martes, 15 de agosto de 2017

La pregunta de Florencia


(...) Por eso a veces insisto en que "Bartleby y compañía", contrariamente a lo que se cree, no habla exactamente de escritores que dejan de escribir, sino de personas que viven y un día mueren, de gente que lee y de gente que un día deja de leer y de gente que muere sin haber leído nada y de gente que ama y deja de amar o ama sin ser amada, de oleadas y oleadas incesantes de seres inútiles y malolientes que vienen desde el fondo de los tiempos a hundirse, a hundirse aquí, que es a lo que venimos a este mundo, donde el instinto silencioso, el instinto de muerte, no necesita ni compañía, de tanta que tiene.

Enrique Vila-Matas
Bartleby y compañía
Ed. Seix Barral, 2015

lunes, 14 de agosto de 2017

Paisajes inútiles


335.
Paisajes inútiles como los que dan la vuelta a las tazas chinas, partiendo del asa y yendo a acabar en el asa, de repente. Las tazas son siempre tan pequeñas... Hacia dónde se prolongaría y con qué (...) de porcelana, el paisaje que no se ha prolongado más allá del asa de la taza?
Es posible a ciertas almas sentir un dolor profundo porque el paisaje pintado en un /abanico/ chino no tenga tres dimensiones.

Fernando Pessoa
El libro del desasosiego de Bernardo Soares
Ed. Seix Barral, 2010
Edición y traducción de Ángel Crespo

Fot. Snjezana Josipovic

Ni piel ni cuero ni vellón


Ni piel ni cuero ni vellón
te cubrirán,
Ni cortina de seda ni refugio
de cedro hallarás sobre ti,
Ni pino
Ni abeto.

Ni visión de aliaga o de espino
Ni de tejo de río,
Ni la fragancia del arbusto en flor,
ni la queja del tordo al despertar,
ni la del zorzal
ni la del pardillo.

Ni la palabra ni el contacto ni la vista
del amante en la noche
anhelarás sino ésto:
el rodar de la marea entera para cubrirte
sin preguntas
sin besos.

Leteo

Fot. anónima de la autora

domingo, 13 de agosto de 2017

Bartleby y compañía


Kafka y Bartleby son dos seres bastante insociables a los que hace tiempo tengo tendencia a asociar. No soy, por supuesto, el único que se ha sentido tentado de hacerlo. Sin ir más lejos, Gilles Deleuze, en "Bartleby o la fórmula", dice que el copista de Melville es el vivo retrato del Soltero, así con mayúscula, que aparece en los Diarios de Kafka, ese Soltero para el que "la felicidad es comprender que el suelo sobre el que se ha detenido no puede ser mayor que la extensión cubierta por sus pies", ese Soltero que sabe resignarse a un espacio para él cada vez más reducido; ese Soltero las dimensiones exactas de cuyo ataúd, cuando muera, serán justamente lo que necesite.

Enrique Vila-Matas
Bartleby y compañía
Ed. Seix Barral, 2015

Mi expediente amoroso


Mi expediente amoroso es una colección de principios. Un paisaje definitivamente inacabado que se extiende entre excavaciones inundadas, cimientos al aire libre y estructuras en ruina; una necrópolis interior que ha estado en obra negra desde que recuerdo. Cuando te conviertes en coleccionista de inicios también puedes corroborar, con precisión casi científica, la poca variabilidad que tienen los finales. Estoy condenada, particularmente, a la renuncia. Aunque, en realidad, no hay mucha diferencia, todas las historias terminan bastante parecido. Los conjuntos se intersectan más o menos igual y lo único que cambia es el punto de vista desde el que te toca ver: la renuncia es voluntaria, el consenso es la menos común de las opciones, y el abandono es una imposición. [...]

Verónica Gerber Bicecci
Conjunto vacío
Ed. Pepitas de Calabaza, 2017

sábado, 12 de agosto de 2017

Amapola y memoria


Corona

En la mano me come el otoño su hoja: somos amigos.
Pelamos el tiempo de las nueces y les enseñamos a andar:
el tiempo vuelve a la cáscara.

En el espejo es domingo,
en el sueño se duerme,
dice verdad la boca.

Mi ojo desciende hasta el sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos algo oscuro,
nos amamos mutuamente como amapola y memoria,
dormimos como vino en las conchas,
como mar en el rayo sanguino de la luna.

Estamos abrazados en la ventana, nos ven desde la calle:
¡es hora de que se sepa!
Es hora de que la piedra se apreste a florecer,
de que al desasosiego le lata un corazón.
Es hora de que sea hora.

