domingo, 21 de mayo de 2017

La transparencia


La transparencia.

Como el cautivo que escucha desde su celda el paso de los trenes, como quien busca cada noche empecinadamente algún rastro perdido que no conduce a ningún sitio, como el que se pasa media vida intentando atravesar la frontera entre dos zonas igualmente prohibidas, como el acróbata que piensa en sus últimos descalabros mientras se esfuerza por mantener el equilibrio, como el navegante que altera deliberadamente el rumbo para poder ir naufragando sin temor a equivocarse, así pretendo ahora ordenar los olvidos, elegir únicamente aquéllos que no afecten apenas a los turbios litigios del pasado.
La transparencia, Dios, la transparencia.

José Manuel Caballero Bonald
Manual de infractores

Ansel Adams
Sand dunes

Lugares


Dudaba mucho de poder adaptarse a otro país, a otra ciudad, pero Equis lo consoló diciéndole que los lugares eran como los pianos: había que acostumbrarse a tocarlos suavemente, ensayando unos pocos arpegios al principio, hasta que los lugares hicieran sentir sus mejores notas.

Cristina Peri Rossi
La nave de los locos

sábado, 20 de mayo de 2017

Una compañía silenciosa


De joven, les reclamaba a los otros más de lo que podían dar: una amistad constante, una emoción permanente. Ahora sé pedirles menos de lo que pueden dar: una compañía silenciosa. Y sus emociones, su amistad, sus gestos nobles tienen ahora a mis ojos todo el valor de un milagro, todo el efecto de la gracia.

Albert Camus
Carnets,I, 1962
Trad. Elisenda Julibert

Perplejidad



La perplejidad ante el misterio y el milagro de un mundo gobernado por el azar o por una voluntad, imposible saber cual de las dos. Nos envolvían cosas y fenómenos que sólo podíamos nombrar con el lenguaje; más allá del lenguaje no lográbamos llegar. Los filósofos ideaban sistemas cerrados, los mitos y las revelaciones trataban de ofrecer respuesta a las preguntas de dónde venimos y adónde vamos, pero el misterio quedaba sin resolver. Sistemas, especulaciones, estructuras, exégesis racionales e irracionales, poéticas y oscuras... todas las infinitas posibilidades de las veintiséis letras del alfabeto para echar una red de orden sobre la realidad con el fin de atraparla, aunque sólo fuera por un instante, estaban condenadas al fracaso. La perplejidad se mantenía, como reto, y acaso también como consuelo.

Cees Nooteboom
Hotel nómada
Ed. Siruela, 2010
Trad. Isabel-Clara Lorda Vidal

Fot. Jone Reed

Respeto


Aceptar el no ser ya con otro
para que el otro sea.
Respetar de este modo hasta el desgarro la libertad ajena.
Negarse a la humilde esperanza del límite del castrado deseo.
Reducirse voluntariamente a silencio perpetuo.

Respeto
de Libro de alienaciones, 1980

Collage de John Stezaker

viernes, 19 de mayo de 2017

Café


Café

A Francisco Pérez Perdomo

Al dibujar cada palabra,
detrás de su color, ritmo, latido,
siempre soñé dejar llena, secreta,
alguna taza de café
que se beba entre las líneas.
Café con el aroma de las horas
y la mesa en el aire
donde al primer hervor los vivos y los muertos
levitemos.
Amable duende que nos sigue por el mundo
con densas vaharadas. Café natal, sentimental,
¿qué pruebo en su sabor, qué bebo?

A grandes sorbos bebo tiempo,
bebo mi vida gota a gota,
la que he perdido y vuelve, la que queda
humeante aún ante mis ojos, esperándome.
Café del alba, amargo, recién hecho,
que nos trae a la cama
algún canto remoto del gallo.
Café de las ciudades fugaces, imprevistas,
que sabe a las voces de su gente,
al rumor de sus ríos imaginarios.
El café gris de las estatuas en la lluvia,
tan frío en su boca de mármol.
El café azul del pájaro,
el verde inmenso de los soleados platanales
y el café de los ausentes,
dormido en nuestra sangre.
Sólo para avivar su aroma escribo a tientas
al dictado del fuego.
Sólo para servirlo siempre dejé oculta
alguna taza que se beba entre líneas,
detrás de mis palabras.

Del libro  Alfabeto del mundo

Quien está solo


Quien está solo, está también en el misterio,
siempre en pie en la marea de imágenes,
en su creación, en su germen,
incluso las sombras llevan su ardor.

