miércoles, 5 de octubre de 2016

Efemérides


Feliz Bloomsday

¿Por qué, para empezar, eligió el 16 de junio de 1904 como el día en que el señor Leopold Bloom de Dublín, primero solo y luego en compañía de Stephen Dedalus, imita las etapas de la Odisea de Homero (…) Ese día los periódicos hablaban del terrible accidente de un transbordador en Hell Gate, en Nueva York, y de una guerra –entre Rusia y Japón– que abriría el telón de la Gran Guerra de 1914 (…) Pero eso no es lo que había fijado para siempre la fecha en la mente de James Joyce. Ese día había tenido un encuentro con una camarera que respondía al maravilloso nombre de Nora Barnacle [percebe] y acababa de llegar de Galway. Ella no había acudido a su primera cita (después de que él la abordase en la calle) y por una hermosa coincidencia lo dejó esperando delante de la casa del padre de Oscar Wilde, en Merrion Square. Pero la segunda cita excedió sus expectativas. La pareja dio un paseo hasta Ringsend, más allá del muelle de la ciudad, donde, como Joyce le dijo a Nora en una carta derretida, no fue él quien empezó nada sino “tú la que deslizaste la mano dentro de mis pantalones y apartaste suavemente mi camisa y tocaste mi polla con tus largos dedos que hacían cosquillas y gradualmente la cogiste toda, gorda y dura como estaba, con la mano, y me masturbaste lentamente hasta que me corrí entre tus dedos, todo el tiempo inclinándote sobre mí y mirándome con tus tranquilos ojos de santa”.
Un siglo después, el mundo literario celebrará el centésimo “Bloomsday”, en honor de la primera vez que al gran James Joyce le hizo una paja una mujer que no era una prostituta.

Christopher Hitchens   Feliz Bloomsday
Incluido en  Amor, pobreza y guerra
Ed. Debate, 2010
Trad. Daniel Gascón

Fot. Arnold Genthe y una amiga, 1900's

martes, 4 de octubre de 2016

Miradas


A veces viene a la provincia la Sinfónica de Bratislava o una lejanía así.
Es una novedad, pero no toda la novedad está en la música.
Esa chica del violín que en la orquesta está lánguida de melena y a lo mejor se llama María o Claudia, educada para la vibración casi celeste, trémolos, pizzicatos, a esa mujer vestida de raso ni se le ocurre que en la sala hay ojos codiciosos de hombres que la apartan a ella del conjunto e imaginan juegos de amor para sus manos, dedos.

Antonio Pereira   La violinista
Incluido en Todos los cuentos
Ed. Siruela, 2012

Fot. Jean-François Lepage

lunes, 3 de octubre de 2016

Un viajero ártico


Un viajero ártico con una habitación por cruzar.
Una gran habitación blanca, impoluta y
espectralmente brillante a la luz de la mañana.
Ruidos lejanos de cocina... Si tan sólo pudiera
tomar aspecto de un extraño que llega a pie
a una región remota y aislada por la nieve,
bajo un cielo azul tan vacío como deslumbrante.
El cuarto era tranquilo.
Podía sentir las agujas y alfileres de su nuevo traje negro 
mientras esperaba a la costurera ártica,
el cero en la punta de su lengua.

El mundo no se acaba

Ed.Vaso Roto Ediciones
Versión de Jordi Doce

Habitat for two people
Centre Georges Pompidou, París

Otro tiempo


Abro a la mañana de un blanco lunes
la ventana, y la calle indiferente
roba entre su luz y sus rumores
mi presencia infrecuente entre las hojas.
Este moverme... en días totalmente
fuera del tiempo que parecía consagrado
a mí, sin regresos ni paradas,
espacio lleno todo de mi estado,
casi prolongación de la existencia
mía, de mi calor, del cuerpo mío...
y se ha truncado... Estoy en otro tiempo,
un tiempo que dispone sus mañanas
en esta calle que yo miro, ignoto,
en esta gente fruto de otra historia.


Versión de Delfina Muschietti

domingo, 2 de octubre de 2016

Cuidado


Ya todo se mezcla. Cosas y quimeras. Como en todas las épocas. Se mezcla y se anula. Pese a las precauciones. Si ella pudiese al menos no ser más que sombra. Sombra sin mezcla. Esta anciana tan moribunda. Tan muerta. En el manicomio del cráneo y en ninguna otra parte. Donde no más precauciones que tomar. No más precauciones posibles. Internada allí con lo demás. Cabaña pedregal y todos los trastos. Y el espía. Qué sencillo sería todo entonces. Si todo pudiese ser nada más que sombra. Ni ser ni haber sido ni poder ser. Tranquilidad. Continuación. Cuidado.

