jueves, 10 de marzo de 2016

Máscara


Lo que hay detrás de una máscara nunca es un rostro. Siempre es otra máscara. Las distintas máscaras son una herramienta, las usas porque te sirven para vivir. No sé qué es eso de la autenticidad. Lo que sé es que la vida es un complejo sistema de enmascaramientos y simulaciones.

José Donoso

Fot. George Brassaï  Paris by Night

Lo exquisito y lo inmundo


'Lindo perro mío, mi fiel can, chucho querido, acércate y ven a respirar un exquisito perfume adquirido en la mejor perfumería de la ciudad.' Y el perro, meneando el rabo, lo cual, según tengo entendido, es el signo con que estas pobres criaturas expresan la risa y la sonrisa, se arrima y posa curioso su hocico húmedo en el frasco destapado, pero al momento retrocede horrorizado y me ladra a modo de reproche.'¡Ah! ¡miserable perro!, de haberte ofrecido un puñado de excrementos lo habrías husmeado con deleite y quizá incluso lo habrías devorado. Me recuerdas en esto, indigno compañero de mi triste vida, al público, a quien jamás hay que obsequiar con perfumes delicados que lo exasperen, sino con inmundicias cuidadosamente escogidas.'

Charles Baudelaire, El spleen de París, El perro y el frasco
Ed. Espuela de plata, 2009
Trad. Manuel Neila

Fot. Retrato de Baudelaire, anónimo

miércoles, 9 de marzo de 2016

martes, 8 de marzo de 2016

Libertad


Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad

Escarificación


Morimos ricos en amantes y en tribus, en sabores degustados, en cuerpos en los que nos hemos sumergido y buceado como si fueran ríos de sabiduría, personalidades a las que hemos trepado como si fueran árboles, miedos bajo los que nos hemos ocultado, como en cuevas.

Desearía llevar todas esas cosas grabadas en mi cuerpo, al morir. No creo más que en esos mapas, escritos por la naturaleza, y no en etiquetas impuestas como hacen los ricos con sus edificios. Somos historias colectivas, relatos colectivos. No somos propiedad de nadie, ni monógamos en nuestros gustos o vivencias.

Michael Ondaatje, El paciente inglés
Ed. Punto de lectura, 2008
Trad. Carlos Manzado de Frutos

Fot. Habitante de Sepik, en Papúa Nueva Guinea

lunes, 7 de marzo de 2016

Quién


¿Quién no cree en esto o en aquello? ¿Quién no se desangra en la lucha? ¿Quién no llora pensando en el mar? ¿Quién no duerme en un lecho de amapolas? ¿Quién no posee un silencio, un tiempo, una música? ¿Quién no baila su propio ritmo? ¿Quién no tiene un sexo para alegrarse, una palabra en que sentarse, una manía para tener vergüenza? ¿Quién no tiene vergüenza de ser? ¿Quién no está enojado con la muerte?
Yo.

Alejandra Pizarnik, Diarios
Ed. Lumen, 2013

Fot. Brooke Shaden

Peso o levedad


La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser
Ed. Tusquets, 1993
Trad. Fernando Valenzuela

domingo, 6 de marzo de 2016

Lúcido, de Lucifer


Es un don y un castigo, está todo en la palabra: lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio; pero también se llama Lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lucifer y Lucifer viene de luz y de ferous, que quiere decir "el que tiene luz", el que trae la luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto; el placer y el dolor. La lucidez es dolor. El único placer que uno puede conocer, el único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez: el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar. En esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

De la película “Lugares comunes” de Adolfo Aristarain,
basado en la novela “Renacimiento” de Lorenzo Aristarain

Fot. Patient of lunatic asylum . UK, 1840s

Leyendo

Woman reading on the subway, 
New York, 1957

sábado, 5 de marzo de 2016

Una triste riqueza


Porque la experiencia es eso: una triste riqueza que sólo sirve para saber cómo se debería haber vivido, pero no para vivir nuevamente.

