domingo, 24 de marzo de 2019

Lugares lejanos


Lugares lejanos

Los muertos de otros planetas vienen a residir aquí, esos que en otros lugares no hallaron espacio. Llegan silenciosos, lejos de los exigentes, de los eternos exigentes, vienen a retirarse para volver a morir, para volver a morir en calma.
Nadie aquí quiere la carta maestra. Nadie quiere ser la sombra de nadie. El vivo es el amigo del difunto y, si es necesario, será su padre o si lo prefiere su hijo. Todo igual, con una pizca de todo colmando la vida eterna.
El agua dócil nos envuelve. ¡Qué bellas las tardes antes de la sepultura! Olvido, olvido bajo las palmas.
Los espíritus nos guían, maravillan nuestros corazones y nuestra voluntad, nos muestran la grandeza tras la pequeñez, la grandeza.
Como consecuencia de nuestro abandono los espíritus nos sostienen, a veces como rinocerontes que cargan, intensos a veces, como para hacer gritar, locos a veces, como una danza sobre un hilo de chispas.
Hay que dejar de luchar. La prudencia, la experiencia, la sed de lo insensato así lo ordenan. Por el golfo, el mundo lejano.

Esta es la patria de los que no han hallado su patria, cabellos del alma flotando libremente.

Henri Michaux

Fot: Claude Cahun, Autorretrato

sábado, 23 de marzo de 2019

Abuso de conciencia


152

ABUSO DE CONCIENCIA

Esta casa en que vivo se asemeja en todo a la mía: disposición de las habitaciones, olor del vestíbulo, muebles, luz oblicua por la mañana, atenuada a mediodía, solapada por la tarde; todo es igual, incluso los senderos y los árboles del jardín, y esa vieja puerta semiderruida y los adoquines del patio.

También las horas y los minutos del tiempo que pasa son semejantes a las horas y a los minutos de mi vida. En el momento en que giran a mi alrededor, me digo: “Parecen de veras. ¡Cómo se asemejan a las verdaderas horas que vivo en este momento!”

Por mi parte, si bien he suprimido en mi casa cualquier superficie de reflexión, cuando a pesar de todo el vidrio inevitable de una ventana se empeña en devolverme mi reflejo, veo en él a alguien que se me parece. ¡Sí, que se me parece mucho, lo reconozco!

¡Pero no se vaya a pretender que soy yo! ¡Vamos! Todo es falso aquí. Cuando me hayan devuelto mi casa y mi vida, entonces mi verdadero rostro.

JEAN TARDIEU

Julio Cortázar
Capítulo 152 de Rayuela


Fot: Édith Piaf por Maurice Chevalier en su camerino

viernes, 22 de marzo de 2019

Colofón


Colofón

Luz…
Cuando mis lágrimas te alcancen
la función de mis ojos
ya no será llorar,
sino ver.

León Felipe

Fot. Sky Ferreira

miércoles, 20 de marzo de 2019

Como un gorrión


1944 - 1948
¿En qué consiste el misterio de la infancia? 
En el niño hay una multitud de almas -él se las arranca fácilmente con la imaginación, y vive solo, pero es como si viviera con sus compañeros. 
El adulto es solitario. 
El niño vive como un gorrión, como una hebra.

Andrei Platonov
Diario

 Fot: Sabine Weiss

martes, 19 de marzo de 2019

No habrá noche


La leve guillotina de un minuto que cae
recorta una fracción de luz enrojecida.
No habrá noche. Tampoco aves oscuras.
Será siempre esta hora paciente, indefinida.
Sólo las cosas, los objetos pequeños de la casa,
su absorbida belleza, el pulso que transmiten,
su acaso extravagante sencillez,
te gobiernan y son cuanto tú sabes.
Te aplicas a olvidar y lo consigues.
No escucharás el sueño que perfore tu sien
como una avispa.