Es hora.


de "Amapola y Memoria"
Traducción y notas de Jesús Munárriz. 
Ed. Hiperión, 1999

Soledad


La soledad hace madurar lo original, lo audaz e inquietantemente bello, el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito.

Thomas Mann

viernes, 11 de agosto de 2017

Tiempo del corazón


Querido:

[...]

"He vuelto a sentir la amapola, profunda, muy profundamente, tu magia ha sido tan maravillosa, jamás podré olvidarlo. 

A veces lo único que quisiera es irme y llegar a París, sentir que tocas mis manos, que me tocas entera con flores, y después otra vez no saber de dónde vienes y adónde vas. Para mí eres de la India, o de un país aun más lejano, oscuro, marrón; para mí eres desierto y mar y todo lo que es misterio.

Sigo sin saber nada de ti y por eso muchas veces tengo miedo por ti, no puedo imaginarme que tú debas hacer lo que los otros hacemos aquí, yo debería tener un castillo para nosotros y traerte conmigo, para que puedas ser allí mi señor encantado, tendremos muchas alfombras allí y música, e inventaremos el amor. 

He estado pensando mucho. “Corona” es tu poema más bello, es la anticipación perfecta de un instante donde todo se vuelve mármol y es para siempre. Pero para mí aquí no será “tiempo”. Tengo hambre de algo que no me darán, todo es chato y flojo, está cansado y gastado antes del uso. 

Para mediados de agosto quiero estar en París, un par de días solamente. No me preguntes por qué, para qué, pero quiero que estés para mí, una noche o dos, tres... Llévame al Sena, vamos a mirar y mirar bien adentro hasta que nos hayamos vuelto pececitos y nos reconozcamos."

Ingeborg.

Carta de Ingeborg Bachmann a Paul Celan, Viena, 24 de junio de 1949

Ed. FCE, 2012

La lengua salvada


Pero en realidad ella vivía pensando en la noche, cuando nosotros estábamos en cama y por fin podía leer. Era la época de sus grandes lecturas de Strindberg. Yo permanecía despierto en la cama viendo la luz del cuarto de estar por la rendija de la puerta. Allí estaba de rodillas en su silla, con los codos sobre la mesa, la cabeza apoyada en el puño derecho, teniendo delante los volúmenes de Strindberg. Cada cumpleaños, cada Navidad, se añadía un nuevo volumen, era lo que nos pedía que le regaláramos. Lo más excitante para mí era que no me estaba permitido leerlos. Nunca intenté echarle un vistazo a ninguno de ellos, me gustaba esa prohibición, aquellos volúmenes amarillos inspiraban una fascinación que solo me explico por dicha prohibición, y nada me hacía más feliz que entregarle a mi madre un nuevo volumen del que yo solo conocía el título. Cuando habíamos cenado y la mesa ya estaba recogida, cuando los pequeños ya estaban en la cama, yo le llevaba los volúmenes amarillos a la mesa y se los apilaba en el lugar acostumbrado. Aún hablábamos un momento, yo notaba su impaciencia, como tenía allí delante el montón de libros la comprendía y sin molestarla me iba tranquilo a la cama. Cerraba detrás de mí la puerta del cuarto de estar, y mientras me desnudaba la oía aún ir y venir un rato. Me echaba en cama y prestaba atención al ruido de la silla cuando ella se encaramaba, sentía como cogía luego un volumen, y cuando estaba seguro de que lo había abierto volvía la mirada hacia la rendija de luz de la puerta. Entonces sabía que ella no se levantaría por nada del mundo, encendía mi pequeña linterna de bolsillo y me ponía a leer mi propio libro debajo de la manta. Este era mi secreto, del que nadie debía saber nada, y equivalía al secreto de sus libros.

Elias Canetti
La lengua salvada
Ed. Debolsillo, 2005
Trad. Genoveva Dieterich

jueves, 10 de agosto de 2017

Tú me llueves


Tú me llueves – yo te cielo
Tú la finura, la niñez, la vida
amor mío – niño – viejo
madre y centro – azul – ternura
Yo te entrego mi universo y tú me vives
Eres tú a quien amo hoy
te amo con todos los amores
te daré el bosque con una casita dentro
con todo lo bueno que haya
en mi construcción tú vivirás contento
yo quiero que tú vivas contento.
Aunque yo te daré siempre
mi soledad absurda y la monotonía
de toda una complejísima diversidad de amores
¿Quieres?


