miércoles, 13 de julio de 2016

La tristeza inexpresiva


La tristeza inexpresiva 
Abrió sus dos ojos enormes, 
El florero al despertar 
Del cristal arrojó las flores. 

Todo el cuarto se invadió
De una lánguida -¡dulce medicina! 
Este reino tan pequeño 
Tanto sueño ha devorado. 

Un poco de vino rojo,
-Otro poco de sol de mayo-
Y rompiendo un delgado bizcocho
La blancura de dedos finos.

La tristeza inexpresiva, 1909
Versión de Jorge Bustamante García

Escapar de la jaula


Cuando salgamos del enfrascamiento de nuestro propio ego y cuando escapemos como ardillas de la jaula que es nuestra personalidad para volver nuevamente al bosque, temblaremos de frío y de miedo. Entonces nos pasarán cosas que harán que no sepamos quiénes somos. La vida, fresca y reveladora, se nos adentrará.

D. H. Lawrence

Fot. Judith in den Bosch

martes, 12 de julio de 2016

El jardín


Desde la galería del estudio sólo se veía el jardín interior del templo, la residencia principal interrumpía la vista. Era un jardín oblongo, no muy artístico, pero la luna bañaba la mitad de su superficie, de modo que hasta las piedras exhibían colores variados por efectos de las luces y sombras. Una azalea blanca parecía flotar en la oscuridad. El arce rojo que se levantaba cerca de la galería aún tenía hojas tiernas, pero la noche los oscurecía. En la primavera, la gente solía tomar por pimpollos las yemas rojo-brillante de aquel árbol y preguntaban de qué flor se trataban.

Yasunari Kawabata,
Lo bello y lo triste
Ed. Emecé, 2008
Trad. Nélida M. de Machain

Fot. Masao Yamamoto

Laberinto


Que se vayan las Ariadnas hilo en mano; los insoportables pájaros nictálopes, listos a horadar con los ojos la noche y a explicárnosla… Cuando lo que me gusta es nadar a ciegas en cada caldo de tiniebla; las caídas aparatosas, los ires y venires infinitos y nutritivos del laberinto.


Fot. Retrato de Gesualdo Bufalino, sin datos.

lunes, 11 de julio de 2016

Te espero


Te espero y cada día
me consumo despacio
y me he olvidado de tu rostro.
Me preguntan si mi desesperación
es igual a tu ausencia
no, es algo más:
es un gesto de muerte fija
que no sé regalarte

Hálito


El hálito de la vida

El hálito de la vida habita en violentos vientos de cambio
unidos al aire de la destrucción.
Pero si quieres inspirar vida profunda, suntuosa,
en el silencio y la oscuridad, respira solo
y no veas nada.

sábado, 9 de julio de 2016

Los otros


… "el infierno son los otros" ha estado mal comprendido. Se ha creído que quise decir con eso que las relaciones con los otros siempre están contaminadas. Que siempre son relaciones infernales. Ahora bien, lo que yo quiero decir es totalmente distinto. Quiero decir que si las relaciones que establecemos con los demás son retorcidas, viciadas, entonces el otro no puede ser más que el infierno. ¿Por qué? Porque en el fondo los otros son aquello que hay importante en nosotros mismos para nuestro propio conocimiento de nosotros mismos. Cuando nos pensamos, cuando intentamos el conocimiento de nosotros mismos, en el fondo usamos los conocimientos que los otros ya tienen acerca de nosotros y que nos han cedido para que nos juzguemos. Lo que yo digo sobre mí siempre contiene el juicio del otro. Lo que yo siento en mí está viciado del juicio de los demás. Lo cual quiere decir que si establezco mal las relaciones me coloco en total dependencia con respecto a los demás. Y entonces estoy efectivamente en un infierno. Y existe una cantidad de gente en el mundo que están en un infierno porque dependen excesivamente del juicio de los demás. Pero esto no quiere decir en absoluto que no se pueda tener vínculos con los otros. Esto quiere decir simplemente que los demás tienen una importancia capital para cada uno de nosotros.

Jean Paul Sartre.
Un teatro de situaciones
Ed. Losada, 1979.
Textos escogidos por Michel Contat y Michel Rybalka

Fot. Alejandro Marcos

Foto de familia


Saul Bellow (izquierda) con sus padres y hermanos. Montreal, c1920

viernes, 8 de julio de 2016

Los males


No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo.

