóvil, sin apretujarse contra la chica en un loco abandono.


Vladimir Nabokov
Ada o el ardor
Ed. Anagrama, 2006
Trad. David Molinet

lunes, 31 de octubre de 2016

Sinceridad


La tercera dimensión

Quién me creería
si dijera, “Me agarraron y
me abrieron
del cráneo a la entrepierna, y
todavía estoy viva, y
me paseo complacida con
el sol y con toda
la generosidad del mundo.” 
La sinceridad
no es tan simple:
una sinceridad simple
no es más que una mentira.
¿Acaso los árboles
no esconden el viento
entre sus hojas y
murmuran?

La tercera dimensión
se esconde.
Si los obreros de la calle
parten las piedras,
las piedras son piedras:
a mí el amor
me partió en dos
y estoy
viva para
contar el cuento 
pero no sinceramente:
las palabras lo cambian.

Deja que sea
aquí bajo el dulce sol
una ficción, mientras yo
respiro, y cambio el paso.

domingo, 30 de octubre de 2016

Espera


Respiro este aire de tal modo –le explica a su compungido hijo– que me parece tener el mar en los labios, veo ponerse el sol, moverse las barcas silenciosamente, no pienso en nada; y mientras tanto, estoy a la espera de una emoción. ¿Qué más quieres? Si toda la vida fuera así…

Giani Stuparich  La isla
Ed. Minúscula, 2008
Posfacio de Claudio Magris
Traducción de J. A. González Sáinz

sábado, 29 de octubre de 2016

Futuros recuerdos


Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos de otros tiempos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza.

Ernesto Sabato  El túnel
Ed. Seix Barral

Fotograma de  Les quatre cents coups
FrançoisTruffaut,1959

viernes, 28 de octubre de 2016

jueves, 27 de octubre de 2016

Reducción


Yo no tengo interior.
Ni pasión, ni calor;
Pronto me reduciré 
A mi estricto volumen.

Configuración de la última orilla.
Ed. Anagrama.
Trad. Altair Díez

miércoles, 26 de octubre de 2016

La blancura


La blancura alcanza al hombre o la mujer ordinarios cuando llegan al límite de sus recursos para continuar asumiendo su personaje; están cansados, fuera de los movimientos del vínculo social, pero lo saben, y un día u otro pueden volver a entrar en su antigua piel o acceder a una nueva tras ese momento de desaparición que necesitaban para continuar viviendo. Viven entonces un momento paradójico para recrearse, hacer el vacío, despojarse de lo que se les ha hecho demasiado pesado. Esa experiencia sigue estando bajo control. Pero a veces se convierte en un estado duradero que se impone cuando sueltan amarras y se abandonan al peso de los acontecimientos sin querer ya actuar sobre ellos.

La blancura es un entumecimiento, un dejar estar que nace de la dificultad para transformar las cosas. En este universo del control que se impone en el ambiente de nuestras sociedades neoliberales, es una paradójica voluntad de no poder. Dejar de querer controlar su propia existencia y permitir su propio hundimiento. Es una investigación deliberada de la penuria en el contexto social de la profusión de objetos; una pasión de la ausencia en un universo marcado por una búsqueda desenfrenada de sensaciones y de apariencias; un deseo de desposeerse allá donde el ambiente social está invadido por el poder de las tecnologías y la acumulación de bienes; una voluntad de supresión ante la obligación de individualizarse.

David Le Breton   Desaparecer de sí
Edit. Siruela.
Trad. Hugo Castignani

martes, 25 de octubre de 2016

Leyendo


Otoño


Otoño

Tarde otoñal.
No hay cerezos en flor.
No hay hojas encarnadas.
Tan sólo en la lejanía
una cabaña junto al mar.

Jaikus inmortales
Edit. Hiperión
Trad. Antonio Cabezas

Boat and hut, 1910's

lunes, 24 de octubre de 2016

Escribir

Es posible que escribir signifique rellenar los espacios blancos de la existencia, esa nada que se abre de repente en las horas y en los días, entre los objetos de la habitación, y los absorbe dejando una desolación y una insignificancia infinitas. El miedo, ha escrito Canetti, inventa nombres para distraerse; el viajero lee y anota el nombre en las estaciones que deja atrás con su tren, en las esquinas de las calles adonde le llevan sus pasos, y avanza un poco aliviado, satisfecho por ese orden y ese ritmo de la nada.

Claudio Magris,  El Danubio
Edit. Anagrama
Trad. Joaquín Jordá

Leyendo

Retrato de Polaire, anónimo