Fot. Frida Kahlo adolescente

miércoles, 9 de agosto de 2017

El tiempo


XXVI

Esto es lo primero
que yo aprendí:
el tiempo es el eco de un hacha
adentro de un bosque.

martes, 8 de agosto de 2017

Lo que pasa en la sombra


Decididamente, lo más interesante pasa siempre en la sombra. Nada se sabe de la verdadera historia de los hombres.

Louis Ferdinad Céline
Viaje al fin de la noche
Ed. Edhasa, 2011
Trad. Carlos Manzano

Fot. Louis-Ferdinand Céline Danemark, Mai 1947

lunes, 7 de agosto de 2017

Tiempo y música


Tendemos a imaginar la eternidad como un tiempo muy, muy largo, que prolongamos en el pasado y en el futuro tan lejos como nos es posible, e incluso más allá. Esta imagen no es adecuada. No sugiere la eternidad, sino más bien el tiempo... y una vez más el tiempo... Mientras que el presente que dura deviene, por así decir, una especie de miniatura de eternidad.
Posiblemente gracias a esta miniatura los hombres han podido crear, dentro de la música, una melodía. La melodía, en efecto, exige una duración. Es necesario que el pasado se reúna con el presente y que en el presente se espere el futuro. En esto, precisamente, consiste la melodía, y esta sólo es posible porque poseemos la extraordinaria capacidad de imaginar, e incluso, en cierto sentido, de vivir esta especie de miniatura que acabo de mencionar. Esto es lo que permite que la música sea, a la vez, libre y necesaria, a la vez imprevisible y sujeta a lo que es su naturaleza. La música se parece en esto a la catarsis de la tragedia griega, al final trágico que resuelve la contradicción, no en el sentido de una solución racional satisfactoria, sino en el de una purificación apaciguadora. La música no anula la contradicción, la sustantiva.

Jeanne Hersch
¿La música trasciende el tiempo?
de Tiempo y música
Edit. Acantilado, 2013
Trad. Rosa Rius y Ramón Andrés

Fot. anónima de la autora

Enamorarse


Enamorarse es producir una mitología privada —a private mythology— y hacer del universo una alusión a la única persona indudable.

Jorge Luis Borges
Prólogo a Nacimiento del fuego, de Roberto Godel

domingo, 6 de agosto de 2017

Gritos


Y digo: hay que haber sido amada por la muerte, para nacer y pasar a la escritura. La condición por la que comenzar a escribir se vuelve necesaria y posible: perder todo, haber una vez perdido todo. Y esta no es una “condición” pensable. Tú no puedes querer perder: si quieres, entonces hay un tú y hay querer, hay no-perdido. Escribir comienza sin ti, sin yo, sin ley, sin saber, sin luz, sin esperanza, sin lazo, sin nadie cerca de ti. Entonces, cuando lo has perdido todo, no hay más camino, no hay más sentido, no hay más signo fijo, no hay más suelo, no hay más pensamiento, cuando estás perdida, fuera de ti, y continúas perdiéndote, cuando devienes el movimiento enloquecedor de perderte, entonces es por ahí, desde ahí, donde eres trama despedazada, completamente abismada de otra, es en esos tiempos jadeantes cuando escrituras te atraviesan, brotan fuera de las gargantas de tus habitantes desconocidas, son gritos que la muerte y la vida arrojan al combatirse.

Hélène Cixous
La llegada a la escritura
Ed. Amorrortu, 2007

sábado, 5 de agosto de 2017

Amistad


Veo muchos ratones. Ya no tenemos idea de la cantidad de ratones que hay en el mundo, es inconcebible. Los ratones crujen muy silenciosamente en el césped aplastado. Sólo el que camina ve los ratones. Sobre los campos nevados abrieron pasillos entre la nieve y el pasto, y ahora que la nieve se fue quedan las huellas serpenteantes. Con los ratones es posible trabar amistad.