Preñado en cada lecho
lleno de pensamientos y reservado,
capaz es de destruir
todo lo humano que se alimenta y aparea.

Sin conmoverse ve como la tierra
se hizo otra cuando a él dio inicio,
ya no muere ni tampoco llega a ser:
forma en silencio la perfección le mira.

Quien está solo

jueves, 18 de mayo de 2017

Noche



Tus ojos se pierden en la noche para añadir el insomnio al deseo.

Sueños



El linde de la montaña

Pues qué haría yo 
si no estuviesen los cazadores, 
mis sueños, 
esos que por la mañana 
del otro lado de las montañas 
descienden, bajo la sombra. 

De "Consejo gratuito"
Ed. Linteo
Trad. Rosa Marta Gómez Pato

miércoles, 17 de mayo de 2017

El punto exacto



Este es el punto exacto...

Este es el punto exacto.
Aquí
-entre la cuerda rota
e inmóvil de las horas-
se para
cristalina
la rueda de la noche.

Aquí
-la luna entre salas desiertas
de madurez-
comienza
silenciosa
la rueda del alba.

De "Mar ao Norde" 1932

from the series Nakazora, 2001

Palabras que naufragan


Hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la mujer
entra a la casa por la ventana y no por la puerta
por una puerta se entra a muchos sitios
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo
pero no al mundo
ni a una mujer
ni al alma
es decir a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así
como hoy que llueve mucho
y me cuesta escribir la palabra amor
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran
y cuándo
y cómo
pero el alma qué puede explicar
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca
palabras que naufragan
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá
como el silencio que hay entre dos rosas
o como yo 
que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia
a la lluvia
a mi corazón desterrado

Lluvia

martes, 16 de mayo de 2017

Libros



Lo más importante no es escribir sino leer. Uno empieza comprando libros, o robándolos, y termina leyéndolos. Pero en mi caso se ha convertido en una obsesión, compro libros y a veces ni siquiera los leo, los acaricio.

Roberto Bolaño

C. R. Tucker
Day dreams

Divisa


Mucho más que tú mismo durarán tus palabras.
Ningún derecho tienes, por siglo o por carácter,
a hacerlas más sombrías, ofuscadas o tristes
con abrasiva sed y con ficticias hambres.
Es un error pensar que tu vida se acaba
porque mueras un día. Mil siglos o un instante,
¿qué diferencia existe ? Sin presente no hay vida.
Que tu divisa sea : no hay ni un después ni un antes .

Divisa
Incluido en Rama desnuda, 2001

Poesía


Te ha preguntado una jovencita: Qué es la poesía?
Le has querido decir: El hecho de que existes, sí, de que existes,
y que con miedo y asombro,
que son la prueba del milagro,
estoy dolorosamente celoso de la plenitud de tu belleza,
y que no te puedo besar ni puedo dormir contigo,
y que no tengo nada, y que el que nada tiene que ofrecer
debe cantar…
Pero no se lo has dicho, has guardado silencio,
y ella esta canción no la ha oído…

versión de Clara Janés

Ni disfraz ni engaño


112.
Nunca amamos a alguien en concreto. Amamos tan sólo la idea que nos formamos de alguien. Es un concepto nuestro -es, en suma, a nosotros mismos- lo que amamos. 
Esto es verdad en toda la escala del amor. En el amor sexual buscamos un placer propio que nos es dado por intermedio de un cuerpo extraño. En el amor distinto del sexual, buscamos un placer propio que nos es dado por intermedio de una idea nuestra. El onanista es abyecto, pero, en rigurosa verdad, el onanista es la perfecta expresión lógica del sentimiento amoroso. Es el único que no disfraza ni engaña.

Fernando Pessoa
El libro del desasosiego de Bernardo Soares
Ed. Seix Barral, 2010
Edición y traducción de Ángel Crespo

Fot. Louis-Camille d'Olivier
Composition avec nu, 1853 - 1856

Coño azul


Mi coño es negro como carbón
evaporado. Pero se vuelve azul a la luz
de la tele y de la luna.
La característica más peculiar que
explica su color y su forma
es
que tiene circulación lenta y
estremecida que va navegando hacia la
tinta de las venas y se abre al desamparo
de mi dormitorio como si
comprendiese que un dedo impenetrable,
masculino,
no pasara por él ni por las sábanas.
Sería una esperanza considerar
que sobre mi coño solitario aún pueden
caber volúmenes remotos
o
un pañuelo azul que penetrase las dos
mitades húmedas y abiertas y así pasar
esta tela azul, ensangrentada,
quedándose, 
rompiéndome
porque mi coño ya es invencible,
mi enemigo.
Aislado del amor
cualquier coño es violento.