Emil Cioran

Fot. Mert &Marcus  Christina Ricci 

Vagabundo


No hay escapatoria. No se puede ser un vagabundo y un artista y aún así ser un buen ciudadano, un hombre sano, honrado. Tú quieres emborracharte, así que debes aceptar la resaca. Si dices que sí a la luz del sol y a tu pura fantasía, tienes que decir sí a la inmundicia y la náusea. Todo está dentro de ti, el oro y el barro, la felicidad y el dolor, la risa de la infancia y la aprehensión de la muerte. Di que sí a todo, no eludas nada. No trates de mentirte a ti mismo. Tú no eres un buen ciudadano. No eres un griego. No eres armonioso, o el dueño de ti mismo. Tú eres un pájaro en la tormenta. Deja que la tormenta te lleve! ..¡Cuánto has mentido!…

Hermann Hesse, El caminante
Ed. Caro Raggio, 2013
Trad. Lorenzo Zabala y Ana Mª Carvajal Hoyos

jueves, 7 de julio de 2016

Lungo silenzio acceso



...un lungo silenzio acceso
dopo un lunghissimo bacio.


Prendo el cigarrillo
como si fuera una hoja de tabaco
y aspiro ávidamente
la ausencia de tu vida.
Es tan hermoso sentirse fuera,
deseoso de verme
y nunca escuchado.
Soy cruel, lo sé,
pero la jerga de los poetas es ésta:
un largo silencio encendido
después de un larguísimo beso.

Deja que tranquilamente ocurra


Cada flor tiende a ser fruto, 
cada mañana tiende a convertirse en noche, 
nada hay eterno en esta tierra, 
excepto el cambio o la huida. 

También el verano más hermoso quiere 
sentir alguna vez el otoño y lo marchito. 
Permanece, hoja, quieta y con paciencia, 
si intenta el rapto alguna vez el viento. 

Juega tu juego sin nunca defenderte, 
deja que tranquilamente ocurra, 
y por el viento que te arranca 
déjate soplar hacia tu casa.

Hoja marchita

Fot. Retrato de Hermann Hesse,
sin datos.

miércoles, 6 de julio de 2016

Es mucho


Y, sin embargo, es mucho haber amado,
haber sido feliz, haber tocado
el viviente Jardín, siquiera un día.

Hambres


Me dijeron que hay en el universo cuatro hambres

Mi sombra
mi pasión
mi razón
mi relámpago
me dijeron
que hay en el universo cuatro hambres.
Mis hambres
me gritaron
que el universo no se calma con gemidos
sino con actos.
Mis actos
me mostraron
que el universo es un oscuro claro andante bosque
donde todo movimiento es cacería.

Hambres y actos

martes, 5 de julio de 2016

Tocar el silencio


Uno lee como ama, uno entra a la lectura como se enamora: por esperanza, por impaciencia. Bajo el efecto de un deseo, bajo el invencible error de ese deseo: conciliar el sueño en un único cuerpo, tocar el silencio con una sola frase.

Christian Bobin Un simple vestido de fiesta
Ed. Árdora Exprés, 2012
Trad. José Areán y Antonio Areán

Fot. Jeanloup Sieff

Entre dos espejos


Los sentimientos aparentes. 
Ligereza al acercarse.
Cabellera de las caricias. 

Sin preocupación, sin sospechas.
Tus ojos se entregan a lo que ven.
Son vistos porque ellos miran.

Confianza de cristal 
entre dos espejos. 
Tus ojos se pierden en la noche
para añadir el insomnio al deseo.

Nusch

Éluard y Nusch

lunes, 4 de julio de 2016

Lorca & Co.


Federico García Lorca con unos amigos en los sótanos de la Alhambra de Granada en 1923. De izq. a dcha. Adolfo Salazar, Manuel de Falla, Ángel Barrios y Federico García Lorca, delante el hermano menor de Federico, Francisco García Lorca.

Gente en la playa


La mujer ha aparcado.
Baja y, con lentitud, saca del coche
una silla de ruedas.
Después, coge al muchacho,
lo sienta y le coloca bien los pies.
Se aparta algún cabello de la cara
y, sintiendo ondear su falda al viento,
va empujando la silla en dirección al mar.
Entra en la playa por el paso
de tablas de madera que, de pronto,
a unos metros del agua, se interrumpe.
Muy cerca, el socorrista mira al mar.
La mujer alza al chico:
lo coge por debajo de los brazos
y camina de espaldas hacia el agua,
mientras los pies inertes
dejan dos surcos en la arena.
Ha llegado muy cerca de las olas
y lo deja en el suelo para volver atrás
a por el parasol y la silla de ruedas.


Estos últimos metros.
Los malditos, crueles metros últimos.
Estos te romperán el corazón.
No hay amor en la arena, ni en el sol,
ni tampoco en las tablas, ni en los ojos
del socorrista, ni en el mar.
El amor son estos últimos metros.
Su soledad.

Joan Margarit
Gente en la playa
De: Se pierde la señal, 2012
Incluido en “La sombra del otro mar”
Ed. Nordica Libros 2016