domingo, 20 de marzo de 2016

Heridas


Lo que sucede es que no sucede nada.
Mis heridas ya no sanan
y tampoco se infectan.

Ya no me muero más


Cuando morí por vez primera
―aún sé cómo ocurrió―,
morí en silencio y fue del todo,
pasó en Hamburgo, el mes de abril,
y yo tenía dieciocho.
Cuando morí por vez segunda
la muerte me hizo daño.
Yo te dejé bien poca cosa:
el corazón batiendo en tu portón,
sobre la nieve huellas rojas.
Pero al morir por vez tercera
no me dolió ya tanto.
Tan cotidiana como el pan
y los vestidos fue la muerte.
Ya no me muero más.

El célebre sentimiento

sábado, 19 de marzo de 2016

Embriagaos


Hay que estar siempre ebrios. Eso es todo, es lo único que importa. Para no sentir el terrible fardo del tiempo que vence tus hombros y te aplasta contra el suelo, hace falta estar ebrio.

¿Pero, de qué? De vino, poesía o virtud, como desees. Pero embriágate.

Y si alguna vez, estando sobre los escalones de un palacio, o sobre la verde hierba del camino o en la soledad taciturna de tu alcoba, te despiertas y la ebriedad ha disminuido o desaparecido del todo, pregúntale al viento, a la ola, a la estrella, al ave, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntales qué hora es, y el viento, la ola, la estrella, el ave, el reloj te responderán: “¡Es hora de embriagarse! Para no ser esclavos martirizados por el tiempo, hay que embriagarse. ¡Embriágate sin medida! De vino, poesía o virtud, como desees.”

Charles Baudelaire. Embriagaos. 7 de febrero de 1864 en Le Figaro

Miras y esperas


Estás sentado en una silla, nada te toca, sientes
como se vuelve el viejo un ser más viejo, imaginas
solo la paciencia del agua, el fastidio de la piedra.
Piensas que el silencio es la página de más,
piensas que nada es bueno, ni malo, ni siquiera
la sombra que invade la casa mientras tú miras, sentado,
como la invade. Otras veces la has visto. Tus amigos
pasan tras la ventana, en sus rostros la marca de la pena.
Quisieras saludarlos pero no puedes ni alzar la mano.
Estás sentado en una silla. Te vuelves hacia la yerbamora
que extiende sobre la casa su red ponzoñosa.
Pruebas la miel de la ausencia. Es lo mismo.
Dondequiera que estés, es lo mismo que se pudra
la voz antes que el cuerpo o que se pudra el cuerpo
antes que la voz. Sabes que el deseo lleva a la pena,
la pena a la consumación, la consumación
al vacío. Sabes que esto es diferente, esto
es la celebración, la única celebración,
sabes que si te das entero a la nada
habrás sanado. Sabes que hay alegría en sentir
como tus pulmones preparan su futuro de ceniza,
y así esperas, miras y esperas: el polvo se establece.
Rondan la sombra las horas milagrosas de la infancia.

Mark Strand
En celebración
Traducción de Octavio Paz

viernes, 18 de marzo de 2016

El contagio de la experiencia


Mi abuela -que no era tuerta- me decía: 
Las mujeres cuestan demasiado trabajo o no valen la pena. ¡Puebla tu sueño con las que te gusten y serán tuyas mientras descansas! 
No te limpies los dientes, por lo menos, con los sexos usados. Rehúye, dentro de lo posible, las enfermedades venéreas, pero si alguna vez necesitas optar entre un premio a la virtud y la sífilis, no trepides un solo instante: 
¡El mercurio es mucho menos pesado que la abstinencia! 
Cuando unas nalgas te sonrían, no se lo confíes ni a los gatos. Recuerda que nunca encontrarás un sitio mejor donde meter la lengua que tu propio bolsillo, y que vale más un sexo en la mano que cien volando.
Pero a mi abuela le gustaba contradecirse, y después de pedirme que le buscara los anteojos que tenía sobre la frente, agregaba con voz de daguerrotipo: 
La vida -te lo digo por experiencia- es un largo embrutecimiento. Ya ves en el estado y en el estilo en que se encuentra tu pobre abuela. ¡Si no fuese por la esperanza de ver un poco mejor después de muerta!.
La costumbre nos teje, diariamente, una telaraña en las pupilas. Poco a poco nos aprisiona la sintaxis, el diccionario, y aunque los mosquitos vuelen tocando la corneta, carecemos del coraje de llamarlos arcángeles. Cuando una tía nos lleva de visita, saludamos a todo el mundo, pero tenemos vergüenza de estrecharle la mano al señor gato, y más tarde, al sentir deseos de viajar, tomamos un boleto en una agencia de vapores, en vez de metamorfosear una silla en un transatlántico.
Por eso -aunque me creas completamente chocha- nunca me cansaré de repetirte que no debes renunciar ni a tu derecho de renunciar. El dolor de muelas, las estadísticas municipales, la utilización del aserrín, de la viruta y otros desperdicios, pueden proporcionarnos una satisfacción insospechada. Abre los brazos y no te niegues al clarinete, ni a las faltas de ortografía.
Confecciónate una nueva virginidad cada cinco minutos y escucha estos consejos como si te los diera una moldura, pues aunque la experiencia sea una enfermedad que ofrece tan poco peligro de contagio, no debes exponerte a que te influencie ni tan siquiera tu propia sombra. ¡La imitación ha prostituido hasta a los alfileres de corbata!