Josefina Vicens

Fot. Walter Sanders, Desayuno en Berlín, 1946

Pobreza y elegancia


Tina Modotti
La pobreza y la elegancia

viernes, 4 de marzo de 2016

Amar


Amar es una palabra cuyo uso solía evitar tanto al escribir como en la relación amorosa. Por lo general utilizaba querer, como si su significado fuese el mismo. Se trataba de una intuición: la de que amar era una palabra de la que debía protegerme, ante la que había de hacerme fuerte. Cabe en lo posible que tal inhibición no fuese sólo mía, que sea la sociedad entera quien la padece en virtud de una retracción generalizada. Desvincular sexualidad de erotismo y éste de amor. Es decir: disociar el hecho de amarse del verbo amar, una palabra que avergüenza. La ventaja es que entonces se convierte en un secreto, como todo lo que es valioso.

Luis Goytisolo, Diario de 360º
Ed. Siruela, 2010

Experiencia


Para acabar, me gustaría repetir una vez más: intenten ustedes ver el mundo como lo que seguramente puede considerarse que es, como un lugar hermosísimo que, cual si fuese un jardín, nosotros tenemos la facultad de mejorar y cultivar. Y al hacerlo, procuren ustedes utilizar la humildad de un jardinero experto; de un jardinero experto y por eso mismo consciente de que muchos de sus intentos fracasarán.

Karl Popper, El porvenir está abierto
Ed. Tusquets, 1992
Trad. Teófilo de Lozoya

Fot. Masao Yamamoto

jueves, 3 de marzo de 2016

Desembriagarse


El alcohol desembriaga.
Después de beber unos sorbitos de coñac,
ya no pienso en ti. 

Fuegos

Verdad y mentira

Chantal Maillard

Cuando cumplí seis años, a cambio de su amor,
mi madre me arrancó la terrible promesa
de no mentir jamás.
Así, igual que un soberano controla al pueblo al que gobierna,
ella me dio la libertad que al necio se le otorga:
actuarás dentro del margen que yo-mis leyes establecen.
No había escapatoria: su ministro de asuntos interiores
tenía su despacho montado en mi conciencia.
Yo la echaba de menos, por eso no traicioné su confianza;
fui fiel a mi promesa.
Pero también, y con el tiempo, quise ser fiel a mis instintos
y extensiva se hizo la verdad al deseo que impulsaba mis actos.
Creo que confundí el orden imperioso del deseo
con el orden común de los Estados,
pues provoqué una guerra.
Después del gran naufragio, ella me preguntó:
¿no podías acaso haber mentido?
En ese instante, entonces, usurpé la corona.
Ser libre no es un don, es una reconquista,
y a menudo es preciso callar y conducir
las palabras al cauce más amable;
es preciso callar para construir
aquella historia que habrá de guardarse
como un largo secreto del que nadie es testigo. Ser libre
es cuidar de un misterio
sobre el que el alma se moldea.
Hay seres que comprenden temprano este principio;
me produce ternura descubrir sus engaños
y comprobar la paz que de ellos resulta;
admiro las mentiras bien trabadas,
la coherencia del engarce, el arte dirigido
hacia un fin; me conmueve
la soledad de aquel que las inventa
y consiente al imperio de su lógica.
El que miente edifica el mundo que conviene
para salvaguardar la ficción de los otros, la legítima
ficción que necesitan contra
la angustia de sentirse
tan solos
sin leyes, sin verdades,
sin ese amor que creen recibir
a cambio de su alma.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Los recuerdos


Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones." Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

Sé bien


Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa; 
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente; 
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo; 
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo; 
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre; 
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría; 
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola; 
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre
y por lo tanto pura; 
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.