Coño azul
Recogido en Amor tirano


Caminante



Lo que me puso en el mundo y me echará de él sólo interviene en las horas en que estoy demasiado débil para resistirle. Anciana persona cuando nací. Joven desconocida cuando moriré.
La misma y única Caminante.

René Char

Jamás se encontraban


Los amantes jamás se encontraban; se dejaban ver detrás de los cristales, se enviaban retratos y fotografías y sólo mantenían relaciones epistolares. Cartas sentimentales, pornográficas, exasperadamente informativas, cartas falsas que reconstruían vidas inexistentes, cartas de una sinceridad suicida, eran intercambiadas en silencio por esos hombres y mujeres solitarios y ardientes.

Ricardo Piglia
Prisión perpetua
Ed. Anagrama, 2007

Fot. Paul Nougé
La vengeance

lunes, 15 de mayo de 2017

Vacío



Me queda una sensación que tú no conoces, que no puedes sentir. Me dejas vacía. Enteramente vacía por dentro. Y eso dura un día o dos, al menos. Incluso a veces una semana. Tú estás en cualquier parte y yo me he puesto este pijama para dormir, y siento que no me haces compañía apenas... Te he dicho hace un momento: Voy a salir, y sé que no eran ésas las palabras necesarias. Porque yo no salía de ti, sino tú de mí. Eso sí podrás entenderlo.
No es un dolor. No tiene nombre. Ni siquiera es un sentimiento. Pon la mano aquí, sobre mi vientre: ahí comienza todo. Ese vacío... Me abrazas un poco y el abrazo amortigüa la hinchazón... Porque a veces siento como si algo se hinchara dentro. No sé si hay remedio, he de preguntarle a alguien.
Cambio las sábanas si no quiero que huelan a ti, si no quiero tu compañía. Eso es lógico, ¿verdad? Otras veces no lo hago, para que el tiempo no exista entre un encuentro y otro.
La última vez, bajé corriendo hasta la calle en pijama, detrás de ti. Si alguien me hubiera visto, me habría tomado por loca. Dijiste: "Estás descalza, pisa los zapatos, súbete a ellos". Así me abrazaste en el portal.
Me cuesta creer en tus promesas. Tampoco las promesas llenan del todo este vacío.

Julián Rodríguez
Antecedentes
Edit. Random House Mondadori

Fot. MadameButterflyCollage
Distancias

Resumen



El fruto es el resumen del árbol,
el pájaro es el resumen del aire,
la sangre es el resumen del hombre,
el ser es el resumen de la nada.

La metafísica del viento
se notifica de todos los resúmenes
y del túnel que excavan las palabras
por debajo de todos los resúmenes.

Porque la palabra no es el grito,
sino recibimiento o despedida.
La palabra es el resumen del silencio,
del silencio, que es resumen de todo.

Poesía vertical

Al final de este día



Al final de este día queda lo que quedó de ayer y quedará de mañana: el ansia insaciable e innumerable de ser siempre el mismo y otro..

Fernando Pessoa
El libro del desasosiego de Bernardo Soares
Ed. Seix Barral, 2010
Edición y traducción de Ángel Crespo

Mi día es desordenado y absurdo



Mi día es desordenado y absurdo:
al mendigo pido pan,
al rico le ofrezco una limosna.

En la aguja enhebro un rayo de luz,
al ladrón le doy la llave,
con polvos blancos encubro mi palidez.

El mendigo no me da pan,
el rico no acepta mi dinero,
el rayo no pasa por la aguja.

El ladrón entra sin llave,
y la tonta llora a lágrima viva
ese día sin gloria, día inútil.

29 de julio de 1918

para Etro, 2013

Dita en voz baja



Dita en voz baja

Mi mano en el heno de tu pecho envejecido
recoge paja para hacernos un nido

Pero Albert la detiene:

Su mano suave en el heno de mi pecho. Sobre su mano
mi mano arrugada. Ella con mi soledad. Yo con su soledad.
En el porche. De pie. El mar quita el mar da. 
Una fina silueta y una pequeña sombra.
Una sombra arrepentida. Se gira. Huye. 
El mar da el mar quita.