Oliverio Girondo, Espantapájaros, XIV
Ed. Losada, 2001

Fot. Oliverio Girondo, anónimo

Destino y albedrío


Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción.

Gilbert Keith Chesterton

Woman in Greenhouse -autochrome-, 1910
In collection of the George Eastman House

jueves, 17 de marzo de 2016

Guardaré los años que compartimos


Mirar la vida a la cara... Siempre hay que mirarla a la cara y conocerla por lo que es. Así, podrás entenderla, quererla por lo que es y luego guardarla dentro. Guardaré los años que compartimos, guardaré esos sueños siempre, y el amor... siempre ...y las horas.

Michael Cunningham, Las horas
Ed. El Aleph, 2003
Trad. Jaime Zulaika


Fot. Virginia Woolf en Monk's House, Rodmell
fotografiada por su marido Leonard Woolf, c. 1937.

Como un tren sobre el abismo


Unos van por un sendero recto,
Otros caminan en círculo,
Añoran el regreso a la casa paterna
Y esperan a la amiga de otros tiempos.
Mi camino, en cambio, no es ni recto, ni curvo,
Llevo conmigo el infortunio,
Voy hacia nunca, hacia ninguna parte,
Como un tren sobre el abismo.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Ofelia


Y el poeta nos dice que en la noche estrellada
vienes a recoger las flores que cortaste,
y que ha visto en el agua, recostada en sus velos,
a la cándida Ofelia flotar, como un gran lis.

Arthur Rimbaud
Ofelia (fragmento)

Fot. Salvador Dalí
La muerte de Ofelia

Olvidar lo insoportable


Le dice Isak Dinesen a Truman Capote:
Durante los años que pasé en África, cuando tenía mi granja en las montañas, nunca me imaginé que volvería a vivir en Dinamarca. Cuando supe que iba a perder la granja, cuando estuve segura de que no podría conservarla, empecé a escribir los cuentos: para olvidar lo insoportable.

Truman Capote, Retratos,
Ed. Anagrama. 2006
Trad. Mauricio Bach, Francesc Roca y Benito Gómez Ibáñez

Fot. Isak Dinesen (Karen Blixen), anónima

martes, 15 de marzo de 2016

Los niños


Los niños mueren más fácilmente. Muy fácilmente. Todavía no están enraizados, todavía no están instalados, todavía no poseen el instinto de conservación. Adquirimos hábitos deplorables. Vuelve atrás, vuelve a ser un niño, para morir.

Eugène Ionesco, Diarios
Ed. Páginas de espuma, 2007
Trad. Marcelo Arroita-Jauregui

Soy un genio


Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio

Truman Capote
Música para camaleones
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Benito Gómez Ibáñez

lunes, 14 de marzo de 2016

Belleza exquisita


No hay belleza exquisita sin cierta rareza en la proporción.

Edgar Allan Poe

Y nunca habitará su casa


Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y duro del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa.

Claudio Rodríguez

domingo, 13 de marzo de 2016

De compras por París

James Joyce and Sylvia Beach en Shakespeare and Company, Paris, 1921

La vanidad de los deseos


La enorme vanidad de los deseos se muestra en que yo, por ejemplo, tengo el deseo de llenar tan pronto como sea posible un bello cuaderno. No obtengo nada con ello; no lo deseo porque muestre mi productividad; es sólo el ansia de librarme muy pronto de algo que ya se ha hecho habitual; aun cuando tan pronto como me haya librado de él empiece uno nuevo y todo se repita otra vez.

