domingo, 21 de febrero de 2016

Presente


No nos atenemos nunca al momento presente. (…) De ordinario el presente nos hiere. Lo ocultamos a muestra mirada porque nos aflige y, si nos resulta grato, lamentamos verlo escapar. Intentamos mantenerlo recurriendo al porvenir, y pensamos disponer las cosas que no están en nuestro poder mediante un tiempo al que no tenemos ninguna seguridad de llegar. (…) El presente no es jamás nuestro fin. Así, no vivimos nunca, pero esperamos vivir, y disponiéndonos siempre a ser felices, resulta inevitable que no lo seamos jamás.

Blaise Pascal, Pensamientos
Ed. Valdemar, 2001
Trad. Mauro Armiño

Fot. Lewis W. Hine
Slovak Woman Immigrant Taking Nap In Baggage, 1905

George Eastman House Collection

Postdata


Muy cordialmente
Kafka

Advierto que no consigo recordar su rostro en detalle. Sólo recuerdo cómo se alejaba entre las mesitas del café; su figura, su vestido todavía los veo.

Posdata de Kafka en Cartas a Milena
Ed. Alianza, 2010
Trad. Carmen Gauger

Fot. Milena Jesenská, anónima

sábado, 20 de febrero de 2016

Vacío


Quizá sea un espacio vacío que voy llenando. Uno mismo llena el vacío. Yo lo lleno con frases. Trato de tener pensamiento y los pensamientos se convierten en frases, si tengo suerte. Sin embargo, el vacío vuelve a aparecer siempre, como es natural. Uno podría precipitarse a él, y eso sería el final, pero sería una lástima para nuestra curiosidad. En el espacio vacío tiene que ocurrir algo.

Thomas Bernhard
En busca de la verdad
Ed. Alianza, 2014
Trad. Miguel Sáenz

Fot. Kazimir Malévich
Cuadrado negro sobre fondo blanco

Leyendo


Lady Clementina Hawarden
Clementina (hija) leyendo al lado de la ventana, 1862-63

viernes, 19 de febrero de 2016

Amistad oscura


Con la tarde
se cansaron los dos o tres colores del patio.
Esta noche, la luna, el claro círculo,
no domina su espacio.
Patio, cielo encauzado.
El patio es el declive
por el cual se derrama el cielo en la casa.
Serena,
la eternidad espera en la encrucijada de estrellas.
Grato es vivir en la amistad oscura
de un zaguán, de una parra y de un aljibe.

Jorge Luis Borges
Un patio

Fot. Rudhacharya
A sense of self

Thomas Mann y Hermann Hesse

jueves, 18 de febrero de 2016

Carta


No es culpa mía si de cuando en cuando vomito un conejito.
Carta a una señorita en París

Colchón

Colchón, 1920-1929 
Éditions Paul-Martial, París 
Plata/gelatina, 17.9 cm x 23.9 cm 
Kunstmuseum Basel, 
Donación de Ruth Peter Herzog

martes, 16 de febrero de 2016

La lamparilla de noche



Madeleine en la lamparilla de noche

para Georges de La Tour


Yo querría hoy que la hierba fuese blanca para pisar la evidencia de verte sufrir: yo no miraría bajo tu mano joven la forma dura, sin enlucido, de la muerte. Un día discrecional, otros, sin embargo, menos ávidos que yo, quitaron vuestra camisa de tela, ocuparon vuestra alcoba. Mas ellos olvidaron al partir cubrir la lamparilla de noche y un poco de aceite se derrama por el puñal de la flama sobre la imposible solución.

René Char, Poemas
Recopilación y revisión de los textos: Miguel Zavalaga Flórez

Fot. Claude Baudin

Ellos me viven


Mario de Sá-Carneiro
La gran sombra

lunes, 15 de febrero de 2016

Esquívame


No una fantasía poética
sino un hecho biológico,

constatación: soy una entidad
como un pájaro, un insecto, una planta

o una célula de alga;
vivo; estoy viva;

cuidado, ni te acerques,
niégame, no me reconozcas,

esquívame; pues esta realidad
es contagiosa -el éxtasis.