El mismo mar

domingo, 14 de mayo de 2017

Sucede



Espacios blancos

Algo sucede y, desde el instante en que comienza a suceder, nada puede volver a ser lo mismo.

Algo sucede. O bien, algo no sucede. Un cuerpo se mueve. O bien, no se mueve. Y si se mueve, algo comienza a suceder. Y aun si no se mueve, algo comienza a suceder.

Viene de mi voz. Pero ello no significa que estas palabras sean siempre lo que sucede. Viene ya. Si sucede que yo hablo en este preciso instante, es sólo porque espero encontrar el modo de avanzar, de correr en línea paralela a cuanto avanza, y comenzar de este modo a encontrar el modo de ir llenando el silencio sin romperlo.

Pido a cualquiera que esté escuchando esta voz que olvide las palabras que dice. Es importante que nadie escuche con demasiada atención. Quiero, por así decirlo, que estas palabras se desvanezcan en el silencio del que provienen, y que nada permanezca como memoria de su presencia, como prueba del hecho de que en un tiempo estuvieron aquí y ahora ya no están, y de que durante su breve vida parecían no tanto decir algo en particular como ser aquello que sucedía al mismo tiempo que un cuerpo se movía en un cierto espacio, de que se movían al tiempo que todo lo que se movía.

Algo comienza y, desde ese mismo instante, deja de ser el comienzo, es otra cosa, algo que nos propulsa al corazón de lo que sucede. Si de repente nos detuviéramos y preguntáramos: “¿Adónde vamos?”, o “¿Dónde estamos?”, estaríamos perdidos, pues a cada instante dejamos de estar donde estábamos, nos hemos dejado irrevocablemente atrás, en un pasado que no tiene memoria, en un pasado borrado una y otra vez por un movimiento que nos lleva hasta el presente.

(...)

Sucede y, mientras sucede, nos olvidaos de dónde estábamos cuando comenzamos. Más tarde, cuando hayamos viajado a partir de este momento y cubierto la misma distancia que nos separa del comienzo, nos olvidaremos de dónde estamos ahora. Finalmente, todos volveremos al hogar y, si algunos de nosotros carecen de hogar, esto seguirá siendo cierto: que dejarán este lugar para ir adonde tengan que ir. Por poco que sea, la vida nos ha enseñado al menos una cosa: quienquiera que esté aquí ahora no esta

Paul Auster, 1979

Fot Duane Michals

Yo


Es como si un instinto la hubiera advertido de que, ante él, debía decir yo, solamente yo, que él estaba fascinado por esta palabra ligera sobre la que ella misma tenía pocos derechos y que ella pronunciaba de tal modo que designaba casi a algún otro. Quizá todos los "yo” le hacían señas; quizá, por esta sola palabra, cada uno tenía el poder de decirle algo importante; pero ella se la hizo más próxima, más íntima. Ella fue yo para él, y sin embargo era como un yo en abandono, un yo abierto y que no se acordaba de nadie.
Este yo -es esto lo que no puedo decir- era terrible…

Maurice Blanchot
"Le dernier mot” 1936

Fot. Igor Svachenko

Palabras



De marzo del 79

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje, parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

Tomas Tranströmer
La plaza salvaje
Recogido en “El árbol y la nube. Obra poética 1954-2004
Trad . Roberto Mascaró
Nórdica Libros, 2012

Fot. Horst Heinz Bergmann

Lo desconocido


Tememos sobre todo lo desconocido, de ahí que los hombres no sientan tanto miedo al dolor, que lo conocen desde antes de nacer, que al placer, que apenas si lo conocen alguna vez en sus vidas .