Pier Paolo Pasolini
Análisis tardío
Versión de Delfina Muschietti

martes, 1 de marzo de 2016

Volver


Miré hacia atrás por desamparo.
Por vergüenza de escabullirme a hurtadillas.
Por deseo de gritar, de volver.

La mujer de Lot (fragmento)

Alma y cuerpo



La señora Victorine de Chastenay decía de mí que tenía «el aspecto de un alma que ha encontrado por casualidad un cuerpo, y sale del paso lo mejor que puede». La frase es muy bonita y no puedo afirmar que no sea acertada.

Joseph Joubert Pensamientos
Ed. Península, 2009
Trad. Manuel Serrat Crespo

Fot. Susan Ringler

lunes, 29 de febrero de 2016

Todo está ya dicho


Todo lo que hay de bello en el mundo ya ha sido dicho y bien dicho. En vez de hacer un libro, quizás sea más sensato descubrir otros libros en los libros que fueron escritos en la Antigüedad.

Gustave Flaubert en carta a Louise Colet
Recogido en: Jordi Llovet, Gustave Flaubert: Razones y osadías
Ed. Edhasa, 1997

Fot. Fragmento del Kojiki

Las nubes


Para el asceta jansenista Milton Worner, las nubes están ahí esperando el día del juicio terrible. Ellas, liberadas entonces de su servidumbre por el Reino de la Palabra, servirán de soporte a la ascensión de los justos y condenarán los azules de un cielo ya inútil al silencio final.

Rafael Pérez Estrada
Tratado de las nubes
Ed. Renacimiento, 1990

Alejandro Marco
Nube, 2013, Óleo sobre lienzo

domingo, 28 de febrero de 2016

Fantasmas


Nos asustan los fantasmas y sin embargo vivimos minuciosamente entre ellos: son nuestro ser anterior, el que vivió en una casa, el que pasó por un jardín, el que viajó por diferentes lugares del mundo, el que fue increíblemente feliz o increíblemente desdichado. Cada uno de esos seres está rodeado de otros seres. De ese modo se propaga el infinito mundo de los fantasmas.

Silvina Ocampo

Leyendo

Florence Peterson reading
Cyanotype 1909

sábado, 27 de febrero de 2016

Reflejos


No eres más que una sombra turbia, un duro núcleo de indiferencia, una mirada neutra que rehúye las miradas. Con labios mudos, ojos apagados, sabrás en adelante identificar en los charcos, en los cristales, sobre las carrocerías relucientes de los auto-móviles, los reflejos fugitivos de tu vida detenida.

George Perec, Un hombre que duerme
Ed. Impedimenta, 2009
Trad. Mercedes Cebrián

Edouard Boubat, Lella au Concarneau, 1948

Lorca - Dalí

 Postal enviada por Dalí a Lorca

Fotografía conjunta

viernes, 26 de febrero de 2016

Madrugar

Juan Goytisolo
Campos de Níjar
Ed. Galaxia Gutenberg, 2015
Fuente: Book Cake

Amaneceres


Poderoso y tremendo con que rapidez el amanecer podría matarme si yo no pudiése sacar hoy y siempre amaneceres dentro de mí.

Walt Whitman

Fot. Walt Whitman, 1881, anónima

miércoles, 24 de febrero de 2016

Encerrado y libre


Cuando era niño, llamábamos castigo a estar encerrados en un cuarto. El aparente desentendimiento de Dios por los asuntos del mundo parecía imperdonable. Esta mañana, al subir los cinco pisos hasta mi casa, recuerdo la iracunda voz de mi padre con una mezcla de ansiedad y amor. Como siempre, la posibilidad de un hogar —a lo sumo una utopía— permanece ilusoria, así que leo a Platón, para quien el amor no ha sido vejado. Me tiendo sobre la alfombra, cual fertiliza un gusano, y comprendo cosas de las que no tengo conocimiento empírico alguno. Aunque la puerta esté cerrada, soy libre.
Como un mapa obsoleto, mis fronteras están cambiando.