Werner Herzog
Del caminar sobre el hielo
Ed. Entropía

viernes, 4 de agosto de 2017

Sobre las celdas


En esta celda, las manos están crispadas con fuerza por el dolor, están hechas de piedra. El dolor, como la piedra, es indestructible. Proviene de la rabia de no entender, de no saber cómo aprender. Existe una resistencia interior que me impide aprender, que me impide entender. La resistencia en sí es inconsciente y mi incapacidad de progresar me lleva a un estado de rabia. Confundes el mundo de las emociones, que sigue su lógica personal, con el del intelecto, que sigue una lógica universal. Esta confusión te enfurece. Es claro como el agua.
Yo creo que la rabia por comprender proviene de un hecho: no hacemos las preguntas adecuadas. Jamás hallarás la respuesta correcta si no haces la pregunta correcta. Es como intentar abrir una puerta con una llave equivocada. La llave funciona correctamente y la puerta también. Las respuestas a algunas preguntas son demasiado dolorosas. Y hay preguntas que no estamos dispuestos a hacer. Y otras son imposibles de responder.
(…) Así pues, sufrimos la rabia de no saber cómo estar a la altura de nuestro destino. Es el dolor de no saber cómo hacerte querer. Este dolor jamás desaparece y uno no sabe que hacer al respecto.
El perfume es lo contrario. Es la evanesciencia del placer, el placer efímero del sentido del olfato. No se puede asir; es tan sutil que ni siquiera se puede tocar. No se oye, ni se ve, ni se saborea. Cada uno de los cinco sentidos nos abre la puerta a cinco mundos totalmente diferentes. Son irremplazables . Y sin embargo el sentido del olfato tiene un gran poder evocador y curativo.

Louise Bourgeois
Sobre las celdas

Fot. Louise Bourgeois
Cell II (1991)
Collection of the Carnegie Museum, Pittsburgh

Palabras


Palabras
Ten cuidado con las palabras,
incluso con aquellas milagrosas.
Para las milagrosas hacemos lo mejor posible,
a veces se enjambran como insectos
y dejan no una picadura sino un beso.
Pueden ser tan buenas como los dedos.
Pueden ser tan confiables como la roca
sobre la que apoyas tu trasero.
Pero también pueden ser tanto margaritas como moratones.
-
Aún así, estoy enamorada de las palabras.
Son palomas que caen del techo.
Son seis naranjas sagradas posadas en mi regazo.
Son los árboles, las piernas del verano,
y el sol, su apasionado rostro.
-
Aún así, me fallan a menudo.
Tengo tanto de lo que quiero decir,
tantas historias, imágenes, proverbios, etc.
Pero las palabras no son lo suficientemente buenas,
las equivocadas me besan.
A veces vuelo como un águila,
pero con las alas de un gorrión.
-
Pero intento tener cuidado
y de ser suave con ellas.
Las palabras y los huevos deben ser tratados con cuidado.
Una vez rotos,
son cosas imposibles de reparar.

Ninfas


El primer ser sobre la tierra al que Apolo habló fue una Ninfa. Se llamaba Telfusa y de inmediato engañó al dios. Apolo había atravesado la Beocia procedente de Calcide. La vasta planicie que después fue rica en trigo estaba entonces cubierta por una densa floresta. Tebas no existía. No había calles ni senderos. Y Apolo buscaba su lugar. Quería fundar en él su culto. Según el himno homérico rechazó más de uno. Después vio un "lugar intacto" (charos apeman), dice el himno. Apolo le dirigió la palabra. En el himno el pasaje es brusco: ese lugar es un ser. En sólo dos versos, sin transición, el masculino charos se convierte en un ser femenino ("Te detuviste cerca de ella y le dirigiste estas palabras"). Aquí, con la máxima rapidez y densidad, se muestra qué es la Ninfa en la economía divina de los griegos. 

[...] Si en el origen de la posesión encontramos a una Ninfa --Iynx, si las Ninfas presiden a la posesión en su máxima generalidad, es así porque ellas mismas son el elemento de la posesión, son esas aguas perennemente revueltas y mutables donde de pronto un simulacro se impone soberano y subyuga a la mente. Y esto nos transporta al léxico griego: nymphe, que significa tanto "muchacha lista para las bodas" como "fuente".

Roberto Calasso,
La locura que viene de las ninfas
Editorial Sexto Piso, 2008
Trad. Teresa Ramírez Vadillo, Valerio Negri Previo

jueves, 3 de agosto de 2017

El mundo ilustrado


El mundo ilustrado

Igual que tu ventana que no existe 
Como una sombra de mano en un instrumento fantasma 
Igual que las venas y el recorrido intenso de tu sangre 
Con la misma igualdad con la continuidad preciosa que me 
asegura idealmente tu existencia
A una distancia 
A la distancia 
A pesar de la distancia 
Con tu frente y tu rostro 
Y toda tu presencia sin cerrar los ojos 
Y el paisaje que brota de tu presencia cuando la ciudad no 
era no podía ser sino el reflejo inútil de tu presencia de hecatombe 
Para mejor mojar las plumas de las aves 
Cae esta lluvia de muy alto 
Y me encierra dentro de ti a mí solo 
Dentro y lejos de ti 

Como un camino que se pierde en otro continente.