"El bien y el mal" de Junker
Citado en un artículo de Jesús Ferrero

Obra "La bella Lola", Tamara de Lempicka

Saca al vivo del muerto


Buenos días madrugadores.
Buenos días trasnochadores.
Buenos días Tánger atrapada en una época mercurial.
Aquí estoy de vuelta adormecido y recorriendo las callejuelas y los recuerdos. Lo hago a través de mi pasado y mi presente…, ilusiones y cicatrices que las palabras no pueden abarcar o describir.
¿Qué hay de mi vida en medio de este tejer de palabras?
Pero la nostalgia de las veladas y las noches llenas de aprehensión y aventuras se deslizan en mi
interior para convertir las cenizas de las ascuas en una túnica transparente y cautivadora.
Hace dos años murió Abdun Furoso, el verdadero protagonista que despertó mi imaginación y me ayudo a aguantar al qahr (extrema penuria) y la violenta lucha interior. Murió antes de que yo publicara mi novela Al-Jaima, una historia inspirada por él y su pasión por la vida.
Sigo esperando la liberación de la literatura considerada como indecible, directa, sin rodeos, literatura que no se puede rumiar o tragar. Una literatura como estas páginas de mi autobiografía. La escribí hace más de diez años. Fue traducida al inglés, al francés y al español antes de llegar a los lectores, en su versión original, en árabe.
La vida me enseñó a esperar, a asimilar el juego del tiempo sin renunciar a mi cosecha. Di tu última palabra antes de morir, y llegará a conocerse sin duda. No importa su destino final. Lo más importante es que tenga esa capacidad de encender la mecha de una pasión, un dolor o una fantasía reprimida… encender un enorme fuego en tierra baldía. Madrugadores, trasnochadores, pesimistas y optimistas, rebeldes, adolescentes, «cuerdos» no olvidéis que «el juego de la vida» es más fuerte que nosotros. Es un juego mortal. Sólo lo podemos afrontar si vivimos nuestra propia muerte, nuestra aniquilación, sólo si vivimos al límite en agradecimiento a la vida.
Yo digo: Saca al vivo del muerto.
Lo saca del hediondo y descompuesto. Lo saca del empachado y del famélico.
Lo saca de los hambrientos y de los que sobreviven a base de El pan a secas.

Mohamed Chukri
Tánger, 17 de mayo de 1982

Prólogo de  El pan a secas

Fot. Strangedirt

sábado, 13 de mayo de 2017

Escribir



Me dije que uno escribe siempre sobre el cuerpo muerto del mundo y también sobre el cuerpo muerto del amor. Que es en los estados de ausencia donde se hunde el escrito, no para reemplazar nada de lo que ha sido vivido o supuestamente ha sido, sino para consignar el desierto que ha dejado.

Marguerite Duras

Fot. Marguerite Duras con su madre, Marie Donnadieu, Vietnam 1932

La realidad y el deseo



Cuando la muerte quiera
Una verdad quitar de entre mis manos,
Las hallará vacías, como en la adolescencia
Ardientes de deseo, tendidas hacia el aire.

La realidad y el deseo

Bergen, Norway 1934

Deseos



A mediodía llegamos a Luga. Nos detuvimos en la plaza de la estación. La guía cambió su tono sublime por uno algo más terrenal:
-Ahí, a la izquierda, está el área de servicios…
Mi vecino se levantó interesado:
-¿A qué se refiere? ¿Al retrete?
El individuo había venido torturándome durante todo el viaje: “ ¿Agente blanqueador de tres letras?…¿Artirodáctilo al borde de la extinción?…¿Esquiador de origen austriaco?…”
Los turistas salieron a la plaza inundada de luz. El conductor cerró la puerta y se puso en cuclillas junto al radiador.
La estación…Un edificio amarillento y sucio, con columnas, un reloj, unas letras parpadeantes de neón descoloridas por el sol…
Crucé el vestíbulo, donde había un puesto de periódicos y unos macizos contenedores de cemento. Descubrí la cantina por pura intuición. 
-Persónese ante el camarero -indicó la cajera con desinterés.
Un sacacorchos se balanceaba sobre su busto abatido.
Me senté junto a la puerta. Un camarero con enormes patillas de fieltro apareció algo después.
-¿Qué desea?
-Deseo -le dije- que todo el mundo sea bondadoso, modesto y amable 
El camarero, seguramente harto de la inagotable diversidad de la vida, guardó silencio.

Serguéi Dovlátov
Retiro
Ed. Fulgencio Pimentel
Trad. Tania Mikhelson y Alfonso Martínez Galilea

Concédeme



Concédeme esos cielos, esos mundos dormidos,
el peso del silencio, ese arco, ese abandono.

La hamaca con sabor a sal



Para Ye. Rein.

Como el tiempo es la inteligente arena,
el tabaco cruje en la bolsita…
Y como la madera podrida de un viejo barco ballenero,
así también ocurre con la gente y con las redes para pescar.

Y feliz como un hombre viejo
esas transparentes vallas
hechas de viejas redes
escuchan las ruidosas voces de los niños.

Ellas han hecho muchas veces su trabajo
y aunque están fuera de práctica todavía pescan
algo de basura, lluvias y fósforos gastados.

Ahora una estrella quedó atrapada en ellas
ahora el balbuceo de un amor juvenil 
ahora unas malas palabras de alguien
ahora un fugaz suspiro.

