viernes, 29 de julio de 2016

Curvas


No es la línea recta la que me atrae, dura, inflexible, creada por el hombre. La que me atrae es la curva libre y sensual. La curva que encuentro en las montañas de mi país, en la sinuosidad de sus ríos, en las nubes del cielo y en las olas del mar. De curvas está hecho el universo, el universo curvo de Einstein.

Un pueblo sin moscas


Un pueblo sin moscas quiere decir que es un pueblo limpio; un pueblo sin frailes revela que tiene buen sentido, y un pueblo sin carabineros indica que su estado no tiene fuerza; cosas todas que me parecen excelentes.

Ed. Alianza, 2005

Fot. Ernest Hemingway visita en el hospital a Pío Baroja, que moriría pocos días después, 1956

jueves, 28 de julio de 2016

Sólo a veces


No me parece, dijo Austerlitz, que comprendamos las leyes que rigen el retorno del pasado, pero cada vez me parece más como si no hubiera tiempo, sino diversos espacios, imbricados entre sí, entre los que los vivos y los muertos, según el talante en que se encuentran, van de un lado a otro, y cuanto más lo pienso tanto más me parece que nosotros, los que todavía nos encontramos con vida, a los ojos de los muertos somos irreales y sólo a veces, en determinadas condiciones de luz y requisitos atmosféricos, resultamos visibles.

Ed. Anagrama 2002
Trad. Miguel Sáenz

Sentencia 5


Hacer depender. No hace el numen el que lo dora, sino el que lo adora: el sagaz más quiere necesitados de si que agradecidos. Es robarle a la esperanza cortés fiar del agradecimiento villano, que lo que aquella es memoriosa es éste olvidadizo. Más se saca de la dependencia que de la cortesía: vuelve luego las espaldas a la fuente el satisfecho, y la naranja exprimida cae del oro al lodo. Acabada la dependencia, acaba la correspondencia, y con ella la estimación. Sea lección, y de prima en experiencia, entretenerla, no satisfacerla, conservando siempre en necesidad de si aun al coronado patrón; pero no se ha de llegar al exceso de callar para que yerre, ni hacer incurable el daño ajeno por el provecho propio.

Ed. Cátedra, 2005

Fot. Jan Saudek Deep Devotion of Veronika, 1994

miércoles, 27 de julio de 2016

Sé que existo


Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
(...)
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre.

Muerte en el olvido

Autumn leaves

Aún me atrevo


Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.

En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay

Mendiga voz

martes, 26 de julio de 2016

Esta hora tardía


Ocurre incluso a esta hora tardía:
la llegada del amor, la llegada de la luz.
Despiertas y las velas parecen encenderse por sí solas,
las estrellas se congregan, los sueños fluyen en tus almohadas,
exhalando cálidos racimos de aire.
Incluso en esta hora tardía brillan los huesos del cuerpo
y la ceniza del mañana arde hecha aliento.

La llegada de la luz

Fot. Sabrina Biancuzzi Entre deux (serie)

Lo que aún no es


(...)
Para poder ser quien aún no eres
debes seguir el sendero en que no estás.
Y sólo sabes lo que ignoras
y lo que no tienes es lo que tienes
y estás donde no estás.

Ed. Cátedra, 2006
Trad. Esteban Pujals Gesalí

lunes, 25 de julio de 2016

Ausente


Hagamos como si estuviera solo en el mundo, cuando en realidad soy el único ausente.

Samuel Beckett
El innombrable
Ed. Alianza, 2006
Trad. Rafael Santos Torroella

Fot. Masao Yamamoto

Una sombra parecía


Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reloj
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
-la única que te ha gustado-.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo.

domingo, 24 de julio de 2016

Palabra inesperada



Cuando recibo una palabra inesperada
la retengo y vigilo sus diferentes porvenires
hasta que alguno de ellos
de pronto se recuerda se incorpora
y no hay palabra ya
sino un gran viento que me empuña.

Decir
De: Las cacerías, 1976

La sombra de mi alma


Vivir es una especie de locura que la muerte comete. Porque en ellos vivimos, vivan los muertos. De repente las cosas no tienen por qué tener sentido. Me satisfago en ser. ¿Tú eres? Estoy seguro de que sí. El sinsentido de las cosas me provoca una sonrisa de complacencia. Todo, sin duda, debe de estar siendo lo que es. Hoy es un día de nada. Hoy es hora cero. ¿Existe por casualidad un número que no sea nada? ¿Qué es menos que cero? ¿Qué comienza en lo que nunca ha comenzado porque siempre era?, y ¿era antes de siempre? Me adhiero a esta ausencia vital y rejuvenezco por entero, al mismo tiempo contenido y total. Redondo sin principio ni fin, soy el punto antes del cero y del punto final. Camino sin parar del cero al infinito. Pero al mismo tiempo todo es tan fugaz. Siempre fui e inmediatamente dejaba de ser. El día transcurre a su aire y hay abismos de silencio en mí. La sombra de mi alma es el cuerpo.

