jueves, 18 de agosto de 2016

Una vida


Una vida

Encendiste una cerilla y su llama te cegó 
de manera que no pudiste encontrar en la oscuridad lo que buscabas 
antes de que la cerilla se consumiese entre tus dedos quemándote 
y el dolor te hiciera olvidar lo que buscabas.


De "Nuestro amor es como Bizancio"
("Era glacial" 1977)
Versión de Francisco Uriz
Ed. Lumen, 2003

Media hora


Ni te he poseído ni te poseeré
nunca, creo. Unas pocas palabras, un acercamiento
como en el bar anteayer, y nada más.
Es triste, no lo niego. Pero nosotros los artistas,
a veces, con el poder de la mente, y, claro está, sólo
por pocos minutos, creamos un placer
que casi parece real.
Así, en el bar anteayer –ayudado, además,
tan misericordiosamente por el alcohol-
pasé media hora totalmente erótica.
Y me parece que lo comprendiste
y te quedaste un rato más a propósito.
Y eso era muy necesario. Porque,
a pesar de toda mi imaginación y de la magia del vino,
me era preciso ver tus labios,
me era preciso tener tu cuerpo junto a mí.

Media hora 

Kirsten Pour Romeo Gigli
Londres (1989)

miércoles, 17 de agosto de 2016

Todo está ahí y nada ha ocurrido


Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. A los dieciocho años ya era demasiado tarde. Entre los dieciocho y los veinticinco mi rostro emprendió un camino imprevisto. A los dieciocho años envejecí. (…)

Diré más, tengo quince años y medio.

El paso de un transbordador por el Mekong.

La imagen persiste durante la travesía del río.

Tengo quince años y medio, en ese país las estaciones no existen, vivimos en una estación única, cálida, monótona, nos hallamos en la larga zona cálida de la tierra, no hay primavera, no hay renovación. (…)

No son los zapatos la causa de que, ese día, haya algo insólito, inaudito, en la vestimenta de la pequeña. Lo que ocurre ese día es que la pequeña se toca la cabeza con un sombrero de hombre, de ala plana, un sombrero de fieltro flexible de color de palo de rosa con una ancha cinta negra.

La ambigüedad determinante de la imagen radica en ese sombrero. (…)

En el transbordador, junto al autocar, hay una gran limusina negra con un chófer con librea de algodón blanca. Sí, el coche mortuorio de mis libros. Es el Morris Léon-Bollée. (…)

En la limusina hay un hombre muy elegante que me mira. No es un blanco. Viste a la europea, lleva el traje de tusor blanco propio de los banqueros de Saigón. Me mira. Ya estoy acostumbrada a que me miren. Miran a las blancas de las colonias, y a las niñas blancas de doce años también. Desde hace tres años los blancos también me miran por las calles y los amigos de mi madre me piden amablemente que vaya a merendar a su casa a la hora en que sus mujeres juegan tenis en el Club Deportivo. (…)

Quince años y medio. El cuerpo es delgado, casi enclenque, los senos aún de niña, maquillada de rosa pálido y de rojo. Y además esa vestimenta que podría provocar risa pero de la que nadie se ríe. Sé perfectamente que todo está ahí. Todo está ahí y nada ha ocurrido aún, lo veo en los ojos, todo está ya en los ojos. (…)

La pequeña del sombrero de fieltro aparece a la luz fangosa del río, sola en el puente del transbordador, acodada en la borda. El sombrero de hombre colorea de rosa toda la escena. Es el único color. Bajo el sol brumoso del río, el sol del calor, las orillas se difuminan, el río parece juntarse en el horizonte.


Marguerite Duras  El amante
Ed. Tusquets, 1994
Trad. Ana Maria Moix

Fot. Marguerite Duras, 1930´s, anónima

Lento en la sombra


La primavera o el invierno pasados vi un corto de Abbas Kiarostami, filmado desde una sola posición -así me parece ahora-, que duraba quizá veinte minutos, a la orilla del mar Caspio, arriba en el norte de Irán. Solo se veían las olas que rompían con bastante suavidad, en ellas luego un pedazo de madera, traído alguna vez por el mar hasta la arena de la orilla, luego vuelto a ser llevado por el agua, etcétera, etcétera. Después de un tiempo tan largo como corto, el pedazo de madera se partía -"repentinamente"- y ahora eran dos maderitas las que se balanceaban juntas. Y al final, una de las dos era arrastrada por la corriente, hacia alta mar. Y eso era toda la película.