Fot. anónima de César Moro

miércoles, 2 de agosto de 2017

Esperaba


Durante una oleada de silencio, espesa como una bruma, acabo de oír caer encima de la mesa vecina los pétalos de una rosa que sólo esperaba, ella también, estar sola para marchitarse.

Colette
La estrella vespertina

Fot. Ruth Bernhard

Leyendo


Alguien


Alguien

alguien quiere vivir aunque no pueda
y respirar burbujas y agonía
ser valle alfombra alambre desazón
despertar aunque el párpado esté abierto

alguien quiere reír gritar absurdos
y repartir tormentas en pedazos
liberar el dolor la fantasía
alguien quiere abrazar
alguien no quiere

alguien espera que la piel resuelva
amontone acaricie queme sea
alguien nace o es sed o arena o muelle
alguien es barco
alguien es deriva

alguien camina
alguien sólo es piedra
afila cava desespera brota
alguien llega
alguien se desborda se hunde se diluye
vuela

alguien ama no ama

alguien intenta a veces

alguien quiere escribir

alguien no puede.


Adolfo Zutel
De Si alguien no escribe un verso

Fot. Ludo Vanden Haute
Fenêtre ca 1910

Nomeolvides


...cuando el asalto de la fealdad se vuelva completamente insoportable, compraré en la florería un nomeolvides, un único nomeolvides, ese delgado tallo con una florcita azul en miniatura, saldré con él a la calle y lo sostendré delante de la cara con la vista fija en él para no ver más que ese hermoso punto azul, para verlo como lo último que quiero conservar para mí y para mis ojos de un mundo al que he dejado de querer. Iré así por las calles de París, la gente comenzará pronto a conocerme, los niños irán corriendo.

Milan Kundera
La inmortalidad
Ed. Tusquets, 2009
Trad. Fernando de Valenzuela

Posesión


Yo no dedico gran afán a la posesión; me separo fácilmente de las cosas y las doy con facilidad. Pero ahora me abruma un afán por querer retener, sobre el cual a veces debo sonreír. En el jardín, sobre la terraza, junto a la torrecilla bajo la veleta, me siento día tras día y permanezco quieto durante horas, y de pronto me lleno de actividad y con lápiz y pluma, con pincel y pinturas, trato de reproducir esto y aquello de la floreciente y efímera riqueza que hay. Dibujo con esfuerzo las sombras de la mañana en la escalera del jardín y las revueltas de las gruesas serpientes de glicinias, y trato de reproducir los lejanos y vidriosos colores de las montañas al atardecer, que son tan delgadas como un hálito y tan radiantes como joyas. Después vuelvo a casa cansado, muy cansado, y cuando por la noche coloco mis hojas en la carpeta, casi me entristezco al ver lo poco que pude anotar y conservar de todo ello.

Hermann Hesse
De: Zwischen Sommer und Herbst ("Entre el verano y el otoño"), 1930

martes, 1 de agosto de 2017

Tu jugo



Perverso
Sabroso
Rojo
Y maduro
Tocar
Tener
En la mano
Tu jugo.

Tu jugo

Una relación


Una relación de persona a persona (…): el amor que consiste en que dos soledades se defiendan mutuamente, se delimiten y se rindan homenaje.

Ed. Alianza, 2005
Trad. José María Valverde

Valtameri

Olvido


Un color pesadamente sombrío se había posado sobre los campos aletargados del último sol y la brisa leve volaba mansamente. Es preciso que no olvide, pensé, que fui feliz, que sigo siendo feliz, más de lo que se puede ser. Pero lo olvidé, siempre me olvido.

Clarice Lispector
Cerca del corazón salvaje
Ed. Siruela, 2015
Trad. Basilio Losada

lunes, 31 de julio de 2017

Al principio adoré


Al principio adoré. Lo que adoraba era humano. No personas; no totalidades, no seres denominados y delimitados. Sino signos. Parpadeos de ser que me impactaban, que me incendiaban. Fulguraciones que llegaban a mí: ¡Mira! Yo me abrasaba. Y el signo se retiraba. Desaparecía. Mientras yo ardía y me consumía entera. Lo que me sucedía, poderosamente lanzado desde un cuerpo humano, era la Belleza: había un rostro, en él estaban inscriptos, guardados, todos los misterios, yo estaba delante, presentía que había un más allá al que no tenía acceso, un allá sin límites, la mirada me oprimía, me impedía entrar, yo estaba afuera, en acecho animal. Un deseo buscaba su morada. Yo era ese deseo. Yo era la pregunta. Destino extraño de la pregunta: buscar, perseguir las respuestas que la calmen, que la anulen. Si algo la anima, la eleva, la incita a plantearse, es la impresión de que el otro está allí, muy cerca, existe, muy lejos, de que en algún lugar en el mundo, una vez cruzada la puerta, está la cara que promete, la respuesta por la cual uno continúa moviéndose, a causa de la cual uno no puede descansar, por amor a la cual uno se contiene de renunciar, de dejarse llevar; a muerte. ¡Qué desgracia, empero si la pregunta llegara a encontrar su respuesta! ¡Su fin!