Ellas agarran de todo, la ráfaga del viento
una frase o la canción que alguien canta
y, pescando un botón de ropa,
lo sueltan levemente pero sin mucho apuro.
Y un viejo pescador
(esos seres robustos que esquivan la muerte)
comienza él mismo a hacerse una hamaca
de viejas redes de pescar que hace mucho tiempo usó.

Y escondiendo un dolor dentro de si
iba reconociendo en los aislados pedazos 
de la grisácea red y sus nudos
un sabor salado que se impregnaba en sus dientes.

Se mece la hamaca con sabor a sal
en el suave susurro de los pinos.
Cada pescador que se jubila
en algún momento viene a ser algo atrapado.

Cuando somos viejos vivimos en una calle estrecha
desde la cual miramos hacia nuestro pasado
y nos retorcemos
en nuestras olvidadas redes.

Tú eras un conversador, un derrochador de dinero.
Pero ahora no hay tiempo para peleas. Tu cuerpo tiene costras.
Se mece la hamaca con sabor a sal
creando una ilusión de las aguas del mar.

Pero el mar no llegará a tus orillas
y el cielo permanece traicioneramente despejado.
Mecerse porque uno lo desea es muy diferente,
eso requiere algo mucho más que ser sabio.

Y él quiere vientos huracanados y tormentas
¡al diablo con toda esta comodidad!
Pero si su juventud volviera de nuevo.
Sin embargo él ha renunciado a toda su sabiduría.

Pero es falso que tú no seas feliz.
Quien no ha conocido las tormentas no ha sido afortunado.
Y tú eres tan distinta
a cualquier otra hamaca que cuelga en una casa de campo.

Tú has conocido cada golpe de las tormentas
te arrastraron los huracanes más fuertes .
Deja que las hamacas de agua dulce envidien
esta hamaca con sabor a sal.

Hay un sabor especial cuando se mece esta hamaca
aún cuando traiga mala suerte.
Mécete, hamaca con sabor a sal
mécete,
mécete
mécete…


La hamaca con sabor a sal, 1971

Mentira


(...) Pero María un día, en Madrid, en su piso de la calle Antonio Maura 14, muy cerca del que habitó Pío Baroja, me puso a prueba con un lugar de la vía Apia. Debía ir y relatarle cómo se encontraba. Era una estela funeraria. Decía estar situada cerca del cruce con la vía Latina. Era un bello adolescente que tenía un brazo con el puño en alto y el otro hacia abajo y llevaba una capa echada hacia atrás. María me contó cómo lo habían descubierto, ella y su hermana, en medio de una escombrera compuesta por latas de conserva, cajetillas de tabaco, botellas rotas, papeles de periódicos y cientos de colillas apagadas contra aquel indefenso muchacho. Ambas barrían la suciedad y luego la quemaban bajo la recriminación de la policía que no había hecho antes nada por impedir el sacrilegio. María me indicaba el camino que debía tomar desde el Coliseo hasta la Puerta de San Sebastiano, pero a partir de allí las referencias eran confusas e incluso imposibles , pues la Vía Apia Antica jamás se cruza con la Latina, sino que corren paralelas a gran distancia.
(...) Le comentaba a María si esa estela no se la había encontrado en otros mithraeums, y el paso del tiempo la había llevado a confusión. ¿No estaría bajo las Termas de Caracalla, bajo San Clemente, en la Iglesia de Santa Prisca o en el Circo Máximo? Pero no. Volvía a insistirme que en la Apia y me recriminaba cariñosamente. Mi desencuentro lo achacaba a mi angustia por encontrarlo. Eso hacía que huyese, se escondiese. Entonces le cité una frase de Louys, un autor demasiado exótico: "Desconfía de los jóvenes que van por los caminos con el viento del atardecer y el polvo alado ". Le pareció oportuna y nos congració. A mi segundo fracaso estuve a punto de mentirle. En ese mismo instante me arrepentí. Confesé mi pecado. María me cogió la mano y me dijo: "La mentira está permitida en los casos en que es imposible conocer la verdad".

César Antonio Molina
Fragmento de "La gloria escrita sobre el agua" publicado en Cadernos de Pensamento e Creación, n°16
(La Roma de María Zambrano)

Foto de Nigel Henderson

Sombras


Nuestras sombras respiraban juntas. Bajo nosotros, las aguas del río de los acontecimientos corrían casi en silencio.
Nuestras sombras respiraban juntas, y todo estaba por ellas recubierto.