"El cuervo negro / se escruta asombrado / en la estepa nevada". "Golpeteo del granizo / sobre el nimio huevo de gorrión". "La pequeña manzana / gira / en el remolino de la pequeña cascada". "El ciego / pregunta al escolar / por la hora". "La botella rota / llena hasta el borde / con lluvia de primavera". "Desde hace años / erro por ahí / como un tallo de paja / entre las estaciones del año". (¿Tú también?). "Siempre incompletos / quedan los diálogos conmigo mismo". (¿Los tuyos también?). 
"Mis zapatos se mojan / al atravesar / el campo de tréboles". (Los míos también). "Una mujer embarazada  / llora silenciosa  / en la cama de un hombre que duerme"…
El breve -pero no pequeño- poema de Nicolas Born "En el tren Atenas-Patras" termina con la línea: "pequeñas cancioncitas, zumben". "Pequeña imagencita, vuela… "

Peter Handke  Lento en la sombra
Ed. Eterna Cadencia, 2012
Traducción de Ariel Magnus

Fot. Retrato de Peter Handke, anónimo

martes, 16 de agosto de 2016

Una vida que no es la mía


No sé muy bien qué pretendo. Eso de hacerse vieja tiene estas cosas, que como te queda poco tiempo, adquieres un descaro y una falta de precaución envidiables. Te da todo igual. Ser viejo es casi tan liberador como ser rico.
"Soy una jaula a la caza de un pájaro", dice un autor que he leído hace poco. Es checo y se llama Franz Kafka.
Quizá sea eso.
Quizá estoy intentando atrapar una vida que no es la mía. No lo sé.

Marian Izaguirre  La vida cuando era nuestra
Ed. Lumen, 2015

Olvidas y perdonas


Cuenta tu propia historia y serás interesante.

Necesito mis recuerdos. Son mis documentos, tienes que contar tu historia, y tienes que olvidarla. Olvidas y perdonas. Eso te libera.


lunes, 15 de agosto de 2016

Leyendo

Théodore Roussel, The Reading Girl 1886–7

Hay una mujer


Hay una mujer. Ella me odia. Sombra. Ella me llama Sombra. Por ejemplo: ¿Estás aquí de nuevo, Sombra?, me preguntará. Otras veces: Hay pollo relleno para almorzar, ¿te parece bien, Sombra? O traviesamente dice que arrojará su sombra ante sí y por sombra se refiere a mí y se supone que eso me podría causar problemas. Sin embargo, este abandono lúdico no significa necesariamente que ella esté de buen humor, aunque cuando ella está de buen humor, a veces grita alborozada: ¡Mundo de las Sombras! que, me guste o no, es otra referencia a mi persona. Por otro lado, cuando su ánimo es bajo, cuando sus hermanas mayores la llaman desde Lübeck, por ejemplo, o cuando se obsesiona con el peso, aunque le jure que moriría por la última gota de su carne viva, declara que soy el árbol que le impide ver el bosque.

Péter Esterházy  Una mujer
Ed. Alfaguara, 2001
Trad. Judit Xantus Szarvas

domingo, 14 de agosto de 2016

Animales


... está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (l) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas.

Jorge Luis Borges 
Fragmento de El Idioma Analítico de John Wilkins
Incluido en Otras inquisiciones
Ed. Alianza, 2002

Estudio en de menor


El cielo era de noche
La noche era de llanto
El llanto era de esperanza
Los ojos eran de labios
Los labios eran de alba
La fuente era de nieve
Mi vida era de llama
Mi llama era de río
El río era de bronce
El bronce era de aguja
La aguja era de reloj
El reloj era de ayer:
Ella es de ahora
Ahora es de tierra
Ahora es de piedra
Ahora es de lluvia
Mi orilla es de silencio
Mis manos son de hierba
Mi memoria es de olvido.

Estudio en de menor

sábado, 13 de agosto de 2016

El eje del ego


Únicamente el ser humano, absuelto de besos y contiendas, continúa andando sin extraviarse fijo sobre el eje del ego, avanzando pero sin perderse jamás, fijo y sin embargo en movimiento, la clase de infierno que es real, gris y horrible, sin pecado ni mácula dando vueltas y más vueltas, la clase de infierno que el grisáceo Dante jamás divisó pero del que tenía una pizca dentro de sí. Conócete a ti mismo y entérate que eres mortal, pero conócete a ti mismo negando que eres mortal, un algo de besos y contiendas, un iluminado rayo de lluvia, una clamorosa columna de sangre, un rosal bronceado de espinas, una mezcla de sí y no, un arco iris de amor y odio, un viento que sopla de ida y vuelta, una criatura de hermosa paz como un río, y una criatura de conflicto como una catarata, conócete a ti mismo, en negación de todas esas cosas. Y empezará a girar alrededor del eje del ego obsceno un vacío gris de algo que anda sin perderse, una máquina que en sí no es nada, un centro de la maldita alma mundial.

D. H. Lawrence   La muerte no es el mal, el mal es mecánico

Antes de


Con nadie, en ningún momento, he sido capaz de superar esa distancia de soledad que afecta de entrada a todo lo que siento. Que lo transporta a una parte secreta donde se deposita. Nunca he logrado arrancar de su rincón a esta grieta de silencio mía en la que todo cae nada mas empezar. Sin embargo, el amor es eso: la vida secreta, la vida alejada y sagrada, la vida apartada de la sociedad. La vida apartada de la familia y de la sociedad porque recuerda la vida antes de la familia y de la sociedad, antes del dia, antes del lenguaje. Vida vivípara, en la sombra, sin voz, que ignora incluso el nacimiento.