Amar: conservar vivo: nombrar


Hélène Cixous
La llegada a la escritura
Editorial Amorrurtu, 2006
Trad. Irene Agoff

Consideraciones



Considero valor cada forma de vida, la nieve, la fresa, la mosca.
Considero valor el reino mineral, el conjunto de las estrellas.
Considero valor el vino junto a la pasta, una sonrisa involuntaria,
el cansancio que no niegan dos viejos que se gustan.
Considero valor lo que mañana no valdrá nada y lo que hoy ya vale poco.
Considero valor todas las heridas.
Considero valor ahorrar agua, reparar zapatos, callar a tiempo,
socorrer a gritos, pedir permiso antes de sentarse, probar gratitud
sin recordar bien el porqué.
Considero valor poder saber dónde está el norte en una habitación
y el nombre del viento que seca la ropa.
Considero valor el viaje del vagabundo, la clausura del monje,
la paciencia del condenado sea cual sea su culpa.
Considero valor emplear el verbo amar y la hipótesis
que un creador existe.
Muchos de estos valores no los he conocido.

Considero valores todas las heridas

domingo, 30 de julio de 2017

Tengo dos hambres


Arriba, vivo en la escritura. Leo para vivir. Leí muy pronto: no comía, leía. Siempre “supe” sin saberlo, que me alimentaba de texto. Sin saberlo. O sin metáfora. Había poco sitio para la metáfora en mi existencia, un espacio muy restringido, que a menudo yo anulaba. Tengo dos hambres: una buena y una mala. O la misma sufrida de modo diferente. Tener hambre de libros era mi alegría y mi tormento. Libros, casi no tenía. No hay dinero, no hay libro. Roí en un año la biblioteca municipal. Yo mordisqueaba, y al mismo tiempo devoraba. Como con los pasteles de Jánuca: pequeño tesoro anual de diez pasteles de canela y jengibre. ¿Cómo conservarlos consumiéndolos? Suplicio: deseo y cálculo. Economía del tormento. Por la boca aprendí la crueldad de cada decisión, un mordisco, lo irreversible. Guardar no es gozar. Gozar y no gozar más. La escritura es mi padre, mi madre, mi nodriza amenazada.

Hélène Cixous
La llegada a la escritura
Editorial Amorrurtu, 2006
Trad. Irene Agoff

sábado, 29 de julio de 2017

Otra versión


Otra versión

Nuestros árboles son álamos pero la gente
los confunde con abedules,
piensan que somos personajes
de una novela rusa, igual que Kitty y Levin
que viven alegremente en el campo.
Los amigos de la ciudad miran cómo comen
juntos los pájaros y los conejos
sobre la nieve espesa y blanca.
(Tenemos inviernos rusos en Illinois,
aunque no haya trineos, hay comadrejas en lugar de lobos,
y ningún sirviente fiel nos hace el trabajo.)
En nuestra casa, como en una obra rusa,
vive un viejo, y es mi papá.
Él se deja ir año a año en cámara lenta,
y la tristeza nos queda atrapada dentro
como una manzana envenenada
que no sube ni baja.
Pero como las tres hermanas, hablamos rara vez
de lo que a la noche nos mantiene despiertas.
Igual que ellas, nos quejamos de las cosas
que en realidad no importan y hablamos
de los placeres y el futuro:
nos decimos mutuamente que a los sauces
este año el verde se les esfumó muy pronto.

Versión de Sandra Toro

Epitafio


Sabiendo que iba a morir, el joven Cadou dejó escrito para su tumba un breve epitafio que pidió a su familia que fuera considerado como sus "obras completas". Una petición irónica. Ese epitafio reza así: "Intenté sin éxito ser más muebles, pero ni eso me fue concedido. Así que he sido toda mi vida un mueble, lo cual, después de todo, no es poco si pensamos que lo demás es silencio ".

Enrique Vila-Matas
Bartleby y compañía

El rumor de las máquinas crecía


El rumor de las máquinas crecía
en la sala contigua: ya mi espera
de un adjetivo -o de tu cuerpo- no era
más que un intento de acortar el día.