Ludwig Wittgenstein, Arte y filosofía
Ed. Plaza y Valdés
Trad. Julián Marrades

sábado, 12 de marzo de 2016

Murió arrepentida


Un paciente me da 30 dólares, que daré a Henry para que pague el alquiler, y un libro, Moll Flanders, de Daniel Dafoe, con una dedicatoria: “Prácticamente la primera novela en inglés, para la primera y más hermosa mujer del mundo, de uno que ella rescató de los muertos.”
Es curioso, en la página del título dice: “Moll Flanders … fue puta durante doce años, se casó cinco veces (una vez se prostituyó a su propio hermano), ladrona durante doce años, ocho años reclusa como traidora en Virginia, terminó por amasar una fortuna y murió arrepentida”.
Me gusta todo menos el final.

Anaïs Nin, Diarios amorosos
Ed. Siruela, 2014
Trad. José Luis Fernández-Villanueva Cencio

 Irving Penn, Anaïs Nin, 1970

Vacío

(by ARTOUCH Gallery)

viernes, 11 de marzo de 2016

Intensidad



La vida es para ser vivida intensamente como el amor, que tiene que ser experimentado hasta la última gota sin ningún temor.

Saber mirar


Creo que Gauguin pensaba que el artista debe buscar el símbolo, el mito, agrandar las cosas de la vida hasta el mito, mientras que van Gogh pensaba que hay que saber deducir el mito de las cosas más pedestres de la vida.
Por mi parte, pienso que estaba jodidamente en lo cierto.
Pues la realidad es terriblemente superior a cualquier historia, a cualquier fábula, a cualquier divinidad, a cualquier super-realidad.
Basta con tener el genio de saber interpretarla.

Antonin Artaud, Van Gogh: el suicidado de la sociedad
Ed. Argonauta, 2007
Trad. Ramón Font

Fot. Vincent van Gogh, Almendro en flor, 1890

jueves, 10 de marzo de 2016

Máscara


Lo que hay detrás de una máscara nunca es un rostro. Siempre es otra máscara. Las distintas máscaras son una herramienta, las usas porque te sirven para vivir. No sé qué es eso de la autenticidad. Lo que sé es que la vida es un complejo sistema de enmascaramientos y simulaciones.

José Donoso

Fot. George Brassaï  Paris by Night

Lo exquisito y lo inmundo


'Lindo perro mío, mi fiel can, chucho querido, acércate y ven a respirar un exquisito perfume adquirido en la mejor perfumería de la ciudad.' Y el perro, meneando el rabo, lo cual, según tengo entendido, es el signo con que estas pobres criaturas expresan la risa y la sonrisa, se arrima y posa curioso su hocico húmedo en el frasco destapado, pero al momento retrocede horrorizado y me ladra a modo de reproche.'¡Ah! ¡miserable perro!, de haberte ofrecido un puñado de excrementos lo habrías husmeado con deleite y quizá incluso lo habrías devorado. Me recuerdas en esto, indigno compañero de mi triste vida, al público, a quien jamás hay que obsequiar con perfumes delicados que lo exasperen, sino con inmundicias cuidadosamente escogidas.'

Charles Baudelaire, El spleen de París, El perro y el frasco
Ed. Espuela de plata, 2009
Trad. Manuel Neila

Fot. Retrato de Baudelaire, anónimo

miércoles, 9 de marzo de 2016

martes, 8 de marzo de 2016

Libertad


Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad

Escarificación


Morimos ricos en amantes y en tribus, en sabores degustados, en cuerpos en los que nos hemos sumergido y buceado como si fueran ríos de sabiduría, personalidades a las que hemos trepado como si fueran árboles, miedos bajo los que nos hemos ocultado, como en cuevas.

Desearía llevar todas esas cosas grabadas en mi cuerpo, al morir. No creo más que en esos mapas, escritos por la naturaleza, y no en etiquetas impuestas como hacen los ricos con sus edificios. Somos historias colectivas, relatos colectivos. No somos propiedad de nadie, ni monógamos en nuestros gustos o vivencias.