Henri Michaux
Nosotros dos aún

Fot. Thomas Shields Clarke ca.1910

viernes, 12 de mayo de 2017

Si yo fuera yo


Cuando no sé dónde guardé un papel importante y la búsqueda se revela inútil, me pregunto: ¿si yo fuera yo y tuviera un papel importante para guardar, qué lugar elegiría? A veces resulta. Pero muchas veces me quedo tan presionada por la frase “si yo fuera yo”, que la búsqueda del papel se vuelve secundaria, y empiezo a pensar. Mejor dicho, a sentir. Y no me siento bien. Pruebe: si usted fuera usted, ¿qué haría? De inmediato uno se siente intimidado: la mentira en que nos acomodamos resultó ligeramente corrida del lugar donde se había acomodado. Sin embargo, ya leí biografías de personas que de repente pasaban a ser ellas mismas, y cambiaban por completo de vida. Creo que si yo fuera realmente yo, los amigos no me saludarían en la calle porque incluso mi fisonomía estaría cambiada. ¿Cómo? No sé. La mitad de las cosas que yo haría si fuera yo, no las puedo contar. Creo, por ejemplo, que por cierto motivo acabaría presa en la cárcel. Y si yo fuera yo daría todo lo que es mío, y confiaría el futuro al futuro.“Si yo fuera yo” parece representar nuestro mayor peligro al vivir, parece la entrada nueva a lo desconocido. Pero tengo la intuición de que, pasadas las primeras llamadas locuras de la fiesta que sería, tendríamos al final la experiencia del mundo. Bien sé, experimentaríamos finalmente a pleno el dolor del mundo. Y nuestro dolor, aquel que aprendimos a no sentir. Pero también seríamos a veces invadidos por un éxtasis de alegría pura y legítima que no logro adivinar. No, creo que ya estoy de algún modo adivinándola porque me sentí sonriendo y también sentí una especie de pudor, el que se tiene ante lo que es muy grande.

Si yo fuera yo, de Revelación de un Mundo
Ed. Adriana Hidalgo, 2004

Momentos


Este es el sitio del taciturno y del enrollado y de la reanudación infinita.
Una mujer retira una camisa, que deja ver otra camisa, que ella retira, que deja ver otra camisa que ella retira, que deja ver otra camisa, y el descanso de la desnudez no llega nunca.

Henri Michaux
Momentos

Fot. Bourneville y Régnard
Iconographie Photographique de La Salpêtrière 1876-1880

jueves, 11 de mayo de 2017

Secretos


No hay que querer conocer todos los secretos. Me he atenido a eso durante toda mi vida. ¿No es hermoso que en nuestra existencia algunas cosas se mantengan extrañas y ajenas, como detrás de muros de hiedra? Eso les da un encanto indecible, que se va perdiendo cada vez más. Hoy en día todo es codiciado y poseído brutalmente.

Robert Walser

Buscar


Buscar no es un verbo sino un vértigo. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene. 

Alejandra Pizarnik

Fot. Man Ray
Lee Miller

miércoles, 10 de mayo de 2017

Desesperación


Toda vida es el paso de la oscuridad a la luz, pero la oscuridad permanecerá siempre en ella. Por eso no podemos deshacernos de la desesperación. ¿Qué hay más allá de la desesperación? Yo lo sé. Una extraña alegría. Hay una extraña alegría en la simplicidad de una vida que lucha a muerte con la vida.

Santiago López Petit
Hijos de la noche
Ed. Bellaterra, 2014

Foto : Eunice Kim

Dignidad


Curiosamente, era una de las personas más radicalmente escépticas que había conocido nunca y, posiblemente (una teoría fabricada para intentar comprender a una mujer tan transparente en algunos aspectos y tan enigmática en otros), se dijera en su interior: Como somos una raza sin esperanza, encadenada a un barco que se hunde (sus lecturas favoritas de joven eran Huxley y Tyndall y a los dos les gustaban mucho esas metáforas náuticas), como todo es un chiste detestable, hagamos, de todos modos, nuestra parte: aliviemos los sufrimientos de nuestros compañeros de prisión (Huxley una vez más); decoremos los calabozos con flores y cojines inflables; seamos todo lo decentes que podamos. Esos rufianes, los dioses, no se saldrán con la suya: la idea de Clarissa era que los dioses, que nunca perdían la menor oportunidad de herir y contrariar a los hombres y de malgastar vidas humanas, se desconcertaban mucho si, de todos modos, alguien se comportaba con dignidad.

