viernes, 18 de noviembre de 2016

Otro sitio




He soñado primaveras lejanas, un sol que no alumbraba más que la espuma de las olas y el olvido de mi nacimiento, un sol enemigo del sol y de ese mal de no encontrar mas que el deseo de estar en otro sitio.

Emil Cioran  Breviario de podredumbre
Ed. Punto de lectura, 2001
Trad. Fernando Savater

Fot. Veronica Ebert

Deliberadamente



A veces, cuando yo, Anna, recuerdo el pasado, siento ganas de reír descaradamente. Es la risa horrorizada y envidiosa de la convicción de mi inocencia. Ya no volvería a ser capaz de tal grado de confianza. Yo, Anna, no iniciaría una aventura con Paul… ni con Michael. Pero si lo hiciera, empezaría esa aventura pensando que era sólo eso, una aventura, y teniendo una idea exacta de sus consecuencias. Iniciaría una relación deliberadamente estéril y limitada.

Doris Lessing  El cuaderno dorado
Ed. Debolsillo, 2010
Trad. Helena Valentí

jueves, 17 de noviembre de 2016

Heridas


Llevo encima las heridas de todas las batallas que he evitado.

Memoria poética


El amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética.

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser
Ed. Tusquets, 1993
Trad. Fernando Valenzuela

Video: Philip Kaufman, La insoportable levedad del ser, 1988 , con Juliette Binoche

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Estar a la altura


No podemos estar a la altura.
Todos los días algo nos trasciende.
Cada vez es más profundo el misterio de la noche,
su corazón negro llorando oscuridad.
Cada vez más salvaje la necesidad de amar
sin desgarrarse.


Anna de Noailles‘s hands,
Paris, 1931

¿Quién?


Al mirar atrás, el crítico ve la sombra de un eunuco. ¿Quién sería crítico si pudiera ser escritor? ¿Quién se preocuparía de calar al máximo en Dostoievski si pudiera forjar un centímetro de los Karamazov, o reprobaría la altanería de Lawrence si pudiera dar forma al huracán de El arco iris? […] ¿Quién querría ser crítico literario si pudiera poner los versos a cantar, o componer, a partir de su propio ser mortal, una ficción viva, un personaje perdurable?

George Steiner, Lenguaje y Silencio
Ed. Gedisa, 2013
Trad. Miguel Ultorio

lunes, 14 de noviembre de 2016

Nudos


Imita lo menos posible a los hombres en su enigmática enfermedad de hacer nudos.

René Char, Los Matinales
Ed. Galaxia Gutemberg, 2005
Trad. Jorge Riechmann

Una mota de polvo


Al fin y al cabo un hombre
es un poco de arena entre los dientes,
en el mejor de los casos, a veces,
una mota de polvo en una lágrima.


domingo, 13 de noviembre de 2016

Esperanza


Lo que al día le pido ya no es
que me cumpla los sueños, que me entregue
los deseos cumplidos de otros días
porque al fin he aprendido que los sueños
son igual que las alas de un insecto
y al tocarlos el hombre se deshacen;
y es que un sueño al cumplirse es otra cosa
que no ayuda a volar.
Lo que al día le pido es ese sueño
que al rozarlo se parta en otros sueños
lo mismo que una bola de mercurio
y que brille muy lejos de mis manos.
Lo que al día le pido empieza a ser
más difícil incluso de alcanzar
que los sueños cumplidos, porque exige
la fe antigua en los sueños.
Lo que al día le pido es solamente
un poco de esperanza, esa forma modesta
de la felicidad.

Sueño


El sueño tiene la estructura de una frase.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Amar


Amar 
es arrancarse 
de las sábanas 
desgarradas por el insomnio. 
El amor 
no es un paraíso de dulzura; 
es el asalto rugiente 
de una tempestad 
de fuego 
y de agua.

Sí, sí, calladito, calladito


      Sí, sí, calladito, calladito

UN LOCO DE LOS DE POR AQUÍ

Mañana me levantarán a gritos
para la ducha, y mi mano derecha
abrazará a la izquierda
y caerá la lluvia
sobre mi estómago
y la tiniebla
me abrazará otra vez
y será la penitencia soportarme
como la andadura del sueño
hecho para no nacer: porque soy
un sacerdote de la nada
y todos los días fingiré que existo. 


Fot. Emery P. Reves-Biro

viernes, 11 de noviembre de 2016

En aquellos instantes de dichosa paz


Yo temía la intrusión de cualquier pensamiento, de cualquier idea que, irrumpiendo en aquellos instantes de dichosa paz, pudiese llegar a inhibirlos, a transformarlos en una fuente de tristeza. Pensé también en aquel largo viaje emprendido hacía tanto tiempo desde aquel mismo lecho, desde la noche distante en que lo habíamos compartido, a través de tantos climas, tantas tierras, que nos había devuelto una vez más a nuestro punto de partida, al devorador campo magnético de la ciudad. Un nuevo ciclo que se abría al conjuro de los besos y las caricias deslumbradoras que ahora podíamos compartir. ¿Adónde podría llevarnos? Recordé unas palabras de Arnauti, escritas a propósito de otra mujer, con un contexto muy distinto: “Uno se dice que lo que tiene entre sus brazos es una mujer; pero si la contempla dormida advertirá que la criatura crece sin cesar: verá en el rostro amado, eternamente misterio, el perfecto e infalible florecimiento de las células, repitiendo hasta el infinito el delicado promontorio de la nariz humana, una oreja copiada de una concha marina, cejas dibujadas como helechos, labios inventados por bibalvos durante su unión de sueño. Pero este crecimiento es humano, lleva un hombre que atraviesa el corazón, y que promete el sueño demente de una eternidad que el tiempo desvirtúa a cada instante. ¿Y si la criatura humana fuese una ilusión? ¿Si, como dice la biología, cada célula de nuestro cuerpo es reemplazada por otra cada siete años? En el mejor de los casos, tengo entre mis brazos una fuente de carne, un juego incesante; y mi mente es un arcoiris de polvo”. Entonces, desde otro punto del compás, oía la voz agria de Puserwarden que decía: “¡No existe el Otro; sólo existe uno afrontando eternamente el problema del descubrimiento de sí mismo!”.

Lawrence Durrell  
El cuarteto de Alejandría IV, Clea
Ed. Edhasa, 2008
Trad. Matilde Horne

jueves, 10 de noviembre de 2016

Le dije


"La primavera
es tan corta...", le dije,
y entre mis pechos,
rebosantes de vida,
enterré yo sus manos.

Un mar inédito


La palabra surge del silencio, como un mar inédito.

Juan Fuentes
Tiempo volar
Ed. Piedra y Cielo.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Diferencias


Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse. (...) Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y mal; y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía; la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero; es sutil, pero brutal...

Truman Capote
Fragmento del Prefacio de Música para camaleones
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Benito Gómez Ibáñez

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