Andrés Neuman
 de La canción del antílope
Ed. Pre-textos

Fot: St Atom Heart Photography

domingo, 17 de marzo de 2019

Errar y volar


Errar y volar

Todos olvidan que Ícaro también ascendió. 
Es igual cuando el amor se acerca a su final, 
o cuando el matrimonio fracasa y todos dicen 
«ellos sabían que era un error», 
que «jamás funcionaría» todos dicen. 
Que ella era lo bastante mayor para comprender. 
Pero lo que vale la pena lo vale aunque esté mal hecho. 
Como estar ahí, en ese océano del verano 
al otro lado de la isla 
mientras el amor se apagaba en ella, 
las estrellas ardían con tanto exceso en esas noches 
que nadie pudo decirte que no perdurarían. 
Cada mañana, ella dormía en mi cama 
como una visitación, era su dulzura 
como antílope inmóvil en la niebla temprana. 
Cada tarde la veía volver a través 
del páramo ardiente, después de nadar, 
y veía la luz del mar a su espalda 
y el cielo enorme al otro lado del paisaje. 
La escuchaba hablar mientras almorzábamos. 
¿Cómo pueden decir que el matrimonio fracasó? 
Como aquellos que regresaron de Provenza 
(cuando aún era Provenza) 
y dijeron que era hermosa pero su comida grasienta. 
Creo que Ícaro no fracasó en su caída, 
se iba aproximando a la consumación de su triunfo. 

Jack Gilbert

viernes, 15 de marzo de 2019

Diccionario


DICCIONARIO

Abrí en amor; 
decía, 
blanco 
sobre negro: 
“sentimiento potente de afecto 
hacia ser humano 
o cosa querida 
e importante”; 
chequeé vida 
y la definición era: 
“estado de existencia de los seres humanos, 
animales 
y plantas 
que los distingue de los objetos 
inanimados”. 
Pensé en mundo 
y la entrada era: 
“Globo terráqueo”. 
Pasé las hojas hasta la D 
y me detuve en 
dolor. 

Tehila Hakimi
Trad: Gerardo Lewin

Fot: s/d

miércoles, 13 de marzo de 2019

Ciegos y sordos

 

El sol penetró en la habitación. Respiraba algo mejor. Y tan claramente creyó de pronto ver sus errores, que los amó. Sintió su espalda deslizándose despacio contra la basta sábana, unas minúsculas motas de polvo revoloteando cerca de la cama, y vio una extensa llanura, unos cuerpos tumbados y la nieve que les hacia de sudario; abrió la boca, pero ya no tenía fuerza para articular palabra. No podía decir nada. !Ah! De pronto tantas cosas que contar... Tantos detalles, tantas confidencias por hacer... Cerró los ojos. Nunca lo sabremos. Nacemos para no saber nada. Tendremos quince años, treinta, y nos habremos quedado solos, siempre, en compañía de los demás, y los habremos amado mucho, mucho, en voz baja. Nadie nunca ha sido niño, nadie. Nunca fuimos sino ciegos y sordos.

Éric Vuillard
Tristeza de la tierra / La otra historia de Búfalo Bill
Ed. Errata Naturae
Trad. Regina López Muñoz

Fot: s/d

martes, 12 de marzo de 2019

Epílogo

 

Epílogo I

Suenan miles de teléfonos. Atiendes. Del otro lado
es siempre ella: su delicada y funesta isla de pétalos.

Dolores Etchecopar
De Notas salvajes
Editorial Argonauta, 1989

Fot: s/d

lunes, 11 de marzo de 2019

Lo que siempre funciona


A veces, como sucede con un cohete teledirigido, la obra de arte se dirige justamente a ese objetivo en tu interior que alberga un enigma semejante al expresado por la propia obra. Sabes de qué va ese enigma, platónicamente existe la posibilidad de que alguna vez encuentres la fórmula para expresarlo, pero tendrás que seguir buscándola y, mientras no la hayas encontrado aún, no se te ocurra desvelar el enigma ni menos aún ofenderlo mediante la invención de una fórmula zafia. Observar, escuchar, leer, eso siempre funciona.

Cees Nooteboom
El enigma de la luz

Fot: Masao Yamamoto

domingo, 10 de marzo de 2019

Solo


MI MADRE ME DIJO CIERTA VEZ

Mi madre me dijo cierta vez
que no durmiera con flores, en el cuarto.
Desde entonces no duermo con flores,
duermo sin ellas, solo.

Hubo muchas flores, pero nunca
tuve el tiempo suficiente.
Y seres queridos ya se alejan de mi vida,
como las barcas de la costa.
Mi madre me dijo que no durmiera con flores:
No dormirás madre mía de mi infancia.

El pasamano de madera al cual me aferraba
cuando me arrastraban a la escuela,
hace tiempo, se quemó.
Pero mis manos siguen aferradas.