Poemas de Helena en Egipto

Fot. Hilda Doolittle in Egypt, 1923

Time Spent


Deaf Center, Time Spent

domingo, 14 de febrero de 2016

Quiero amor o la muerte


Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo, 
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
que regando encerrada bellos miembros extremos
siente así los hermosos límites de la vida.

De la destrucción o el amor

Fot. Ellen Rogers

Leyendo

jueves, 11 de febrero de 2016

Consuelo


Las mujeres tampoco seducen a los hombres para sustraerles el poder, ni para ejercerlo bajo mano, ni para domesticarlos, ni para sacarles su dinero, ni para adquirir lo que desean.
Las mujeres ni siquiera quieren hijos de los hombres a los que abrazan para reproducirlos, ni para reproducirse a ellas mismas, ni con el proyecto de saciar su venganza lanzando a sus hijos a la conquista del mundo.
Las mujeres ni siquiera pretenden de los hombres una casa en la que aburrirse con ellos y donde envejecer.
Las mujeres necesitan a los hombres para que ellos las consuelen de algo inexplicable.

Pascal Quignard, Las solidaridades misteriosas
Ed. Galaxia Gutenberg, 2014
Trad. Ignacio Vidal-Folch

Fot. Frances Virginia Lee Harris of Woodville ca. 1903

Brindis


Brindo por todos los demonios, por las lujurias, pasiones, avaricias, envidias, amores, odios, extraños deseos, enemigos reales e irreales, por el ejército de recuerdos contra el que lucho: que nunca me den descanso.

Patricia Highsmith Brindis de Año Nuevo, 1946

Fot. Guy Bourdin, 1970

miércoles, 10 de febrero de 2016

Eso y su contrario


Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Memoria, pasado, presente


Creo que el mundo está lleno de historias, que nuestras vidas están llenas de historias, pero que sólo en determinados momentos somos capaces de verlas o entenderlas. Hay que estar dispuesto a hallar el sentido de lo que te está ocurriendo. Casi todos nosotros, yo mismo incluido, vamos por la vida sin prestar mucha atención. De pronto ocurre una crisis, y nos cuestionamos todo lo que nos rodea, y en ese momento dejamos de pisar terreno firme. Creo que es en esos momentos que la memoria se convierte en una poderosa fuerza de nuestras vidas. Comienzas a explorar el pasado, e invariablemente te encuentras con una nueva lectura de ese pasado, lo entiendes de una manera nueva, y por ello eres capaz de enfrentarte al presente de una manera nueva.

Paul Auster, Experimentos con la verdad
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Justo Navarro, Damián Alou y Mª Eugenia Ciocchini

martes, 9 de febrero de 2016

¿Por qué?


¿Por qué no me ubico en un lugarcito tranquilo y me caso y tengo hijos y voy al cine, a una confitería, al teatro? ¿Por qué no acepto esta realidad? ¿Por qué sufro y me martirizo con los espectros de mi fantasía? ¿Por qué insisto en el llamado? ¿Por qué me analizo? ¿Por qué me olvido de mi alma y no estrujo el pañuelito húmedo leyendo “Cuerpos y almas”? ¿Por qué no me visto con elegancia y paseo por Santa Fe del brazo de mi novio? ¡Ah! Sé que la vida es muy breve. Sé que no soy eterna. Pero, en realidad, no veo la muerte. La veo lejana. Digo cuarenta años pero no los veo. Veo un espacio inmenso. Veo millares de días. Sé que hay tiempo. Sé que amo mi alma. Me amo a mí. Amo mi cuerpo y lo besaría todo porque es mío. Amo mi rostro tan desconocido y extraño. Amo mis ojos sorprendentes. Amo mis manos infantiles.

