domingo, 25 de marzo de 2018

El libro de los sueños


Cuando Henry me telefonea y quiere verme, el mundo empieza a cantar de nuevo, el caos cristaliza en un deseo. Todos los impulsos, fermentos y constelaciones se unen en el rico sonido de su voz. 
Vestida con mi quimono, subo corriendo las escaleras y añado cinco páginas al libro de los sueños.

Ed. Siruela, 2014
Trad. José Luis Fernández-Villanueva

Bu Edo kabuku gendai
 ぶ 江戸かぶく現代 standalone kimono book
Japan - 2018

Leyendo



Autobiografía del ojo


Autobiografía del ojo

Cosas invisibles, enraizadas en el
frío, creciendo
hacia esta luz
disipada
en todo lo que alumbra. Nada
tiene fin. La hora regresa
al comienzo de la hora
en que respiramos: como si
nada fueran. Como si yo
no pudiera ver
nada
que no es lo que es.

En el límite del verano
y su calidez: cielo azul, colina púrpura.
La distancia
que sobrevive.
Una casa hecha de aire, y el flujo
del aire en el aire.

Como estas piedras
que se deshacen sobre la tierra.
Como el sonido de mi voz
en tu boca.



sábado, 24 de marzo de 2018

Cuerpo


Donde el ensoñado y el soñado
van por un solo camino
se levanta un cuerpo

Por ese adentro de mujeres que hablan
de pasadas contiendas en las que no estuvimos
otro cuerpo se abre

y todo aquello que los cuerpos forman
es en la sombra
un brillo solitario.

viernes, 23 de marzo de 2018

Los libros


Marcapáginas, 1930s


La belleza efímera


Mientras desayunaba leí algunas cartas de Dylan Thomas; en una de ellas, de su juventud, decía que no podía considerar hermosa ninguna cosa efímera; que la belleza es cuestión de eternidad. Yo no estuve de acuerdo pues no puedo pensar en nada que no sea efímero. Aun las formas puras necesitan de una mente efímera para existir. La belleza está en la mente, no en las cosas; y las formas puras solo existen en la mente.

Mario Levrero
El Discurso Vacío
Ed. Caballo de Troya, 2007

Fot. Reading girl, Finland ca.1908 Autochrome diapositive by Harald Rosenberg

miércoles, 21 de marzo de 2018

El aire y la nada


(...) para Nietzsche, el aire es la sustancia misma de nuestra libertad, la sustancia de la alegría sobrehumana. El aire es una especie de materia superada, como la alegría nietzscheana es una alegría humana superada. La alegría "terrestre" es riqueza y gravedad- la alegría "acuática" es blandura y reposo- la alegría "ígnea" es amor y deseo- la alegría aérea es libertad. 
El aire nietzscheano es entonces una extraña sustancia, es la sustancia sin cualidades sustanciales. Puede, por lo tanto, caracterizar al ser como adecuado a una filosofía del devenir total. En el reino de la imaginación, el aire nos libera de las ensoñaciones sustanciales, íntimas, digestivas. Nos libera de nuestra adhesión a las materias: es, pues, la materia de nuestra libertad. A Nietzsche el aire no le trae "nada". No le da "nada". Es la inmensa gloria de una Nada. Pero no "dar nada" ¿no es el más grande de los dones? El gran donador de las manos vacías nos libera de los deseos de la mano tendida. Nos acostumbra a no recibir nada, en consecuencia a tomarlo todo. ¿No es el donador, pregunta Nietzsche, quien debe dar gracias al que se ha dignado a recibir?" (...) Pero desde ahora ya se comprende que el aire es esa "sustancia infinita" que se atraviesa de una vez, en una libertad ofensiva y triunfante como el rayo, como el águila, como la flecha, como la mirada soberana e imperiosa. En el aire arrebata uno a su víctima en pleno día, sin ocultarse.

Gaston Bachelard
El aire y los sueños. Ensayo sobre la imaginación del movimiento
Ed. Breviarios del FdCE
Trad. Ernestina de Champourcin

martes, 20 de marzo de 2018

Infancia


1944 - 1948

¿En qué consiste el misterio de la infancia? 

En el niño hay una multitud de almas 
- él se las arranca fácilmente con la imaginación,
y vive solo, pero es como si viviera con sus compañeros.
El adulto es solitario. 
El niño vive como un gorrión, como una hebra.

Diario


Esa belleza


Cuando las observo, las figuras que están quietas o moviéndose en la piscina de Fresnes son tan difusas como las figuras quietas y en movimiento de Giacometti en una de las fotos de Marc.

Un hombre joven y alto se enjabona bajo la ducha sus largas piernas. Una mujer madura se agarra al borde y mira atentamente el agua que le llega a la clavícula, como si fuera un libro que está leyendo. Un hombre de mi edad nada en estilo crol lentamente hacia su pasado. Una adolescente de once años camina por el borde de la piscina gozando el tesoro de sus caderas.

No hay cabida para el sexo aquí, el lugar no lo permite. Es un sitio con mucho deseo, gran cantidad de deseos, pero el sexo está de más.

Imagino al hombre joven, la mujer corpulenta, el septuagenario, la adolescente de once años que acabo de describir, volviendo a sus vidas privadas, reconocidos, recibidos por alguien con quien comparten la intimidad.

Esa belleza.

John Berger / Marc Trivier
Esa belleza
Bartleby Editores, 2005
Prólogo y traducción de Jaime Priede

Fot. Ralph Crane
Vikki Dougan para LIFE magazine, 1950s

Leyendo


Retrato de una mujer leyendo, c. 1920-1930

Leyendo


Caer


Ya que todo es ruina, no solamente lo que no está asegurado,
todo lo que alza cae,
y todo muere al contacto con lo que ha caído.