Henri Cole, Mirlo y Lobo
Quálea Editorial, 2010
Trad. Diego Zaitegui

Perdurabilidad



Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros, no pesas más de cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace cincuenta y ocho años que vivimos juntos y te amo más que nunca. De nuevo siento en mi pecho un vacío devorador que sólo colma el calor de tu cuerpo abrazado al mío.

André Gorz, Carta a D. Historia de un amor
Ed. Paidós Ibérica, 2008
Trad. Jordi Terré.

martes, 23 de febrero de 2016

Esa lasitud teñida de asombro


Suele suceder que los decorados se derrumben. Levantarse, coger el tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, la comida, el tranvía, cuatro horas de trabajo, la cena, el sueño y lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado con el mismo ritmo es una ruta que se sigue fácilmente durante la mayor parte del tiempo. Pero un día surge el “por qué” y todo comienza con esa lasitud teñida de asombro. “Comienza”: esto es importante. La lasitud está al final de los actos de una vida maquinal, pero inicia al mismo tiempo el movimiento de la conciencia. La despierta y provoca la continuación. La continuación es la vuelta inconsciente a la cadena o el despertar infinito… 

…La simple “inquietud” está en el origen de todo. Durante todos los días de una vida sin brillo, el tiempo nos lleva. Pero siempre llega un momento en que hay que llevarlo. Vivimos del porvenir: “mañana”, “más tarde”, “cuando tenga una posición”, “con los años comprenderás”. Estas inconsecuencias son admirables, pues, al fin y al cabo, se trata de morir. Llega, no obstante, un día en que el hombre comprueba o dice que tiene treinta años. Así afirma su juventud. Pero al mismo tiempo se sitúa con relación al tiempo. Ocupa en él su lugar. Reconoce que se halla en cierto momento de una curva que confiesa tener que recorrer. Pertenece al tiempo, y a través del horror que se apodera de él reconoce en aquél a su peor enemigo. El mañana, anhela el mañana, cuando todo él debía rechazarlo. Esta rebelión de la carne es lo absurdo… 

Al final del despertar llega, con el tiempo, la consecuencia: suicidio o restablecimiento.

Ese espesor y esa extrañeza del mundo es lo absurdo

Albert Camus  El mito de Sísifo, 1942
Ed. Alianza Editorial, 2004
Traducción: Esther Benítez

Fot. Albert Camus, por Cecil Beaton

Foto familiar

Rilke en la casa de verano de la familia de Lou Andreas-Salomé

lunes, 22 de febrero de 2016

Señor: es hora


Señor: es hora. Largo fue el verano. 
Pon tu sombra en los relojes solares, 
y suelta los vientos por las llanuras. 

Haz que sazonen los últimos frutos; 
concédeles dos días más del sur, 
úrgeles a su madurez y mete 
en el vino espeso el postrer dulzor. 

No hará casa el que ahora no la tiene, 
el que ahora está solo lo estará siempre, 
velará, leerá, escribirá largas cartas, 
y deambulará por las avenidas, 
inquieto como el rodar de las hojas.

Rainer Maria Rilke
Día de otoño
Versión de Jaime Ferreiro

Fot. Rainer Maria Rilke
Hotel Biron, Paris
Anónima

The grey window

The grey window grosvenor galleries,1932

domingo, 21 de febrero de 2016

Presente


No nos atenemos nunca al momento presente. (…) De ordinario el presente nos hiere. Lo ocultamos a muestra mirada porque nos aflige y, si nos resulta grato, lamentamos verlo escapar. Intentamos mantenerlo recurriendo al porvenir, y pensamos disponer las cosas que no están en nuestro poder mediante un tiempo al que no tenemos ninguna seguridad de llegar. (…) El presente no es jamás nuestro fin. Así, no vivimos nunca, pero esperamos vivir, y disponiéndonos siempre a ser felices, resulta inevitable que no lo seamos jamás.