Alejandra Pizarnik, Diarios
Ed. Lumen, 2013

lunes, 8 de febrero de 2016

Lo que decimos y callamos


El mundo entero está en lo que decimos… y enteramente iluminado por lo que callamos.

Daniel Pennac
Como una novela
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Joaquín Jordá

Fot. Sıkıntı

domingo, 7 de febrero de 2016

Emociones


De todo lo que es efímero (y nada hay que no lo sea), cosecha sensaciones, esencias e intensidades. ¿Dónde buscar lo real? En ninguna parte fuera de la gama de las emociones. Lo que no sube hasta ellas es como si no existiera. Un universo neutro es algo más ausente que uno ficticio. Solamente el artista hace al mundo presente y solamente la expresión salva las cosas de su irrealidad fatal.

Emil Cioran, Breviario de los vencidos
Ed. Tusquets, 1998
Trad. Joaquín Garrigós

Fot: Man Ray
Lydia with mannequins (original crop), 1932

Guillaume Apollinaire

sábado, 6 de febrero de 2016

García Lorca


La Huerta de San Vicente en aquellos tiempos tenía una vista maravillosa […] Veíamos la sierra, el Albaicín, la ermita de San Miguel y la Alhambra, la torre de la Vela, la muralla de San Cristóbal, y estábamos entre el verdor de la vega. Muchas noches, sobre todo cuando Federico y Paco no salían, nos sentábamos en la terraza, a veces con jerseys y hasta con mantas, charlando y viendo las estrellas, sin luz ninguna. […]

Teníamos un gramófono y Federico ponía muchos discos de música clásica, sobre todo de Bach y Mozart, y cante jondo. […] Hay que decir que si él no pedía silencio, nosotros también sufríamos su insistencia en oír una y otra vez la misma música. Federico se encerraba en su cuarto largas horas, pero aparecía al menor reclamo. No se perdía visita. Si venía gente del campo a ver a mi padre, Federico bajaba y estaba presente, siempre callado; él, tan hablador, tan brillante hablador, había muchas ocasiones en que estaba totalmente en silencio. Sin duda porque algo estaba aprendiendo. Un día un campesino contó a mi padre los problemas de su hijo, y Federico dijo: “Qué maravilla, cómo lo ha contado”. […]

A Federico, ya era el año 25, lo considerábamos abiertamente un escritor…

Isabel García Lorca, Recuerdos míos
Ed. Tusquets, 2002

Fot. Federico García Lorca enseñando a leer a su hermana.

Breakfast at Tiffanys


Somos un par de seres que no se pertenecen, un par de infelices sin nombre, porque soy como este gato, no pertenecemos a nadie. Nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro.

Ed. Anagrama, 2006
Trad. Enrique Murillo

viernes, 5 de febrero de 2016

Amado sea


¡Amado sea aquel que tiene chinches, 
el que lleva zapato roto bajo la lluvia, 
el que vela el cadáver de un pan con dos cerillas, 
el que se coge un dedo en una puerta, 
el que no tiene cumpleaños, 
el que perdió su sombra en un incendio, 
el animal, el que parece un loro, 
el que parece un hombre, el pobre rico, 
el puro miserable, el pobre pobre!
... 
el que tiene hambre o sed, pero no tiene 
hambre con qué saciar toda su sed, 
ni sed con qué saciar todas sus hambres! 

Traspié de dos estrellas

Fot. Retrato de César Vallejo,
anónimo

Lágrimas

jueves, 4 de febrero de 2016

Soledad


La vida es soledad, pese a todos los opiáceos, pese a las máscaras risueñas que todos nos ponemos. Y cuando al fin encuentras a alguien a quien crees que podrás mostrar tu alma, te detienes asustado por tus propias palabras… palabras tan apagadas, tan feas, tan vacías y débiles… por haber permanecido tanto tiempo en tu angosto y oscuro interior. Sí, existe la alegría, la satisfacción y el compañerismo… pero la soledad del alma en su pasmosa timidez es abrumadora y espantosa. 