Pascal Quignard Vida Secreta
Ed. Espasa Calpe, 2004
Trad. Encarna Castejón

Fot. Rodney Smith

viernes, 12 de agosto de 2016

Leyendo


Biblioteca Nacional de España. Sección para lectores ciegos. 
Miguel Cortés Faure, 1932

De pronto


Me preguntas por qué y cuándo
te respondo que fue así
reparar simplemente en un atardecer cualquiera
pongamos por caso -ya que ni siquiera sabemos cuál- de octubre
en cómo golpeaba la luz del sol el rosáceo
e inaccesible flanco sudeste del palacio
Sacchetti
-la luz golpeaba y al tiempo bañaba no sé si me
entiendes?-
reparar en las hojitas negras y agudas de la hiedra -hacía viento
¿comprendes?- recorridas a trechos
hacia arriba en el sendero de obscuras ramificaciones por una especie de
descarga eléctrica reiterada que simultáneamente
estuviese empapada sabe Dios cómo de auténtico y líquido
oro
y sentir deseos de pronto después de infinitos años
de reír reír y a la vez todo lo
contrario

Me preguntas por qué y cuándo
De Epitafio
Ed. Visor
Trad. Carlos Manzano
Fot. Retrato de Giorgio Bassani, anónimo

jueves, 11 de agosto de 2016

Volver



La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, 
pero está cortada.

Quizá volvamos a tropezar, 
pero allí donde me abandonaste
no volverás a encontrarme.

Cuerda cortada

miércoles, 10 de agosto de 2016

Pudor


El pudor era un meteoro
el pudor era un meteoro como la lluvia y el viento
el pudor era un meteoro como la lluvia y el viento y el fuego de santelmo
el pudor era un meteoro como la lluvia y el viento y el fuego de santelmo y la nieve y el rayo
el pudor era impredecible más que todos los meteoros juntos
porque no hay cabañuelas para el pudor,
sabes que va a llegar,
no dónde, cuándo,
si con la furia de la tormenta,
si en el agua sumisa de las lágrimas.

… Y la tarde pasaba larga larga,
jugando a un botón más, oh riesgo hermoso.

Antonio Pereira  Sesenta y cuatro caballos
Ed. Calambur, 2011

Palabras


Las palabras que un día escribiste, las que han perdido ya su sentido y las que son antiguas y a la vez son bellísimas. Las palabras que merecen ser olvidadas y las bocas que tan bien pronunciaban aquel ritmo monocorde, ya - nadie - más - te - espera. Las palabras más sucias, las que aún ignoro cuando estoy desvelado, y las palabras que traicionan con su ternura y su pánico. Las que tendrás que callar porque alguien va a salir martirizado de esta queja. Las tremendas palabras, las que no están.

Luis Miguel Rabanal

martes, 9 de agosto de 2016

Sin fe



A Idea Vilariño

Quisiera no haber visto del hombre, la primera vez que entró en el almacén, nada más que las manos;
lentas, intimidadas y torpes, moviéndose sin fe, largas y todavía sin tostar, disculpándose por su actuación desinteresada. 

Juan Carlos Onetti, De los adioses
Ed. Seix Barral, 2003

lunes, 8 de agosto de 2016

Límites


Tarde o temprano en la vida cada uno descubre que la felicidad perfecta es irrealizable, pero pocos son los que nos detenemos a considerar la antítesis: que la infelicidad perfecta es igual de inalcanzable. Los obstáculos que impiden la realización de estos dos estados extremos son de la misma naturaleza: derivan de nuestra condición humana, que se opone a todo lo infinito. Nuestro cada vez más insuficiente conocimiento del futuro se opone a ello: y esto se llama, en un caso, esperanza y en el otro caso, la incertidumbre del día siguiente. La certeza de la muerte se opone a ello: porque establece un límite en cada alegría, pero también en cada duelo.

Ed. El Aleph, 2013
Trad. Pilar Gómez Bedate

Errar


Es verdad que el mar favorece mi ensoñación, porque asegura la distancia, y significa, para los sentidos, la plenitud vacante; pero ocurre de una forma no específica, y veo que los grandes desiertos, o la trama, desierta también, de las rutas de un continente, pueden ocupar la misma función, que es la de permitirnos errar, aplazando por mucho tiempo la mirada que a todo abraza, y renuncia. (...) Pero es así como olvidamos los límites, que son la potencia, sin embargo, de nuestro ser en el mundo.

Yves Bonnefoy, El territorio interior
Ed. Sexto piso, 2014
Trad. Ernesto Kavi