Michael Ondaatje, El paciente inglés
Ed. Punto de lectura, 2008
Trad. Carlos Manzado de Frutos

Fot. Habitante de Sepik, en Papúa Nueva Guinea

lunes, 7 de marzo de 2016

Quién


¿Quién no cree en esto o en aquello? ¿Quién no se desangra en la lucha? ¿Quién no llora pensando en el mar? ¿Quién no duerme en un lecho de amapolas? ¿Quién no posee un silencio, un tiempo, una música? ¿Quién no baila su propio ritmo? ¿Quién no tiene un sexo para alegrarse, una palabra en que sentarse, una manía para tener vergüenza? ¿Quién no tiene vergüenza de ser? ¿Quién no está enojado con la muerte?
Yo.

Alejandra Pizarnik, Diarios
Ed. Lumen, 2013

Fot. Brooke Shaden

Peso o levedad


La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser
Ed. Tusquets, 1993
Trad. Fernando Valenzuela

domingo, 6 de marzo de 2016

Lúcido, de Lucifer


Es un don y un castigo, está todo en la palabra: lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio; pero también se llama Lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lucifer y Lucifer viene de luz y de ferous, que quiere decir "el que tiene luz", el que trae la luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto; el placer y el dolor. La lucidez es dolor. El único placer que uno puede conocer, el único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez: el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar. En esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

De la película “Lugares comunes” de Adolfo Aristarain,
basado en la novela “Renacimiento” de Lorenzo Aristarain

Fot. Patient of lunatic asylum . UK, 1840s

Leyendo

Woman reading on the subway, 
New York, 1957

sábado, 5 de marzo de 2016

Una triste riqueza


Porque la experiencia es eso: una triste riqueza que sólo sirve para saber cómo se debería haber vivido, pero no para vivir nuevamente.

Josefina Vicens

Fot. Walter Sanders, Desayuno en Berlín, 1946

Pobreza y elegancia


Tina Modotti
La pobreza y la elegancia

viernes, 4 de marzo de 2016

Amar


Amar es una palabra cuyo uso solía evitar tanto al escribir como en la relación amorosa. Por lo general utilizaba querer, como si su significado fuese el mismo. Se trataba de una intuición: la de que amar era una palabra de la que debía protegerme, ante la que había de hacerme fuerte. Cabe en lo posible que tal inhibición no fuese sólo mía, que sea la sociedad entera quien la padece en virtud de una retracción generalizada. Desvincular sexualidad de erotismo y éste de amor. Es decir: disociar el hecho de amarse del verbo amar, una palabra que avergüenza. La ventaja es que entonces se convierte en un secreto, como todo lo que es valioso.

Luis Goytisolo, Diario de 360º
Ed. Siruela, 2010

Experiencia


Para acabar, me gustaría repetir una vez más: intenten ustedes ver el mundo como lo que seguramente puede considerarse que es, como un lugar hermosísimo que, cual si fuese un jardín, nosotros tenemos la facultad de mejorar y cultivar. Y al hacerlo, procuren ustedes utilizar la humildad de un jardinero experto; de un jardinero experto y por eso mismo consciente de que muchos de sus intentos fracasarán.

Karl Popper, El porvenir está abierto
Ed. Tusquets, 1992
Trad. Teófilo de Lozoya

Fot. Masao Yamamoto

jueves, 3 de marzo de 2016

Desembriagarse


El alcohol desembriaga.
Después de beber unos sorbitos de coñac,
ya no pienso en ti. 