Borges, Sabato, Cortázar

miércoles, 3 de febrero de 2016

Todo


Todo:
palabra impertinente y henchida de orgullo.
Habría que escribirla entre comillas.
Aparenta que nada se le escapa,
que reúne, abraza, recoge y tiene.
Y en lugar de eso,
no es más que un jirón de caos.

Wislawa Szymborska
Todo

Fot: Mary MacLaren in Shoes, 1916

Instrucciones para llorar


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Julio CortázarInstrucciones para llorar
Incluido en Historias de cronopios y de famas, 1962
Ed. Edhasa, 1998

martes, 2 de febrero de 2016

Cuando casi


La desgracia sólo alcanza su punto más alto cuando hemos visto, lo bastante cerca, la posibilidad práctica de la felicidad.

Michel Houellebecq,  Las partículas elementales
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Encarna Castejón

Mujeres


Esta mujer había tenido una infancia terrible, trabajando en una granja desde los siete años entre semibrutos alcohólicos. Su adolescencia fue demasiado breve para que pudiera acordarse. Tras la muerte de su marido trabajó en una fábrica para sacar adelante a sus cuatro hijos; en pleno invierno iba a buscar agua al patio para que toda la familia se lavara. Con más de sesenta años, recién jubilada, accedió a ocuparse otra vez de un niño, el hijo de su hijo. A él tampoco le había faltado de nada, ni ropa, ni buenas comidas los domingos, ni amor. Ella le había dado todo eso. Un examen mínimamente exhaustivo de la humanidad debe tener en cuenta necesariamente este tipo de fenómenos. En la historia siempre han existido seres humanos así. Seres humanos que trabajaron toda su vida, y que trabajaron mucho, sólo por amor y entrega; que dieron literalmente su vida a los demás con un espíritu de amor y de entrega; que sin embargo no lo consideraban un sacrificio; que en realidad no concebían otro modo de vida más que el de dar su vida a los demás con un espíritu de entrega y de amor. En la práctica, estos seres humanos casi siempre han sido mujeres.

Michel Houellebecq,  Las partículas elementales
Ed. Anagrama, 2006
Trad. Encarna Castejón

Fot. Juan Rulfo, Paisajes mexicanos

lunes, 1 de febrero de 2016

Hombre y sociedad


¿Qué es lo que define a un hombre? ¿Cuál es la primera pregunta que se le hace a un hombre cuando quieres informarte de su estado? En algunas sociedades le preguntan primero si está casado, si tiene hijos; en las nuestras, se le pregunta en primer lugar su profesión. Lo que define ante todo al hombre occidental es el puesto que ocupa en el proceso de producción, y no su estatuto de reproductor.

Michel Houellebecq
El mapa y el territorio
Ed. Anagrama, 2011
Trad. Jaime Zulaika

Felicidad


Durante la primera parte de tu vida, no te das cuenta de tu felicidad hasta que la has perdido. Luego llega una edad, una segunda edad, en que sabes, en cuanto empiezas a vivir algo feliz, que acabaras perdiéndolo. Cuando conocí a Belle, comprendí que acababa de entrar en esa segunda edad. También comprendí que no había llegado todavía a la tercera, la de la autentica vejez, cuando el hecho de prever la pérdida de la felicidad impide incluso llegar a sentirla.

Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla
Ed. Alfaguara, 2005
Trad. Encarna Castejón

Fot.  Roberto Frankenberg, Michel Houellebecq

domingo, 31 de enero de 2016

El fin es mi principio


Adaptación del libro de Tiziano Terzani "El fin es mi principio"
Cuando un padre va acercarse el final de su vida, decide reunirse con su hijo para mantener con él unas valiosas conversaciones sobre la vida que ha llevado. Tal como refleja el libro, esta película es el testamento espiritual de un hombre extraordinario que reflexiona sobre las grandes preguntas de la vida.