Samuel Beckett  Mal visto mal dicho
Incluido en Relatos
Ed: Tusquets Editores, 2005
Trad. Félix de Azúa, Ana Maria Moix y Jenaro Talens

sábado, 1 de octubre de 2016

Un lugar la atrae


(...) Un lugar la atrae. Por momentos. En él se yergue una piedra. Blanca desde lejos. Ella es lo que la atrae. Rectángulo curvado tres veces más alto que ancho. Cuatro veces. Su estatura ahora. Su pequeña estatura. Cuando le sucede esto debe ir allí. No la ve desde el refugio. Sabría ir hasta allí con los ojos cerrados. Ya no se habla. Nunca se ha hablado mucho. Ahora nada en absoluto. Como si tuviese la desgracia de estar aún con vida. Pero en esos momentos a sus pies la plegaria, Lleváosla. Sobre todo por la noche con tiempo claro. Con o sin luna. La llevan y la detienen delante. Allí ella también como de piedra. Pero negra. Bajo la luna a veces. Las estrellas a menudo. ¿Le tiene envidia?

Samuel Beckett  Mal visto mal dicho
Incluido en Relatos
Ed: Tusquets Editores, 2005
Trad. Félix de Azúa, Ana Maria Moix y Jenaro Talens

viernes, 30 de septiembre de 2016

Cuando la debilidad se llama bondad




(…) La debilidad de Franz se llama bondad. Franz nunca podría darle ordenes a Sabina. No le mandaría, como en tiempos hizo Tomás, que coloque un espejo en el suelo y ande encima de él desnuda. No es que le falte sensualidad, pero le falta fuerza para mandar. hay cosas que solo pueden hacerse con violencia. El amor físico es impensable sin violencia.

Sabina miraba a Franz que caminaba por la habitación con la silla levantada, aquello le parecía grotesco y la llenaba de una extraña tristeza.

Franz dejó la silla en el suelo y se sentó en ella mirando a Sabina.

-No es que me agrade ser fuerte-dijo-, pero ¿para qué necesito estos músculos en Ginebra? Los llevo como un adorno. Como unas plumas de pavo real. En la vida me he peleado con nadie.

Sabina continuó con su meditación  melancólica: ¿Y si tuviera un hombre que le diera órdenes? ¿alguien que quisiera ser su amo? ¿Cuánto tiempo iba a aguantarlo? !Ni siquiera cinco minutos! De lo cual se deduce que no hay hombre que le vaya bien. Ni fuerte ni débil. Dijo:

     -¿Y por qué no utilizas nunca tu fuerza contra mí?

     -Porque amar significa renunciar a la fuerza -dijo Franz con suavidad.

Sabina se dio cuenta de dos cosas: en primer lugar, de que aquella frase era hermosa y cierta. En segundo lugar, de que al pronunciarla, Franz quedaba descalificado para su vida erótica.


Ed. Tusquets, 1993
Trad. Fernando Valenzuela

Fot. Fotogramas de The Servant de Joseph Losey, 1963

jueves, 29 de septiembre de 2016

Luz


Los hechos se vuelven arte mediante el amor, que los unifica y encumbra a un plano más elevado de la realidad; en el paisaje, este amor que todo lo abarca está expresado por la luz.

Kenneth Clark  El arte del paisaje
Ed. Seix Barral, 1971
Trad. Laura Diamond

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Escapar


Un hombre teme más a lo que pueda sobrevenirle que a los sufrimientos que ya ha padecido. Prefiere aferrarse a los sufrimientos que ya ha padecido para no arriesgarse a un cambio. Sí. Un hombre hablará de su deseo de escapar a los vivos. Pero los más peligrosos son los muertos. Porque de los muertos no se puede escapar; de los muertos que yacen tranquilamente en alguna parte y no tratan de retenerle.

William Faulkner  Luz de agosto
Ed. Alfaguara, 2010
Trad. José Luis López Muñoz

Fot. Francesca Woodman

martes, 27 de septiembre de 2016

Intimidad


En el universo todo se estira, se polariza. Todo se dilata en el cielo o en el mundo. Esta expansión del silencio sobre el lugar que se enraíza, esta expansión del secreto sobre el cuerpo que se oculta, esta expansión y este acotamiento, este océano que se extiende y esta insularización que se concentra en la intimidad extrema creaban una profundidad que los dos compartíamos más aún porque no la compartíamos con nadie más.