Fuegos

Verdad y mentira

Chantal Maillard

Cuando cumplí seis años, a cambio de su amor,
mi madre me arrancó la terrible promesa
de no mentir jamás.
Así, igual que un soberano controla al pueblo al que gobierna,
ella me dio la libertad que al necio se le otorga:
actuarás dentro del margen que yo-mis leyes establecen.
No había escapatoria: su ministro de asuntos interiores
tenía su despacho montado en mi conciencia.
Yo la echaba de menos, por eso no traicioné su confianza;
fui fiel a mi promesa.
Pero también, y con el tiempo, quise ser fiel a mis instintos
y extensiva se hizo la verdad al deseo que impulsaba mis actos.
Creo que confundí el orden imperioso del deseo
con el orden común de los Estados,
pues provoqué una guerra.
Después del gran naufragio, ella me preguntó:
¿no podías acaso haber mentido?
En ese instante, entonces, usurpé la corona.
Ser libre no es un don, es una reconquista,
y a menudo es preciso callar y conducir
las palabras al cauce más amable;
es preciso callar para construir
aquella historia que habrá de guardarse
como un largo secreto del que nadie es testigo. Ser libre
es cuidar de un misterio
sobre el que el alma se moldea.
Hay seres que comprenden temprano este principio;
me produce ternura descubrir sus engaños
y comprobar la paz que de ellos resulta;
admiro las mentiras bien trabadas,
la coherencia del engarce, el arte dirigido
hacia un fin; me conmueve
la soledad de aquel que las inventa
y consiente al imperio de su lógica.
El que miente edifica el mundo que conviene
para salvaguardar la ficción de los otros, la legítima
ficción que necesitan contra
la angustia de sentirse
tan solos
sin leyes, sin verdades,
sin ese amor que creen recibir
a cambio de su alma.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Los recuerdos


Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones." Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

Sé bien


Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa; 
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente; 
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo; 
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo; 
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre; 
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría; 
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola; 
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre
y por lo tanto pura; 
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.

Pier Paolo Pasolini
Análisis tardío
Versión de Delfina Muschietti

martes, 1 de marzo de 2016

Volver


Miré hacia atrás por desamparo.
Por vergüenza de escabullirme a hurtadillas.
Por deseo de gritar, de volver.

La mujer de Lot (fragmento)

Alma y cuerpo



La señora Victorine de Chastenay decía de mí que tenía «el aspecto de un alma que ha encontrado por casualidad un cuerpo, y sale del paso lo mejor que puede». La frase es muy bonita y no puedo afirmar que no sea acertada.

Joseph Joubert Pensamientos
Ed. Península, 2009
Trad. Manuel Serrat Crespo

Fot. Susan Ringler

lunes, 29 de febrero de 2016

Todo está ya dicho


Todo lo que hay de bello en el mundo ya ha sido dicho y bien dicho. En vez de hacer un libro, quizás sea más sensato descubrir otros libros en los libros que fueron escritos en la Antigüedad.

Gustave Flaubert en carta a Louise Colet
Recogido en: Jordi Llovet, Gustave Flaubert: Razones y osadías
Ed. Edhasa, 1997

Fot. Fragmento del Kojiki

Las nubes


Para el asceta jansenista Milton Worner, las nubes están ahí esperando el día del juicio terrible. Ellas, liberadas entonces de su servidumbre por el Reino de la Palabra, servirán de soporte a la ascensión de los justos y condenarán los azules de un cielo ya inútil al silencio final.

Rafael Pérez Estrada
Tratado de las nubes
Ed. Renacimiento, 1990

Alejandro Marco
Nube, 2013, Óleo sobre lienzo

domingo, 28 de febrero de 2016

Fantasmas


Nos asustan los fantasmas y sin embargo vivimos minuciosamente entre ellos: son nuestro ser anterior, el que vivió en una casa, el que pasó por un jardín, el que viajó por diferentes lugares del mundo, el que fue increíblemente feliz o increíblemente desdichado. Cada uno de esos seres está rodeado de otros seres. De ese modo se propaga el infinito mundo de los fantasmas.

Silvina Ocampo

Leyendo

Florence Peterson reading
Cyanotype 1909

sábado, 27 de febrero de 2016

Reflejos


No eres más que una sombra turbia, un duro núcleo de indiferencia, una mirada neutra que rehúye las miradas. Con labios mudos, ojos apagados, sabrás en adelante identificar en los charcos, en los cristales, sobre las carrocerías relucientes de los auto-móviles, los reflejos fugitivos de tu vida detenida.

George Perec, Un hombre que duerme
Ed. Impedimenta, 2009
Trad. Mercedes Cebrián

Edouard Boubat, Lella au Concarneau, 1948

Lorca - Dalí

 Postal enviada por Dalí a Lorca

Fotografía conjunta

viernes, 26 de febrero de 2016

Madrugar

Juan Goytisolo
Campos de Níjar
Ed. Galaxia Gutenberg, 2015
Fuente: Book Cake

Amaneceres


Poderoso y tremendo con que rapidez el amanecer podría matarme si yo no pudiése sacar hoy y siempre amaneceres dentro de mí.

Walt Whitman

Fot. Walt Whitman, 1881, anónima