Yehuda Amijai
Trad: Perla Schwartz

Fot: s/d

Palabras

PALABRAS

Tantos millones de bocas
tienen pasadas.
Pedro Salinas

En este cuarto me rodean muebles
que no conoces: tengo puesto ahora
este vestido que no has visto y miro
—¿hacia dentro, hacia fuera? No lo sabes—.
Pero ahora y aquí y mientras viva
tiendo palabras-puentes hacia otros:
hacia otros ojos van y no son mías
no solamente mías:
las he tomado como tomo el agua
como tomé la leche de otro pecho.
Vinieron de otras bocas
y aprenderlas fue un modo
de aprender a pisar, a sostenerse.
No es fácil, sin embargo.
Maderas frágiles, fibras delicadas
ya pronto crujen, ceden.
Duro oficio apoyarse sin quebrarlas
y caminar por invisible puente.

Circe Maia

Fot: Bettina Rheims 
Isabella Rossellini

viernes, 8 de marzo de 2019

Jázaros



Ku: (Driopteria filix chazarica) - Una clase de fruto del mar caspio. Daubmannus anotó sobre ese fruto lo siguiente: los jázaros cultivan una especie de fruto que no crece en ninguna parte del mundo salvo en su país. Está cubierto por algo como las escamas de pescado o las de la piña, crece en un árbol altísimo y los frutos en las ramas se parecen a esos peces que los hosteleros cuelgan de las aletas, todavía vivos, sobre la entrada de la hostería para indicar que ese día sirven sopa de pescado. Algunas veces ese fruto emite sonidos parecidos al canto del pinzón. Al comerlo, es muy frío y un poco salado. En otoño, puesto que es muy ligero y tiene un hueso que late como un corazón, cuando cae de la rama vuela durante algún tiempo batiendo las aletas como si nadara a través de las olas del viento. Los niños los toman como blanco de sus hondas, y a veces incluso los azores resultan engañados y se lo llevan en su pico confundiéndolo con un pez. De eso nace el proverbio jázaro que dice: "Los árabes nos van a comer, como los gavilanes, pensando que somos peces y nosotros somos ku." La palabru ku -el nombre de ese fruto- fue la única que el diablo dejó en la memoria de la princesa Ateh después de que ella hubiera olvidado su lengua.

Algunas veces, de noche, se puede oír una voz que dice "¡ku!... ¡ku!..." Es la princesa Ateh, que pronuncia la única palabra que sabe y llora al tratar de recordar sus poemas.

Milorad Pavić
El diccionario jázaro (ejemplar masculino)
Ed. Anagrama

Ilust: 15th century illustrated herbal from Northern Italy

jueves, 7 de marzo de 2019

Algo

 

ALGO

Me acerco con tal temblor
cauteloso y siempre
siento la pregunta, tonta al final,
cómo se supone
que se siente, después,
y por quién. Me acuerdo
de una vez en un cuarto alquilado
en la calle 27, la mujer que en ese tiempo
amaba, literalmente, después de
hacer el amor en la cama enorme
sentada frente a un lavatorio
con dos canillas, tenía
que hacer pis pero estaba nerviosa,
avergonzada, supongo,
de que la viera, a ella, que apenas
un momento atrás había estado
completamente abierta a mí, desnuda,
en la misma cama. En cuclillas,
con la cabeza reflejada en el espejo,
el pelo oscuro, toda
su cara, los hombros,
se sentó abierta de piernas, abrió
una de las canillas y orinó con timidez. Lo que el amor
podría aprender de una visión como esa.

Robert Creeley
Versión de Sandra Toro

Fot: Craig Keenan

El inefable goce

 

El inefable goce

Celebra el grande, el inefable goce
de vivir, de ser joven, de ser fuerte,
de hincar los dientes ávidos y blancos
en los más dulces frutos terrenales.
De posar las audaces, sabias manos
sobre todo lo más puro y secreto,
y de tender el arco contra todas
las presas que voraz deseo asecha.
De oír todas las músicas livianas,
y mirar, con pupilas fulgurantes,
la bella faz del mundo, como mira
un amante feliz a su adorada.
A ti el placer, ¡oh amiga!
¡A ti el ensueño!
¡Yo quiero revestirte la más roja
de las púrpuras regias, siquier tiña
su seda con la sangre de mis venas.
Yo quiero coronarte de albas rosas
para que así, transfigurada, cantes
la divina Alegría, la Alegría,
la Alegría, magnífica, invencible!

Gabriele D'Annunzio

Fot: s/d

miércoles, 6 de marzo de 2019

Parecer

 

Daría mucho, daría el brazo izquierdo o la pierna izquierda, si con semejante sacrificio pudiera devolver al país y a sus gentes el viejo y buen sentido de la integridad, de la antigua sobriedad, aquella rectitud y modestia que sin duda se han perdido de muchas maneras y para desgracia de todos los hombres honrados. Al diablo con el ansia miserable de parecer más de lo que se es.