Virginia Woolf
La señora Daloway
Ed. Alianza, 2006

Foto: Robert Doisneau

Al Sur


Al sur de algún país está mi casa
con discos de Bob Dylan y Purcell, y facturas,
y pudín de Yorkshire, y libros esperándome
y voces que se cruzan por las habitaciones. 
Pero la fría sangre del jazmín me atraviesa
cuando la tarde cae, y escribo, como ahora,
o callo en la terraza por los míos ausentes.
Un gran perro acosado ladra en el ascensor. 

Al Sur

martes, 9 de mayo de 2017

Memoria


… a veces nos sucede eso con lo que se niega o se calla, con lo que se guarda y se sepulta, va difuminándose sin remedio y llegamos a descreer que en verdad existiera o se diera, tendemos a desconfiar increíblemente de nuestras percepciones cuando ya son pasado y no se ven confirmadas ni ratificadas desde fuera por nadie, renegamos de nuestra memoria a veces y acabamos por contarnos inexactas versiones de lo que presenciamos, no nos fiamos como testigos ni de nosotros mismos, sometemos todo a traducciones, las hacemos de nuestros nítidos actos y no siempre son fieles, para que así los actos empiecen a ser borrosos, y al final nos entregamos y damos a la interpretación perpetua, hasta de lo que nos consta y sabemos a ciencia cierta, y así lo hacemos flotar inestable, impreciso, y nada está nunca fijado ni es definitivo nunca y todo nos baila hasta el fin de los días, quizá es que no soportamos las certezas apenas, ni siquiera las que nos convienen y reconfortan, no digamos las que nos desagradan o cuestionan, o duelen, nadie quiere convertirse en eso, en su propio dolor y su lanza y su fiebre.

Javier Marías
Tu rostro mañana
Ed. Alfaguara, 2009

Límite



Límite

Habla conmigo largamente mi compañera 
de cosas tristes, graves, que sobre el pecho 
pesan como una piedra; maraña 
de males inextricables, que ninguna 
mano, tampoco la mía, puede desatar. 
Un pájaro 
de la casa de enfrente sobre el alero 
se posa un instante, al sol brilla, regresa 
al cielo azul que lo cobija. 
¡Oh, él 
dichoso entre los dichosos! Tiene alas, ignora 
mi pena secreta, mi dolor 
de hombre junto a un límite: la certeza 
de no poder salvar a quien se ama. 

Autobiografía del ojo



Autobiografía del ojo

Cosas invisibles, enraizadas en el
frío, creciendo
hacia esta luz
disipada
en todo lo que alumbra. Nada
tiene fin. La hora regresa
al comienzo de la hora
en que respiramos: como si
nada fueran. Como si yo
no pudiera ver
nada
que no es lo que es.

En el límite del verano
y su calidez: cielo azul, colina púrpura.
La distancia
que sobrevive.
Una casa hecha de aire, y el flujo
del aire en el aire.

Como estas piedras
que se deshacen sobre la tierra.
Como el sonido de mi voz
en tu boca. 

lunes, 8 de mayo de 2017

Colofón



Colofón

Luz… 
Cuando mis lágrimas te alcancen 
la función de mis ojos 
ya no será llorar, 
sino ver.


Jonathan Leder

domingo, 7 de mayo de 2017

Ligero



-Ligero' (como "liviano", aunque en inglés, light es también "luz") es como llamaría aquello que se suele buscar con la poesía. Como la liviandad del tocar. Es esa cualidad en apariencia sin esfuerzo alguno, aérea, la que esperamos de un poema lírico y raramente conseguimos.

Charles Simic
Conversaciones con Michael Hulse

sábado, 6 de mayo de 2017

El presente


No nos atenemos nunca al momento presente. (…) De ordinario el presente nos hiere. Lo ocultamos a muestra mirada porque nos aflige y, si nos resulta grato, lamentamos verlo escapar. Intentamos mantenerlo recurriendo al porvenir, y pensamos disponer las cosas que no están en nuestro poder mediante un tiempo al que no tenemos ninguna seguridad de llegar. (…) El presente no es jamás nuestro fin. Así, no vivimos nunca, pero esperamos vivir, y disponiéndonos siempre a ser felices, resulta inevitable que no lo seamos jamás.

Blaise Pascal
Pensamientos

Foto: Charlotte Bracegirdle
Flora Thompson, acrílico sobre postal