Ahora


…¡y vive ahora! el pasado es simplemente un recuerdo, no existe. Son tus recuerdos acumulados, reordenados, falseados. Ahora, en cambio, no falseas nada. Lo que esperas del futuro es una caja repleta de ilusiones, vacía. ¿quién te dice que se llenará? `ahora trabajo, luego me jubilaré e iré a pescar.´ ¿quién sabe si aún habrá peces? la vida sucede en este momento y en este momento es cuando uno tiene que saber disfrutar de ella.
Ah, Saskia, es fantástico que hayas venido a verme. Y recuerda: yo estaré aquí. Estaré en el aire. Así que de vez en cuando, si quieres decirme algo, apártate, cierra los ojos y búscame. Hablaremos. Pero no con el lenguaje de las palabras. Con el silencio.

Tiziano Terzani

Fot. Retrato de Tiziano Terzani, anónimo

viernes, 29 de enero de 2016

Escritura


Una forma de felicidad


El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’. Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz.

jueves, 28 de enero de 2016

Silencio


- ¿Qué es? - me dijo.
- ¿Qué es qué? - le pregunté.
- Eso, el ruido ese.
- Es el silencio...

Juan Rulfo Luvina

Fot. Juan Rulfo, Paisajes mexicanos

miércoles, 27 de enero de 2016

martes, 26 de enero de 2016

Desesperación


Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene alas, no se sienta necesariamente a una mesa quitada en una terraza, de noche, a la orilla del mar. La desesperación es y no es el retorno de una serie de pequeños hechos como semillas que al caer la noche dejan un surco por otro.

André Breton, El verbo ser

Fot: Ana Tornel

lunes, 25 de enero de 2016

Islas


Nadie comprende a otro. Somos, como dijo el poeta, islas en el mar de la vida; corre entre nosotros el mar que nos define y separa. Por más que un alma se esfuerce por saber lo que es otra alma, no sabrá sino lo que le diga una palabra, sombra disforme en el suelo de su entendimiento. 

El libro del desasosiego de Bernardo Soares
Ed. Seix Barral, 2010
Edición y traducción de Ángel Crespo

domingo, 24 de enero de 2016

Cómo decir


Hay muchas cosas por decir que no sé cómo decir. Faltan las palabras. Pero me niego a inventar otras nuevas: las que existen deben decir lo que se consigue decir y lo que está prohibido.

Clarice Lispector, Agua Viva
Ed. Siruela, 2013
Trad. Elena Losada

sábado, 23 de enero de 2016

Fortuna


Hay hombres para quienes la vida es de una facilidad extraordinaria. Son algo así como una esfera que rueda por un plano inclinado, sin tropiezo, sin dificultad alguna. ¿Es talento, es instinto o es suerte?. Los propios interesados aseguran ser instinto o talento, sus enemigos dicen casualidad, suerte, y esto es más probable que lo otro, porque hay hombres excelentemente dispuestos para la vida, inteligentes, enérgicos, fuertes y que sin embargo, no hacen más que detenerse y tropezar en todo.
Un proverbio vasco dice: «El buen valor asusta a la mala suerte.» Y esto es verdad a veces… cuando se tiene buena suerte…

Pío BarojaZalacaín el aventurero
Ed. Espasa, 1999

Sombra entre sombras


Soñé tanto contigo,
caminé tanto, hablé tanto,
amé tanto tu sombra,
que ya nada me queda de ti.
Sólo me queda ser sombra entre las sombras,
ser cien veces más sombra que la sombra,
ser la sombra que regresará y regresará
a tu vida plena de sol.

Robert Desnos
El último poema
Trad. Carlos Vitale

Fot. Robert Desnos, anónima