Robert Walser
El paseo
Ed. Siruela
Trad. Carlos Fortea

Fot: s/d

Mujeres furiosas

 

UN POEMA PARA MUJERES FURIOSAS

Un calor matador de verano envuelve la ciudad
vacía de los que no tienen la obligación de estar
una mujer negra espera a una mujer blanca
se apoya en una baranda de la calle Upper West Side
en un descanso los sonidos distantes de Broadway se atenúan
hasta que puedo escuchar la voz de los gorriones
como una promesa espero
a la mujer que amo nuestra porción de tiempo
un lugar más allá del dolor de la ciudad.

La cabina telefónica de la esquina. Una mujer
se ve reflejada en la calle
entre nosotras su cara pálida muestra
un tapiz de desastres
visto a través de una apariencia de orden
la boca dibujada como un mapa de caminos muy transitados
ojos sin centro un corazón enjaulado
las muestras implacables de un antiguo dolor.

Una apariencia se abre el odio
se instala a través del cristal de mi tarde
nuestros ojos se cruzan como un hilo ardiente
y la calle se transforma en una pesadilla
una mujer con ojos en blanco se abraza a
una botella de gin Fleischmann's
que se zarandea en su cintura
saca un cuchillo de carnicero de los pantalones rotos
la mano amenazante “¡Negra puta!”
el pesado filo gira

hacia mí en cámara lenta
años de furia se levantan como una pared
no lo escucho suena
en la calle cerca de mis pies.

Engranajes de antiguas pesadillas despiertan
un odio familiar veloz y silencioso
pero esta vez estoy despierta aliviada
sonrío. Ahora. Esta vez me
toca a mí.
Me agacho para agarrar el cuchillo
mis oídos laten
del otro lado de la calle la voz de mi amante
el único sonido que se mueve dentro del calor agobiante

“¡No lo toques!”.

Me enderezo, débil, y empiezo otra vez
deseando una resolución simple
como el enojo y tan cerca de la mano
que mis dedos alcanzan el filo conocido
el familiar mango de madera contra mi mano
ay, lo sostuve contra la piedra de afilar
unas mil noches
acumulando rabia en mi sueño
como un amigo querido para despertar
en lo apestoso de la furia
al lado de la cara pálida dormida del amor.

Audre Lorde
Quién dijo que era fácil
Ed. Z&G, 2019
Trad: Gabriela Raya y Eugenia Soler
Prologo: Bárbara Gudaitis

Fot: s/d

martes, 5 de marzo de 2019

Canto

 

Muchas cosas, desde el amanecer, 
desde que somos una conversación 
y unos a otros nos oímos, 
le han ocurrido al hombre; 
pero pronto seremos canto.

Friedrich Hölderlin
Cánticos
Edición de Anacleto Ferrer
Traducción de Jesús Munárriz
Ed. Hiperión, 2013.

Fot: Egon Schiele
Girl Reclining on her Stomach, ca.1910

domingo, 3 de marzo de 2019

Vida embalsamada


MUSEO INTERIOR

Hay una decimocuarta manera
de mirar
un mirlo: que sea él
quien te observe,
su ojo
lo más inmóvil
en el interior de una vitrina.

Mi ojo,
carente de criterio,
registra
ese fotograma
congelado,
se empacha de
taxidermia.

La arcada
le devuelve
una única frase,
que hace suya:
una vida embalsamada
no hace poesía.

Patricia Gonzalo de Jesús
de Raíces áreas, 2016

Fot: s/d

Lo que quiero escuchar

 

Almohada como provisión.
De día, pasos de hormiga
donde no hay más horizonte
que estas palabras secas
en la negociación con uno mismo.

Así, cuando veías cosas
que quieres olvidar, repites
que era por una causa
y una sed de ilusiones infinita.

Melancolía: tinta derramada.
De noche, pasos de gigante
cuidando el fuego y su pequeña llama,
en la busca de imágenes
de esta gramática de soledad,
aunque nada suceda.

Silencio.
Esperando a que tú me digas
lo que quiero escuchar,
porque yo nunca te lo haré decir.

Juan Carlos Abril
de Devolución

Fot: s/d

sábado, 2 de marzo de 2019

Preguntas

 

A Gabriel Celaya y a Amparo Gastón, 
Que tanto le quiso y le quiere todavía. 
J.A.G.

¿Qué hará con la memoria
de esta noche tan clara
cuando todo termine?
¿Qué hacer si cae la sed
sabiendo que está lejos
la fuente en que bebía?

¿Qué hará de este deseo
de terminar mil veces
por volver a encontrarle?