Clarice Lispector Un soplo de vida
Ed. Siruela 2016
Trad. Mario Merlino

sábado, 23 de julio de 2016

El tejido de una servilleta


Mientras ellos hablaban todo el
tiempo de la nueva moral 
ella me exploraba con sus ojos
y cuando me levanté para marcharme
sus dedos fueron como el tejido
de una servilleta japonesa de papel.

El encuentro
Versión de Javier Calvo

En algún lugar, ni siquiera la lluvia



En algún lugar 
al que nunca he viajado,
felizmente más allá de toda experiencia,
tus ojos tienen su silencio:
En tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.
Con solo mirarme, me liberas.
Aunque yo me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser,
como la primavera abre 
con un toque diestro y misterioso su primera rosa. 
O si deseas cerrarme, 
yo y mi vida nos cerraremos muy bella, súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosa por doquier.
Nada que hayamos de percibir en este mundo 
iguala la fuerza de tu intensa fragilidad, 
cuya textura me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y la eternidad con cada respiro.
Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice 
que la voz de tus ojos 
es más profunda que todas las rosas...
Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.

En algún lugar, ni siquiera la lluvia...

Fot. Louise Brooks / Paisaje sin datos

viernes, 22 de julio de 2016

Misterio


Ay de aquel para el cual el otro haya dejado para siempre de ser un misterio, y se transforme en un libro abierto: este hombre ha muerto para el amor.

Leopoldo María Panero
Cita en  El contorno del abismo. Vida y leyenda de Leopoldo María Panero
de J. Benito Fernández 
Ed. Tusquets, 2006

Lectura y sensibilidad


Alguien que haya leído el canto XXIV de la Ilíada – el encuentro nocturno entre Príamo y Aquiles- o el capítulo en que Aliosha Karamazov se arrodilla ante las estrellas, que haya leído el capítulo XX de Montaigne (Que philosopher c´est apprendre l´art de mourir) y el empleo que de éste hace Hamlet y que no se inmute, cuya aprehensión de su propia vida permanezca inalterable, que de alguna manera sutil pero radical no mire de modo distinto el cuarto en que se mueve o al que llama a su puerta, éste ha leído sólo con la ceguera de la mirada física. ¿Pueden leerse Ana Karenina o a Proust sin experimentar una flaqueza o una dimensión nuevas en el centro mismo de nuestra sensibilidad sexual?.

George Steiner 
Lenguaje y Silencio
Ed. Gedisa, 2013
Trad. Miguel Ultorio

Cecil Touchon 
Palimpsest Asemic Correspondence

jueves, 21 de julio de 2016

La emoción


Nada hay más penoso que el instante que sucede a la emoción: el vacío que deja tras sí nos causa una mayor infelicidad que la privación misma del objeto cuyo deseo nos excitaba. Lo más difícil de soportar para un jugador no es haber perdido, sino dejar de jugar.

Madame de Staël  De la influencia de las pasiones
Ed. Berenice, 2007
Trad. David Marín Hernández

Fot: Leos Carax Les amants du Pont-Neuf

A qué vine


¿Qué que vine a hacer aquí? ¡La gran pregunta! ¿Y qué estuve haciendo allá? (…) Vienen aquí muchos, como vinimos nosotros, cargados con su yo, con toda su ausencia a cuestas (…) ¿Qué vine a hacer aquí? Vine a no saberme, vine a estar. Hago: leo, estudio, escribo, miro, estoy. Estoy en lo que hago, soy lo que hago. Estoy en lo que miro. Soy lo que miro. No estoy. Dejo de estar frente a mí misma (…) Quiero estar aquí. Por eso vine. Simplemente vine para querer estar donde estoy. Sorprendente respuesta, por inesperada. Lo que pensé que sería un adiós definitivo a este lugar resulta ser un encuentro. Un encuentro más allá de lo esperado, más allá de cualquier idea de encuentro o desencuentro.

Chantal MaillardIndia. Obra Reunida
Ed. Pre-Textos, 2014

miércoles, 20 de julio de 2016

Observar y nunca olvidar



En “El final de la imaginación”, esta activista (Arundhati Roy) describía su ideal de vida de esta manera: “Amar. Ser amado. No olvidar nunca la propia insignificancia. No acostumbrarse nunca a la violencia incalificable y a la vulgar incongruencia de la vida a tu alrededor. Buscar la alegría en los lugares más tristes. Perseguir la belleza hasta su guarida. No simplificar nunca lo complicado ni complicar lo sencillo. Respetar la firmeza y la decisión, pero nunca la fuerza. Por encima de todo, observar. Probar y aprender de los errores. No mirar nunca hacia otro lado. Y nunca, nunca olvidar."

Chantal Maillard
India. Obra Reunida
Ed. Pre-Textos, 2014

Pues muy bien


Pues muy bien
Aléjate de mí         Dame por favor un empujón
No dejes que te entienda           No me prestes atención
O puede que nos desplomemos juntos
Despersonalizados
Idénticos
En el tremendo Nirvana del
Yo tú—tú—yo


Fot. Retrato de Mina Loy, sin datos