La noche que llegaba y precedía
el viento del desierto, la certera
luz -o tus pies desnudos en la estera-
del ocaso, su tiempo suspendía.

No recuerdo el amor sino el deseo:
no la falta de fe, sino la esfera-
imagen confrontando su espejeo

con la textura blanca, verdadera
página -o tu cuerpo que aún releo-;
vasto ideograma de la primavera.

El rumor de las máquinas crecía...

Quién dice


¿Quién dice que se nos murió todo
Cuando se nos quebraron los ojos?
Todo despertó, todo comenzó.

Die Niemandsrose


Yo habito un dolor


"Yo habito un dolor”

No dejes el cuidado de gobernar tu corazón a esas ternuras parientas del otoño del que ellas toman su plácido aspecto y su afable agonía. El ojo es precoz para plegarse. El sufrimiento conoce pocas palabras. Prefiere acostarse sin carga: soñarás con el mañana y tu lecho te será leve. Soñarás que tu casa ya no tiene vidrios. Estás impaciente por unirte al viento, al viento que recorre un año en una noche. Otros cantarán la incorporación melodiosa, las carnes que sólo personifican la hechicería del reloj de arena. Condenarás la gratitud que se repite. Más tarde, te identificarás con algún gigante disgregado, señor de lo imposible.

Sin embargo.

No has hecho más que aumentar el peso de tu noche. Has vuelto a la pesca en las murallas, a la canícula sin verano. Estás furioso contra tu amor en el centro de una comprensión que enloquece. Piensa en la casa perfecta que nunca verás elevarse. ¿Para cuándo la cosecha del abismo? Pero has vaciado los ojos del león. Crees ver pasar la belleza por encima de las lavandas negras.

¿Qué es lo que te ha izado, una vez más, un poco más arriba sin convencerte?

No hay sitio puro.

René Char
De: “El poema pulverizado” (1945-1947)
Trad. Raúl Gustavo Aguirre

martes, 25 de julio de 2017

Recuerdo mal los días


Recuerdo mal los días. La luminosidad solar empañaba los colores, aplastaba. De las noches me acuerdo. El azul estaba más lejos que el cielo, estaba detrás de todas las densidades, recubría el fondo del mundo. El cielo, para mí, era esa estela de pura brillantez que atraviesa el azul, esa fusión fría más allá de cualquier color. El aire era azul, se cogía con la mano. Azul. El cielo era esa palpitación continua de la brillantez de la luz.

Marguerite Duras
El amante
Ed. Tusquets, 1994
Trad. Ana María Moix

Fot. Joseph Goldyne
Drypoint, Opening Tulip,1987

He sido


Sí, he sido mi padre y he sido mi hijo, me he planteado preguntas y las he contestado lo mejor que pude, me he hecho repetir, noche tras noche, la misma historia, que me sabía de memoria sin poder creerla, o caminábamos, cogidos de la mano, mudos, sumergidos en nuestros mundos, cada uno en sus mundos, con las manos olvidadas, una en la otra. Así he resistido, hasta el presente. Y aún esta noche parece que todo marcha bien, estoy en mis brazos, me tengo en mis brazos, sin mucha ternura, pero fielmente, fielmente. Durmamos, como bajo aquella lejana lámpara, confundidos, por haber hablado tanto, escuchado tanto, penado tanto, jugado tanto.



domingo, 23 de julio de 2017

Y dicen que


...y dicen que, anclada en el sueño, sembraba de melodías la albura de la alcoba a la que, de vez en cuando, yo me asomaba por entre las paredes bermejas del corredor.

Maruyme
Hotarú Monogatari
(Dedicatoria de Manuel Serrat Crespo en su traducción de Los Cantos de Maldoror)

Dibujo: Vanna Bowles

El hombre frente al lago


En el silencio,
el hombre frente al lago:
Tranquilidad.

...y pienso ahora, tras haber leído de nuevo el hayku, que anoche caí en la trampa. Tanto tiempo sintiendo la frialdad del signo y -de pronto- escribo un poema en el que codifico la sensación. Digo "tranquilidad" y todo se hace palabra, pensamiento tal vez, abstracción sin duda.

Mejor hubiera sido:

Envuelto en brisa
el hombre frente al lago.
Nace el silencio. 

Donde la brisa es el fluir tranquilo que se detiene en el instante, en la mirada, en la imagen (hombre-agua) para congelarse más allá del tiempo: la eternidad en el fluir de la brisa-tiempo.

Maruyme, Diario de viaje
Edit. Reverso 2004

Lamiendo el caracol


La niña me mira, coge un caracol, lo pone dulcemente en la palma de su mano, con la lengua lame el ente viscoso, algo húmedo, que no se mete en la cáscara. – ¿Y si un ser no puede ya ejecutar su propio gesto irremediable?.