¿Qué hacer cuando un mal aire
de tristeza la envuelva
igual que un maleficio?

¿Qué hará bajo el otoño
si el aire huele a humo
y a pólvora y a besos?

¿Qué hacer?¿Qué hará? Preguntas
a un azar que ya tiene
las suertes repartidas.

José Agustín Goytisolo

Fot: Elena Retfalvi

jueves, 28 de febrero de 2019

Casa

 

La casa que abrigó tu corazón 
será una ruina. Furtivos 
en la noche 
la habéis abandonado. 
Oscura en el jardín la tierra removida. 
Quise 
decir traición 
y dije llanto. 

Ada Salas

Fotograma de
Grey Gardens

El reposo


El señor de Pontchâteau ejercía el oficio de jardinero en la zona exterior de Port-Royal des Champs. Al señor de Pontchâteau le gustaba leer más que cualquier otra cosa. El frío no le molestaba. Amaba leer en el frío. Leer "al calor de su vela". Cuando llegaba la primavera, el señor de Pontchâteau metía sus pies desnudos en los zapatos, se colocaba sobre la espalda la cesta para las legumbres e iba con su cuchillo al huerto para recoger la cena. Un poco más tarde en el año, se dirigía al jardín, donde se ponía en cuclillas para cuidar de los matorrales y las flores. Luego las llevaba en brazadas o montones o ramos a las hermanas, con el propósito de que ellas las colocaran en jarrones, sobre el altar, para el oficio. El señor de Pontchâteau siempre tenía en la boca estas palabras de La imitación: "Quaesivi in omnibus requiem, et nusquam inveni nisi in angulo cum libro". Lo traduzco: "He buscado por doquier en este mundo el reposo - el requiem-, un abandono, un "alto", y en ninguna parte lo he encontrado, salvo en una esquina, con un libro."

Pascal Quignard
Sobre la idea de una comunidad de solitarios
Ed. Pre-Textos

Fot: Milagros Caturla
Barcelona 1950s

lunes, 25 de febrero de 2019

El polvo


Para él siempre había sido muy importante, dijo Feber una vez de pasada, que en su lugar de trabajo nada cambiara, que todo permaneciera tal como estaba antes, tal como él lo había dispuesto, tal como estaba ahora, que no se añadiera nada más que la mugre que se producía cuando pintaba sus cuadros y el polvo que cae sin cesar y que, como empezaba a comprender con el paso del tiempo, era poco más o menos lo que más amaba en este mundo. El polvo, dijo, le importaba mucho más que la luz, el aire y el agua. Nada le resultaba más insoportable que una casa en la que limpian el polvo, y en ninguna parte se encontraba mejor que allí donde las cosas pueden reposar a su aire y en paz bajo la escoria gris y sedosa que se forma cuando la materia, soplo a soplo, se disuelve en la nada.

W. G. Sebald
Los emigrados
Ed. Anagrama
Trad: Teresa Ruiz Rosas

Fot: Fan Ho
Cleaning, 1950

sábado, 23 de febrero de 2019

Repliegues

 

¿Qué me atraía de la poesía exactamente en aquella época? 

Quien, en su juventud, no haya experimentado dolorosamente la necesidad de descubrir el sentido eterno de la medida y de la belleza, permanecerá para siempre insensible a esa llamada.

Ese sentimiento no es el fruto de un proceso lógico. Su origen se halla en los repliegues más secretos y profundos del corazón humano, lejos de la agitación siniestra o irrisoria que nos rodea. Una loca noche de embriaguez está a mil leguas del amor, de la pena y de la desolación que conforman la esencia de la vida nocturna. La eternidad puede revelársenos en el estribo de un autobús. Podemos entrever la visión fulgurante de la fragilidad de las cosas en la taquilla del correo o descubrir el carácter efímero de nuestra vida al mirar un calendario en la sala de espera de un consultorio.

Nina Berberova
La cursiva es mía

Fot: s/d

viernes, 22 de febrero de 2019

Acaso el corazón


Acaso el corazón.