Blaise Pascal, Pensamientos
Ed. Valdemar, 2001
Trad. Mauro Armiño

Fot. Lewis W. Hine
Slovak Woman Immigrant Taking Nap In Baggage, 1905

George Eastman House Collection

Postdata


Muy cordialmente
Kafka

Advierto que no consigo recordar su rostro en detalle. Sólo recuerdo cómo se alejaba entre las mesitas del café; su figura, su vestido todavía los veo.

Posdata de Kafka en Cartas a Milena
Ed. Alianza, 2010
Trad. Carmen Gauger

Fot. Milena Jesenská, anónima

sábado, 20 de febrero de 2016

Vacío


Quizá sea un espacio vacío que voy llenando. Uno mismo llena el vacío. Yo lo lleno con frases. Trato de tener pensamiento y los pensamientos se convierten en frases, si tengo suerte. Sin embargo, el vacío vuelve a aparecer siempre, como es natural. Uno podría precipitarse a él, y eso sería el final, pero sería una lástima para nuestra curiosidad. En el espacio vacío tiene que ocurrir algo.

Thomas Bernhard
En busca de la verdad
Ed. Alianza, 2014
Trad. Miguel Sáenz

Fot. Kazimir Malévich
Cuadrado negro sobre fondo blanco

Leyendo


Lady Clementina Hawarden
Clementina (hija) leyendo al lado de la ventana, 1862-63

viernes, 19 de febrero de 2016

Amistad oscura


Con la tarde
se cansaron los dos o tres colores del patio.
Esta noche, la luna, el claro círculo,
no domina su espacio.
Patio, cielo encauzado.
El patio es el declive
por el cual se derrama el cielo en la casa.
Serena,
la eternidad espera en la encrucijada de estrellas.
Grato es vivir en la amistad oscura
de un zaguán, de una parra y de un aljibe.

Jorge Luis Borges
Un patio

Fot. Rudhacharya
A sense of self

Thomas Mann y Hermann Hesse

jueves, 18 de febrero de 2016

Carta


No es culpa mía si de cuando en cuando vomito un conejito.
Carta a una señorita en París

Colchón

Colchón, 1920-1929 
Éditions Paul-Martial, París 
Plata/gelatina, 17.9 cm x 23.9 cm 
Kunstmuseum Basel, 
Donación de Ruth Peter Herzog

martes, 16 de febrero de 2016

La lamparilla de noche



Madeleine en la lamparilla de noche

para Georges de La Tour


Yo querría hoy que la hierba fuese blanca para pisar la evidencia de verte sufrir: yo no miraría bajo tu mano joven la forma dura, sin enlucido, de la muerte. Un día discrecional, otros, sin embargo, menos ávidos que yo, quitaron vuestra camisa de tela, ocuparon vuestra alcoba. Mas ellos olvidaron al partir cubrir la lamparilla de noche y un poco de aceite se derrama por el puñal de la flama sobre la imposible solución.

René Char, Poemas
Recopilación y revisión de los textos: Miguel Zavalaga Flórez

Fot. Claude Baudin

Ellos me viven


Mario de Sá-Carneiro
La gran sombra

lunes, 15 de febrero de 2016

Esquívame


No una fantasía poética
sino un hecho biológico,

constatación: soy una entidad
como un pájaro, un insecto, una planta

o una célula de alga;
vivo; estoy viva;

cuidado, ni te acerques,
niégame, no me reconozcas,

esquívame; pues esta realidad
es contagiosa -el éxtasis.

Poemas de Helena en Egipto

Fot. Hilda Doolittle in Egypt, 1923

Time Spent


Deaf Center, Time Spent

domingo, 14 de febrero de 2016

Quiero amor o la muerte


Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo, 
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
que regando encerrada bellos miembros extremos
siente así los hermosos límites de la vida.

De la destrucción o el amor

Fot. Ellen Rogers

Leyendo