Qué expresión tan potente: caer “enamorado”.
Caer, abandonarse, dejarse caer, todo se deja caer.

Ed. Pre-Textos, 2018
Trad. Adalber Salas

lunes, 19 de marzo de 2018

El espejo


Me vi con tus ojos a través del cristal
y, mirándome, sentí unas manos cálidas
tensando la piel de mis muslos
y obediente a tu deseo
me quedé desnuda frente al gran espejo.
Entonces cubrí tus ojos para no ver ni sentir
la soledad de mi cuerpo floreciendo contigo.

El espejo
Versión de J.M. Montefogo

Fot. Tunguska.RdM 
Ritratto Allo Specchio. After Midnight

Leyendo


domingo, 18 de marzo de 2018

Amor en el sanatorio




Una extraña ha venido
a compartir mi cuarto en esta casa que anda mal de la cabeza,
una muchacha loca como los pájaros

traba la puerta de la noche con sus brazos, sus plumas.
Ceñida en la revuelta cama
alucina con nubes penetrantes esta casa a prueba de cielos

hasta alucina con sus pasos este cuarto de pesadilla.
libre como los muertos
o cabalga los océanos imaginarios del pabellón de hombres,

Ha llegado posesa
la que admite la alucinante luz a través del muro saltarín,
posesa por los cielos

ella duerme en el canal estrecho, hasta camina el polvo
hasta desvaría a gusto
sobre las mesas del manicomio adelgazadas por mis lágrimas.

Y tomado por la luz de sus brazos, al fin, mi Dios, al fin
puedo yo de verdad
soportar la primera visión que incendia las estrellas.

Amor en el sanatorio
Trad. Elizabeth Azcona Cranwell

Silencio


SILENCIO

Mi padre solía decir:
–La gente superior no hace visitas largas.
No hace falta mostrarles la tumba de Longfellow,
ni las flores de vidrio en Harvard.
Son autosuficientes como el gato,
que se lleva a la presa a un lugar privado;
la cola del ratón colgando floja de la boca.
A veces disfrutan de la soledad
y pueden quedarse sin palabras
al escuchar palabras que disfruten.
El sentimiento más profundo emerge durante el silencio;
no en el silencio, sino en la prudencia. –
Y no era hipócrita al decir –Haz de mi casa tu posada–.
Una posada no es un domicilio.

Versión de Alejandro Abogado de la Serna.

Marianne Moore (1935)

sábado, 17 de marzo de 2018

Vivir hambriento después


VIVIR HAMBRIENTO DESPUÉS

Las ninfas del agua que visitaron a Poseidón
le explicaron cuán poco deseaban copular
con los dioses. Salvo para descubrir
si era diferente, si existía
un mundo nuevo, otra dimensión en sus genitales.
En el viejo Pittsburgh soñábamos con una ciudad
donde las mujeres leían a Proust en el original francés,
y nos preguntábamos si conquistaríamos
un nuevo placer pagando a una puta
mil dólares por una noche. O una hora.
¿Sería diferente de verdad o solo
trucos y aparato? Me preocupaba que un gran
amor hiciera todo lo demás un exilio.
Resultó que estar juntos
en el ocaso de los olivares de Umbria
marcó desde entonces, de hecho, todo lo demás.


Rostro desleído


Rostro desleído en el agua
en el silencio
tanto peso en el pecho
tanta agua en la jarra
tanta sombra en el suelo
tanta sangre en la rampa
jamás se acaba
este sueño de cristal.

Versión de Octavio Paz

viernes, 16 de marzo de 2018

El principio de asociación


XX
En el esfuerzo que uno hace por hallar su camino 
entre los contenidos de la memoria
(insiste Aristóteles)
es útil el principio de asociación:
«pasar rápidamente de un punto al siguiente.
Por ejemplo de leche a blanco,
de blanco a aire, de aire a húmedo,
tras lo cual uno recuerda el otoño 
en el supuesto de que esté tratando 
de recordar esa estación».

O suponiendo,
amable lector,
qué no estés tratando 
de recordar el otoño sino la libertad,
un principio de libertad que existió 
entre dos personas, pequeño y salvaje,
como son los principios, 
pero ¿cuáles son aquí las reglas?

Como él dice, 
la locura puede ponerse de moda.
Pasar entonces rápidamente
de un punto al siguiente,
Por ejemplo de pezón a duro,
de duro a cuarto de hotel,
de cuarto de hotel a la frase 
encontrada en una carta que escribió 
en un taxi el día que se cruzó 
con su mujer que iba caminando
por la otra acera, pero ella no le vio, 
se dirigía 
-así de ingeniosas son 
las combinaciones de ese estado de flujo 
que llamamos nuestra historia moral 
acaso no son tan claras casi 
como las fórmulas matemáticas
salvo que están escritas en el agua-
al juzgado
a presentar los documentos para el divorcio, 
una frase como qué sabor entre tus piernas.
Tras lo cual 
mediante esta facultad absolutamente divina, 
la «memoria de las palabras y las cosas»,
uno recuerda
la libertad.

¿Es eso yo? 
grita irrumpiendo el alma.

Almita, pobre animal incierto:

cuidado con este invento 
«siempre útil para aprender y vivir»
como dice Aristóteles, 
Aristóteles, que no tenía marido,
rara vez menciona la belleza
y es probable que de muñeca 
pasara rápidamente a esclava 
cuando trataba de recordar 
esposa.

Ed. Lumen, 2003
Trad. Ana Becciu

Mon Histoire avec les Pierres, 1999