Se hundirá el olor acre de los tilos
en la noche de lluvia. Será vano
el tiempo de la dicha, su furor,
aquel mordisco de rayo que explosiona.
Apenas queda abierta la indolencia,
el recuerdo de un gesto, de una sílaba,
pero como de un vuelo lento de aves
entre vapores de niebla. Y aún aguardas
no sé qué cosa, mi extraviada; quizá
una hora que decida, que recuerde
el principio o el fin; similar suerte,
ahora. Aquí negro el humo de los incendios
seca aún la garganta. Si puedes,
olvida aquel sabor de azufre
y el temor. Las palabras nos fatigan,
rebrotan de una lapidada agua;
acaso nos quede el corazón, acaso el corazón…

Salvatore Quasimodo

Fot: Erwin Blumenfeld
Portrait of a Woman, ca. 1933

martes, 19 de febrero de 2019

El ojo mira

 


El ojo mira... es el único que puede advertir la belleza... A la belleza se la ve porque está viva, y por lo tanto es real. Digamos, mejor, que puede ocurrir que la veamos. Depende de dónde se manifieste. Pero no hay duda alguna que ciertas veces se manifiesta... El problema es tener ojos y no saber ver, no mirar las cosas que ocurren... Ojos cerrados. Ojos que ya no ven. Que ya no son curiosos. Que no esperan que ocurra nada más, quizás porque no creen que la belleza exista. Sin embargo, en el desierto de nuestras calles ella pasa, rompiendo el delgado límite y llenando nuestros ojos de infinito deseo.

Pier Paolo Pasolini

lunes, 18 de febrero de 2019

Fin de lo ido

 


FIN DE LO IDO

El reloj no detiene el sonido del movimiento 
un frío ronroneo de metal murmura tiempo 
aplaca el vacío del cuarto 
una hueca necesidad de frecuencia 
que mide las pausas que nunca llegan porque 
el reloj no se detiene para contar a quien 
dejó la habitación donde alguien aún sentado escucha 

Isel Rivero 
Las palabras son testigos 
Prólogo y traducción de Benito del Pliego 
 Ed. Verbum, 2010 

domingo, 17 de febrero de 2019

Habitaciones vacías


HABITACIONES VACÍAS

El polvo compone las dunas
de la misma manera
que los segundos el tiempo:
sabiendo que
acabarán
con todo.

Ésa es la traición
de lo insignificante;
la misma que practican
las ausencias
diminutas
capaces de llenar
habitaciones vacías.

Alejandro Salse Batán 
"Estación en curva"
Ed. LeTour1987, 2016

Collage: Gabriel Silva

jueves, 14 de febrero de 2019

Kamasutra para dormir a un espectro



Y no por el hielo negro
y no por hielo
que sea muerte
por rabioso fuego
que prende ya en las raíces
del árbol
que desde el hondo desgarro
de la raíz de la tierra
me sostiene
eco que me vivifica
mientras entrego el aliento
voces en llamas
te llaman
desde mi fondo
de fuego lenguas
que no por hielo
que no por el hielo negro
tu acristalada blancura
cisne de amor
incandescente en mi canto
se aposenta
centellas voy hacia el aire
voy hacia ti llameando
que no por el hielo negro
cisne de aire
cisne de aire
y silencio.

Clara Janés
Kamasutra para dormir a un espectro
Ed Siruela

He aquí el amor



He aquí el amor.
Repito:
He aquí el amor.

Pero mejor hablaremos de esta puerta.
Una puerta es una puerta
a la que yo golpeo día y noche,
a la que yo golpeo día y noche,
a la que yo golpeo día y noche.
Y aunque nadie responda,
y aunque nadie responda,
y aunque nadie responda,
el aire es el aire de todos los dias,
las plantas son verdes como siempre,
y el mismo cielo esférico me envuelve
lunes, martes, miércoles,jueves, viernes, sábado y domingo.
¿Pero, qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
En cambio, esta puerta es indudable;
por ella entro y salgo día y noche
hacia los verdes campos que me esperan,
hacia el mismo cielo esférico y perenne.

¿Pero qué puedo yo decir del amor?
¿Qué puedo yo decir del amor?
¿qué puedo yo decir del amor?
Mejor sigo hablando de esta puerta.

Jorge Eduardo Eielson

miércoles, 13 de febrero de 2019

Anunciación


Ahora estoy en Roma. Ahora la casa de las paredes verdes está lejos. Tan lejos que parece una isla cubierta por la nieve. Me pregunto si fui feliz en ella, si lo fui sola o con vos, cuánto duró. Quisiera que llegaras, en este mismo instante, para aclarar mis dudas. Pero no hay nadie aquí, salvo mi Vida Privada y mi dolor. Es como si alguien hubiera abierto una herida, y después otra, y otra más, y después hubiera encerrado allí una golondrina. Oh, Humboldt, te estoy difamando, no hay golondrinas en Roma, lo que tenía que pasar pasó, nada más, entonces yo, sin hacer ruido, recogí las velas de mi barco y enfilé derechito hacia el puerto invariable. A la una, a las dos, a las tres, me dije, el que no murió ayer, morirá mañana, ¿para qué postergar la belleza de lo inevitable?