Fleur Jaeggy
El dedo en la boca

sábado, 22 de julio de 2017

Alegría


Se sabe que la alegría es inusual, más difícil, y más bella que la tristeza. Una vez que haces este gran descubrimiento, la debes adoptar como una obligación moral. 

André Gide

Mirada


Sólo al borde del acto sexual, cuando han caído ya los principales obstáculos, se vuelve lánguida la mirada y favorece la actitud de abandono: los ojos permanecen justo lo bastante abiertos como para sugerir un acto que los haga cerrarse en beneficio del goce (...) los ojos tratan de expresar que uno esta dispuesto a prescindir de todo acto defensivo u ofensivo, y para ello la mirada se desvanece, se relaja, dispuesta a renunciar a su función habitual: ver

François Duyckaerts
La formación del vínculo sexual
Ed. Guadarrama, 1966

Fot. Donata Wenders

Yo había saltado


Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, ocurrió un hecho extraordinario: me enteré de que había alguien que me quería. Que le quieran a uno de ese modo lo cambia todo. No disminuye el terror de la caída, pero te da una nueva perspectiva de lo que significa ese terror. Yo había saltado desde el borde y entonces, en el último instante, algo me cogió en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la única cosa que puede detener la caída de un hombre, la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad.

Paul Auster
El palacio de la luna

viernes, 21 de julio de 2017

Granada


Nunca era tan bella como al fin de un día caluroso de estío o primavera a la hora de la fresca, sentada en el pretil de uno de esos jardines de España, que dominaban un vasto horizonte. Así fue Granada para ella la ciudad de sus noches de amor. Yo no le podría dar más que en Granada, ella no podría dar nunca más que en Granada. Entonces comprendí hasta qué punto ella era una especie de odalisca cristiana. La presentía puesta en versos árabes. El delirio, el desmayo y la dulzura trágica de su entrega estaban bien con el secreto de embriaguez y de melancolía de los jardines andaluces. Ella podía haberme abierto un mundo con esto pero aquel mundo no era el mío. No sabía yo vivir en él. No fue ella a Granada porque la agudeza del instinto la condujera al escenario aquel de sus jardines, sino porque sentía hacia la Alhambra una cándida admiración, como ante una obra colosal de paciente ganchillo hecha arquitectura de colores.

Rafael Sánchez-Mazas
Rosa Kruger
Ed..Trieste

Foto: Karl Blossfeldt

Escribir


Alguien puede haber leído todos los libros del mundo y no llegar a ser escritor, porque el autor no puede brotar fuera de la existencia de una herida interna, del mismo modo que la perla surge a partir de un granito de arena que está lastimando a la concha

Mircea Cãrtãrescu
El ojo castaño de nuestro amor
Ed. Impedimenta
Trad. Marian Ochoa de Eribe

Yo


Yo, este cuerpo animado tan ligero para sí mismo
.....
Algún éter secreto en mis huesos
me aligera lo mismo que un pájaro.

"Jeux cosmiques. Sensation de soi".

Collage: Francisca Pageo

Dame


Dame algo más que silencio o dulzura
Algo que tengas y no sepas
No quiero regalos exquisitos
Dame una piedra

No te quedes quieto mirándome
como si quisieras decirme
que hay demasiadas cosas mudas
debajo de lo que se dice

Dame algo lento y delgado
como un cuchillo por la espalda
Y si no tienes nada que darme
¡dame todo lo que te falta!

Dame

Ciudades


Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.

Italo Calvino
Las ciudades invisibles
Ed. Siruela, 2013
Trad. Aurora Bernárdez

La celda


III
La Celda con la figura arco de la histeria trata sobre el dolor emocional y psicológico. Aquí, el arco de la historia, placer y dolor se funden en un estado de felicidad. El arco de ella -la escalada de la tensión y su liberación- es sexual. Es un sustituto del orgasmo sin acceso al sexo. Ella crea su propio mundo y es muy feliz. En ningún lugar está escrito que una persona en tal estado sufra. Ella funciona en una celda fabricada por sí misma dónde las reglas de la felicidad y la tensión nos son desconocidas al resto.
La tabla de planchar representa el alisamiento de las arrugas, la disminución de la tensión camino del sueño. Está el gran sueño, que es la muerte, y el pequeño sueño que sigue al orgasmo.

Louise Bourgeois
Sobre las Celdas

Fot. Celda (Arco de histeria), 1992-93
Louise Bourgeois