Pascal Quignard Vida Secreta
Ed. Espasa Calpe, 2004
Trad. Encarna Castejón

Fot. Slevin Aaron

lunes, 26 de septiembre de 2016

Ausencia


Ir y quedarse, y con quedar partirse;
partir sin alma, y ir con alma ajena;
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades; 
pedir prestada, sobre fe, paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;
creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.

domingo, 25 de septiembre de 2016

El tiempo se detiene cuando alguien muere


El tiempo se detiene cuando alguien muere. Por supuesto se detiene para ellos, quizá, pero para los que sufren la pérdida el tiempo se desquicia. La muerte llega demasiado pronto. Olvida las mareas, los días que se alargan y se acortan, la luna. Hace trizas el calendario. No estás en tu escritorio o en el metro o preparando la cena para los niños. Estás leyendo People en la sala de espera de un quirófano, o temblando en un balcón donde fumas toda la noche. MIras al vacío, sentada en el cuarto de tu infancia con el globo terráqueo sobre la mesa. Persia, el Congo Belga. El problema es que cuando vuelves a la vida normal, todas las rutinas, las marcas del día parecen mentiras sin sentido. Todo es sospechoso, una trampa para adormecernos, para volver a arroparnos en la plácida inexorabilidad del tiempo.

Lucia Berlin
Manual para mujeres de la limpieza
Ed. Alfaguara, 2016
Trad. Eugenia Vázquez Nacarino

Fot. Charles Gates Sheldon
Mary Nolan, 1920's

sábado, 24 de septiembre de 2016

Noches blancas


En vano escarba el soñador en sus viejos sueños, como si fueran ceniza en la que busca algún rescoldo para reavivar la fantasía, para recalentar con nuevo fuego su enfriado corazón y resucitar en él una vez más lo que antes había amado tanto, lo que conmovía el alma, lo que enardecía la sangre, lo que arrancaba lágrimas de los ojos y cautivaba con espléndido hechizo.

Fiódor Dostoyevski  Noches blancas
Ed. Nórdica, 2015
Trad. Marta Sánchez-Nieves

viernes, 23 de septiembre de 2016

En mis manos


Vi hijos y hombres y jardines en mis manos.


Manual para mujeres de la limpieza
Ed. Alfaguara, 2016
Trad. Eugenia Vázquez Nacarino

jueves, 22 de septiembre de 2016

El infierno de la soledad


Desde su regreso al pozo, para no perturbar su espíritu, trató de no leer el diario. Pasada una semana, ya no tuvo deseos de leer. Después de un mes, casí había olvidado que existían cosas tales como el periódico. Cierta vez encontró la reproducción de un grabado, El infierno de la soledad, y la observó con curiosidad. Se trataba de un hombre flotando inestable en el aire, con sus ojos abiertos por el terror, pero el espacio que lo rodeaba, lejos de ser vacío, era una serie de sombras semitransparentes de muertos que impedían cualquier movimiento del hombre. Los muertos, cada uno con diferente expresión, parecían empujarse unos a otros mientras hablaban incesantemente al hombre. ¿Por qué razón eso era El infierno de la soledad? En aquel momento pensó que se habían equivocado al poner el título; ahora podía entenderlo. La soledad es una sed que la ilusión no satisface.

Kobo Abe   La mujer de la arena
Ed. Siruela, 2008
Trad. Kazuya Sakai

Fot. Gustave Le Gray
La Grande Vague, Sète, 1857

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Pertenecer


Yo he estado siempre en el borde, observando, deslizándome hacia la salida.
Detesto pertenecer.

martes, 20 de septiembre de 2016

Cicatriz


Yo misma tuve una herida, pero hoy tengo y arrastro mi propia cicatriz. Ya no me acuerdo cuánto ni cómo me dolía, pero por la cicatriz sé que me dolía.

Diamela Eltit

Fot. Léa Seydoux en La belle personne, 2008

lunes, 19 de septiembre de 2016

Donde no estoy


Me esperas allí donde no voy a ir: me amas allí donde no estoy.


Fragmentos de un discurso amoroso, 1977
Ed: Siglo XXI, 2000
Trad. Eduardo Molina

Subway lovers, New York, 1949

domingo, 18 de septiembre de 2016

Soledad


Yo quizá no haga nada, quizá fracase, pero quizá me realice en la poesía interior, en esa que apenas necesita escribirse, y en ti soledad, que me irás revelando la forma de mi espíritu y la lenta madurez de mi ser.

Vida


Un pájaro de papel en el pecho 
dice que el tiempo de los besos no ha llegado; 
vivir, vivir, el sol cruje invisible, 
besos o pájaros, tarde o pronto o nunca.

Vida