María Negroni
La anunciación

martes, 12 de febrero de 2019

La esposa joven


Mientras la conversación se había trasladado hasta la tardía floración de los cerezos, la Esposa Joven se acercó a la Hija y se inclinó para besarla en las mejillas. Ella no se levantó porque en ese momento quería ser hermosa. Hablaron en voz baja, como si fueran viejas amigas, o tal vez por el repentino deseo de serlo. Instintivamente, la Hija se dio cuenta de que la Esposa joven había aprendido la distancia y que nunca iba a abandonarla, habiéndola elegido como su forma particular e inimitable de elegancia. Sería ingenua y misteriosa, siempre, pensó. Van a adorarla.

Alessandro Baricco
La Esposa Joven

Caracola


Caracola

Delante del espejo en el dormitorio de mis padres había una caracola rosa. Solía acercarme a ella de puntillas y con un repentino movimiento ponérmela en la oreja. Quería pillarla en ese momento, cuando no siente añoranza con su monótono susurro. Aunque era pequeño, sabía que incluso cuando se ama mucho a alguien, a veces sobreviene el olvido.

Zbigniew Herbert
Poesía completa
Ed. Lumen

Fot. Eric Antoine


lunes, 11 de febrero de 2019

Paradoja temporal



Nicole decía: «Somos como pájaros que están en el aire, pero que no pueden permanecer en él sin movimiento, porque su apoyo no es sólido». Y lo comentaba de este modo: «El pasado es un abismo sin fondo que se traga todas las cosas pasajeras; y el porvenir es otro abismo que nos es impenetrable. Uno de estos abismos desaparece continuamente en el otro. Sentimos la desaparición del porvenir en el pasado, y es lo que constituye el presente, como el presente constituye toda nuestra vida».


Pascal Quignard
Pequeños Tratados
Edit. Sexto Piso

Fot Alison Scarpulla
The skull series

domingo, 10 de febrero de 2019

Infancia



Con todo, esos primeros años, los llamados años de la infancia, los años de la luz, los años de la imagen dorada de la felicidad, son también, por qué no decirlo, los años de la oscuridad y del dolor, los años de la separación y de la muerte, los más azarosos y los más terribles de la vida. Y no solo porque todo lo visto durante esos años adquiere el valor de lo visto por primera vez y para siempre, y todo lo sospechado durante esos años adquiere el valor de lo sospechado por primera vez y para siempre, sino, sobre todo, porque nada de lo que ahí ocurre se olvida nunca. Nada se cura nunca. Nada se cura ni se olvida ya nunca.

Fernando Luis Chivite
El viaje oculto
Edit. Bassarai, 2001

jueves, 7 de febrero de 2019

Bogotá 1982


Bogotá 1982

Nadie mira a nadie de frente,
de norte a sur la desconfianza, el recelo
entre sonrisas y cuidadas cortesías.
Turbios el aire y el miedo
en todos los zaguanes y ascensores, en las camas.
Una lluvia floja cae
como diluvio: ciudad de mundo
que no conocerá la alegría.
Olores blandos que recuerdos parecen
tras tantos años que en el aire están.
Ciudad a medio hacer, siempre a punto de parecerse a algo
como una muchacha que comienza a menstruar,
precaria, sin belleza alguna.
Patios decimonónicos con geranios
donde ancianas señoras todavía sirven chocolate;
patios de inquilinato
en los que habitan calcinados la mugre y el dolor.
En las calles empinadas y siempre crepusculares,
luz opaca como filtrada por sementinas láminas de alabastro,
ocurren escenas tan familiares como la muerte y el amor;
estas calles son el laberinto donde he de andar y desandar
todos los pasos que al final serán mi vida.
Grises las paredes, los árboles
y de los habitantes el aire de la frente a los pies.
A lo lejos el verde existe, un verde metálico y sereno,
un verde Patinir de laguna o río,
y tras los cerros tal vez puede verse el sol.
La ciudad que amo se parece demasiado a mi vida;
nos unen el cansancio y el tedio de la convivencia
pero también la costumbre irremplazable y el viento.

María Mercedes Carranza
"Tengo miedo" (1983)

miércoles, 6 de febrero de 2019

Pretextos



La peonza de Kafka es un relato sobre un filósofo que pasa su tiempo libre acechando a los niños para poder apropiarse de sus peonzas mientras giran. Agarrar una peonza mientras está girando lo hace feliz por un momento, en la creencia de que “El conocimiento de una pequeñez, por lo tanto también, por ejemplo, de una peonza girando, bastaba para alcanzar el conocimiento general”. El disgusto sigue al placer casi de inmediato, y el filósofo arroja la peonza al suelo, se marcha. Aún así, la esperanza del entendimiento sigue inundándole cada vez que comienzan las preparaciones de los niños para hacer girar sus peonzas: “Cuando giraba corría tras ella poseído de la esperanza de una certeza, pero en cuanto sostenía ese burdo trozo de madera en la mano le daban náuseas”

El cuento trata del placer que obtenemos de la metáfora. El significado gira, permaneciendo en la vertical de un eje de normalidad que se alinea con las convenciones de la connotación y la denotación; sin embargo, girar no es lo normal y fingir una verticalidad normal mediante este movimiento fantástico es irrelevante. ¿Cuál es la relación entre esa irrelevancia y la esperanza de entender? ¿Y con el placer?

El cuento trata de la razón por la que nos encanta enamorarnos. La belleza gira y la mente se conmueve. Atrapar esa belleza sería entender cómo es posible esa estabilidad irrelevante en el vértigo. No obstante, el placer no necesita llegar tan lejos: correr poseído, pero sin haber llegado, es ya delicioso en sí mismo, un momento suspendido de esperanza viviente.

Suprimir esa irrelevancia no es el objetivo del que ama. Tampoco podemos creer que el filósofo vaya detrás del entendimiento. Más bien se ha convertido en filósofo (es decir, en alguien cuya profesión es deleitarse en el entendimiento) para darse a sí mismo pretextos por los que echar a correr tras la peonza.

Anne Carson
Eros. Poética del deseo

Fotograma de L'Eclipsse de Antonioni

martes, 5 de febrero de 2019

Diario


19 de julio
Partir el pan de los demás para los demás. El mío es pan duro.


22 de julio

Miro largo rato a los seres, las cosas, antes de verlos; después me acostumbro a su presencia
y desaparecen sin hacer ruido.


23 de julio

No el silencio de la madera sino el silencio de la piedra. No la ausencia de la voz que el
recuerdo puede traicionar sino la de la confesión del gusano al limo feraz.


27 de julio

Subterránea, como los veneros.
Y nada, en el horizonte, salvo un venero.


31 de julio

Podemos imaginar un rostro en el vacío; en ese caso el vacío nos llama la atención por su
parecido a nosotros.
¿Es a mí a quien miro de hito en hito?
La sombra es dominada por la sombra, como la mano por la mano mayor.

Edmond Jabès
Diario de Sara I, de "El lenguaje de Yukel"
Edit. Siruela 1990
Trad. J. Martín Arancibia

lunes, 4 de febrero de 2019

Surgida en oscuro



SURGIDA EN OSCURO,
 otra vez,
acude tu palabra
al renuevo de hoja presombreado
del haya.

No se
puede hacer gala de vosotros,
tú posees una extrañeza en feudo.

Infinitamente
oigo la piedra que en ti se tiene.

Paul Celan
de "Parte de nieve"
Edit. Trotta. 
Traducción de José Luis Reina Palazón.

jueves, 31 de enero de 2019

El sin nombre



EL SIN NOMBRE

Llamado así a pico de pájaro, soy tránsito.
Ardo en solitaria vigilia cada noche.
Ya nada íntimo me queda, amor,
sino libar oscuridad
en las ruinas leves de la infancia.

Ausente caminas. Tu sombra
enervada paladea en soledad
los últimos frutos que aún doran
la cóncava virtud de las palabras.

Observas la quietud de lo perdido:
aromas de semilla, besos desventurados.

Asume tu inanidad en pago por lo amado
o deja consumirse tu memoria
como agua que nadie ha de beber.

Manolo Marcos

¿Cuántas veces más?



La muerte siempre está en camino, pero el hecho de que no sepamos cuando llegará parece restarle finitud a la vida. Lo que odiamos tanto es esa terrible precisión. Pero como no sabemos, nos toca creer que la vida es un pozo sin fondo. Sin embargo, las cosas ocurren solo un determinado número de veces, en realidad, muy pocas. ¿Cuántas veces más recordarás cierta tarde de tu infancia, una tarde que forma una parte tan entrañable de tu ser que ni siquiera puedes imaginar la vida sin ella? Quizá cuatro o cinco veces más. Quizás ni eso. ¿Cuántas veces más verás salir la luna llena? Quizás veinte. Y sin embargo todo parece ilimitado.

Paul Bowles
"El cielo protector"

En la foto un momento de relax de Paul Bowles, en Tánger